Prólogo
El mensaje llegó a las 2:36 a.m. Violeta solía revisar los correos de su comunidad antes de dormir. Era una rutina inocente, casi reconfortante. Sus seguidores le enviaban relatos de encuentros aterradores, secretos familiares oscuros o experiencias paranormales que aseguraban haber vivido. Algunos eran claramente inventados; otros, demasiado detallados para ser mentira. Pero aquel mensaje tenía algo distinto.
“Te contaré una historia. No porque quiera asustarte, sino porque quiero que me entiendas. Quiero que veas lo que vi. Que sientas lo que sentí. No busco redención. Solo quiero que alguien escuche la verdad.
Era una noche fría cuando la encontré…”
Las palabras estaban escritas con una precisión casi quirúrgica. No había dramatismo innecesario, ni frases diseñadas para impactar. Solo hechos. Fríos. Crudos. Un relato escalofriante que la hizo estremecer.
A medida que avanzaba en la lectura, una sensación de inquietud se instaló en su pecho. Había detalles... demasiados detalles. Lugares específicos. Descripciones exactas. Casi como si el narrador hubiera estado allí. Como si hubiera sido él quien tomó la última bocanada de aire de la víctima.
Ella creyó que la persona detrás del relato era un excelente escritor o escritora, el miedo que le había hecho sentir a través de sus palabras ha sido uno que pocas veces ha experimentado, se quedó unos segundos observando la pantalla de su laptop. Sus ojos se quedaron fijos en el nombre de la protagonista, Alice Abbott.
Un frío gélido recorriéndole la espalda cuando su mente hizo una conexión. Ese nombre había estado en las noticias en los últimos días. Con manos temblorosas, abrió otra pestaña y buscó el caso.
“Joven desaparece cerca de su casa. Se sospecha fuertemente de un secuestro.”
El crimen había ocurrido cinco días atrás. El corazón de Violeta se aceleró. No podía ser coincidencia. La persona que escribió aquello debía de tener una mente retorcida para burlarse de una situación tan lamentable. Otra idea le cruzo la mente. Quien escribió ese correo sabía algo o quizás… había estado allí. El siguiente mensaje llegó minutos después.
“¿Te gustó mi historia, VioTC00? La próxima será mejor. Tal vez la escriba sobre ti.”