Capítulo 1
Paramento
Un arma sin cazador es una historia, un cazador sin arma está muerto
~regla número 1° de la Academia De Los Condenados~
Tamriel, 148 D.E.
—Estoy caminando hacia mi muerte—
Digo mientras camino por el suelo frío de Tarnls directo a la Academia De Los Condenados, el suelo seco y frío hace un lindo contraste con la academia, la cual está sobre un lago de lava al parecer los magos que la fundaron hicieron un excelente trabajo evitando que sea inhumano estudiar en ella, mientras camino siguiendo la fila de al menos 500 aspirantes. . . ¿O eran 600?, da igual si lo más probable es que solo 200 pasen la primera prueba, esta peculiar profesión es la 2.ª más mortal de todo Tarmld con un índice de muerte de más de 50%.
Simultáneamente de mi caminata voy observando a mi alrededor a muchos aspirantes que van con una gran sonrisa, lo cual me provoco una propia pero por razones totalmente diferentes.
—Ni siquiera parece que van con dirección a una casi muerte segura—
Dije en voz baja tratando de que nadie me escuche, ya que con tanto aspirante tan cerca podrían escuchar incluso mi hambriento estómago gruñir por la falta de alimentos, el hambre me está matando, pero mi ansiedad es mayor por lo que ignoro mis ganas de comerme al primer animal que vea por el extenso campo que rodea el Volcán De Los Condenados, este campo verde en su momento sufrió la ira del dios de la muerte Vold con una erupción que dejo un lago de lava con una carga mágica extrañamente grande en donde se construyo la academia buscando aprovechar esta magia emergente del volcán.
A nadie parece importarle, de hecho a ningún cazador le importa y si mi objetivo fuera ser cazadora desde un principio tampoco me importaría, pero este no es el destino que deseaba de pequeña y mucho menos el que mi familia deseaba para mí, desde pequeña estudie para ser una Custo y vivir mi vida en los casi interminables estantes de libros y pergaminos de Los Archivos De Tarmld y escribir la historia de mi pueblo, pero mi suerte se fue al carajo cuando fui redirigida a la sección de Cazadores por mi conocimiento sobre magia médica, al parecer escasean los Healers en estos tiempos.
Mientras más me acerco a la colosal estructura más vértigo me daba la idea de estar pelando por mi vida en una de esas mazmorras tan horribles, la entrada a una cueva enorme me saco de mi trance y aumento mis ganas de irme al ver un puente de no más de 40 cm de ancho rodeado por corientes de lava enfrente mío, mi confianza salió de mí con un suspiro al saber que tenía que cruzar ese puente y dudo mucho que sea la única que tenga la misma reacción, aunque la prueba venía en la convocatoria no decía el tamaño del puente por lo que muchos miran incrédulos el casi insignificante tamaño del puente. Soy la numero 40 de la lista, por lo que puedo ver y escuchar lo que dice el encargado de registrar a los recién llegados, una voz grave y autoritaria acaba con el relativo silencio que había en el lugar
—Bien novatos, ya saben que tienen que hacer así que flojitos y cooperando—
Grito aquel orco de aspecto rudo que custodiaba la entrada de la cueva la cual estoy segura de que en estos momentos es el lugar más seguro de Tarmld porque a lo lejos se veían los ya aclamados asesinos y arqueros de la academia custodiando desde un pequeño camino construido en la pared de aquella intimidando cueva, era tan perfecto para el trabajo que estaba desempeñando que me hizo creer que fue construido solamente para soportar a los que custodien el interior de la cueva.
Uno por uno fueron pasando por el puente, unos cayeron a los 2 metros mientras que otros pudieron avanzar otros 5 para sufrir el mismo destino, en el puente podían pasar como máximo 5 aspirantes al mismo tiempo por lo que tardo en presentarse mi oportunidad, cuando llego mi tuno el orco con una voz sería preguntó
—¿Nombre?—
su pregunta fue rápida y directa a lo cual respondí con un poco de tranquilidad aunque los nervios y la ansiedad no dejaban a mis pulmones respirar por completo provocando respiraciones cortas y rápidas
—Haelyn. . .—
antes de poder decir mi apellido el orco solo suspiro en señal del aburrimiento y me dijo antes de volver su mirada a la lista
—los apellidos están de más por ahora—
Auch, entendí a lo que se refería y no pude quedar más decepcionada por la poca esperanza de vida que me había dado aquel orco, tras aquella decepción y prácticamente nula motivación comencé a avanzar lentamente por el pequeño puente de piedra que estaba rodeado de lava, cada paso era firme y lento, pero mis piernas temblaron un poco cuando escuche el primer grito de agonía de uno de los aspirantes acompañado del grito desgarrador de su madre, ya que muchos de los aspirantes venían acompañados por su familia y el hecho de que muchas familias se marcharan con un hijo menos es desgarrador.
Mientras camino con los brazos extendidos para mantener el equilibrio escucho a lo lejos una voz joven y autoritaria, la voz a pesar de todo era varonil, así que calculo que era de algún hombre de no más de 21 años
—¡Ey tú!, Elfa del vestido corto y pantalones de cuero, ¿Qué carajo te pasa?, ¿En serio crees que esa vestimenta es la adecuada?—
Ahora que lo pienso. . . Creo que tiene un muy buen punto y estuve a punto de decirlo de forma “pacifica” pero cuando mire a la dirección de donde había salido aquel interrogatorio sobre mi vestimenta note que era de uno de los cazadores en el pasillo, según su cuerpo y voz imagino que era uno de cuarto año lo cual explica lo autoritario de su voz, parece que estudiar aquí te da ciertas habilidades de habla.
Mientras me acerco al final noto como solo quedamos dos de los cinco que pasamos en este turno, me doy cuenta de eso cuando veo como el que iba enfrente cae a cinco metros del final provocando que un gran sentimiento de lástima me inundará la mente y que provoque que casi de un paso en falso, pero una voz penetrante hablará
—cuidado, novata—
A pesar de que no fue ni un grito, el simple hecho de que sabía de donde provenía me puso alerta y me hizo darme cuenta de que mi siguiente paso estuvo cerca de pisar una de las orillas y no en el centro lo cual inevitablemente provocaría mi caída, ahora más centrada daré los pasos con más cautela y cuidado, mis últimos pasos estuvieron acompañados de un suspiro de alivio cuando escuche al orco dar la orden de cruzar al siguiente turno de 5 aspirantes, aunque también me indico que fui la única que cruzo de la primera prueba.
Mientras camino por el alumbrado camino de piedra ahora más ancho y seguro me pongo a pensar
—de cinco aspirantes yo fui la única que paso. . . Un índice de mortalidad altísimo cada cinco aspirantes cuatro mueren. . .—
Una voz ahora femenina y más amable, corto mis pensamientos, comencé a buscar el origen y cuando lo descubrí note que provenía de la entrada a la academia, la cual era un arco enorme de piedra con un puente pequeño, aquella voz más tranquila me preguntó preocupada
—¿Estás bien aspirante número 40?, espero que sí, mi trabajo es darte la bienvenida a la Academia De Los Condenados—
Por su apariencia logré suponer que era de la sección de Healers, principalmente por su libro que tiene en un pequeño bolso de cuero a la medida de este, que a la vez está colgando en su cintura y por las piezas de armadura también pude suponer que era de al menos segundo año, ya que solo a los que han sido convocados para alguna mazmorra alguna vez pueden llevar uniforme de batalla.
Cuando note que me quede mirándola, quise disimular este hecho, le dije con una sonrisa algo forzada y una voz en la que quise disimular mi nerviosismo pero fallando en el intento
—S-sí, estoy bien gracias por preguntar—
Claramente, ella se dio cuenta de que no estaba bien y aunque con una cara preocupada me comenzó a dirigir a donde estaban todos los demás aspirantes que habían pasado antes que yo, al llegar a aquella sala que parecía ser de reuniones me informaron que tengo que esperar a que todos los sobrevivientes lleguen por lo cual me senté en una de las sillas que había y quise descansar lo cual no pude cuando un bretón de aspecto fortachón se acercó a mí.
Este chico de aproximadamente 18 años se sentó junto a mí y con una voz que trataba de mostrar seguridad en sí mismo, pero que también enseñaba nervios, me dijo
—hola, soy Tar, ¿Cómo te llamas?—
Básico, como todo hombre novato tratando de ligar, suspire buscando fuerzas para no evadirlo de forma grosera y cuando logre formular una oración que no incluyese algún insulto a su persona le dije con una sonrisa forzada
—soy Haelyn—
Al no hacer una pregunta de vuelta supuse que entendería el mensaje, pero el chico con más voluntad que un dragón siguió intentando entablar una conversación conmigo y me pregunto con el mismo tono de voz, pero ahora con un timbre de voz todavía más agudo lo cual me irrito y acabo con la poca paciencia que tenía
—Y.. .¿Cuál es tu edad?, la mía es 18 años—
Suspire ahora aún más notoriamente lo cual el noto e hizo una cara algo apenada, supongo que imagino que me estaba incomodando, lo cual me hizo sentir lástima por él y responderle ahora más calmada y amable
—18 también, ¿Bretón?—
Pregunté buscando ser más amable con él, pero cuando me iba a responder, noté que todos los aspirantes ya habían llegado y cuando me di cuenta de que eran aproximadamente 150 sude frío, creo que Tar también lo noto, pues sus labios se abrieron un poco en señal de sorpresa. Antes de que pudiera decir nada, un grupo de hombres vestidos con el traje de los Cazadores entraron a la habitación. Los 5 hombres se pararon en fila y el de en medio, que se veía de no menos de 40 años, dio un paso enfrente y con una voz ligeramente alegre, como la de político recién electo dijo
—Bienvenidos a la Academia De Los Condenados—