Un día más…

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Esta historia corta podría contener temas sensibles. Sobre la historia: En mis últimos relatos he explorado las excepciones a dichos populares. En este caso toca contradecir el dicho popular de: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”… A veces lo mejor es no actuar impulsivamente y esperar un día más. Espero les guste mi historia.

Genero:
Drama
Autor/a:
Fernando
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Un día más…

En un lugar cualquiera, de una ciudad promedio, el sol brillaba cálido. Las nubes se pintaban como brochazos suaves en el azul del cielo. En la calle los niños corrían persiguiendo una pelota. Alrededor, casas iguales, como copias unas de las otras flanqueaban las banquetas.

Pero en la casa marcada con el número 303, un niño estaba acostado en su cama. Las cortinas bloqueaban el paso de la luz.

Jorge, de apenas 14 años, no salía de su habitación desde hacía ya varios días. Su mamá Esther, estaba desesperada.

—Jorge, ya sal de ese cuarto. Te van a salir raíces ahí —le gritaba, tratando de bromear con su hijo para animarlo.

Pero su hijo se cubría con la cobija, avergonzado. Nadie más que él sabía lo que había pasado hacía una semana en su escuela.

—No estoy de humor —dijo Jorge, con voz tan baja que su mamá solo escuchó un murmullo indistinguible.

Esther apretó sus manos contra su rostro, tratando de mantener la calma. Pero falló… dio un suspiro audible antes de volver a hablar.

—¡Quítate la sábana de la cara cuando hables! —gritó su mamá, comenzando a exasperarse.

—¡Que no estoy de humor! —gritó su hijo, con voz temblorosa.

Después volvió a cubrirse completamente con su sábana. Apretó un cable enrollado entre sus manos y comenzó a llorar.

—¡Eres un cobarde! —murmuró para sí mismo —, pero mañana sí lo haré.

Pero Jorge no era cobarde, solo estaba tan herido que no veía que había otras salidas más esperanzadoras.

Porque lo que aún no sabía es que estaba bien dejar para mañana lo que podía hacer el día de hoy.

Por la ventana se filtró un minúsculo rayo de luz, iluminando unos pocos cabellos que sobresalían de entre las sábanas de Jorge. Con paciencia y el apoyo necesario, ese rayo de luz lo iluminaría cada vez más… hasta que finalmente Jorge vuelva a brillar.