Cap 1: Inicio
Todo empieza en una pastelería. Una joven de rizos entrabaa dicha pastelería a comprar un pastel de cumpleaños.
¿La razón? Era el cumpleaños de su amada madre, no la veía desde quela hermana menor de la joven se independizó de casa hace 3 años. La joven buscaba un pastel de fresas, miraba entre losestantes donde habían muchas variedades, en eso noto el pastel perfecto, erauna mezcla de vainilla, fresas y un estilo de betún desnudo, rápidamente agarrodichoso pastel y fue directamente al mostrador. En el mostrador salió un chico alto, bien parecido, deojos y cabellera castaña, miro a la joven y con una amplia sonrisa habló. -bienvenida otra vez Gabriela, que compraras esta vez? – sudulce voz dejaría a cualquier chica hipnotizada -pues es una pastelería, solo hay pasteles… . Y donas… -vacilóun poco para después cambiar de tema. -en fin, hoy es el cumpleaños de mi madre y quiero comprareste pastel- habló la joven mientras sacudía la cabeza para evitar lo dichohace un rato. El joven solo esbozó una pequeña sonrisa para despuésempezar a cobrarle, al final de eso la joven se dirigió a la puerta, justocuando se iba a ir, el joven volvió a hacer otra pregunta. -¿cómo te ha ido con el doctor este mes? – parecía algopreocupado mientras inconscientemente jugueteaba con sus dedos esperando algunarespuesta. La joven se quedó quieta unos segundos que parecían unaeternidad para después dar una respuesta corta pero firme -lo usual-Se marchó del lugar después de afirmarlo. Un rato después la joven llegó a la puerta de la casa de su madre, justo cuando estaba tocando lapuerta, ella empezó a marearse, quería aferrarse a algo para no caer, sinembargo fue en vano pensar pues el mareo fue más rápido dejándola inconsciente.
La joven lentamente abrió los ojos un poco aturdida porel ruido de fondo que se escuchaba a lo lejos, cuando abrió completamente lospárpados, notó que donde ella se encontraba ahora no era la casa de la madre,sino un lugar menos agradable,
el
hospital
.
Se sentía lentamente mientras miraba a sus alrededoresmientras se preguntaba:
“¿Qué hago aquí? “ “¿Cómo llegue en primer lugar? “
Su mente se inundaba de preguntas hasta que paro alescuchar la puerta de la habitación abrirse, en eso una doctora apareció, nocualquier doctora, era la doctora que siempre la atendía cada mes.
-cómo te encuentras Gabriela? –
pregunto la doctora conun tono de preocupación.
-
escuche que te desmayaste enfrente de la casa de tuvecina-
antes de que la doctora pudiera decir algo más, la joven lainterrumpió.
-¿mi vecina?... No… debe haber un error, yo estaba en lacasa de mi madre a punto de tocar la puerta y… . –
la joven se llevó una mano por el cuerocabelludo intentando captar lo que pasó.
La doctora solo suspiro y le entregó unas hojas.
-toma Gabriela, me temo que hubo un error en nuestra cita yaque me habían dado datos erróneos de tu consulta y… es mucho peor de lo quepensábamos-
afirmó la doctora mientras salía rápidamente de la habitaciónpara atender a sus otros pacientes.
La joven se quedó congelada unos minutos intentando comprenderlo que pasó, para después soltaron unas lágrimas mientras se preparaba parasalir…
La joven se encontró encima de un puente, quería acabarcon este dolor que la atormentaba cada día, justo cuando iba a saltar, ella searrepintió unos momentos así que solo se quedó mirando al precipicio.
“Tengo miedo
”
pensaba la joven mientras esta misma se bajaba delpuente.
Empezó a caminar sin destino alguno por las calles conuna mirada vacía, mientras recordaba una y otra vez el informe del papel, justoal doblar una esquina se chocó con alguien provocando que, tanto como ella ycon la cosa que chocó cayeran.
La joven no tuvo tiempo de reaccionar, pues alguien leestaba tendiendo una mano.
-te encuentras bien? –
preguntó una voz desconocidamientras te levantaba.
¿Quienserá esa persona?
Continuará….