Personalizar legibilidad
Aa

El Fragmento Perdido.

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

En la prestigiosa Academia Velkan, cada estudiante recibe un don único que define su destino. Sin embargo, en la ceremonia de selección, Evan Carter y otros cuatro jóvenes quedan en silencio frente al Orbe de Selección: no poseen ningún don. Humillados y rechazados por la sociedad que los veía como futuros prodigios, pronto descubren que algo les ha sido arrebatado. Guiados por sus sospechas y antiguas leyendas sobre dones robados, se adentran en los secretos prohibidos de la academia. En su búsqueda, encontrarán un jardín oculto, un misterioso encapuchado y una verdad enterrada en el tiempo. Lo que descubrirán cambiará no solo sus vidas, sino el equilibrio del mundo. Porque algunos secretos no están destinados a ser revelados... y hay fuerzas que harán cualquier cosa por mantenerlos ocultos. 🔹 Un legado perdido. 🔹 Un poder que debía ser suyo. 🔹Y una verdad que podría destruirlo todo. "El Fragmento Perdido" es una historia de misterio, magia y autodescubrimiento en un mundo donde la verdad se oculta en las sombras.

Genero:
Fantasy/Adventure
Autor/a:
Bloor96
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1: El Despertar de lo Olvidado

El aire olía a incienso y madera quemada. El auditorio de la Academia Velkan era una estructura imponente, con grandes ventanales de vitrales que dejaban filtrar la luz del atardecer en tonos cálidos. Lámparas de cristal colgaban del alto techo, proyectando un resplandor dorado sobre las columnas de mármol blanco y los elegantes relieves que adornaban las paredes. El suelo de piedra pulida reflejaba la luz, mientras guirnaldas de flores y estandartes con el emblema de la academia decoraban el salón, dándole un ambiente solemne pero acogedor.

El auditorio estaba repleto. Decenas de estudiantes vestidos con uniformes azul y plata se mantenían en filas ordenadas, con la mirada fija en el gran escenario de madera. Sobre la plataforma, un enorme cristal flotaba sobre un pedestal tallado en marfil, pulsando con un tenue resplandor. Era el Orbe de Selección, el artefacto que revelaría el don de cada estudiante.

La profesora Aldara, vestida con sus túnicas ceremoniales en tonos blancos y dorados, avanzó hasta el podio. Su voz resonó en todo el salón: “Hoy, como cada año, celebramos la llegada de una nueva generación de individuos talentosos al servicio de nuestra nación. Cada uno recibirá el don que le ha sido asignado desde su nacimiento.”

Nadie habló, pero la tensión era palpable. Todos habían soñado con este momento desde la infancia. Los dones eran habilidades extraordinarias: algunos recibirían el poder de manipular el fuego, otros podrían hablar con los animales o moldear la tierra con un simple gesto. Ser elegido con un don fuerte significaba honor, reconocimiento y un futuro asegurado.

Uno a uno, los nombres fueron llamados.

—Rafael Domínguez.

Un chico alto de cabello oscuro subió al escenario. Tocó el cristal ceremonial, y una luz azul lo envolvió. El orbe flotó sobre su palma y explotó en diminutas chispas. “Control del agua”, anunció Aldara. El público aplaudió.

—Valeria Montenegro.

Una chica de ojos brillantes avanzó con determinación. Al tocar el cristal, un aura dorada la rodeó. “Clarividencia”, declaró la profesora.

El patrón se repitió una y otra vez, cada estudiante revelando su don bajo la atenta mirada de la audiencia.

Hasta que llegaron a los últimos nombres.

—Evan Carter.

El chico respiró hondo y avanzó. Sus manos temblaban al tocar el cristal. Nada sucedió. El orbe permaneció opaco, inerte. Murmullos comenzaron a extenderse por el auditorio.

—Debe haber un error—susurró.

La profesora Aldara mantuvo su expresión seria. Miró al chico por un momento y luego pasó al siguiente nombre.

—Lena Vásquez.

Otra joven avanzó, pero el resultado fue el mismo. Luego otro, y otro. Cinco estudiantes permanecieron en el escenario con las manos vacías, sus rostros pálidos de vergüenza.

Los murmullos se convirtieron en risas ahogadas. “Están vacíos”, escuchó Evan entre la multitud. “No tienen don.”

Aldara hizo un gesto para que los estudiantes guardaran silencio.

—Pueden retirarse.

Eso fue todo. Sin explicación. Sin consuelo.

Al bajar del escenario, Lena sintió un ardor en los ojos, pero se negó a dejar caer las lágrimas. Evan apretó los puños con rabia. Algo estaba mal. Esto no podía ser real.

Y en lo más profundo de su ser, una voz susurró, débil pero persistente: Algo te ha sido robado.


El sol desaparecía lentamente tras las montañas, tiñendo el cielo de tonos naranjas y púrpuras. Evan caminaba junto a Lena por los pasillos de la academia, cada paso resonando contra las paredes de piedra. La brisa nocturna entraba por los ventanales abiertos, trayendo consigo el aroma de los jardines y el murmullo de conversaciones lejanas.

—No puede ser un error —murmuró Lena, con el ceño fruncido—. Algo nos quitaron, lo sé.

Evan asintió. Desde que la ceremonia terminó, había sentido una extraña sensación en su pecho, como si un fragmento de sí mismo hubiera sido arrancado.

—Debemos averiguar qué pasó —dijo él—. No pienso aceptar esto sin respuestas.

Los demás rechazados también habían sentido lo mismo. Se encontraron en una de las salas vacías de la academia, lejos de las miradas de los demás estudiantes. La habitación estaba iluminada por lámparas de cristal, proyectando sombras alargadas en el suelo de madera.

—Hay historias —susurró Alex, uno de los afectados—. Antiguas leyendas sobre dones robados.

—Eso son solo cuentos —respondió Valeria, con los brazos cruzados—. Pero si hay algo que podamos hacer, debemos intentarlo.

Evan miró a los demás. Algo dentro de él le decía que estaban en el umbral de un misterio mucho más grande de lo que imaginaban.

—Entonces investigaremos —dijo con determinación—. Y encontraremos la verdad.


La biblioteca de la academia se extendía en varias plantas, con pasillos interminables de estanterías repletas de libros antiguos. El grupo se movió en silencio entre las sombras, asegurándose de que nadie los viera. Lena deslizó los dedos por los lomos de los libros, buscando cualquier pista sobre los dones robados.

—Aquí —susurró Evan, sacando un tomo polvoriento titulado Crónicas de los Perdidos.

Abrió el libro con cuidado y pasó las páginas hasta encontrar un fragmento que le hizo contener la respiración.

“Hubo una época en la que los dones podían ser robados. Aquellos despojados de su esencia eran llamados los Olvidados, condenados a una existencia incompleta... pero algunos lograron recuperarlos.”

Se miraron entre sí, el aire cargado de una mezcla de miedo y esperanza.

—Si otros lo lograron antes, nosotros también podemos —dijo Lena con firmeza.

Evan asintió. Ahora tenían una pista. Y harían lo que fuera necesario para descubrir la verdad.

—No estamos solos —murmuró Alex, señalando una nota doblada entre las páginas del libro.

Evan la desdobló con cuidado y leyó en voz baja:

“Si buscan respuestas, nos vemos a medianoche en el atrio prohibido.”

El grupo intercambió miradas tensas.

La búsqueda de la verdad acababa de comenzar.


La noche envolvía la academia con su manto de estrellas y sombras danzantes. El atrio prohibido se encontraba detrás de un laberinto de columnas cubiertas de hiedra. Al cruzar sus puertas de hierro forjado, el grupo quedó sin aliento: frente a ellos se extendía un jardín antiguo, iluminado por una luz azulada que emanaba de cristales incrustados en las raíces de los árboles. En el centro, un lago de agua oscura reflejaba el cielo, y en su superficie flotaban pétalos que brillaban como estrellas.

Una figura encapuchada los esperaba sobre un puente de piedra cubierto de musgo. Su silueta parecía fundirse con la neblina que serpenteaba entre las ruinas.

—Han venido —susurró con una voz profunda, resonando en el aire con un eco extraño—. No están preparados para lo que van a descubrir.

Evan sintió un escalofrío. Algo en la presencia de aquel desconocido le decía que estaban al borde de un secreto que cambiaría sus vidas para siempre.


Evan tragó saliva y dio un paso adelante. El puente de piedra crujió bajo su peso, pero sus ojos no se apartaron de la figura encapuchada. Detrás de él, Lena y los demás se mantuvieron en silencio, sintiendo la atmósfera pesada que envolvía aquel misterioso jardín.

—¿Quién eres? —preguntó Evan, su voz apenas un susurro.

La figura inclinó levemente la cabeza.

—Alguien que conoce la verdad sobre lo que les han arrebatado.

El viento sopló entre los árboles centenarios, haciendo que las hojas susurraran entre sí como si fueran testigos de una conversación prohibida. Lena cruzó los brazos con impaciencia.

—Si sabes algo, dímelo de una vez.

La figura soltó una risa baja, profunda, casi burlona.

—Las respuestas no son gratuitas, niña impaciente. Pero veo que la sombra de la duda los consume. Quizás estén listos para recordar lo que les han obligado a olvidar.

Los estudiantes intercambiaron miradas nerviosas. Alex apretó los puños.

—No hemos olvidado nada —dijo con firmeza—. Solo queremos saber por qué no tenemos dones.

El encapuchado extendió una mano huesuda y la posó sobre el aire, como si tocara algo invisible. Un resplandor tenue apareció alrededor de sus dedos.

—Los dones no desaparecen… los ocultan.

El suelo tembló levemente bajo sus pies. Evan sintió un mareo repentino, una presión en su pecho, como si algo intentara aflorar desde el rincón más profundo de su mente. De pronto, imágenes parpadearon ante sus ojos: destellos de un lugar desconocido, una luz cegadora, voces susurrando su nombre… y luego, oscuridad.

—¿Qué… qué fue eso? —jadeó, llevándose una mano a la cabeza.

—Un fragmento de lo que han sellado dentro de ustedes —respondió la figura—.

Lena tambaleó hacia atrás, su respiración agitada.

—¿Sellado?

—Así es —asintió el encapuchado—. La academia no los rechazó porque carecieran de un don… sino porque temen lo que realmente poseen.

El silencio cayó sobre el grupo como una losa de piedra.

Evan sintió que algo dentro de él se agitaba, una verdad enterrada bajo capas de mentiras. Miró a sus compañeros, y en sus ojos vio lo mismo que sentía: miedo, confusión… pero también determinación.

—Entonces dime cómo recuperarlo —susurró.

El encapuchado sonrió bajo su manto de sombras.

—Para recuperar lo perdido, primero deben enfrentar aquello que los hizo olvidar.

El viento rugió a su alrededor y, por un instante, el jardín pareció desvanecerse. Un nuevo camino se abría ante ellos, uno que los llevaría a descubrir la verdad que nunca debieron olvidar.


El viento se tornó más frío, como si la misma noche contuviera la respiración. Evan sintió un escalofrío recorrerle la espalda mientras observaba al encapuchado, cuya presencia parecía volverse más pesada, más densa, como si su mera existencia alterara la realidad que los rodeaba.

—Deben seguirme —ordenó la figura con voz profunda—. No hay marcha atrás.

Sin otra opción, Evan y los demás intercambiaron miradas y asintieron. Lena fue la primera en avanzar, sus pasos resonando sobre el musgoso puente de piedra. Uno a uno, el grupo cruzó, adentrándose en la espesura iluminada por cristales resplandecientes.

El sendero serpenteaba entre árboles retorcidos, cuyas raíces emergían del suelo como garras antiguas. A medida que avanzaban, el aire se tornó más denso, como si estuvieran cruzando un umbral invisible.

—Este lugar… —murmuró Valeria—. No se siente real.

El encapuchado no respondió. En su lugar, se detuvo ante una formación rocosa que parecía una entrada sellada. Con un simple gesto de su mano, las piedras se desmoronaron como polvo, revelando un pasadizo oscuro.

—Aquí yace la verdad.

Evan tragó saliva. Algo dentro de él le decía que, una vez cruzara ese umbral, nada volvería a ser igual.

Lena respiró hondo y, sin dudar, entró primero. Evan la siguió, luego Alex, Valeria y el resto del grupo.

La oscuridad los envolvió por completo.

Dentro del pasadizo…

No había fuego ni antorchas, pero las paredes parecían brillar con una luz tenue y azulada. No era un túnel natural; las paredes tenían grabados, símbolos que Evan no reconocía pero que despertaban una extraña sensación en su interior.

—Estos son glifos antiguos… —susurró Alex, pasando la mano sobre uno de los símbolos—. Esto es magia prohibida.

—No es magia prohibida —interrumpió el encapuchado—. Es la magia que les fue arrebatada.

Evan sintió que su corazón latía con fuerza.

De pronto, las luces parpadearon y, en un destello, las sombras en las paredes cobraron vida. Figuras humanoides emergieron de la nada, sus formas distorsionadas y temblorosas, como recuerdos difuminados.

Y entonces… las voces comenzaron.

—Ustedes… no deberían estar aquí…

Un rugido sacudió los cimientos del lugar.

Algo había despertado.

Algo que no quería ser recordado.

¡Cuéntale a Bloor96 lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Fast Times || KookV

ruth: El viaje en el tiempo- no me disgusto nada.A todos le recomiendo

Leer ahora
EL CLICK

KANG HORI: ALA QUE LINDA ISTORIA SE Q SOLO ES UN SHEPEO PERO ME GUSTARIA Y GUARDO LAS ESPERANSAS Q ALGUN DIA SEA SIERTO AME LA ISTORIA

Leer ahora
La Segunda Oportunidad Del Beta

Dulce: Llore, sufrí, me emocione, gran historia.

Leer ahora
BÉSAME MENTIROSO | 𝙺𝙾𝙾𝙺𝙼𝙸𝙽

Nicol Inestroza: por favor que este no sea el final te lo suplico no la dejes alli

Leer ahora
Embarazada del bebé de su hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

janneth1108: Dios ya quiero mas .. me encanta 😍😍😍

Leer ahora
Blue Moon.

Martha Ines: Me parece una historia original, con una trama diferente, me gusta mucho 👍👌

Leer ahora
Instinto (KM)

Izamar: Estare esperando con ansias k actualises me tienes pegadita a esta historia .

Leer ahora
Secretos de Lobos.

Connie: Gostei de todo queria ler mais livros a história não se tornou chata sempre senti a vontade de ler

Leer ahora
HEREDANDO MARIDO

ariheel: Me gustó tanto este libro aún con los errores y algunas plantas que me confundían de sobremanera pero si los pasas por alto lograrás una buena lectura de una bonita historia de amor donde jm no es débil ni aunque sean otros tiempos, es un aventurero, un tornado con una hermosa personalidad

Leer ahora