Late Night Cravings

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Andrea no creía en los reencuentros... hasta que volvió a cruzarse con Cai, su enigmático vecino de la infancia. Él ya no era el chico tímido de antes: ahora era reservado, dominante, con una mirada capaz de encenderle la piel y un silencio que lo decía todo. Andy, con su espíritu libre y ese toque rebelde, había estado huyendo de las emociones que no podía controlar. Pero Cai no venía a pedir permiso. Venía a invadirlo todo: sus pensamientos, su cuerpo... y tal vez, sin querer, su corazón. Mientras la tensión crece entre encuentros furtivos, miradas intensas y lugares donde no deberían tocarse, Andy lucha entre el deseo y el miedo a sentir algo real otra vez. Por suerte, no está sola. Lei, su mejor amiga desde niñas, es su cable a tierra... y su empujón al abismo. Junto a Antonio, su pareja intensa y provocadora, se convierten en ese dúo cómplice que no teme hablar de sexo, de riesgos ni de lo que arde por dentro. Con ellos, Andy aprende que a veces no se trata de decir "no"... sino de animarse al "¿y si sí?". 🔞 Una historia llena de deseo, secretos de barrio, adrenalina, pasión escondida y reencuentros que queman. Porque a veces el pecado... vive justo al lado.

Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

PRÓLOGO

Dicen que hay personas que no vienen a quedarse, pero aún así, te sacuden el alma.

Él fue una de esas personas.

No fue el amor de mi vida.

Pero tampoco fue solo un momento.

Lo conocí en una etapa tranquila… o quizá fui yo la ingenua por pensar que esa mirada significaba más de lo que decía.

Nos besamos una sola vez. Solo una.

Pero bastó para que, noche tras noche, me preguntara si pensaba en mí como yo en él.

Me hacía sentir deseada con una sola caricia, pero se alejaba con excusas vacías.

No me rompió.

Solo me dejó incompleta.

Y no sé qué es peor:

que no haya vuelto,

o que me haya gustado tanto sin haber llegado a nada.

Desde entonces, me prometí no volver a quedarme con las ganas.

Ni de palabras.

Ni de caricias.

Ni de respuestas.

Porque a veces, no se trata de querer amor.

A veces, solo quieres que alguien te vea.

De verdad.

Y tenga las manos correctas para tocarte el alma… y algo más.