Capítulo único
Desde que tengo memoria, su piel siempre fue suave, se notaba hasta con solo tomar su mano... Pero en especial lo eran sus mejillas..
Era una tarde soleada, en la casa de los Midoriya se encontraban los bakugo de visita. Mientras las mujeres charlaban en la sala, ambos infantes se encontraban en la habitación de izuku.
Los niños jugaban con los juguetes de all might, reían y se divertían hasta que el peliverde tropezó.
— ouch! — exclamó el pequeño al golpear el suelo. Al acomodarse, sentándose, comenzó a lagrimear por el dolor — d-duele — sollozó, katsuki con el ceño fruncido se acercó a él.
— dónde te duele, tonto? — preguntó el cenizo viéndole el rostro. Las lágrimas corrían por las regordetas mejillas pecosas.
— aquí — señaló su rodilla dónde estaba enrojecido por el golpe.
— iré a buscar un hielo, no te muevas ni hagas nada estúpido! — ordenó bakugo mientras salía de la habitación, izuku solo asentía y sollozaba levemente.
El cenizo se dirigió a la sala donde las mujeres se encontraban — tía inko, me das un hielo por favor — pidió serio el infante.
— para que lo quieres, mocoso? — cuestionó su madre.
— izuku se golpeó la rodilla — respondió sin ganas a la ceniza que suspiró con fuerza ante el tono.
— aquí tienes, katsuki — sonrió amablemente la peliverde mientras le entregaba una pequeña bolsa con hielos.
— gracias — volvió a la habitación encontrándose con el infante que se encontraba exactamente igual a como lo había dejado. Sin decir mucho, katsuki aplicó el frío en el golpe haciendo que izuku relaje un poco el llanto — manténlo — le indicó, el peliverde hizo caso y sujetó los hielos, luego sintió las manos de kacchan limpiar sus mejillas con una fuerza delicada.
— que suaves.. — pensaba katsuki al tocar los pecosos cachetes, algo en el no quería dejar de acariciarlos y su ceño se fruncía levemente ante tal sentimiento — tonto deku — pellizcó.
— wacchan! Qwe hwces? — preguntó confundido el más bajo, que se sorprendió ante el apretón.
— estúpido deku! — insultó katsuki, avergonzado, aunque por fuera no lo demostrara.
— pwro qwe hwice? — se preocupó el peliverde, no quería hacer enojar a su mejor amigo!
— ...
— kacchan?
Bakugo soltó las mejillas del pecoso y se alejó con el ceño fruncido, izuku no comprendía que era lo que había hecho mal y katsuki estaba molesto por todas las preguntas que el tonto deku le hacía, ¡¿No podía solo dejarlo apretujar sus mejillas en silencio?!
— kacchan — lo llamó pero el estaba molesto con él.
— ...
— responde!! — pidió, izuku comenzaba a preocuparse, cuando el cenizo se molestaba solía ignorarlo por horas que, para un niño como él, eran una eternidad.
— ...
— kacchan!!! — lo llamó en un tono más alto y en un tono suplicante.
— que quieres, deku!? — gritó molesto, los llamados del menor le provocaban un extraño dolor en el pecho.
— que me hables!
— no me importa! No lo haré!
— pero kacchan!!
— ugh, está bien — cedió ante las insistencias, luego katsuki lo miró y notó el rojo en el rostro de izuku. Se puso de pie, quedando frente a él, ambos infantes conectaban miradas, esmeralda parecía ansioso y confundido por la actitud de bakugo mientras que rubís miraban con la intención de...
...
— wha! — soltó izuku al sentir como el cenizo lo abrazaba de costado y mordía levemente su mejilla — pff kacchan! — rió el más bajo.
Luego soltó el mordisco y dejó un pequeño beso en la zona — idiota — suspiró, confundiendo al pecoso que se quedó en silencio. Aún se mantenían en el pequeño abrazo que el cenizo hacia pero, al darse cuenta, se separó.
— uhmm.. — izuku no sabía que decir pero luego vió los muñecos en el suelo — seguimos jugando? — propuso, pero katsuki puso los ojos en blanco.
— primero llévale el hielo a la tía, deku — mencionó señalando la bolsa que empezaba a gotear ya que se derretía el hielo en su interior.
— si, kacchan! — siguió las indicaciones, después de unos minutos volvió a entrar en la habitación — juguemos! — exclamó emocionado, levantando el juguete del suelo.
Bakugo rió levemente en su interior sin demostrarlo por fuera y siguió con lo que izuku hacia, comenzando a jugar con él.
Esa fué la primera vez que tuve esa sensación.. esa necesidad tan extraña... Aún no la comprendo por completo, pero siguió durante mucho tiempo. Deseaba... Besarlo, morderlo, pellizcarlo, lamerlo... Y al ser niños, nada me detenía.
izuku se encontraba en la guardería sentado en una esquina, esperando por la llegada de su mejor amigo, balanceaba sus piecitos ya que no llegaba al suelo y jugueteaba con sus manos. ¿Cuando aparecería kacchan?. Comenzaba a escuchar barullo pero no le dió mucha importancia aunque, luego de un rato sus nervios solo aumentaban y con curiosidad se acercó a la multitud, le había parecido escuchar varias veces “kacchan” y “katsuki” pero, si hubiese llegado habría ido con él, ¿No?.
Cuando se abrió paso vió al cenizo que era rodeado por sus compañeros y profesores que lo halagaban constantemente — kacchan? — lo llamó y este volteó con una gran sonrisa arrogante.
— mira deku — dijo al acercarse, comenzando a sacar pequeñas explosiones de sus manos.
— woah kacchan! Es increíble!!! — exclamó fascinado, sus bellos ojos brillaban de emoción gracias aél.
— lo sé, tonto! Seré el héroe número uno!! — declaró con una gran sonrisa, sus comentarios provocaron más halagos y afirmaciones constantes a sus palabras.
— cuando yo tenga mi don, seremos héroes juntos! — dijo emocionado el peliverde.
— sí, deku. Pero nunca me superarás — se agrandó.
— claro que no, kacchan! — respondió, negando también con la cabeza.
Luego de eso, estuvieron jugando distintos juegos con algunos juguetes, paseando por la guardería y hablando sobre lo increíble que all might era.
Al haber desarrollado su don, izuku notaba como katsuki estaba siendo más el centro de atención que de costumbre y era halagado constantemente, tanto por sus compañeros como maestros. Claro que kacchan lo merecía pero era extraño que él comience a prestarle más atención a eso que a él. ¿Es porque todavía no desarrolló su don?.
— deku — escuchó la voz del cenizo, sacándolo de su pequeña burbuja.
— si?
— que te pasa? Por qué ese puchero? — cuestionó katsuki, izuku sin darse cuenta había hecho esa expresión ante sus pensamientos... No muy bonitos desde su punto de vista.
— kacchan me dejará? — preguntó con inocencia y miedo.
— que? Claro que no! De dónde sacaste eso, tonto?! — cuestionó al pecoso que simplemente miró hacia otro lado, evitando responder — deku — lo llamó, su tono era serio al igual que su expresión con su ceño fruncido levemente. Molesto con el pecoso, bufó — deku — repitió, Midoriya peleaba en su interior por no voltear, ¡No quería molestar a kacchan pero...!
— wacchan! — exclamó sorprendido al sentir un mordisco en su mejilla que no lo soltaba — dwele! — reclamó al sentir la presión de los dientes del cenizo.
— mw vwas a contwstar? — preguntó sin soltarlo.
izuku con pequeñas lágrimas asomándose por sus ojos respondió — swi —. Katsuki lo soltó lentamente, atento a los movimientos del peliverde. Luego dejo un pequeño beso en donde estaba la marca de su mordisqueo — eso dolió.. fué fuerte! — dijo limpiándose torpemente los ojitos.
— ni sabes secarte bien, saca las manos! — ordenó bakugo ignorando el quejido del otro infante. Con fuerza y lentitud limpio por debajo de los ojos de izuku, que estaban apenas humedecidos — que pensabas? Antes de que empieces a llorar como siempre — preguntó, el pecoso hizo un puchero e iba a reclamar con que no siempre lloraba pero fué interrumpido por katsuki en tono demandante — responde! —.
— todos aman a kacchan! — soltó midoriya.
— uh? — dijo katsuki confundido.
— y no quiero que kacchan me deje de lado!! — El cenizo se quedó congelado, ¿Dejarlo de lado? Eso era imposible!.
— realmente eres un deku tonto! — izuku lo miró preocupado — yo no haría algo como eso! — reclamó ofendido ante tal acusación.
El más pequeño sonrió tembloroso y abrazó al cenizo, este correspondió. Se mantuvieron así durante unos segundos, luego katsuki se separó ligeramente para dejar un beso en la mejilla pecosa, haciendo reír a izuku.
Desearía haber cumplido mis palabras...
“izuku no desarrollará un don” fueron las palabras que cambiaron por completo la vida del infante. Las lágrimas salieron y no se detuvieron cuando llegó a su hogar, su madre preocupada por él, trató de consolarlo pero ese “lo siento tanto” a su pregunta de si podría ser un héroe había hecho más daño que otra cosa, ¿No podía mentirle y decirle que si?...
Aunque todavía lo peor le esperaba en la guardería, dónde ese infante que le había dicho que no lo dejaría de lado, ahora cuando se acercaba lo miraba con asco y algo más que no lograba descifrar.
— alejate de mi, deku! — ordenó katsuki para luego hacer una pequeña explosión en el rostro del pecoso, alejándolo y lastimandolo.Lo siento, no quería hacerlo.
Izuku no comprendía el cambio de actitud que pasaba hasta que vió como el cenizo se iba con otros niños.
— deku aparte de tonto, quirkless — reía un chico con alas.
— oh sí. Si antes era un inútil, ahora lo es más! — añadió otro niño de cabellos castaños.
Sin importarle los comentarios trató de acercarse a kacchan por segunda vez, pero volvió a ocurrir. Le explotó la cara. Comenzaba a dolerle y enrojecerse por lo que decidió no tratar de acercarse más de lo que el cenizo le permitía que eran uno o dos metros. A pesar del cambio de actitud no dejó de querer a katsuki, él era tan fuerte y admirable!
¿Por qué no te alejaste? Realmente esa mirada nunca fue de superioridad, no? Era... Admiración... Si tan solo lo hubiese notado antes.
Los años fueron pasando, ya se encontraban en la escuela media, izuku seguía con su admiración hacia katsuki a pesar de que siempre le explotará el rostro.¿Por qué?.
El día de hoy se encontraban en clase que concurría con normalidad hasta que el profesor decidió mencionar que izuku deseaba ir a UA. Todo el aula estalló en risas y él se hizo más pequeño de lo que ya era al encogerse de hombros, quería desaparecer en ese instante.
— uh!? Deku!? — lo llamó furioso el cenizo, él levantó el rostro lentamente para verlo.
Cállate.
— de verdad crees que puedes entrar a UA sin don? Eres más idiota de lo que creía — rió sin gracia, cuando esmeralda y rubí cruzaron miradas, bakugo frunció el ceño.
— n-no trataré de p-ponerme en tu camino k-kacchan — tartamudeo el pecoso... Pecoso...
...no lo hagas...
Sin aviso previo, katsuki colocó su mano en el rostro de izuku y activó su quirk, haciendo una explosión en su rostro.Basta...El peliverde sintió el dolor en su mejilla y se rozó suavemente con la yema de sus dedos. Todos rieron y el cenizo volvió a su asiento. Midoriya no entendía la repentina reacción pero decidió no decir más, no quería enojarlo y que explotase su otra mejilla.
¿Cómo es que todavía estabas a mi lado?, no tenías que aguantarme... No tenías que hacerme caso. ¿Por qué lo hiciste?
Bakugo caminaba por los pasillos, solo, tenía su ceño levemente fruncido como siempre pero se acentuó al verlo a izuku.
A pasos pesados se acercó a él, cuando el peliverde lo notó lo observo con terror.
Le encantaba que lo haga.Mentira.
— k-kacchan? — susurró el más bajo.
Katsuki solo lo observaba, no tenía prisa. Prestaba atención al joven frente a él. Su cabello se veía tan suave; su piel pálida llena de pecas, parecía tan delicada, con ese leve sonrojo se veía precioso; sus grandes ojos verdes lo tenían atado a ese gran bosque en su interior...
Que asco le daban esos pensamientos.Mentira.
Deku le daba asco.Mentira.
Pero, esa rara necesidad en su interior simplemente le gritaba “hazlo”.
Con su mano izquierda, la coloco en la espalda baja de izuku y lo acercó a él — K-KACCHAN? — exclamó sorprendido el pecoso que sintió sus mejillas arder.¿Cómo podías quererme tanto?
— cállate... — susurró con voz grave en su oído, provocando un escalofrío pasar por la espina dorsal del peliverde. Sin pensarlo mucho, paso su lengua por la mejilla pecosa y luego le dió cortos besos para al final atraparla entre sus dientes en un mordisco.
Ante esto, izuku sentía su corazón acelerarse — a kacchan todavía le gustan mis mejillas??? — pensó nervioso y emocionado, sintiendo el calor en su pecho, además del rostro y orejas — uhmm — iba a hablar pero la presión en su mejilla aumentó por lo que decidió mantenerse en silencio.
Luego de unos segundos, katsuki lo soltó y le explotó el rostro con descaro, alejándose sin mirar atrás.
Mientras izuku sobaba su mejilla que tenía dientes marcados, bakugo trataba de calmar su corazón y nervios. Había cumplido ese capricho que tenía y quería más pero no lo haría sin importar cuanto lo deseara.
... No me escuches, no me hagas caso... Aunque ahora es inútil rogar.
— si realmente quieres tener un don y ser un héroe, entonces salta del techo y ruega por tener uno útil en tu próxima vida — la voz de katsuki repitiendo ese “consejo” una y otra vez en su cabeza no se iba, estaba ahí estancada. ¿Tenía que ser tan cruel?... Izuku lagrimeaba mientras caminaba, sintiéndose vacío en su interior, pensando en si lo haría, sería fácil acabar con el sufrimiento y quizás el cenizo tenía razón... Pero no, no podía...
Aunque...
¿Por qué?
No. No lo haría. No podía dejar a su madre y si se suicidara culparían a kacchan y no podría ser un héroe, no podía hacerle eso. Limpió vagamente sus lágrimas con su brazo, tenía que ser fuerte!.
Tenía que ser fuerte y entrar a UA, para poder ser héroes junto con el rubio.
No le haría caso a esas palabras, sin importar cuanto lo atormenten
O esa es la historia que desearía creer...
Pero no, tuviste que seguir mis palabras, tuviste que saltar, tuviste que caer frente a mi...
La campana en aldera resonaba, dándole fin a las clases. Los alumnos se retiraban de la institución pero uno en especial no lo hizo, dirigiéndose al lado contrario.
Los pasos de aquel joven subiendo las escaleras abundaban en el lugar, además de los sollozos del mismo. El chico parecía desesperado, su respiración irregular y los hipados eran difícilmente de ignorar, aunque no parecía serlo para los profesores que lo veían pasar de casualidad.
Primer piso.
Segundo piso.
Azotea.
Al llegar al techo, trato de regular su respirar, su pecho subía y bajaba cada vez más lento, calmandose. Limpió torpemente sus lágrimas y miró a su alrededor, habían rejas de alambre para evitar accidentes.
Podrían soportar su peso.
Caminó hacia el borde, dejó su peculiar mochila amarilla en el suelo, se sacó los zapatos y los dejó a un lado del otro objeto.
Suspiró, viendo enfrente, luego hacia abajo — al parecer kacchan me espera... — pensó el peliverde al ver al cenizo y su grupo aún en la entrada del edificio — ahí voy, kacchan... — sonrió con nostalgia, sentía una fuerte presión en la boca del estómago pero lo ignoró. Con calma escaló la reja, al estar del otro lado no pudo evitar derramar lágrimas — esto te hará más feliz, no? — susurró y sin perder más tiempo, se dejó caer a aquel vacío.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
— ugh, el nerd de seguro se fue antes, es inútil esperarlo — bufó el rubio, cansado de estar de pie ahí y no conseguir diversión. Se dió la vuelta sin esperar reclamos de sus lacayos y... Oh...
— ugh — el aire de los pulmones del cuerpo salió de golpe al chocar contra el suelo en un ruido seco, dejando en shock al grupo de jóvenes que ahí se encontraba.
— d-deku? — susurró katsuki al ver al pecoso en el suelo.
La sangre comenzó a salir de su cabeza, esparciendose lentamente creando un charco de aquel líquido rojo y el cuerpo de izuku temblaba debido a los espasmos ante la caída, uno de sus brazos estaba torcido hacia atrás mientras que el otro tenía una fractura expuesta, ante el golpe, el hueso le había perforado la carne y piel. Sus piernas no se libraban, también estaban torcidas pero no era tan notable a simple vista.
El estómago de katsuki se sentía revuelto, tenía ganas de vomitar pero la conmoción no dejaba su cuerpo reaccionar más que temblar. El olor a hierro entraba por sus fosas nasales.
Bakugo sintió sus piernas flaquear, callendo sobre ellas. Las lágrimas inevitables comenzaron a caer, el estaba en shock mientras su grupo estaba; uno vomitando y el otro corriendo dentro en busca de algún adulto.
Miraba lo que antes era el tierno rostro del pecoso, ahora estaba a carne viva, parecía que el azafato le había arrancado la piel, como si lo hubiese lijado; su mandíbula estaba dislocada, con la boca abierta en un ángulo antinatural; su mirada describía tantas y a la vez ninguna emoción; y la sangre en el suelo lo rodeaba.
Yo hice eso...
— deku... — era lo único que salía de katsuki, estaba ahogándose en aquel nudo que apenas le permitía respirar.
Yo le dije que lo haga...
¿Cómo pude ser tan imbécil? Ya no hay vuelta atrás.
Ahora siempre quedará ese recuerdo en mi mente.
Ahora siempre veré esa imagen en mis sueños.
Lo merezco, lo sé.
Pero el que no lo merecía eras tú, izuku...
No merecías ese trato, no merecías esos golpes, esos insultos... Claro que no.
Fue mi culpa, lo sé.
Nunca dejaras de atormentarme, verdad?
...
Lo merezco.
Merezco que me hagas sufrir en cada sueño.
Merezco que me hagas sufrir en cada recuerdo.
Merezco ese dolor en el pecho al ver tus fotos.
No tengo el derecho a visitarte, no debería hacerlo. Pero allí estuve.
Unas flores no te traerán de vuelta, lo sé.
Un perdón no te traerá a mi lado, lo sé.
Abrazar una placa de piedra no es lo mismo que abrazarte a ti, lo sé.
Todo esto sucedió por mi culpa, si hubiese sabido afrontar mis sentimientos.
Si hubiese sabido dejar el ego de lado.
Si hubiese sabido dejar los prejuicios de lado.
Si me hubiese permitido quererte de manera correcta.
Si no hubiese tratado de alejarte... A tí y tu bello rostro.
Talvez estarías a mi lado, mirándome con admiración, hablándome con dulzura, tratándome con cariño...
No sé por qué me dí cuenta tan tarde. Yo te amo, izuku.
Y lo sé, esas palabras no te traerán a mi lado. Pero aún así, lo hago.
Siempre lo hice, muy tonto, ¿No...? Decírtelo ahora no sirve de nada.
Lo siento...
Lo siento por todo, izuku.
Te amo.
Nos vemos pronto.
golpes en una puerta se escucharon, no hubo respuesta.
Otra vez... No hubo respuesta.
— bro? Estás despierto? — se escuchó una voz fuera de la habitación. Otra vez los golpes.
Sin respuesta.
— bakubro, el sensei se va a enojar si no vamos ahora!!! — gritó la voz preocupada, le pertenecía al joven eijiro kirishima, el “autonombrado” mejor amigo del rubio — bakubro? Estás ahí? Comienzas a preocuparme, de enserio, abre la puerta — la angustia se hacía presente, ¿Por qué no contestaba?, no lo había visto salir por lo que debía seguir ahí dentro.
Ya sin más opciones y con los nervios en la garganta ante la situación antinatural, comenzó a golpear la puerta con el cuerpo, de costado, tratando de empujarla y así, abrirla.
Primer intento, nada.
Segundo intento, nada.
Tercer intento, nada. Comenzaba a angustiarse cada vez más.
Cuarto intento, nada. Activó su quirk, capaz así progresaría más.
Quinto intento, bien, se movió un poco.
Sexto, séptimo....
Por fin pero...
— bakub- — el pelirrojo se quedó congelado — BAKUGO, POR DIOS, QUE HICISTE? — gritó ahogado, sintiendo una gran desesperación en su pecho.
Katsuki se había colgado.
Eijiro se acercó al cuerpo rápidamente en desesperación, buscando algo para poder subirse, vió la silla y la acercó, agarró la tijera del cajón del cenizo y subió, trató de cortar la soga pero no podía.
— TIJERA DE MIERDA — gritó en desesperación, era una tijera escolar, claro que no funcionaría.
El barullo que hacía llamó la atención de sus compañeros que llegaron confundidos, la primera fué jirou que estaba unas habitaciones cerca.
Al entrar al cuarto se paralizó — JIROU, POR FAVOR TRAE AL SENSEI, UN CUCHILLO, ALGO — grito kirishima en desesperación pero ella no respondía — JIROU POR FAVOR — suplicó, ella no reaccionaba, no podía salir del estado de shock.
Sin saber que hacer, el pelirrojo sujetó las piernas de katsuki y lo elevó, haciendo que la soga deje de provocar presión en su cuello. Estaba desesperado, ¿Por qué bakugo había hecho eso?. Con miedo y temblor agarró la muñeca del cenizo y trató de tomar el pulso.
Nada....
Sintió las lágrimas caer, la desesperación se fue y solo quedó congelado. Escuchó los pasos de jirou alejarse rápidamente, además de sus gritos en busca del sensei.
Kirishima soltó suavemente a katsuki dejándolo como lo había encontrado, bajó de la silla y se sentó en el colchón. Su mirada estaba perdida.
Minutos después aizawa llegó y lo sacó del cuarto...
[...]
dias después de lo ocurrido se realizó un homenaje de despedida hacia él, dónde dieron un discurso y demasiadas lágrimas fueron derramadas. Los conocidos, profesores, amigos y familiares del joven estaban devastados ante su perdida. Cosa que no mejoró al leer la carta de despedida de katsuki.
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Hola,
Realmente no sé por donde comenzar. Supongo que no hay una forma correcta de hacerlo, ja.
Lamento haberlo hecho tan de repente pero ya no soportaba más. La culpa no se iba de mi corazón, no me dejaba dormir, no me dejaba vivir como antes.
Agradezco cada momento que pasaron conmigo, aún con mis gritos y humor. Agradezco que vieron a un “héroe” en mi, aunque con mi actitud y acciones pareciera el villano. Agradezco que me hayan abrazado cuando lo necesitaba, lograban sacar los malos recuerdos de mi cabeza por momentos.
Lo lamento, adiós...
Katsuki.
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Fin.
