En mi memoria.

Sinopsis

”En el lugar más recóndito de mi mente, tú siempre estarás en mi memoria”

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
unae.
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Uno.

Como todas las mañanas, intentó comenzar el día de la mejor forma posible, incluso si debía tomar cinco medicamentos de una vez antes de desayunar, solo con el café helado que Jungkook se levantaba a prepararle antes de irse a trabajar, y el amanecer recién golpeando la gran ventana de su habitación. Exhaló una gran bocanada de aire, sintiendo como con esto su mente se despejaba un poco y finalmente dio un paso fuera de su hogar. 

La calle estaba llena, como cualquier martes en la mañana, y las personas transitaban de un lado a otro llenos de preocupaciones sin detenerse; así mismo iba Jimin, absorto en sus incontables pensamientos mientras recorría el ya familiar camino al trabajo. Entró al edificio, observando las blancas paredes de éste, y antes de poder marcar su entrada vio lo temprano que había llegado. Preocupado, revisó en todo su cuerpo, notando como gran parte de los documentos importantes que necesitaba no estaban con él.

Iba por el mismo camino que recorrió hace un par de minutos atrás, ahora a un paso extremo y rápido, sin preocuparse siquiera por las personas que pasaba a llevar, y aunque le estresaba aquella situación, que a pesar de ser poco recurrente, ya le había sucedido más de una vez, no pudo concentrarse en ello, pues justo en la mitad de su maratón golpeó duramente a un hombre que no logró divisarle desde lejos y alejarse para evitar la terrible colisión.

— Fíjate por dónde vas... — Oyó al hombre hablar, sin embargo no pudo detenerse, incluso si algo en su cerebro reconoció aquel tono, solo hizo una leve reverencia mientras continuaba su camino acelerado.

Cuando pudo llegar a casa ya estaba completamente mareado, sentía como su cabeza palpitaba incesantemente y todo le daba vueltas sin razón aparente; necesitó sentarse un momento, respirando profundamente en un intento de calmar la ansia que de pronto inundaba su cuerpo. Luego, marcó al trabajo para excusar el porqué de su ida repentina, terminando la llamada segundos más tarde, todavía más desorientado y de manera repentina, cayó desmayado en el sofá de su hogar.

Una calidez y suavidad familiar acariciaban sus manos, por lo que reconoció de quien era y aunque aún mantenía sus ojos cerrados esbozó una pequeña sonrisa. Se mantuvo dormitando un par de segundos hasta que escuchó pasos acercarse y lentamente se enderezó, mientras abría los ojos y se daba cuenta por fin del lugar en el que se encontraba.

La fría luz que alumbraba la habitación del hospital le ayudó a divisar el rostro de su amado, quien le devolvía la mirada con un semblante de preocupación latente mientras aún acariciaba su mano, ahora un poco más fuerte que antes. Entonces, se apresuró a sentarse en la camilla, acomodándose con ayuda del menor, quien tiró suavemente de él.

— Me tenías muy preocupado, Jimin, deberías haberme llamado a mí en lugar de a tu trabajo. —Habló finalmente el castaño justo después de haberse acercado a rodear su cuerpo, apretándolo entre sus brazos hasta robarle un leve suspiro.

— No sabía que iba a desmayarme, ni siquiera sé qué pasó. — Al decir aquello, empujó suavemente al menor, intentando separarse de él y entonces notó la molestia en el ajeno cuando lo soltó de golpe. — ¿Llamaste a mis padres?

Justo cuando su pregunta iba a ser respondida la puerta se abrió de golpe y una enfermera entró a la habitación como si nada para informarles que la hora de visita había terminado, desconcertando a Jimin por completo. No espera ni deseaba quedarse allí la noche, así que negó moviendo un poco la cabeza y llevó una de sus manos a la barra de soporte que estaba a su lado, apoyándose en ella para levantarse rápidamente y comenzar a buscar en la habitación su ropa, mientras era observado por las otras dos personas en el lugar.

— No voy a quedarme aquí, lo siento. — Sentenció después de unos minutos, comenzando a vestirse justo después de haber reunido todas sus prendas.

— Señor, necesitamos que se quede por lo menos esta noche, usted no puede...

— No, no me interesa.

La insistencia de la mujer parecía enfermarlo más, por lo que aceleró el tiempo con el que se vestía, sin prestarle atención a ninguna palabra, ni de su pareja, ni de aquella señora. Al terminar, le dedicó una última mirada furiosa a ambas personas, tomando todo lo que necesitaba con urgencia y sin más se abrió paso entre los pasillos del edificio.

Estaba claro que su novio iba a seguirlo, no se preocupó en lo absoluto de eso porque podía escuchar sus pasos desesperados en el duro suelo, así que, se dedicó a buscar su teléfono entre las cosas que llevaba sobre sí mismo, manteniéndose con un semblante algo molesto, incluso irritado.

Aunque pronto, sus pisadas estruendosas cesaron, porque su brazo fue rodeado con dureza por una de las manos del castaño.

— Mierda, Jimin. Para ya, pareces un niñito enojado. — Masculló el alto, con el ceño fruncido en hastío y la fuerza ayudándole a mantener quieto al más bajo.

No le sorprendía aquella reacción en lo absoluto, estaba plenamente consciente del odio inminente que parecía tenerle Jimin a los hospitales, pero aún así era un fastidio tener que lidiar con esa actitud cuando estaba tan preocupado por su estado de salud tan delicado.

Sin dirigirle una sola palabra, Jimin logró soltarse de su agarre, empujándolo un poco antes de respirar profundamente varias veces en busca de relajarse un poco, dejando ir las tensiones con cada respiración.

— No llamaste a mis padres otra vez, hijo de puta desconsiderado. — Fueron las palabras que pronunció después de aquel ejercicio de relajación, tocando todos los bolsillos de sus prendas aún buscando el aparato con el que sería capaz de comunicarse. — ¡Y ahora no encuentro esta mierda!

La desesperación creciente lo hizo gritar, aunque no alertó a nadie cercano, sí logró que Jungkook se enojara también y con fuerza estampara el teléfono del pelinegro contra el suelo, justo después de haberlo sacado de su propio bolsillo para pronto, simplemente dar la vuelta y salir del edificio sin mirar hacia atrás ni una sola vez.

En total indignación, Park tomó su teléfono del suelo y lo limpió entre su ropa antes de intentar hacerlo funcionar a pesar del estrallón que sufrió antes. Como pudo logró hacerle llegar una llamada a su papá, pidiéndole que lo fuera a buscar antes de que aquel ambiente lo enloqueciera por completo y obviamente, salió del edificio incluso antes de haber acabado con su petición.

La brisa suave golpeó su rostro y cuerpo con delicadeza, despeinándolo levemente mientras esperaba de brazos cruzados a su progenitor. Tenía una vista poco privilegiada del cielo nocturno, realmente no parecía brillar ni una sola estrella por culpa de la contaminación lumínica, así que bajó la mirada, buscando algo con lo que entretenerse en la calle; aunque, en su lugar, estaba frente a él, cruzando la avenida, alguien demasiado familiar.