Prólogo
Hugh
Tengo que reconocerle a Volkov que sabe exactamente lo que hace y cómo manejar a Anastasia como si fuera un juguete. El simple hecho de que llegara sin nadie más nos puso en desventaja de inmediato.
Él es el hombro atento y comprensivo en el que apoyarse, mientras que nos ve a nosotros como los que debe defenderse.
Pude ver esa maldita sonrisa burlona en sus labios cuando ella dijo claramente que él era el único con quien podía hablar, el único en quien podía confiar. Estábamos perdiendo y se notaba a leguas.
Pero tuvo que sacarse otro maldito as bajo la manga justo antes de dejarnos a todos tirados.
Se va a quedar.
Se va a meter de lleno en la vida de Anastasia. Si no reaccionamos bien ante esto, solo lograremos alejarla y lanzarla directo a sus brazos; no me cabe la menor duda.
Se avecina una tormenta de proporciones épicas y sé que esto solo puede terminar en una explosión monumental. Si cree que vamos a caer sin pelear, se equivoca de medio a medio.
Él puede estar jugando, pero yo también sé jugar a esto.
Solo tengo que mantener a los demás a raya, porque ellos serán los culpables de que todo esto se venga abajo si no logran controlarse.
La perderemos, y quizás para siempre esta vez, si no tenemos cuidado.