Fin de Semana con El Chico Flor

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Sinopsis

En una mañana Will no podía dormir pues tenía en mente una persona: Kevin, su mejor amigo, que después de que éste le sonriera se ha replanteado su sexualidad de manera literal. Will no sabe cómo resolver sus dudas y mucho menos lidiar con ella, 𝐻𝑎𝑦 𝑢𝑛 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑎𝑡𝑒, ¿𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑎𝑟𝑟𝑖𝑒𝑠𝑔𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑎 𝑡𝑒𝑟𝑚𝑖𝑛𝑎𝑟 𝑠𝑢 𝑛𝑜𝑣𝑖𝑎𝑧𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑆𝑒𝑟𝑒𝑛𝑎? ¿𝑄𝑢𝑒́ 𝑠𝑢𝑐𝑒𝑑𝑒 𝑠𝑖 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑎𝑚𝑜𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐ℎ𝑖𝑐𝑜? 𝐾𝑒𝑣𝑖𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑎́ 𝑎 𝑝𝑢𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑟 𝑢𝑛𝑎 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑠𝑖𝑜́𝑛 𝑝𝑒𝑠𝑒 𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑢𝑠 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑒𝑠𝑡𝑎́𝑛 𝑒𝑛 𝑗𝑢𝑒𝑔𝑜. ¿𝑃𝑜𝑑𝑟𝑎́𝑛 𝑢𝑛𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑒𝑙 𝑏𝑟𝑖𝑙𝑙𝑜 𝑑𝑒 𝐿𝑢𝑛𝑒𝑠 𝑠𝑒 𝑎𝑝𝑟𝑜𝑥𝑖𝑚𝑒?

Estado:
En proceso
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5
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Clasificación por edades:
18+

Prólogo

El día comenzaba con tranquilidad, los castos vientos golpeteaban las ventanas de los departamentos y las aves cantaban de un lado a otro. El sol brillaba más de lo normal, alumbraba con una tenue luz de finales de verano, quizás haya sido su festival de bienvenida a otoño, las tonalidades podrían ir acompañadas de café e instrumentales que abrazan el alma cuando vivimos esos 5 minutos de reflexión a la tierra y el arte natural que podría extenderse a la colina.

Las torres de departamentos se extendían hacia la montaña, era el momento de que las personas saliesen a sus balcones para darles agua a sus plantas y quizás saludar al vecino de enfrente.

Will, un chico de apenas 18 años mantenía los ojos embolsados con sus brazos cruzados mientras yacía acostado en su cama; en toda la noche no había siquiera dado la vuelta para intentar dormir. Su semblante parecía el de un zombie, con esos brazos tan rígidos y su pálido rostro.

—¡Will! ¡Levanta el culo! ¡Me quedé dormida hoy vas a la escuela! —Exclamó su madre que estaba al otro lado de la puerta mientras corría de un lado a otro intentando llegar a tiempo a tomar el desayuno que su esposo le había preparado.

Éste solo se levantó y se observó en un espejo que tenía frente a su cama; en realidad estaba ahí por una razón, Serena su novia le gustaba verse así misma cuando tenían sexo, aunque no le gustase mucho la idea a Will, éste no lo quitaba de ahí, a pesar de que ella no lo visitase mucho. Cuando decidió ir al baño no dejó que sus pensamientos le nublaran su realidad y comenzó a cepillarse los dientes con el gesto más inexpresivo que alguna vez se le vio.

¿Qué pudo haber sucedido para que Will no despertase?

La respuesta es, Kevin.



(Kevin)

—¿Seguro que no te molesta ir solo por hoy? —Preguntó su padre mientras metía algunos montones de papeles en su bolso de mano.

—Para nada —dijo con la boca llena—. Mejor, así me acostumbro a no verte todos los días.

—En mis tiempos ver a tus padres diario era un privilegio —se le acercó y le dio un abrazo—. Te quiero hijo, regreso mañana, ojalá el Señor Addams vea con buenos ojos mi propuesta —dijo mientras se dirigía a la puerta.

—Si lo tira por la borda le daré una paliza tan dulce que le hará recordar sus vidas pasadas. —Afirmó Kevin mientras limpiaba sus labios con un kleenex sucio.

—Te dejé dinero para la comida de hoy, Marciano. ¡Me voy! —cerró la puerta.

La sonrisa en los labios de Kevin no se había hecho esperar, el día comenzaba a ser bastante poético, sobre todo que entraba a clases a las 9 de la mañana en lunes, nada podría salir mal.

Como pudo se amarró las agujetas de sus tenis blancos y guardó sus cosas en una mochila de campo que le había regalado su tía en una comida familiar.

Él sabía que temía andar en soledad a mitad de hora pico un lunes por la mañana, así que les escribió a dos de sus amigos, pero ninguno respondió, cosa que lo desanimó, pues planeaba encontrarse con alguien siquiera en la estación de bus.

Su teléfono suena.

—Eh tú, mi padre dice que si quieres que pasemos por ti. —Se escuchó esa voz ronca y desganada.

—Por favor, Will, me da miedo la hora pico. —Dijo entre risas.

—Vamos para allá, Kev. Por cierto, si tienes un cuaderno extra, claro, de mera casualidad, ¿podrías traérmelo? Te lo pago, lo prometo.

—¡Sí! No te preocupes. —Había dicho temeroso, en realidad, no recordaba si tenía una libreta de más.

Antes de salir del departamento corrió a su habitación y revisó entre sus cosas, ¿habría un cuaderno extra? Solo uno, y estaba comenzado, ese sería su ‘’querido diario’’, aunque no se percató de eso. Rápidamente lo metió en su bolso y salió como alma que lleva el diablo, probablemente Will estaría esperándolo en el estacionamiento.

Y así fue.

—Anda, sube, muchacho. —Exclamó amablemente el padre de Will.



La sonrisa de Kevin le provocó una reacción a Will que solo había sentido con Serena, acción que le incomodó a tal punto de intentar ignorar a Kevin cuando esté le quiso entregar el cuaderno que había pedido.

—Oh, sí, gracias. —Dijo en seco.

—Hm, no es nada, no hace falta que me lo pagues. —Soltó Kevin intentando sacarle una sonrisa.

—Eres linda persona, ‘dude’.

No podía aguantar más esa presión que venía arrastrando con sí desde hace un tiempo atrás.

Will, estaba encaprichado por la belleza de Kevin desde aquella vez que se quedaron juntos hasta tarde en la escuela, se habían postulado para limpiar la biblioteca y entre charlas, Will pudo encontrar esa sencillez de Kevin en las anécdotas e historias que contaba. Desde ese día no dejaba de verle con ojos profundos y con el corazón abierto, cuando por casualidad comían juntos, o cuando Kevin le regaló un dulce de menta antes de irse.

«Muchas chicas quieren conmigo, ¿pero por qué es distinto eso de cuando él sonríe?» Se planteaba esa duda una y otra vez, hasta que ese día tan maravilloso cuando verano se despedía supo que no podía más. Era el momento de sincerarse y tomar acciones de una vez por todas.

Cuando llegaron a clases, amigos de Will se le acercaron para saludarlo, confundió a dos de ellos, asunto que resultó extraño, pero decidieron no tomarle importancia.

Él veía como Kevin caminaba con su mochila en hombros, el meneo de su aura era hipnotizante, parecía que vivía una pasarela, el solo sacudió su cabeza e intento encajar en la conversación con sus amigos, sin ningún éxito.

—Nah, estoy bien con que nos mantengamos en segundo lugar. Aunque ojalá este ‘bro’ ya ponga estrategias. —Soltó un chico en dirección a Will.

—Aguanten un segundo, ya vengo. —Dijo Will cabizbajo mientras se dirigía a Kevin, que ya había entrado a su salón.

Lo vio desde la puerta por unos instantes, él solo se mantenía leyendo en su celular mientras el resplandor de estudiantes le eran indiferentes, divisó sus lindas mejillas y la forma en que deslizaba para arriba probablemente en sus redes sociales hasta que tomó valor para acercarse a él. Por fin sucedería.

—Eh, Kev. —le dijo mientras se sentaba en la banca de enfrente.

—Holi, ¿qué pasó? —preguntó preocupado.

—Si esto… bueno, si yo… te hubiese intentado decir algo la semana pasada quizás no me atrevería, pero creo que es el momento. Solo, quiero sincerarme contigo.

—¿De qué hablas? ¿Te ha ido mal con Serena? Cuéntame todo.

—Tiene que ver con ella…—comenzaba a decir, pero Kevin le interrumpió.

—Adivino, discutieron otra vez…

—¡No! Negativo, pero, ah. Bueno, seré directo.

—Me tienes con intriga, dude. —Dijo Kevin mientras se ponía las manos en la cabeza.

—Kevin, estoy confundido.

—¿Por qué? ¿Te gusta otra chica? ¿Es eso?

—No, no me gusta otra chica. —Volteaba los ojos.

—¿Hm?

—Me siento confundido porque… sabes que soy hetero, las chicas siempre me han gustado, pero, hace poco. Mierda, vi a un chico sonreír y me gustó demasiado.

Kevin, en realidad es gay, pero jamás había visto a Will con otras intenciones, su relación era cercana, a pesar de que ambos no se escribieran seguido.

—¿Creo que soy el indicado para tratar esos temas supongo? ¿Cómo? ¿Quién fue? Pobre Serena, será mejor que seas sincero con ella.

—Lo sé, eso, me pone mal, dude.

—Eso lo puedo comprender, y sé por lo que estás pasando. Lo primero que debes hacer es mantener la calma. De acuerdo, un chico me llamó la atención debes de averiguar si solo fue una impresión o en realidad un descubrimiento descomunal. No está mal si eres bi o…

—¿Crees que puedas ayudarme a averiguarlo…?

—Claro, para eso estamos. Si gustas puedo pedirle ayuda a mi amiga Aurora, ella sabe dar muy buenos consejos.

—Gracias, mal no me sentaría, hermano. Aunque no te he dicho quién es el chico. Me gustaría pasar tiempo con él para ver si esto solo es una ilusión.

—Dime de quien se trata. —Se acercó esperanzado, en realidad Kevin estaba muy curioso de su respuesta, pensó por un instante en alguno de los amigos de Will, quizás alguien parte de su equipo de baloncesto.

—Es aún difícil, pero…eres tú. —Susurró.

—¿Hm? ¿Quién? —ríe—. No escuché.

—¡Eres tú! —Exclamó contenido, pues él sabía que sólo Kevin debía escuchar la respuesta.

—Will… —Kevin quedó absorto, no sabía como reaccionar, su mente estaba en blanco.

—Sé que es de repente, pero, no sabía cómo decírtelo. Es esa la razón por la que me he hecho un poco más cercano a ti. Por eso no he podido dormir. No te pido que tengamos sexo o algo así. Solo te pido que me ayudes a averiguarlo.

—¿De qué forma Will?

—¿Quieres salir conmigo a conocernos? La única forma en que puedo averiguar si me gustan los chicos es saliendo con uno.

—¡No! No puedo hacer eso, Will. ¿Qué sucederá con Serena? De verdad no sé cómo sentirme al respecto.

—No te pido que iniciemos una relación. Sólo necesito un fin de semana para encontrar la respuesta. Sé que te pido mucho…

—Sí.

—…pero, si cambias de opinión, dímelo. Me voy, creo que ambos tenemos mucho por pensar.

Se levantó del asiento y decidió irse, todo mundo seguía con lo suyo.

Kevin guardó su teléfono celular que aún sostenía en sus sudorosas manos y giró su cabeza al techo.

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