Único
Los días de arduo trabajo bajo el azotador sol de verano son agotadores; y Harry y Louis lo saben bien. El sudor deslizándose por sus brazos y sus respiraciones agitadas son un claro ejemplo de sus desgastantes actividades diarias, pero puede ser que esta vez se trate de algo más.
Los días de arduo trabajo bajo el azotador sol del verano son agotadores; y Harry y Louis lo saben bien cuando levantan heno o cabalgan por las planicies. El sudor deslizándose por sus brazos y sus respiraciones agitadas.
…
Existen tres cosas que Harry odia desde el verano pasado:
Las tormentas eléctricas que azotan las llanuras en pleno agosto cuando no deberían hacerlo;
que el ganado se aleje lo suficiente como para perderlo de vista;
y, al hombre que su padre contrató para ayudarlo con sus tareas, Louis.
Su comienzo no fue el mejor de todos y, si Harry tuviera que admitirlo, detestó la presencia de Louis en cuanto lo vio ingresar al establo, con sus botas altas y sombrero de estilo texano mientras sus labios sostenían un fino tallo seco de trigo.
Tenía los brazos bronceados debido al sol y una sonrisa socarrona en el rostro cuando la sombra del techo del establo oscureció su cabello; sostenía un par de cubos repletos de alimento para los caballos y caminó unos siete pasos antes de reparar en la presencia de Harry.
—Oh. Hola —saludó, tan pronto como sus manos depositaron los cubos en el suelo—. Soy Louis. Tú debes ser Harry, ¿cierto? Un gusto —se acercó con la mano extendida y la retiró cuando el contrario no dio respuesta alguna a su acción—. Hmm. Tu padre mencionó que, probablemente, estarías con el ganado; así que, me envió con los caballos, no sabía que estarías aquí.
Harry no dijo nada, tan sólo se limitó a observar desde el lado contrario del establo, acariciando la crin de su yegua favorita, mientras el otro hombre daba tres pasos atrás y retomaba sus tareas.
—El ganado no es cosa mía —Harry dijo finalmente, cuando Louis hubo terminado de alimentar a los caballos—. Mi padre te contrató para que tú te hicieras cargo de eso.
—Pues, eso no fue lo que él me dijo hace unos minutos, cuando me envió hacia aquí —Louis se recostó contra el soporte de madera del establo, cruzando los brazos en el proceso—. Y, me parece que deberías ir a por el ganado, porque no lo vi en ningún momento en la llanura.
El rizado lo miró con suspicacia y frunció el ceño mientras salía a regañadientes del lugar, sin sentir en ningún momento la mirada fija de Louis sobre su trasero.
…
Las interacciones entre ambos no fueron más que hostiles desde entonces.
Harry se empeñaba en que, el cuidado del ganado, era responsabilidades de Louis; y este mencionaba todo el tiempo que aquello no era parte de lo que el padre de Harry le había encomendado hacer.
Durante las mañanas, desde que Louis llegó al lugar, lo primero que Harry hace es desayunar mientras escucha los sermones de su padre con respecto a las actividades que no ha conseguido concluir. Así como también, las alabanzas que dirige a Louis por su impecable trabajo.
Harry está absolutamente cansado de esta situación y quiere ponerle un fin definitivo.
—Creo que deberías permanecer más tiempo junto a Louis, seguro puedes aprender un par de cosas de él —su padre dio un sorbo a su taza de café y tragó la bebida caliente.
—¿Y empezar a hablar con ese fastidioso acento arrastrado, y creer que camino sobre las nubes cada vez que doy un paso? No es lo mío, gracias —Harry rueda los ojos con fastidio y se pone de pie—. Voy a atender aPeanut, tengo un día ocupado. Nos vemos durante el almuerzo.
Jake, el padre de Harry, mira como su hijo sale de la cocina y niega, sin dejar de pensar en qué momento su hijo madurará y aceptará que Louis no irá a ningún lugar mientras sea de ayuda.
El sol se encuentra en su punto más alto cuando Harry da un paso fuera de la casa, la piel descubierta de sus brazos quema al instante y sabe muy bien que habrá una fuerte marca de bronceado cuando su jornada finalice. Pero, al menos, el único consuelo que encuentra en su mente, es el recuerdo de la refrescante agua del riachuelo en el límite de las llanuras que besará su cuerpo al terminar el día.
Mantiene su paso firme, hasta que consigue mirar a lo lejos cómo Louis cabalga y dirige a un par de trabajadores hacia las zonas de sembríos. Su ceño se frunce de inmediato y camina con rapidez hacia el establo central de la propiedad para evitar interacción alguna con el hombre.
Pequeñas nubes grises se acoplan a lo largo del vasto cielo, y Harry no toma mucha importancia de ese detalle; ya que, el clima es una locura últimamente y él no piensa buscarle una explicación razonable. Como tampoco lo hace a los sueños húmedos y calientes que lo atacan por las noches, cuando la imagen de los brazos de Louis al descubierto lo aprietan contra la pared de madera de su habitación, mientras gime directamente su nombre en su oído con cada bombeo que él mismo realiza en la polla del otro hombre con su firme mano.
Harry tiene esos sueños al menos una vez durante la semana, y los odia tanto; tanto como odia que Louis se vea jodidamente atractivo mientras monta a caballo o levanta objetos pesados bajo el sol.
Y él tiene que recordarse a sí mismo en cada ocasión que su mente divaga que, ni en un millón de años, Louis podrá verlo de la misma manera en que él lo hace, y tal vez de ese hecho nace su frustración y aborrecimiento hacia el ojiazul.
Los caballos del establo relinchan en cuánto ingresa al lugar, y él sólo tiene ojos paraPeanut, su yegua blanca de motas negras, que mueve sus orejas y golpea sus cascos contra el piso como señal de saludo.
—Hola, preciosa —Harry besa el centro de la cabeza de la yegua y abre la puerta de su espacio—. ¿Lista para un gran día? —el animal relincha y el rizado lo toma como una respuesta.
Harry hace lo de siempre. Supervisa el mantenimiento de los graneros, la calidad de las espigas de cebada y, un par de veces, observa a Louis a lo lejos —por supuesto, con el único fin de mantener la distancia entre ambos—.
Para la llegada del mediodía, se encuentra con Louis, quien asiente en su dirección a modo de saludo y después lo ignora, como él mismo hace con el creciente arremolinamiento de las nubes y el desplazamiento del ganado hacia el límite de la llanura.
—Chicos —Jake llama la atención de los jóvenes cuando ambos ingresan a la cocina—, acaba de surgir un problema con los tractores de Ernest, debo ir de inmediato
—¿No necesitas nuestra ayuda? —Harry se apresura a preguntar.
Jake niega y ajusta su sombrero—. No, Tony y Joe ya están allá. Entonces, hay suficientes manos —el hombre pasa junto a los chicos y explica—: Morgan preparó pollo en salsa de barbacoa y mazorcas, ella viene conmigo porque debe comprar un par de cosas en el pueblo, regresaremos antes de que anochezca. No se maten en mi ausencia, ¿de acuerdo? Quiero ver mis graneros y establos en orden a mi regreso.
—Sí, señor —Louis tranquiliza.
—Bien. Nos vemos —Jake asiente y atraviesa el umbral de la cocina—. Ah, y una última cosa: Louis, estás a cargo.
Harry abre la boca de la impresión y mira de manera escéptica a su padre.
—No quiero oír nada, Harry.
Y con eso, Jake desaparece de la vista de ambos.
—Creo que deberías cerrar la boca, se te va a meter una mosca —Harry mira de mala gana de Louis y se limita a no decir nada.
…
Louis, por supuesto, y a pesar de Harry, elige las tareas fáciles.
Él le ordena a Harry limpiar los establos y traer de regreso el ganado, antes de que el ocaso empiece a transformar el aspecto de las llanuras y sea prácticamente imposible ver algo en la lejanía.
Los minutos transcurren con lentitud, mientras levanta con una pala el excremento de los animales y se queja en su mente, hasta que escucha el galope rápido de un caballo aproximándose y los gritos de Louis llamando su nombre.
—¿Harry? ¿Harry? —la voz de Louis suena agitada cuando llega hasta la puerta corrediza del establo—. ¡Harry!
El nombrado lo mira de arriba a abajo, con el entrecejo ligeramente fruncido—. ¿Qué sucede?
—El ganado, dime que ya lo trajiste de regreso.
Harry bufa, dejando la pala a un costado y señalando con sus brazos el lugar donde se encuentra.
—Creo que no eres muy inteligente, ¿cierto? ¿No ves que aún no termino aquí?
—Mierda —Louis se queja por lo bajo y lo mira enfadado—. Una tormenta se aproxima y no distingo al ganado en la llanura. ¡Tenías que traerlo de regreso antes del ocaso!
—Por si no lo has notado, genio, no he terminado aquí —Harry responde—. ¿Y yo qué diablos iba a saber que una tormenta estaba cerca?
—¡Por el maldito cielo, idiota! ¿Nunca ves más allá de tu nariz? —Louis rueda los ojos y tira de la rienda de la brida de su caballo para empezar a alejarse.
—¡Oye, no he terminado contigo! ¿A dónde crees que vas?
Louis detiene a su caballo y lo mira con escepticismo.
—A hacer tu maldito trabajo —lo siguiente es dicho en un susurro lo suficientemente alto como para que Harry lo escuche a la perfección—. A tu padre le dará gusto saber que conseguí recuperar su ganado.
Para este punto, Harry ha empezado a mirar rojo; así que, limpia sus manos lo mejor que puede en la tinaja con agua que reservan para la hidratación de los corceles y le coloca su silla de montar aPeanut.
Harry no va a permitir que Louis lo humille de esta manera.
El cielo ha empezado a crepitar y los sonoros truenos no hacen más que asustar aPeanut, mientras cabalga sobre la llanura, a unos cuantos metros detrás de Louis.
Harry no va a admitirlo jamás, pero tiene una excelente vista del trasero de Louis, cuando este se inclina hacia el frente para ganar la carrera que han empezado unos minutos atrás.
(Y Harry tampoco va a admitir que está perdiendo por razones personales.)
Las primeras gotas de la tormenta se dejan caer sobre su cabello revuelto y él tiene que posar su brazo izquierdo sobre su frente para evitar que estas caigan directamente en sus ojos. Pronto, la figura de Louis no se distingue del todo y se encuentra desorientado en medio de la nada.
Guía aPeanutpor la dirección que cree que Louis ha tomado, hasta que escucha la voz del ojiazul alzarse a unos cuantos metros a su derecha y sobre el sonido que el choque de las nubes provoca.
—¿Harry? ¿Harry? —la voz de Louis hace eco un par de veces.
—¡Louis! ¡Estoy aquí! —él distingue la figura de Louis y dirige aPeanuthasta él.
Cuando ambos se encuentran frente a frente, una sonrisa se dibuja en sus labios sin permiso alguno.
Sus rostros se encuentran empapados, al igual que su ropa; con su cabello escurriendo agua por montones sobre sus frentes. Harry achica los ojos cuando nota que Louis lo mira más tiempo del necesario.
—Pensé que te había perdido —Louis suelta y después añade—: La tormenta va a empeorar, tenemos que irnos.
—¡La casa está demasiado lejos como para regresar ahora! —Harry grita para hacerse oír.
—Hay un viejo granero hacia el norte —Louis recuerda y empieza a andar, después de señalar con su dedo la dirección—. El ganado tendrá que esperar por ahora. ¡Vamos!
Ambos echan a andar sobre sus caballos, siguiendo el ritmo del otro para no perder el paso y poder llegar lo más pronto posible hacia el refugio que Louis había señalado hace minutos.
Las pesadas gotas de lluvia impiden observar con claridad el panorama, y el galope de los caballos es cada vez más rápido mientras atraviesan la llanura; Harry se sostiene con fuerza de las correas de la brida dePeanuty suelta todo el aire que contienen sus pulmones cuando distingue a lo lejos una borrosa mancha con forma de granero.
—¡Es ahí! —Louis le grita, y su voz se reduce a un susurro cuando un trueno retumba en el cielo.
Sigue a Louis de cerca, hasta que este se baja de su caballo y abre la puerta de desgastada madera de una patada. Los caballos relinchan debido al estruendo, pero ambos consiguen mantenerlos en calma.
Ingresan tan rápido como pueden y la tormenta queda relegada a lo que sea que suceda en el exterior.
Sigue a Louis de cerca, hasta que este se baja de su caballo y abre la puerta de desgastada madera de una patada. Los caballos relinchan debido al estruendo, pero ambos consiguen mantenerlos en calma.
Ingresan tan rápido como pueden y la tormenta queda relegada a lo que sea que suceda en el exterior.
Harry calma aPeanutcon suaves caricias en su crin y cabeza, sin embargo, el animal no deja de moverse con miedo cuando las nubes chocan en el cielo.
—No tengas miedo, ella puede sentirlo —Harry escucha la voz de Louis detrás de él.
—No tengo miedo.
—Pues estás temblando —Louis señala el cuerpo de Harry y este lo mira con desprecio.
—Es por causa de la lluvia —se justifica cuando regresa su atención a su propio cuerpo y observa cómo su camisa blanca se ha transparentado lo suficiente para exponerlo, indefenso, ante la mira del contrario.
—Claro —Louis bufa y ata a su caballo a una viga de manera del granero.
Para este punto,Peanutha dejado de relinchar al notar la tensión de los hombres y ha preferido lamer el cabello empapado de Harry.
—¿Cuál es tu problema? —el rizado se harta, y le da la espalda a Louis cuando también ata de su yegua.
—¿Quieres saber cuál es mi problema? —la voz de Louis de dura y está llena de reproche por el tono que ha decidido emplear para ser cruel con Harry—. Mi problema eres tú y tu falta de sentido de responsabilidad.
—¿Mi falta de sentido de responsabilidad? —el arnés dePeanutse ajusta con más fuerza de la necesaria a la viga de madera, Harry está molesto.
—¡Sí! —exclama Louis, extendiendo sus brazos sobre su cabeza. Una arruga en su frente se hunde cuando señala a Harry con su dedo índice—. Nos encontramos aquí debido a ti, todo esto es tu culpa. Si tan sólo hicieras lo que se te pide, si no desobedecieras una orden y si atendieras al ganado, todo esto-
—¡Te he dicho un millón de veces que el ganado no está entre mis responsabilidades! —Harry grita por sobre el sonido de los truenos y los caballos relinchan, mientras da cuatro pasos firmes, quedando a centímetros de Louis.
El ojiazul lo mira con desprecio, y su mirada se carga de odio.
—¡Y yo te he repetido que debes cuidarlo!
—¡No es mi trabajo, Louis! —Harry ya ha perdido la poca paciencia que lo caracteriza y acaba de empujar sus manos contra el pecho de Louis, el ojiazul se desestabiliza unos segundos, pero consigue enderezarse de nuevo—. Mi padre te contrató atipara que hagas eso.
Louis se ríe sin gracia, como si Harry le hubiese contado un mal chiste.
—Claro que lo hizo, porque tú eres un bueno para na-
El primer golpe cae sobre el pómulo izquierdo de Louis y corta su oración a la mitad. Harry ni siquiera es consciente de lo que acaba de hacer, pero no se arrepiente en absoluto cuando se da cuenta.
Louis no parece muy sorprendido por la reacción de Harry. “Tal vez se lo esperaba”, piensa el rizado; sin embargo, no puede ahondar demasiado en sus pensamientos porque, desde la mismísima nada, Louis le regresa el favor.
Ambos se han herido verbalmente en el pasado, pero ahora el contacto físico se ha convertido en una realidad. Han cruzado la delicada línea que no habían podido desvanecer, y ahora no saben qué sucederá.
¿Cuál es el siguiente paso cuando la tormenta del exterior se libra de igual manera en el interior de un granero descuidado en medio de la nada? Pues, ciertamente, no besar a tu contrincante.
Ninguno sabe muy bien cómo sucedió, o tal vez sí.
Primero fue Louis al ver el daño que causó en Harry y cómo su cabello mojado se despeinó, él sintió al instante un tirón en su estómago por haberlo golpeado; y después estuvo Harry, quien no permitiría que Louis lo humille de esta manera. O quizás fueron ambos, al dar un paso al frente con distintas intenciones y sarta de oraciones llenas de sentimientos entrelazados, cuando la tensión por fin cedió y se rompió como un delgado hilo para mostrarles un panorama que no había sido contemplado con anterioridad.
Harry apretó el cuello de la camisa de Louis, sosteniendo su otro brazo por encima de su rostro, listo para golpearlo, cuando Louis llevó su mano derecha hacia la garganta del rizado y la apretó con fuerza, ahogándolo con otras intenciones.
Sus miradas se encontraron, ambas llenas de un sentimiento intenso de posesión que dio paso a la lujuria a través de sus pupilas y respiraciones agitadas, cuando las defensas cayeron y sus bocas chocaron.
Harry tomó el rostro de Louis entre sus manos cuando un suspiro golpeó su mejilla. Louis lo estaba besando con fuerza, uniendo sus labios y dientes como si su entera existencia dependiera de ello; y Harry dejó de escuchar la tormenta que los había atrapado en ese viejo granero para que el ruido de los truenos pasara a ser reemplazado por el de su agitado corazón que bombeaba sangre a toda prisa por todo su sistema.
Sus torsos cubiertos por su ropa mojada se tocaron por primera vez, sus pechos subiendo y bajando con rapidez mientras el cielo dejaba caer las torrenciales gotas de lluvia.
Harry se aleja cuando Louis muerde con fuerza su labio inferior.
—¿Qué mierda estás haciendo? —pregunta con molestia, su ceño se frunce en el proceso.
Louis lo mira con atención, sus pupilas se encuentran totalmente dilatadas y sus labios se han pintado de carmín.
—Quitándome las ganas que te tengo —el rostro de Harry demuestra sorpresa de inmediato, no era una respuesta que esperaba—. ¿Ahora te haces el sorprendido? ¿Crees que no he notado tus miradas indiscretas cuando crees que estoy distraído? Eres un libro abierto, Harry.
El rostro del rizado se sonroja, con sus orejas ardiendo de vergüenza.
—Yo- —él bufa—. No digas estupideces.
Louis sólo acierta a reír y niega con la cabeza, da un paso al frente y Harry retrocede.
—¿Sabes por qué sé que no miento? —Harry no dice nada—. Te escuché la otra noche, mi nombre se escucha bien cuando sale de tu boca mientras gimes.
El rizado lo mira aterrado. Claro que recuerda lo que hizo hace dos noches mientras todos dormían, y por supuesto que no pensó que el dueño de sus suspiros lo escucharía. ¿Mala suerte o destino? Harry no quiere saber la respuesta.
—No sé de qué estás hablando —su voz lo delata.
—¿Está seguro? Porque a mí me pareció que sabías exactamente qué hacía cuando repetías mi nombre sin parar. ¿Te satisfizo hacerlo cuando creías que nadie escuchaba, o te excitaba el hecho de que yo pudiera hacerlo?
Harry no dice nada, y no piensa aceptarlo, no va a hacerlo.
—Y ahora el rey de las respuestas se queda sin una, ¿te comí la lengua acaso?
—Cállate, Louis —Harry espeta molesto, está acorralado en todos los sentidos. Sus pies han dado pasos en retroceso mientras Louis hablaba y su espalda ha chocado contra la fría madera de la pared del granero, quedando ocultos de sus animales detrás a una división de madera que apenas consigue sobrepasar la altura de Harry por unos centímetros.
—Claro que lo voy a hacer.
Louis coloca una mano a la altura de la cabeza de Harry y sonríe cuando su otra mano se aferra con fuerza a la cadera del menor y acerca su rostro al del contrario. Sus labios caen suavemente cuando un rayo impacta la tierra e ilumina todo, sus corazones hacen eco en el trueno que asusta a sus caballos unos segundos después.
El beso ya no es agresivo, y aunque esté cargado de pasión y el innegable deseo de sentirse de otra manera, es mucho más suave, incluso dócil, que el primero.
Sus lenguas se buscan al primer toque, y sus labios no paran de bailar en sintonía; las respiraciones de Harry se regulan y toda frustración sale de su cuerpo cuando lleva sus manos al cabello de Louis y juega con él. Tal vez no debería estar haciendo esto, pero ha sucumbido al deseo reprimido que lo ha atormentado desde siempre, desde que era un adolescente con miedo.
Sus pechos chocan y sus brazos son torpes cuando intentan quitar del medio sus camisas frías y empapadas de agua.
—Arrodíllate —Louis le exige y Harry cae frente a su entrepierna, se acaba de rendir, ya no quiere luchar. No ahora que su polla duele como el infierno atrapada en su ropa interior—. Me la vas a chupar y después te voy a coger, ¿quieres eso, Harry? ¿Quieres que me coja tu bonito culo?
Harry asiente, ha perdido por completo la cabeza. Él desabrocha los pantalones de Louis y con dificultad se los baja hasta la mitad de las piernas, la polla del mayor se marca contra su ropa interior y el menor se lame los labios porque por fin hará lo que ha querido tanto.
—Hazlo —Louis ordena y Harry lo mira desde abajo con molestia.
—No me digas que hacer —responde.
Harry retira la ropa interior de Louis y de inmediato la polla del mayor se irgue con fuerza, el falo se muestra duro y grande, con vena gruesas que sólo resaltan lo excitado que Louis se encuentra. El rizado no duda en contemplar la polla de Louis unos segundos con sus dientes mordiendo con fuerza sus labios antes de lamerlos y tomar la polla dura y caliente de Louis entre su mano derecha y llevársela a la boca.
Los sonidos obscenos no se hacen de esperar y Harry chupa la polla de Louis con habilidad. Él cubre sus dientes con sus labios y hunde la polla hasta que esta toca su garganta, Louis contrae los músculos de su abdomen cuando siente la punta de la nariz de Harry tocar su piel.
Louis lleva sus manos al cabello de Harry y sujeta unos mechones con fuerza para guiar el balanceo de la cabeza de Harry hasta que este toma ritmo y lo hace por su cuenta.
—Eso… Sigue así —Louis dice mientras mueve sus caderas al mismo tiempo de Harry respira con dificultad—. Mierda, Harry.
El nombrado no lo soporta más y tose cuando saca la polla de Louis de su boca.
—Eso dolió —tose mientras lo dice, y Louis contempla lo destrozado que Harry se mira mientras intenta controlar su respiración.
—Ponte en cuatro, voy a comerte —Louis no da tiempo a nada mientras se termina de desnudar y después ayuda a Harry a retirarse el pantalón mojado.
Louis va a tener a Harry tanto como el rizado lo quiere a él.
Harry pone sus brazos sobre el heno, con su camisa como protección porque sabe que la hierba seca le picará y lastimará en poco tiempo. Louis se coloca detrás de Harry, en la misma posición, pero con la diferencia de que sus manos van directamente sobre la cadera del menor y le aprieta la piel.
—Quiero que digas mi nombre como lo hacías hace dos noches —dice y le propina una nalgada a Harry que le quita el aliento—. Quiero que lo grites, nadie más que yo va a escucharte.
Harry contiene el aliento cuando un dedo resbaloso empieza a tocar su entrada. Mierda.
Louis no pierde el tiempo y a causa de la falta de respuesta de Harry presiona suavemente su dedo ensalivado alrededor de la entrada de Harry, el menor cierra los ojos cuando Louis retira su dedo de su anillo muscular.
—¿Vas a gemir mi nombre, Harry?
—Sí —el menor responde sin perder tiempo cuando mueve su trasero en dirección a Louis.
Louis no dice nada más, y en su lugar lleva su boca directamente hacia la entrada apretada de Harry.
El mayor juega con la sensatez del menor cuando su lengua gira alrededor del anillo muscular del menor, sus labios se unen y se cierran cada vez que su lengua completa una vuelta generando un sonido lo suficientemente obseso como para que Louis no quiera detenerse nunca. Él chupa y lame, e incluso muerde las mejillas de Harry cada vez que el rizado empuja su culo contra su cara.
Louis lleva la punta de su dedo índice a la entrada de Harry mientras su lengua empuja sutilmente, necesita que Harry se relaje para no hacerle daño; así que, Louis no tiene mejor idea que llevar su brazo libre sobre la espalda de Harry y hacer que se incline para que su culo quede en alto y la cabeza del rizado se llene heno.
—L-Louis… —Harry dice intentando ocultar el tono suplicante en su voz.
El mayor sonríe cuando lo escucha al mismo tiempo que los primeros centímetros de su dedo en introducido en Harry.
—Lou- —Harry no termina siquiera de decir cuando el mayor toma su polla con su mano llena de saliva y empieza a masturbarlo con fuerza.
—Repite mi nombre —Louis le exige cuando aprieta la polla de Harry con fuerza mientras sube y baja su mano—. Hazlo, Harry.
—Louis. Louis. Louis —Harry no se detiene y, ¿cómo iba a hacerlo justo ahora? Si Louis no deja de bombear su polla y comerle el culo con vehemencia.
El mayor continúa con su trabajo de estimular a Harry sin detenerse ni un segundo y gracias a ello ha conseguido que dos de sus dedos se introduzcan sin problema.
Louis juega aún más con la entrada de Harry y muerde con fuerza la mejilla izquierda del menor cuando un tercer dedo ingresa y Harry balancea su trasero buscando más contacto.
—Louis, por favor —él prácticamente suplica y Louis no tiene que escucharlo dos veces para retirar sus dedos del interior de Harry y se arrodillarse detrás de él para tomar su propia polla y dirigirla hacia la entrada del rizado.
Louis escupe directamente hacia el agujero de Harry y bombea un par de veces su polla antes de alinear la cabeza de esta contra la entrada de Harry, lo que provoca que Harry muerda su labio inferior ante la expectación.
—Louis —el nombrado sonríe de lado cuando empuja su trasero contra él y se frota.
—Tranquilo, amor, no quiero hacerte daño.
Después de eso, Louis ingresa en HArry. Lo hace de manera lenta, no queriendo lastimar el rizado, con pausas para que el cuerpo de Harry se adapte al tamaño su polla y a la sensación de sentirse lleno.
—Lo haces muy bien, amor —Louis complace cuando escucha una pequeña queja por parte de Harry—. Tómalo todo, tú puedes.
Harry asiente y cuando siente a Louis llegar hasta el fondo suelta un sonoro gemido. Louis por su lado toma a Harry del cabello con la suficiente fuerza como para levantar su cabeza gacha.
—¿Puedo moverme? —Louis pregunta con firmeza y el menor asiente lo mejor que puede. Entonces, Louis lo hace.
Louis se retira con cuidado, llegando hasta el borde de Harry con la cabeza de su polla, y después vuelve a ingresar con un poco más de fuerza de la que usó cuando entró en Harry por primera vez. Él repite la acción otras cinco veces más, hasta que escucha a Harry gemir con más gusto de lo que había estado emitiendo con anterioridad.
—Hazlo más rápido —exige.
El mayor no responde verbalmente, en su lugar empuja su polla con más velocidad y un poco más de fuerza cuando vuelve a unir su pelvis contra el trasero de Harry. Las estocadas son cada vez más fuertes y veloces, con un ritmo constante que sólo se rompe hasta que Harry empieza a balancearse sobre sus brazos para que su trasero choque contra Louis.
—Lou-uis, más rápido.
—Lo que pidas, amor —responde, y sujeta la cadera de Harry con sus manos para mantenerlo en su lugar y empezar a cogerlo con más fuerza y rapidez.
La cadera de Louis va de adelante hacia atrás con movimientos uniformes que tienen a Harry al borde de las lágrimas por lo bien que se lo están cogiendo.
De un momento a otro, Louis se recuesta sobre la espalda de Harry, quien continúa en cuatro, y su respiración choca contra la oreja del menor. Louis lleva su boca hasta la unión del cuello y mandíbula de Harry y empieza a chupar un chupetón en la zona.
Ambos gimen cuando Louis da una estocada diferente a las demás.
—¿Te gusta? —Louis pregunta con la respiración agitada y la visión del orgasmo próximo.
—S-sí —Harry dice en un hilo de voz con una sonrisa de oreja a oreja mientras siente cómo sus brazos tiemblan, ya no resistirán mucho más—. Louis, más rápido.
Louis complace a Harry en todo lo que le pide. Si lo quiere más rápido, él lo hace. Si lo quiere más duro, él lo hace. ¿Harry quiere ir arriba? Bueno, Louis lo hace.
Louis sale de Harry y lo ayuda a colocarse en la posición adecuada para que el rizado quede arriba, con la polla del mayor palpitando en su interior.
Así que, ahora Harry está montando a Louis.
Él se ayuda con sus piernas y toma impulso cada vez que juega con Louis, la polla del mayor casi sale un par de veces en el proceso pero a Harry no le importa en absoluto, eso lo hace desesperarse por más en cada ocasión.
Harry salta con más rapidez cuando Louis lleva sus manos hacia sus caderas y lo impulsa cada vez que su culo choca con la base de la polla de Louis, como consecuencia, la polla del menor golpea su abdomen.
Louis siente la electricidad hormiguear en su vientre, y cuando menos lo nota, él se está corriendo con fuerza dentro de Harry, derramando en su interior toda su leche. Harry lo sigue poco después, con su polla expulsando su semen por todas partes, su cuerpo tiembla por el éxtasis y finalmente se inclina hacia adelante, cubriendo el cuerpo de Louis en el proceso.
Ambos se mantienen en esa posición unos minutos hasta recuperar el aliento.
—Esto no estaba en mis planes —Harry es el primero en hablar cuando se acuesta sobre el heno a un costado de Louis, siente cómo la corrida de Louis sale poco a poco de su cuerpo.
—Sí, claro —el mayor se burla con una amplia sonrisa en su rostro—. Seguro por tu cabeza corrió la posibilidad.
Harry rueda sus ojos—. En absoluto. Sí, tal vez te tenía ganas, pero sé diferenciar muy bien mis fantasías de la realidad.
—Así que era una fantasía, ¿eh? —Louis gira su rostro y analiza el perfil de Harry—. Bonito.
El menor arruga el ceño y lo observa de regreso cuando gira su rostro y sus narices casi se tocan.
—¿Disculpa? —Harry lo mira sin entender. ¿Se refiere a él?
—Te di un cumplido, no me hagas repetirlo —Louis sonríe con descaro y mira a Harry directamente a los ojos.
—No lo quiero, no te lo pedí —él le sostiene la mira de regreso y nota que hay algo distinto en los ojos de Louis, un brillo que no le había visto antes.
—No me importa, de todas formas ya lo dije —Louis le resta importancia y empieza a aproximar su nariz cada vez más a la de Harry—. Bonito. Arrogante.
—¿Y ahora qué haces?
—Te describo.
Harry lo mira sin gracia.¿Qué demonios le pasa a este idiota?Piensa.
—Lindo. Cabeza dura. Caliente. Sexy —Louis sonríe cuando dice sin más—: Apretado, jodidamente apretado.
Las mejillas de Harry se tiñen de rojo e intenta girar su rostro hacia el sentido contrario, pero la mano de Louis se lo impide.
—No lo hagas, déjame seguir admirándote —Louis acuna el rostro—. Déjame tomar sólo un poco más de ti, antes de que me apartes para siempre.
El estómago de Harry se encoge, él no quiere eso.
—No quiero eso —responde—. No lo voy a hacer.
Ambos sonríen en complicidad y unen sus labios.
—Tu papá va a matarme —Louis dice entre besos.
—¿Por qué? —Harry pregunta genuinamente.
—Perdí su ganado y me cogí a su hijo.
Harry sólo consigue reír contra los labios de Louis.
Y, bueno, sí. Mierda.
...
Por la noche, cuando Harry abre su ventana para que Louis pueda escabullirse en su cuarto, él piensa de nuevo en su lista.
Aún odia las tormentas eléctricas que azotan las llanuras en pleno agosto cuando no deberían hacerlo; y, 2) sigue sin ser gran admirador de que el ganado se aleje lo suficiente como para perderlo de vista (aunque esto termine en una buena cogida);
y, ya no odia al hombre que su padre contrató para ayudarlo con sus tareas, Louis; sobre todo, cuando ese mismo sujeto lo abraza y besa en medio de su habitación como si fuesen adolescentes.