Donde nadie nos ve..
La función había terminado hace horas, pero el camerino aún olía a sudor, maquillaje y algo más sutil: tensión.
San estaba solo, sentado en el sillón que siempre ocupaban entre presentaciones. Tenía una toalla húmeda en el cuello y el cabello pegado a la frente. La emoción del escenario se le había evaporado rápido. Tan rápido como la sonrisa de Wooyoung cuando bajaron las luces.
La puerta se abrió sin previo aviso. Wooyoung entró con la chaqueta del uniforme aún desabrochada, su respiración agitada, y ese brillo en los ojos que solo él tenía cuando hablaban en privado.
—Estuviste increíble hoy —dijo con voz baja, como si tuviera miedo de que alguien los oyera.
San no respondió de inmediato. Solo lo miró. Había cansancio en su expresión, pero también algo más profundo, algo que venía creciendo hace semanas.
—Gracias —contestó finalmente, sin emoción.
Wooyoung frunció el ceño, acercándose.
—¿Estás bien?
—¿Estoy bien? —repitió San con una sonrisa rota—. Claro. Estoy perfectamente bien. Después de todo, soy el mejor amigo del ídolo encantador. ¿Qué más podría pedir?
Wooyoung se detuvo frente a él, desconcertado.
—San, no empieces con esto otra vez.
—¿Otra vez? —Se puso de pie, mirándolo fijamente—. ¿Te molesta que hable de lo que tú haces como si no me doliera?
Wooyoung apretó los labios. Sabía a lo que se refería. Sabía que San lo había visto: el guiño en el show a la chica del público, el comentario coqueteando en la entrevista, la risa fingida en la transmisión en vivo cuando el presentador insinuó que tenía una relación con alguien más. Todo eso... para desviar la atención. Para seguir siendo el Wooyoung que todos amaban. El que no tenía nada que esconder.
—Es solo parte del trabajo —susurró.
—¿Y yo qué soy? ¿Un descanso entre shows? ¿Un secreto que solo puedes besar cuando nadie nos ve?
El aire entre ellos se volvió espeso.
—No lo entiendes…
—¡Sí lo entiendo! —espetó San, dando un paso hacia él—. Entiendo que tienes miedo. Que crees que si el mundo sabe de nosotros, todo se va a arruinar. ¿Y sabes qué, Wooyoung? Tal vez tengas razón. Tal vez sí se arruine. Pero al menos sería real.
Wooyoung tragó saliva, visiblemente afectado.
—No es tan simple…
—Lo es para mí —lo interrumpió San—. Porque yo no quiero vivir en un amor que necesita esconderse. Yo no quiero seguir fingiendo que no me duele verte tomar la mano de alguien más en un video, mientras me esquivas en los pasillos.
El silencio fue brutal.
Wooyoung bajó la mirada, como si las palabras le pesaran demasiado.
San, con los ojos brillando de frustración y tristeza, dio un paso atrás.
—Esta noche no vengas a mi habitación. No quiero seguir siendo tu escondite.
—San, espera…
—No —cortó él, firme—. No esta vez.
San salió del camerino con pasos duros pero contenidos. No lloró hasta que estuvo lejos.
Wooyoung, por su parte, se quedó allí, solo, sintiendo por primera vez que el silencio que lo protegía estaba empezando a asfixiarlo.
Holiii,soy nueva haciendo historias espero me apoyen en esto y que no quede en flop