Cazador de Demonios

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Sinopsis

Veinticinco años han pasado desde la traición más cruel: la de quienes juraron amarme. Fue entonces, en medio de ese dolor punzante, cuando estalló la guerra con la Facción de los Héroes. En ese infierno, las mujeres a quienes entregué mi alma se vendieron al peor de los engaños: traicionaron nuestro amor con un compañero de equipo, envueltos en sombras y secretos que nunca llegué a comprender del todo. Los líderes de las facciones que debían protegernos me sometieron a tormentos inimaginables, me arrojaron al abismo como si fuera basura olvidada. Pero no morí. Fui rescatado por el destino y, en un giro cruel y sublime, elegido como el sucesor del Sol y la Luna, portador de un poder que pocos pueden comprender. Ahora, ellos me buscan. Dos enemigos invencibles se ciernen sobre ellos, fuerzas que ni siquiera las facciones pueden enfrentar. Me necesitan... pero no lo hago por lo que vivimos, ni por las heridas del pasado. Lo haré por aquellos que no tienen voz, por los que no pueden luchar, y cuyo destino pende de un hilo en esta guerra silenciosa. Esta es la historia de un renacer entre sombras, un pacto sellado en fuego y misterio, donde la esperanza se convierte en mi única arma.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Samael
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

RECUERDO DEL FIN

Renuncia de los derechos de algunas imágenes presentadas en esta historia.



CAPITULO 1

La finca se extendía serena entre los pliegues de una colina lejana, como si el tiempo hubiera decidido detenerse allí. Era una finca japonesa, de aquellas que parecían construidas más con silencio que con madera. Al llegar, un camino estrecho de piedras irregulares se abría paso entre los cerezos en flor, cuyos pétalos caían como nieve rosa sobre el suelo húmedo.

El portón de entrada, hecho de cedro envejecido, crujía apenas al abrirse, revelando un mundo donde cada elemento tenía un propósito y un alma. El jardín, dispuesto con precisión milenaria, albergaba un estanque de aguas quietas, tan transparentes que reflejaban el cielo como un espejo antiguo. Carpas koi de escamas doradas surcaban su superficie con movimientos lentos, casi ceremoniales.

La casa principal, de líneas puras y tejados oscuros, se erguía con modestia entre los árboles. Sus puertas correderas, hechas de madera y papel, dejaban escapar la luz como si fueran respiraciones. Dentro, el aroma del incienso se mezclaba con el del tatami fresco. Un tokonoma solitario guardaba una pintura de tinta sumi-e, que mostraba una montaña envuelta en niebla.

Todo en la finca hablaba con la voz baja de la tradición: las linternas de piedra cubiertas de musgo, el murmullo del bambú sacudido por el viento, el pequeño pabellón de té escondido entre los arces rojos. Era un lugar donde el pasado aún caminaba descalzo por los pasillos, donde la memoria no se escribía, sino que se susurraba entre las hojas y las sombras.

En ella se encontraba un hombre de unos 25 años aproximadamente

El hombre viste el uniforme tradicional del Cuerpo de Exterminio de Demonios, compuesto por una chaqueta negra abotonada de cuello alto y pantalones amplios recogidos justo por encima de los tobillos. La tela es resistente, diseñada para el combate, pero ajustada al cuerpo para permitir libertad de movimiento.

Sobre el uniforme lleva un haori largo y llamativo, de color naranja rojizo, en referencia a su clásico traje de combate. Este haori tiene bordes oscuros y un patrón sutil de nubes doradas que recorren el dobladillo y las mangas, evocando su energía celestial. En la espalda puede verse discretamente el símbolo del Cuerpo o kanjis personalizados según su estilo.

Ciñe su cintura con un obi azul oscuro o cinturón de tela, del que cuelga su katana nichirin, con una funda negra y detalles dorados. La empuñadura está diseñada con tonos anaranjados y azules, y la hoja adopta un brillo rojo intenso al desenvainarla, acorde con su poder y el elemento fuego que representa.

Lleva botas negras de tela reforzada, similares a las de los demás Pilares, que le permiten moverse con sigilo y firmeza. Como detalle especial, conserva sus pendientes Pothala, fusionando su herencia saiyajin con su nuevo rol como Pilar del Sol.

El antiguo ser más fuerte estaba entrenando las katas de la respiración del sol y la luna.

El había sido ascendido al rango pilar por haber salvado a la pilar de la flor Kanae Kocho

Kanae Kocho es una joven de aspecto sereno y amable, con una belleza delicada que transmite paz. Tiene el cabello largo, negro con reflejos púrpuras en las puntas, peinado hacia atrás y sujeto con una mariposa ornamental similar a la de su hermana, Shinobu Kocho.

Viste el uniforme del Cuerpo de Exterminio de Demonios, consistente en una chaqueta oscura ajustada y pantalones tradicionales recogidos en los tobillos. Encima lleva un haori distintivo de mariposa, de color blanco con bordes en tonos verdes, rosados y morados, con un patrón de alas de mariposa que se difuminan hacia las mangas. Este haori es su sello personal y simboliza su elegancia y estilo suave de combate.

Sus ojos son grandes, de color lavanda claro, y su expresión siempre es calmada y gentil. Lleva sandalias tradicionales (zōri) con calcetas blancas.

Luego de finalizar su entrenamiento de dirigió al baño para limpiarse el sudor, para que después su cuervo le dijera que tenía que ir a la finca del patrón para una nueva misión.


FINCA DEL PATRON - 20 MINUTOS DESPUES

En ella, en el pórtico se encontraba el patrón y sus dos hijas

Kagaya era un hombre de frágil físico, estatura media y tez de piel muy pálida. Tenía el pelo negro hasta los hombros con raya al medio. Debido a la maldición de su familia, Kagaya parecía como si se estuviera pudriendo vivo, con grandes porciones de su piel apareciendo con un tono rosado enfermizo y arrugado que comenzaba en el lado izquierdo de su frente y se extendía gradualmente por todo su cuerpo. Además, la maldición hizo que se quedara ciego, ya que afectó sus ojos, convirtiendo su esclerótica de blanco a negro (púrpura claro en el anime) y sus pupilas de un púrpura oscuro a un púrpura claro, coincidiendo con su piel maldita.

Kagaya : (Con voz grave y urgente) Goku, la alianza sobrenatural está al borde del colapso. Nos han solicitado ayuda para enfrentar una guerra que amenaza con desatar el caos total. Rizevin Livan Lucifer, aliado de Muzan Kibutsuji, busca controlar el Santo Grial para invocar a la Bestia del Apocalipsis.

Goku: (Frunce el ceño, apretando los puños, su cicatriz parece arder con el recuerdo) No, Kagaya. No puedo volver a involucrarme en esto. Rizevin Livan Lucifer… ese nombre pesa como una sombra. Las mujeres que amé me traicionaron en esa guerra, y la cicatriz en mi espalda es un recordatorio constante de esa traición.

Kagaya: (Con voz suave, pero firme, a pesar de sus ojos cerrados) Goku, sé que esa herida no es solo física. Aunque mis ojos no ven, percibo tu dolor. La alianza decidió confiar en ti porque creen que solo tú puedes detener esta locura. No es solo por nosotros, es por todo lo que aún puede salvarse.

Goku: (Mirando al suelo, luchando contra sus emociones) No es tan fácil olvidar, ni dejar atrás ese pasado. Cada recuerdo es una cadena que me ata. Pero si la alianza confía en mí… tal vez sea hora de enfrentar esa oscuridad una vez más.

Kagaya: (Con tono firme y esperanzador) Esa cicatriz no te define, Goku. Es un símbolo de tu lucha, y ahora tienes la oportunidad de usar esa fuerza para evitar un desastre que podría acabar con todo. No estás solo en esta batalla, la alianza y yo estaremos contigo.

Goku: (Levanta la mirada, con determinación creciente) Las mujeres que amé me traicionaron, y esa sombra casi me destruye. Pero esta vez… volveré a cruzar sus caminos, y esta vez, no seré el que se doblegue ante la sombra de su engaño.

Kagaya: (Asintiendo, con respeto) Esa es la fuerza que necesitamos. No solo para derrotar a Rizevin Livan Lucifer, sino para proteger todo lo que amamos. Que la luz de la justicia te guíe en esta oscuridad.

(Cuando Goku ya está lejos, fuera del rango de audición, Kagaya murmura para sí mismo)

Espero que todo salga bien… enviaré más refuerzos, aunque temo que el peso de esta guerra nos supere.



En la penumbra de una habitación sencilla de su finca, Goku empaca con calma sus pertenencias. Su mirada es seria, la cicatriz en su espalda visible bajo la luz tenue. Habla en voz baja, casi para sí mismo.

Goku: (Con voz firme pero cargada de recuerdos) Traición... dolor... sombras del pasado que nunca se van. Pero esta vez será diferente. No permitiré que ese engaño me defina ni que me doblegue.

(Cierra la bolsa con determinación)

Volveré a cruzar sus caminos, y esta vez, seré yo quien marque la batalla. Por quienes aún creen, por los que no pueden luchar... y por mí mismo.

(Se pone en pie, mirando al horizonte con resolución)

Es hora de avanzar. No hay vuelta atrás.


Goku se sienta en el asiento de un tren que avanza suavemente entre paisajes borrosos. Su mochila está a su lado, junto a una katana dorada que brilla tenuemente bajo la luz tenue. En sus manos sostiene una pequeña foto desgastada. Habla en voz baja, como si dialogara consigo mismo mientras observa el horizonte por la ventana.

Son Goku: (Susurrando) Este reencuentro… no será fácil. No solo es la batalla que me espera, sino también los fantasmas que arrastro.

(Respira profundo, apretando la foto)

Las mujeres que amé… sus rostros aún queman en mi memoria. La traición fue como un puñal directo al alma. ¿Cómo enfrentaré todo eso?

El tren sigue su curso, el ruido rítmico y constante comienza a adormecerlo. Sus párpados se cierran lentamente y su respiración se vuelve más pausada.


En su mente, el recuerdo se vuelve más oscuro y vívido. Goku se encuentra frente a un altar decorado con flores marchitas y velas apagadas. Delante del altar, cinco mujeres están de pie, cada una con un cabello de color distinto: rojo, negro, amarillo, castaño y azul con un mechón verde. Ninguna de ellas lo mira; él no es el novio en esa escena.

De repente, aparece una mujer distinta, con cabello plateado brillante y una expresión serena. Su voz, dulce y amorosa, resuena en la mente de Goku mientras se adelanta para hablar:

Mujer de cabello plateado: (Con tono suave y cariñoso) No confíes en nadie, Goku… ni siquiera en quienes dicen amarte.

Sin previo aviso, una silueta negra emerge de la sombra. Su figura oscura avanza lentamente hacia la mujer de cabello plateado, que apenas puede reaccionar. Su cabello marrón brilla levemente al moverse con el viento antes de que la silueta la asesine con brutalidad.

Las cinco sombras femeninas permanecen inmóviles, observando la escena, sus colores de cabello brillan tenuemente en la oscuridad: rojo, negro, amarillo, castaño y azul con un mechón verde.

Son Goku (pensando, con voz baja y dolorida): Ese día todo cambió. La traición no fue solo palabras… fue sangre y sombras que nunca me dejaron ir.

El recuerdo se desvanece lentamente mientras el tren sigue avanzando, y Goku, aún dormido, aprieta la katana dorada junto a su mochila con fuerza, buscando en ella la fuerza para enfrentar su destino.

FINAL CAPITULO