Hipotermia

Sinopsis

Simo Häyhä un alfa de alto calibre se encuentra congenlandose en las blancas y frias nieves del bosque de filandia, con su traje casi al deterioro, cae frio e inconciente, hasta que un Omega viajante lo encuentra y lo lleva a su cabaña.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Anantariii
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Hipotermia

En los fríos y blancos bosques de Finlandia, se encontraba merodeando sin rumbo fijo un muchacho, este andaba a paso errático y desprolijo, iba encorvado, apoyando su peso en su rifle, evitando así irse de lleno contra el manto blanco. Se lo notaba exhausto y desorientado, había perdido el rumbo hace un rato prolongado, había salido a la caza de algún animal exótico para su enamorado, pero los vientos salvajes, el clima frio y la nieve cayendo le dificultaron el trabajo, haciéndolo buscar algún refugió, ya que se encontraba lejos de casa, aunque quiso volver en sus pasos, pero perdió la orientación.

Simo Hayha, así se llama, es un excelente cazador, francotirador y explorador, un alfa de alto calibre, vino en busca del regalo de cortejo perfecto, pero las circunstancias climáticas, le jugaron en contra.

Sus ropas, fueron rasgas al pasar por una estrechó camino rodeados de ramas que tiraron de estas , perdiendo algo del abrigo que debía mantenerlo caliente y protegido del frio, y para broche de oro, cayo a un pequeño lago cubierto de hielo delgado y nieve. Las frías aguas atravesaron las capas de tela y piel de animal, haciéndole sentir el frio quemar todo su cuerpo.

Logro salir de milagro, pero, con eso sumado a la lista de desgracias, podía deducir que moriría de frio, sus extremidades se iban entumeciendo, poniéndose de un color violáceo. Necesitaba un refugió y el cálido calor de una fogata, o siquiera y si los Dioses están de su lado, la cálida bienvenida de casa, con su enamorado, mantas suaves y calidas, y el delicioso chocolate caliente que preparaba su amante. Incluso podía ya saborearlo en sus papilas gustativas, también podía verlo, su radiante sonrisa y su calor, lo tenia en frente, puede verlo y sentirlo claramente, oh...

Solo esta delirando, la fiebre se había instalado en su cabeza, y su mente le esta haciendo una jugarreta.

Con sus piernas entumeciéndose, Simo cayo de rodillas al suelo blanco, intento mover sus extremidades inferiores, pero no respondían, sus brazos que se aferraban al rifle, cedieron ante el frio quemador y se soltaron, dejando así que el peso del Alfa caiga a la superficie fría. Hayha se sintió acabado, creía que aquí se terminaban todo, una mala salida de cacería lo mataría y no le daría la oportunidad de salir de aquí y correr a los brazos de su amante que lo esperaba. Sus ojos se fueron cerrando poco a poco, las oscuridad los llamaba y lo invitaba al vació y al silencio de la inconciencia, Simo lucho, se rehusó, quiso mantenerse despierto y vivo, rezo a cualquier Dios, que le perdonara la vida y le diera otra oportunidad, rezo que un ángel baje del cielo y le tienda su mano.

Y eso paso, ante la ya inconsciente mente de Simo, una figura se hizo presente en su área, este lo examino a una determinada distancia, hasta que se decidió por acercarse a él, llevo una de sus manos enguantadas y abrigada a la frente descubierta del finlandés, tomo su temperatura para asegurarse de su estado, pero para Simo eso fue un saludo, el podía dormir y sabia que estaría vivo. Se dejo llevar y cayo ante el inconsciente, el contrario se exalto ante eso, por lo que con manos en la obra, cargo al enfermo y partió hacia su cabaña.

El cálido calor y aroma a leña quemada junto al fresco eucalipto, lo recibió al salir del sueño profundo, aunque no abrió los ojos, si se sentía en sus cuatros sentidos, su cuerpo todavía se sentía un poco entumeciendo, abrió los ojos e inspeccionó el área desde su posición, se encontraba en una cabaña, frente a una chimenea encendida, recostado entre cálidas y suaves mantas y pieles de animales, el dulce aroma del té manzanilla acompañado del frescor del eucalipto inundaban el aire, dejando un exquisito aroma. No podía oír mucho, salvo el viento azotador de afuera, que acariciaba los vidriosos ventanales con salvajismo, por lo que dedujo que él dueño no estaba cerca.

Se sentía cómodo, suave ¿y caliente? pero, ese calor no era solo el de la chimenea, su bajo vientre comenzaba a calentarse, su pecho se agitaba de manera lenta, y su sentir se agudizaba con el aroma a eucalipto.

¿Eucalipto...? ¿calor...? Oh.

Su rut, su rut se estaba presentando, se estaba auto dando la bienvenida en este momento, donde no sabia en donde estaba y con quien estaba, no tenia idea de quien era su cuidador, ¿alfa? ¿omega? ¿beta?

Ojala y sea un beta, no seria tan embarazoso.

Un calambre se presento en si bajo vientre, soltó un alarido ante eso, como auto reflejo, llevo sus manos a esa zona, su manos temblaban junto a su cuerpo, los calambres se iban sumando acompañado de ligeros y fuertes pinchazos, su rut se estaba presentando y con fuerza.

Soltando ligeros gruñidos, se retorció bajo las mantas calurosas, que aumentaban el correr de su sudoración, gotas de agua salada viajaban de su frente hasta tocar la superficie banda, los espasmos, los calambres y la excitación iban aumentando, como el terror de que entre su salvador y lo vea, lo huela y se le acerque. Oh... ese terror subió al escuchar los pasos de ella/él viniendo a la habitación, el abrir de la puerta y el silencio acompañado lo paralizo. Simo con un movimiento rápido, se refugió bajo las mantas cubriéndose completamente, queriendo opacar su aroma, su calor y sus gimoteos.

Pero la otra persona prosiguió a acerarse, posicionándose a sus pies, oyó como dejaba algo sobre una mesa, para seguidamente sentir como este bajaba la manta de un tirón y lo dejaba a la vista.

Simo Hayha, se encontró con la cara de su salvador, tenia un rostro tranquilo (o eso mostraba) angelical, piel clara, ojos gatunos, labios finos, cabello verde, largo hasta terminar en su cuello con un mechón de un color mas claro, en palabras certeras, es un chico hermoso, atractivo, no es su tipo, pero si lo viera por la calle, lo miraría de soslayo.

El contrario a este, no apartaba la mirada de su visita, pese a que anteriormente tuvo que despojarlo de sus ropas mojadas, para evitar el frio, todavía se sentía atraído por el alfa desconocido, el atractivo natural y la peculiar cicatriz a la izquierda de su rostro le llamaban la atención, el sutil aroma a coníferas acompañado de pólvora se le hacia deleitante, puede que no muestre alguna reacción por fuera, pero por dentro su omega y conciencia estaban completamente de acuerdo en rogarle al Alfa para que los tomara, la excitación llamo a su entrepierna, el calor se estaba presentando, quería tomar al Alfa.

Loki, el nombre del salvador de Simo, mostro una diminuta sonrisa, dejo salir su penetrante y frescas feromonas, eucalipto. El rostro de Hayha se mostro en sorpresa, Loki es un omega, un omega dominante.

Simo tembló bajo el abrazo de las telas de algodón, el omega se estaba presentando ante él, insinuado con su exquisito aroma a que lo tome, el Alfa de Simo estaba de acuerdo con eso, el omega debía de ser de ellos, pero su conciencia le mostro una imagen de su sonriente amante, no, no podía hacerle esto, no a él, cerro los ojos queriendo centrarse en él y solo en él, pero el movimiento sobre las mantas los desconcentro, la imagen se borro y el calor subió, la presencia de Loki sobre él lo aclamaba, lo invitaba a tomarlo y hacerlo suyo, a marcarlo.

Simo no abrió los ojos queriendo volver a la imagen de su amado, pero la melódica risa de su salvador volvió a desconcentrarlo.

-Pareces un cachorro asustado, ¿Tanto te asusto?- pregunto con fingida inocencia, veía a Simo desde arriba, con una mirada hambreada, su sonrisa se ensancho y volvió a decir- No debes de temer, no muerdo... o bueno no tanto- soltó con burla, bajo su rostro hasta estar al roce de amabas narices- Mírame, Alfa~- pidió de manera cantarina.

Hayha se rehusaba a hacer lo que le pedía, pero el aroma del omega aumento con la cercanía, podía sentir mucho mas su presencia, su calor, su aliento rozándole la piel, quería verlo, no, no quería.

-¿Todavía no quieres verme? Harás que lloré- expreso con tristeza fingida, bajo a un mas su rostro, rosando ahora si, ambas narices produciendo un cosquilleo en el cuerpo del contrario- Mírame, Alfa, por favor~- Volvió a pedir, pero esta vez llegando a los límites.

Con intenciones, Loki rozo sus belfos con los del contrario, una corriente eléctrica le atravesó el cuerpo, el calor siguió floreciendo, su entrepierna comenzó a palpitar y sus caninos a cosquillar. La cordura de Simo estaba al limite, un roce mas y pondría al omega debajo suya.

El peliverde, sonrió con superioridad, sintió el temblar del alfa bajo suyo, como el olor de este incremento, ahora era hasta ahogante, solo un poco mas y lo tendría entre sus piernas.

-Alfa~ ¿Seguirás ignorándome?~- prosiguió con sus tretas, comenzó a hacer presión con su entrepierna y la del contrario, aun cubierta por las mantas, con movimientos pélvicos hizo subir la excitación de ambos.

Oculto su rostro en el cuello del finlandés, su respiración se hizo errática, los suspiros y el aliento caliente de Loki, le acariciaron la piel a Hayha, quien trago duro, apretando sus puños bajo el cobertor, volvió a intentar pensar en su persona amada, pero la imagen que se le presentaba ya no era la de su sonriente amor, ahora era el omega que tenia encima, que se le presentaba a dar en bandeja de plata, para que el haga lo que quiera de él, quiso seguir rehusándose, pero, el omega gano.

Loki con sensual picardía subió hasta la altura del lóbulo de la oreja, donde lamio y mordió a gusto, a consecuente, le susurro.

-Tómame, Alfa ~ hazme tu omega~-

Y la cordura de Simo se rompió.

De un rápido movimiento, se levantó de la cama improvisada, tomo al omega de las antebrazos y lo posicionó debajo de él, Hayha abrió las piernas del contrario y ahí se coloco, dejando a la vista su delgado y trabajo cuerpo, sus músculos tensos y sudorosos, y su miembro al rojo vivo y alto, completamente duro y excitado.

Loki se mordió el labio inferior al ver las mejores vistas de su vida, su miembro palpito y su entrada comenzó a chorrear mas lubricante natural, se estaba mojando y mucho.

El finlandés con la cabeza caliente, le arranco la ropa superior a Loki, despedazándola, dejando libre sus botones rosados y apetitosos, guio una de sus manos a uno de estos y comenzó a pellizcarlo, apretarlo y retorcerlo, el peliverde gimoteo ante eso, sus pezones estaban sensibles.

Hayha sin perder el tiempo, atrapo el otro con su boca, para morderlo y lamerlo, cual caramelo. Comenzó a deleitarse con los sonidos que escapaban de la dulce boca de Loki, quien prosiguió a retorcerse en su lugar el cosquilléate placer que recibía en sus tetas masculinas.

-¡Aaahg, alfa~!- soltó un alarido ante la mordida de este, Simo guio su mirada al rostro enrojecido y sudoroso de Loki, era hermoso.

Frenando su tarea, dejo en paz al pobre pezón ya magullado y baboseado, para acercar su rostro al del contrario, rozando nariz con nariz.

-Simo Hahya, ese es el nombre que gemirás y gritaras- Dijo con voz demandante y ronca, a consecuente estampo su boca con la contrario, comenzando un beso desenfrenado y erótico.

Las lenguas de ambos se enredaron entre si cuales víboras danzantes, sus dientes chocaban entre si, pero eso no les importaba, la baba huía recorriendo sus barbillas y cuello, los chasquido de sus labios se escuchaban por la habitación acompañados de los gemidos ahogados del omega, quien con las manos inquitas, logro zafarse del agarre del contrario, y con rapidez, se aferro al cuello de su amante(por esta noche), no queriendo que se separe de él, deseando fundirse con él.

Sus uñas largas y de buena manicura, se pasearon por el cuero cabelludo del finlandés, quien a modo de respuesta, mordió su labio inferior, lastimándolo, la sangre comenzó a escapar, pero la hábil lengua de Simo, la atrapo, con su mirada conectada a la de Loki, beso y limpió la herida causada, dándole una sensación placentera al omega.

Loki, con impaciencia, por el calor entre sus piernas, rodeó la cadera del contrario con su esbeltas piernas, encerrándolo, haciendo que sienta su excitación chocando contra la suya.

-Por favor, Simo, necesito de tu ayuda aquí~- rogó, haciendo movimientos pélvicos con el contrario.

El finlandés gruño ante eso, su entrepierna comenzaba a dolerle, levantándose de su posición, retiró los pantalones junto a la ropa interior de amante, esta estaba empapada de lubricante natural, Hayha guio una de sus manos a la entrada secreta de Loki, donde con sus dedos indicé y del medió, palpo su calor, metiéndolo de a poco y de manera lenta, sus dedos y manos se humedecieron ante la miel del omega, quien tembló ante el placer cosquillante.

Simo procedió a acariciar el interior del omega, sacándolos y metiéndolos de manera tortuosa y sensual. Loki quiso aumentar el toqueteo moviendo su trasero de arriba a bajo, pero la imponente mano del finlandés, lo sostuvo con fuerza, dejándolo inmóvil demostrándole quien tenia las riendas del acto en ese momento.

-Alfa~- Lloriqueo Loki en modo de respuesta, pero no se quedo solo con eso, el peliverde llevo una de sus manos a su miembro excitado, lo rodeo con toda su palma y comenzó a bombear de arriba a bajo, liberando de a poco el calor- Ahg, si~-Gimió, mirando a su compañero con descaro, dándole un rostro de placer y burla.

Pero Simo, retiro sus dedos enterrados en la entrada húmeda de Loki de un movimiento rápido, dándole un espasmo al omega, entonces detuvo la mano del peliverde, deteniendo su auto-placer.

-Quieto- ordeno, tomando ambas manos contrarias, las llevo sobre la cabeza del peliverde donde las apresó.

Loki lo miro con fastidió, ante la orden, pero no protesto y espero.

El Alfa guio una de sus manos a su miembro erecto, lo rodeó y lo guio a la entrada mojada del Omega, la punta de su cabeza se asomo en el interior caliente de su amante, una corriente placentera lo recorrió de pies a cabeza, comenzó a mover la punta poco a poco, queriendo deleitarse con la desesperación de Loki, quien comenzó a retorcerse ante la burla innecesaria(dicho por él) del Alfa, gruño ante el mal gusto.

- ¡Alfa por favor~! No me haga esper-¡Aaah~!- sin dejarlo terminar su frase, Simo entro en él de una sola estocada, siendo recibido por el caliente y deleitante calor abrazador del interior de Loki, cerro sus ojos y su respiración se corto, era exquisito, el paraíso.

El omega no podría estar peor, Loki arqueo su espalda en un perfecto arco, sus ojos se fueron para arriba, su boca abierta ante la impresión, sus uñas se clavaron en sus palmas ante el fuerte apretón, sus esbeltas piernas intentaron cerrarse como un auto reflejó, pero la fuerte mano libre del finlandés la sujeto desde el muslo y a elevo hasta la altura de la cadera, ahora podría entrar con mas libertad.

Sin esperar nada del otro, Simo empezó a embestir la entrada trasera del omega, a una velocidad moderada, gozando del sexo, el Alfa miro la cara de Loki, quien conecto la mira y le sonrió con mofa .

-Es... ¿es t-todo lo que tienes para dar, Simo~?- pregunto con sarcasmo, conteniendo la mayoría de gemidos.

Él contrario, lo miro enarcando una ceja, le regalo una sonrisa sarcástica, libero las muñecas enrojecidas de su presa y las guio a las pantorrillas del peliverde, las coloco sobre sus hombros y a continuación, acerco su rostro aun lado del otro, y le susurro.

-Espero y no te arrepientas luego- terminando de decir eso, un fuerte y rápido vaivén se desato entre esos dos.

Los gemidos y alaridos de Loki se escucharon por toda la sala, acompañado del chapoteo de sus sexos que hacían al chocar de manera frenética, los gruñidos y suspiros de Simo los oía Loki, quien llevo sus manos a la espalda grande de su amante y le clavo su perfecta manicura. Comenzando a dejar rasguños que luego se tornarían de un color rojizo, el finlandés apretó con fuerza las carnes blandas, dejando marcas de su fuerte agarre. Guio su boca a la contraria uniéndola en un danzante beso francés, aplacando un poco los hipidos del Nórdico, continúo con los choques pélvicos, subiendo y bajando las velocidades en intercalo de tiempos.

Simo mantuvo su mirada fija en la de Loki, quien traía los ojos entre abiertos y lagrimosos, su cara roja y sudorosa lo coronaba, tenia escrito la palabra placer en toda expresión.

Con aire escaseando, el Alfa separo su boca de la otra, permitiendo al otro respirar, pero el dominante no perdió tiempo y se volvió a hundir el cuello blanquecino del omega, tomando su fresco aroma, dejándose embriagar por las feromonas, sus colmillos volvieron a picar. Simo se mordió el labio inferior, estaba ido placer, pero tampoco ahogado, sabia que pasaría si lo llegaba a morder, el apretón en sus manos se volvió mas fuerte, sin parar de otorgar placer, con fuerza y precisión cambio de posición, dejando así al omega sobre él, a horcajadas, tomándolo desprevenido al nórdico.

-¿Alfa~?- la voz le temblaba, como las piernas, su pecho agitado, subiendo y bajando con los senos planos lleno de mordidas y chupones, eran una deleites para él Alfa internó de Simo, quien gruño ante eso.

-Muévete, compláceme- dijo simple y conciso, sin aparta las manos de los blandos y blanquecinos muslos del peliverde, mantuvo su agarre fuerte.

-¿Eh...?- el omega lo miro aun desconcertado, todavía no se recuperaba de la movida anterior, su cerebro se encontraba hecho papilla, no podía pensar con claridad.

Simo no espero alguna otra reacción, y comenzó a subir y bajar al omega sobre el, retomando así los choques de sus sexos, Loki se arqueo ante el arranqué del acto, y gimió a viva voz, dejando en claro el buen trabajo de su amante.

-¡Aah~, Alfa~!- lo nombro, mirándolo desde arriba, sonriéndole de forma boba, llevo una de sus manos a su miembro erecto y comenzó a bombearlo con fluidez y rapidez como la que Simo empleaba en los choques.

El interior ardiente y mojado del omega lo apretó de forma exquisita, el cosquilleo se intensifico en sus testículos ya endurecidos, continuó con los golpes en busca de su tan anhelada liberación, arremetiendo con ferocidad en la entrada enrojecida de su amante.

Los gemidos y alaridos acompañados del chapoteo incesantes al chocar sus intimidades inundaban la habitación, opacando así el restos de sonidos externos, los amantes embalsamados por el éxtasis del placer y las embriagantes feromonas los mantenía idos entre si, continuaron con su acto hasta que el orgasmo los llevo y les mostro el cielo.

Los fluidos de Simo llenaron la entrada de Loki hasta desbordarlo, su nudo se hincho, causando que no pueda salir del interior del omega, y Loki, Loki era un fuente, sus jugos se rebalsaron y mojaron a su amante, la punta de su miembro se pinto de blanco al dejarlo salir por ahí también, su respiración era errática, su cuerpo comenzó a perder fuerza, y termino completamente sobre el finlandés, quien lo dejo ser y estar.

Mientras Hayha, recobraba la compostura se encontró con el cuello blanquecino y virgen de su acompañante, sus caninos volvieron a picar, su instinto comenzó a orillarlo a hacerlo, a morderlo, marcarlo para él, solo para él. Él finlandés acerco su boca a esta y lamio la zona, causándole un cosquilleo al contrario quien se giro a él ante ese movimiento sensual, miro el rostro de Simo y le sonrió de forma socarrona.

-¿Te apetece una segunda ronda, Alfa~?- pregunto en un susurro, soltando un ronroneo.

Simo lo miro desconcertado ante la intervención entre su alfa interior y él, y cuando estaba por contestar, las caderas del peliverde comenzaron a subir y bajar en el miembro dormido del Alfa su llama interior comenzo a despertarse y sin dudar acepto la invitación, comenzando así una nueva sesión de besos salvajes y una fuerte ronda de sexo.

En el fondo, Simo agradeció a Loki por la intervención, no quería arrepentirse de un error peor.

Pasada la mañana, Hayha despertó con una fuerte jaqueca, intentando recordar donde se estaba quedando, se sentó sobre la cama improvisada, inspeccionando a su alrededor, reconoció la sala de la cabaña en donde lo estaban hospedando, y aun lado de él, se encontraba el dueño de la cabaña completamente desnudo, con marcas por todo su cuerpo y aferrado al brazo del cazador. La mirada de Simo se lleno de sorpresa al verlo y caer en cuenta lo que puede significar eso, miro bajo la calentita manta y se encontró con su propio desnudez, la culpa y el arrepentimiento le llegaron a la misma vez.

Con total sigilo y delicadeza, abandono la cama improvisada, busco sus prendas por la sala hasta que las encontró, estas ya estaban completamente remendadas, se vistió y abrigo de forma apresurada, fue hasta la puerta y se encontró con sus botas y rifle, los tomo y sin mirar atrás abandonó la cabaña dejando atrás al omega dormido.

El finlandés comenzó a correr por el bosque, buscando la salida de este de manera apresurada, atravesando la pesada nieve y las ramas estorbosas, logro encontrar la carretera, guiándose con ella, pudo llegar a su pueblo donde cansado, fatigado y casi congelado, corrió un poco mas hasta llegar a su pequeña cabaña, donde entro de manera silenciosa, dejando su rifle y su calzado en la puerta entro en la casa, en busca de ese alguien, se paseo por la sala, la cocina y el comedor, para al final ir al segundo piso y al único cuarto de la casa. Al llegar a la puerta de esta, se paro al frente, sus ojos se llenaron de lagrimas, su pecho que antes dolía por todo el aire frio que respiro anteriormente, ahora dolía por la culpa de sus acciones, sus manos temblorosas y frías fueron hacia al picaporte, lo tomaron y lo giraron, abriendo así la puerta de la habitación, al ver en el interior de esta, pudo ver a su enamorado dormir de forma calma y pacifica, enrollado entre las suaves y cálidas mantas de piel que él mismo había cazado para que Anubis (nombre de su amado) no pasara frio en la gélidas noches nevadas de Finlandia.

La culpa lo volvió golpear en su corazón al verlo abrazado a la almohada que él usaba para dormir.

-Cuando sales a cazar por las noches, me gusta abrazar tu almohada ya que tiene tu aroma, y me tranquiliza un poco, hasta tu regreso por la mañana-

Pudo escuchar su voz en su cabeza, esa charla, Anubis le había comentado sobre eso hace unas noches atrás, podía recordar perfectamente su sonrisa radiante y la alegría que desbordaba al ver que Simo regresaba sano y salvo de una de sus exitosas cacerías.

No lo merecía.

Simo retrocedió y cerro la habitación, suspiró, debía decírselo, tal vez debía decírselo...