Olor a siete machos (Toll omegaverse)

Sinopsis

Una de las cosas que Tom detestaba de ser omega era lo caro que estaban las feromonas para ocultar su casta, entonces cuando vio una estrella fugaz decidió pedir un deseo… Pero uno debe ser cuidadoso con lo que se desea, no vaya a ser que se te haga realidad.

Genero:
Erotica
Autor/a:
Nadir Kasomicu
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único

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Tom estaba en el balcón fumando, en lo que Bill se bañaba. Estaban de gira, pero por suerte hoy estaban en un cuarto de hotel y no en el tourbus, miraba al cielo estrellado, pensando lo chistoso que era estar en París, Francia, la ciudad del amor, pero no poder ni salir porque todas las fans se tiraban encima, y tampoco podía pasear con su amor al ser su gemelo.

Otro asunto era la ambigüedad de su casta, era un misterio para el resto. O al menos entre comillas, ya que si bien Bill y Tom eran gemelos, y el resto sabía que Bill era alfa, aunque no luciera como uno, pensaban lo mismo de Tom, y él… No era alfa, era omega, pero se compraba perfumes carísimos para ocultar sus feromonas. Aparte de que el único que lo ayudaba con sus celos era Bill, desde jóvenes.

Tom no quería que el resto supiera que era omega, no cuando se esmeraba en ocultar sus rasgos femeninos, que más bien su gemelo resaltaba, pero no, él tenía la masculinidad frágil, así que prefería decir que era alfa, así que no lo fuera, por más que incluso sus facciones fueran más redondeadas que las de Bill que eran más afiladas, pero no, Tom usaba ropa masculina, ancha para ocultar su cuerpo y un look totalmente masculino, poniendo expresiones chulescas y diciendo a todos que era alfa, que se acostaba con todas las chicas omegas o betas, y que era el mejor en la cama.

Y sí, Bill decía que era muy bueno en la cama pero con el único que había estado siempre había sido con Bill, no con las veinticinco mujeres que mintió a la prensa cuando era menor de edad.

Tom perdió la virginidad con Bill, y sólo estaba con él, su gemelo era su alfa, incluso aunque sonara enfermo, pero no le desagradaba su aroma ni nada, en vez de repelerlo sólo lo excitaba más. Aunque a veces tenía deseos oscuros en su interior, soñando qué se sentiría estar con varios Bill, no pensaba en un trío con una persona ajena no, sino genuinamente como si su gemelo pudiera multiplicarse o algo. Vio una estrella fugaz y cerró los ojos, pensando: “Deseo oler fuertemente a alfa para ya no gastar tanto en perfumes para ocultar mi casta”, pidió Tom en su mente, para abrir los ojos viendo cómo se apagaba el brillo de la estrella al alejarse.

Se sintió tan niño al pensar en ello, el cómo algunas fans comentaban en redes sociales que él era tan masculino, que seguro tendría pelo el pecho que se rasuraba por sus fotos en Las Maldivas, las manos súper callosas, y que seguro era tan alfa que olía a sudor de siete machos alfas, y ojalá fuera así, sin embargo, Tom más bien era de usar cremas para no perder la suavidad en sus manos por tocar la guitarra, ya que le gustaba tener manos suaves al acariciar a su hermano y también por su vanidad, y en realidad era lampiño por lo que no se rasuraba el pecho, no obstante, sabía que Bill sí, principalmente para no molestarle con su vello corporal abundante por ser alfa, pero apagó su cigarro y regresó a la cama, decidiendo que dormiría aprovechando que tenían un colchón y no era esa mierda dura en la que tenían que dormir en el tourbus.

Tom apenas se echó en la cama, apoyando su cabeza en la almohada, es que cayó profundamente dormido.

Bill al salir de la ducha, se puso bóxers y echó al lado de su gemelo, olisqueándole el cuello y relajándose con su aroma en lo que conciliaba su propio sueño… Aunque fue uno intranquilo porque sentía algo dentro suyo que no podía identificar qué era…

Tom se levantó de madrugada completamente empapado en sudor, sintiendo un ardor en su interior que era casi doloroso, junto a la sensación de viscosidad en su canal, por lo que se mordió el labio inferior, aún con los ojos cerrados, palmoteando en la mesa de noche para fijarse la fecha, porque si bien tomaba pastillas para no quedar embarazado, no sabía si le tocaba su celo ahora.

Cuando la luz del celular casi lo deja ciego porque olvidó bajarle al brillo al máximo que le puso en la tarde cuando estaban en la calle que el sol no le permitía observar su pantalla, es que vio que sí, estaba en la fecha que le tocaba su celo. Inmediatamente es que sintió el olor de las feromonas de Bill, aunque algo más fuerte de lo normal, su alfa reaccionando ante su celo. Y bueno… Mañana tenían el día libre, y ya tomaría unos supresores para aguantar los días restantes, mientras que ahora su gemelo alfa podía calmarlo en su dolor de omega, pero… Cuando Tom se giró para ver a su hermano, se cayó de culo de la cama por la impresión.

Bill bostezó, olisqueando las fresas por el aroma de su gemelos, sintiendo la excitación invadirle, buscándolo en la cama, y… No estaba.

—¿Tom? —inquirió Bill en voz alta, y siguió el aroma de su gemelo, fijándose cómo es que Tom estaba en el suelo.—¿Qué haces en el piso? —preguntó confundido el de cabello negro, notando que el de rastas tenía una expresión asustada. —Tomi, ¿qué pasa?

—Creo que está así por nosotros —escuchó una voz detrás suyo.

Bill se giró de inmediato porque reconoció esa voz, y entendió la reacción de su gemelo al ver… Que habían no uno, sino seis versiones suyas… Clones básicamente, seis Bill en bóxers de pie.

—Pero… ¡¿QUÉ MIERDA?! —cuestionó Bill, con los ojos a punto de salirse de sus cuencas.

—Lo mismo me pregunto yo, ¿quiénes mierda son ustedes? —preguntó Tom, levantándose, sintiendo sus piernas temblar porque ya entendía por qué el aroma de las feromonas de Bill estaba más marcado, es que… Todos olían a almendras, el olor del alfa de su gemelo, y eran idénticos.

—Somos tu gemelo —respondieron los seis al únisono mirando a Tom.

—No… Yo soy su gemelo, ¿quiénes son ustedes? ¡Y también están erectos! —se quejó Bill, comenzando a gruñir, porque Tom era un omega en celo en una habitación llena de alfas, que claro, él mismo también estaba erecto por su aroma pero él era su alfa, no esas… Copias de sí mismo.

Uno de los Bill lo miró arqueando una ceja. —Pues porque nos excita Tom desde antes de que nos viniera el rut, somos tú, genio.

Bill empalideció. —Yo soy hermano de Tom, no…

—No te atrevas a negarlo, somos la misma persona, sólo que de algún modo ahora estamos en seis cuerpos más como por arte de magia —acotó otro de los Bill interrumpiéndolo—. Si sigues dudando de ello, sabemos que Tom tiene un lunar justo en el ano, que la primera vez la tuvimos con Tom, y que sólo hemos tenido sexo con él toda nuestra vida, manteniendo oculta no sólo su casta, sino nuestra relación. Tom ha sido nuestro primer beso y primer todo. Que él es nuestra musa para las canciones, y que estamos enamorados de Tom desde siempre, mirándolo embobado desde que tenemos memoria, mucho tiempo antes de que supiéramos que sería omega —terminó por decir.

—Mierda, sí son tú, son… Bill —soltó Tom, abrumado al percatarse, mirando a su gemelo, al menos “el original”.

—Sí, son yo —coincidió Bill, tragando saliva nervioso, y luego se fijó en ellos—. Pero… Es peligroso que estén aquí. Amamos a Tom, y él está en celo, necesito ayudarlo y ustedes… Están igualmente excitados por él como lo estoy yo, sin embargo, no pueden intentar algo con Tom porque él no quiere estar más que conmigo —arguyó el azabache viéndolos.

Tom tragó saliva y vio nuevamente a Bill. —En realidad, Bill… Siempre tuve una fantasía —comenzó a decir el de rastas, sonrojándose un poco, porque ya que entendía que el resto sí eran su gemelo, que tal cual dijo uno de ellos, como por arte de magia habían aparecido, su interior simplemente estaba sumamente lubricado, no sólo por su celo, sino con el candor del deseo por aquella fantasía oscura que no le había contado a su gemelo.

Bill vio a Tom. —¿Cuál?

—Que bueno… Tuviéramos un trío… Está bien, no un trío, sino una orgía, pero contigo multiplicándote. No pensé que sería posible, sin embargo, ahora es una realidad —acotó Tom, sonrojado mordiéndose el labio inferior, dejando boquiabierto a Bill.

—¿Quieres que te la metemos los siete? —cuestionó Bill.

—Vaya… Yo sí me apunto, qué rico hacerlo sentir tanto placer, si está en su celo… Pues sería mucho más fácil, estaría más que dispuesto —mencionó uno de los Bill, relamiéndose los labios.

—Sí, yo también quisiera hacerlo, siendo cuidadoso claro, aunque ya sabemos que Tom se lubrica muy bien su celo —arguyó otro Bill.

—Pues viéndolo desde una perspectiva racional, sí, tiene dos hoyos, para recibirnos al mismo tiempo, uno por la boca, y otro por el culo —farfulló otro Bill.

—Y… Una vez usamos un arnés con dildo para que tuviera doble penetración, con nuestro pene y el juguete, así que fácilmente podría recibirnos a dos por atrás —masculló otro Bill.

—Ah, sí, quedó muy excitado luego de leer esa historia del omega perdido en la selva que se encontró con un alfa híbrido de serpiente que tenía dos pitos —recordó otro Bill, sonriendo de lado.

—Hay que agradecer las ideas que saca Tom de las historias que encuentra en Internet porque definitivamente mantiene muy interesante nuestra relación —terminó por decir otro.

Tom sonrió de medio lado, definitivamente eran sus gemelos, porque sólo Bill tenía aquella información.

—No es que lo vayan a hacer al mismo tiempo, Bill, pero sí… Puedo recibirlos, como dijo… Bill, bueno, tengo dos hoyos, haciendo que pueda recibir hasta tres al mismo tiempo en la posición de la torre Eiffel, haciendo honor a que estamos en Paris… Con uno bajo mío metiéndomela, otro por la espalda, y a otro haciéndole un oral. Cuando hay ganas uno se las ingenia. Y tengo dos manos para masturbarlos… O quizá ellos se la jalen sobre mí, la verdad no me molestaría quedarme bañado en tu leche. Al final de cuentas todos son tú —mencionó Tom, con los ojos oscurecidos por la lujuria y Bill, el original, tragó saliva, sintiéndose totalmente excitado por la idea de su gemelo, era tan sucio y… Tom mismo era quien lo quería, entonces Bill sentía que podría complacerlo en su fantasía de sexo grupal.

Los Bills se relamieron los labios casi al unísono, comenzando a quitarse la ropa interior, en lo que Tom observaba fascinado, cómo es que el tamaño de su gemelo, el cual siempre se burlaba frente a cámaras, diciendo que lo tenía más pequeño que él, lo cual no era cierto, que por lo mismo que Bill era alfa, y también seis centímetros más alto, es que también lo tenía más grande… Y fijándose cómo es que esos seis Bills más también tenía el mismo tamaño, en lo que se quitaba la camiseta, con los pezones erectos por su deseo, y bajándose los bóxers húmedos, ante la atenta mirada de esos siete pares de ojos…

Tom era consciente de que quizá mañana no podría caminar con normalidad, pero en realidad no le importaba, porque sería un dolor del bueno, y daría rienda suelta a su fantasía turbia sin sentir nada de culpabilidad porque no era infidelidad si todos eran Bill.

La lubricación de Tom estaba bañando su trasero, bajándole por sus muslos internos, en lo que sus gemelos se acercaron a él con miradas lobunas, y Tom se estremeció en antelación, sin retroceder ni tener miedo, no esta vez.

Bill, el original, es que besó a Tom primero, mientras le apretaba la cintura, pegando sus cuerpos, haciendo que ambos sisearan en la boca del contrario al percibir cómo sus erecciones chocaban entre sus cuerpos, mientras que otro Bill se situaba detrás de Tom, pasándole las manos por su talle, incluso por encima de las manos de su hermano, frotando su erección contra su trasero, sin metérsela aún, respirándole contra la nuca, en lo que lamía aquella zona… Haciendo que Tom gimiera en los labios de su otro gemelo.

Otro Bill comenzó a besarle uno de sus hombros, dejándole mordidas, frotándose contra un extremo de su cadera, mientras otro Bill se situaba al otro costado, haciendo que Tom estuviera en medio de cuatro Bills, los cuales se restregaban contra él, haciéndolo sentir sobreestimulado por cómo es que si bien percibía un tanto de claustrofobia al estar entre tantos, no podía dejar que aquel miedo lo invadiera porque ese aroma de almendras le daba seguridad, era Bill, cada verga que se friccionaba contra su cuerpo era la misma verga que lo había hecho enloquecer desde siempre.

Los otros tres Bills se estaban masturbando en lo que veían a Tom en medio, observando complacidos cómo es que su gemelo era estimulado entre todos, teniendo un eco de la conexión de gemelos, sólo que multiplicado en cada mente, haciendo que el placer fuera en cadena.

Bill, el original, seguía besando a Tom, colando su lengua en su interior, chupándosela, sin dejar de mecer sus caderas contras las de Tom, y el resto de sus gemelos hacía el mismo ritmo discorde, lamiendo y mordiendo la piel que tuvieran disponible, consiguiendo que Tom se arquease, buscando tocarlos, pero no se mantuvieron en aquella posición por mucho tiempo.

Tom fue jalado entre tres en dirección a la alfombra, echándolo de espaldas al suelo afelpado, en que el resto de sus gemelos se ubicaban cerca a él, primero el Bill original, mordiéndole la oreja, en lo que otro Bill comenzaba a chuparle un pezón, con otro Bill mordiéndole el otro pezón, con otro Bill acariciándole los muslos, haciendo que la erección de Tom latiera, y otro Bill comenzando a succionarle el miembro, por lo que Tom se espigó más, en lo que manos le recorrían todo el cuerpo… Y era sentirse en el paraíso el tener tantas lenguas sobre él, la forma en que lo mordían en el cuello… Le lamían los pectorales, mordiéndole el vientre, en lo que seguían engullendo su erección, consiguiendo que Tom sintiera aquella calidez devolviéndole la polla, haciendo que se lubricara aún más, por lo que percibió una lengua en su orificio chorreante, haciendo que Tom soltara un alarido por cómo ahora uno de los Bill le hacía una felación, chupándolo lo más profundo que podía, ahuecando la mejilla, apretando el sello de sus labios, con el cuidado de no sacar los dientes… Mientras una lengua se comía sus fluidos, tragándoselos, hurgando en su interior, consiguiendo que Tom se aferrara a las cabelleras de dos de los Bills que estaban entretenidos lamiéndole la parte superior de su cuerpo.

Uno de los Bill seguía en su labor de hacerle un oral, subiendo de arriba abajo, mientras que el otro Bill lo lamía por dentro, en lo que otro Bill le lamía el muslo interno, porque Tom había abierto por completo las piernas, alzándolas, sintiéndolas trémulas por la forma en que se estaba excitando tan fuerte que pensaba que se correría pronto.

—Te amo, Tomi —soltó Bill, el original, contra su cuello, para volver a lamerlo, chupándole su sabor, saboreando su almizcle, y sintiéndose embargado por el aroma delicioso a fresas, con su erección pulsándole en la necesidad de ser atendida, pero con Bill totalmente determinado a que Tom encontrase su culminación primero.

Bill, o bueno, Bills, estaban disfrutando el compartir, porque si bien solían ser egoístas y celosos… En este punto, siendo siete quienes complacían a Tom, pues tenía sentido, y era algo enfocado al placer de su omega, que también era su gemelo.

Tom estaba conflictuado, en lo que empujaba su pelvis hacia arriba para que uno de los Bill lo chupara más profundo, pero también moviéndose contra la lengua en su entrada, porque quería seguir sintiendo a Bill con su piercing dentro suyo, entonces era mover las caderas hacia arriba y hacia abajo, con la cabeza totalmente nublada por su celo, cómo es que ardía tanto, y dolía sí… Incluso sólo con una lengua, tanto en su pene como en su culo… Tom quería más, ansiaba más, necesitaba más…

—Quiero más… Quiero más —pidió Tom, enfebrecido por su deseo acuciante.

—Oh, mi Tomi… Claro que sí habrá más, esto sólo es el comienzo —habló uno de los Bills con una sonrisa torcida, sin dejar de masturbarse, en lo que el resto coreaba que sí, incluido los que estaban dándole placer oral por arriba y por abajo, haciendo que Tom se excitara aún más debido a que el que hablara un Bill contra su polla, lo encendía más, y lo mismo cuando intentaba hablar contra su culo, porque el serpentear de aquella lengua pues sólo acentuaba el placer en su orificio que latía por ser llenado, soltado más fluidos.

Dejó de sentir la lengua en su culo, para percibir unos dedos, en lo que otros Bills estaban lamiéndole y mordiéndole los muslos, haciendo que Tom se preguntara si le dejarían marca… Pensando que sí, su gemelo no le había hecho la marca como tal en su nuca ya que sería complicado al ser gemelos, y porque la casta de Tom era un secreto.

Tom gimoteó cuando dos dedos empezaron a empujarse dentro suyo, haciendo un sonido de humedad por los movimientos circulares que hacía Bill en su interior, consiguiendo que se dilatara más, sí, pero también haciendo que se arqueara porque le estaba estimulando… Incluso sin que le hubiera tocado la próstata todavía. El simple hecho de estar tocándolo en sus paredes anales que estaban chorreando, inflamándose, listas para recibir más, ya significaba que tenía un placer dentro suyo, anidándose en su vientre, y haciendo que pusiera los ojos en blanco. Era tanto… Tanto lo que era sentir aquel par de dedos embestirlos, mientras tenía manos y lenguas sobre sí mismo.

Tom era el centro en aquella escena, porque las atenciones sólo eran dedicadas a él. Que bueno, Tom sí quería tocar a sus Bills… Simplemente que en ese punto aún estaba tratando de procesar cómo iba a correrse en la boca de uno de sus gemelos, mientras el otro seguía dedeándole, otro mordiéndole, en lo que jugaba con sus testículos, simplemente consiguiendo que Tom estuviera tan al borde… ¿Sería posible que alguien muriera de placer? Pues Tom creía que sí.

Tom empezó a tocarlos, sintiendo bajo la yema de sus dedos la piel de sus gemelos… Cómo es que Bill, pese a ser alfa, si bien tenía fuerza, era más bien flojo para la actividad física, excepto por el sexo que era su único cardio que podía hacer sin quejarse, así que tocaba sus caderas tatuadas, o sus miembros calientes que palpitaban contra sus manos, su piel suave… Bill siempre se cuidaba por él, depilándose, echándose cremas y todo para gustarle más a Tom, pero a Tom le encantaría como fuera mientras sea Bill, y en este caso siete veces Bill.

Tom abría más las piernas, sin importarle que sus caderas se fueran a romper, es que él necesitaba seguir sintiendo los dedos de uno de sus Bill, consiguiendo que su próstata estuviera tan sensible por las veces que Bill giraba sus dedos, teniendo tres dentro suyo, porque en sí al ser omega, su canal anal era capaz de expanderse hasta que pudiera nacer un bebé… Sólo que sí, era parte del juego previo, porque Bill era salvaje en la cama, sí, pero también sumamente romántico, y Tom sabía que estaba poniéndole extra cuidado porque recibiría dos penes, que sí, su hendidura lubricaba y dilataba, sin embargo, sí necesitaría más preparación previa, agradeciendo que ahora tuviera sus uñas no tan largas… Porque sabía que ese Bill estaba estimulándolo en la próstata, sí, pero no todo el tiempo o se correría, sino que seguía ensanchándolo con sus dígitos, aunque cuando se las dejaba muy largas, Tom mismo se preparaba a sí mismo, aunque en esta ocasión, con tantos Bills… También el que hubieran tenido las uñas largas implicaría que terminaría por completo magullado, que de por sí sabía que las lamidas, y forma en que lo estaban chupando iba a dejarle moratones, y cómo es que Bill amaba dejarle marcas de dientes, así que… En realidad restarle rasguños era un plus.

En lo que el otro Bill ya no le hacía un oral, sino lo masturbaba, que Tom ya tenía resbaloso el pene por su preseminal y la saliva de Bill, por lo mismo el bamboleo de su mano era diestro, sin dejar de ver con fijeza a Tom, haciendo que incluso sólo con la fuerza de su mirada, que si bien era gemelos, los ojos de Bill denotaban un hambre que hacía que Tom se sintiera mojarse incluso más sobre la mano del otro Bill, Tom, si bien veía con deseo a Bill, muchas veces con un apetito marcado, queriendo comérselo en un sentido sexual, de todas formas Bill tenía algo en sus ojos… Misma mirada que si bien la dirigía a él en ese instante, la mostraba otras veces en los conciertos o sesiones de fotos… Haciendo que las fanáticas enloquecieran, él mismo se consideraba muy fan de su gemelo, porque por más que muchas canciones las hicieran juntos, y que Bill fuera muy flojo para aprender a tocar un instrumento, sí sentía mucha admiración por Bill como cantante, compositor y la manera en que se desenvolvía en el escenario. Tom mismo sabía lo intenso que era cuando Bill lo miraba de aquella forma en público, consiguiendo que se lubricara sólo con ello, haciendo que tuviera temor porque alguien más notara los ojos de su hermano sobre él con aquel hambre que no tenía ni una pizca de amor fraternal.

Otro Bill le sujetaba un muslo interno contra el suelo, de todas formas con aquello impidiendo que Tom pudiera cerrar las piernas, y otro Bill hacía lo mismo con el otro muslo, haciendo que mantuviera esa posición tan “abierta” hacia ellos. Mientras que los otros Bills lo tocaban por encima de su pecho, jugando dos de ellos con sus pezones, pellizcándoselos y haciendo que ese leve dolor, aunado al crescendo de su placer, pues simplemente aumentara más las sensaciones, en lo que el otro se masturbaba observando. Tom creía que agradecía estar en su celo para tener esta experiencia que parecía producto de estar bajo los efectos de hongos alucinógenos, ya que su libido, que de por sí era alta, estaba multiplicada por mil, su cuerpo sumamente sensible, y así disfrutaría muchísimo más el llevar a cabo esta fantasía.

—Estás listo, bebé —soltó Bill, el que lo estaba preparando con los dedos, con los ojos brillantes, y la lengua por sobre su labio inferior, sumamente excitado.

Tom mismo era consciente del fuerte olor a alfa que tenía el departamento en ese momento… Con un pensamiento difuso en su mente, como si le recordase algo, sin embargo, no tuvo tiempo de ponerse a ahondar en ello, porque sus gemelos lo pusieron de pie, sujetándolo por la cintura, evitando que se cayera porque tenía las piernas tambaleantes por su celo, y excitación, sintiéndose tan raro al no tener los dedos penetrándole ni la mano alrededor de su pene, pero sí lo tenían fuertemente sujeto de los brazos y la cintura.

—Entonces, ¿qué dijiste, ratoncito? ¿La posición de la torre Eiffel, cierto? —inquirió Bill desde atrás de Tom, respirándole contra el omóplato, y la piel de Tom se erizó al percibir su aliento.—Así que tendremos que hacer unos ajustes recordando las enseñanzas de nuestra mami, ¿cómo es la frase que decía? Ah sí, donde come uno, comen dos… Y en este caso, comen todos —terminó por decir el de cabello azabache, acariciándole las caderas a Tom, besándole el omóplato desnudo.

Uno de los Bill se echó sobre la alfombra, sujetándose el pene erecto, y palmoteando en su muslo. —Seré tu soporte, Tomi —ofreció el Bill echado.

—Sí, ratoncito. A cuatro patas una de mis versiones bajo tuyo y yo de rodillas detrás de ti —susurró Bill, para luego pasarle con cadencia los dientes por encima de su espalda.

Tom tragó saliva, asumiendo la posición, poniéndose a cuatro patas encima de Bill, pero casi echado sobre él, porque sino Bill no podría penetrarlo, quien comenzó a ingresar dentro suyo, haciéndolo blanquear los ojos al percibir su verga palpitante en su entrada dilatada… Con las piernas temblándole, pero Bill bajo suyo, lo sujetó por las caderas, dándole estabilidad, en lo que Tom boqueaba acezado, queriendo moverse sobre el pene de su gemelo porque si bien disfrutaba de sentirlo en su interior, quería la fricción deliciosa que le rogaba su cuerpo por su celo, pero sabía que este sólo era el comienzo.

Como Tom estaba apoyado sobre sus antebrazos, arqueado, sin bajar la cabeza en dirección al rostro de su gemelo para ser besado, porque sentía cómo otro Bill se estaba situando detrás suyo, separándole las nalgas, observando cómo su culo engullía la polla de su otra versión, y Tom se arqueó aún más cuando sintió cómo el Bill que tenía de rodillas empezó a presionar la cabeza en su entrada ya llena.

Pero en lo que Tom estaba jadeando, lubricándose más conforme sentía cómo entraba el segundo miembro en su hendidura, y dos Bill se ponían de rodillas cerca a su rostro, haciendo que Tom tuviera dos vergas apoyadas contra cada una de sus mejillas, porque se estaban masturbando, en lo que frotaban su glande, bajando la piel del prepucio, restregándolo contra la cara de Tom, manchándolo en preseminal, en lo que el de rastas mismo tenía la lengua afuera, en que el otro Bill detrás suyo se había metido por completo.

Los dos Bill que estaban dentro suyo sisearon, al sentir cómo sus miembros chocaban unidos en el canal de Tom, tan apretado y lubricado, haciendo que sintieran que iban a perder las erecciones dentro de su culo.

El Bill que estaba en la alfombra echado sujetó el pene de Tom, acariciándoselo, percibiendo cómo es que Tom abría más la boca, porque ahora no sólo estaba lleno por detrás de dos pollas gordas, sino también lo estaban masturbando haciendo que su propia erección se sintiera muy sensible con aquella mano que lo conocía tan bien, acariciándolo de arriba abajo con el preseminal para facilitar el movimiento.

—¿Ya estás listo, bebé? —cuestionó Bill detrás suyo, apretándole una nalga, y Tom asintió, con la paja que estaba recibiendo, y su celo haciéndole arder, ya estaba más que listo para seguir, apretando su interior simplemente para demostrarle “qué tan listo” es que Tom estaba, por lo que ambos Bill que estaban dentro de Tom gruñeron ante ello.

—Pero tienes que chuparnos a uno o a los dos, Tomi… Para que seas una buena torre Eiffel —masculló uno de los Bill que estaba de rodillas frente a Tom, el cual rió.

—Sí… Puedo con los cuatro al mismo tiempo —soltó Tom en referencia a que podría recibir a dos en su culo y lamer a dos delante suyo, relamiéndose los labios, en lo que comenzaba a soltar gemidos conforme los Bills estaba penetrándole en un vaivén sincronizado, haciendo que apuñuscara sus manos contra la alfombra peluda, y uno de los Bill frente a él, le puso su pene contra la boca, en lo que Tom lamía la punta, sí, pero… No pudo mantener una concentración óptima para lamérselo bien porque estaba sintiendo cómo era atravesado por dos penes al mismo tiempo.

—Bueno, Tomi… Creo que necesitas que te guiemos en este punto, así que sólo sé un buen chico —barbotó Bill, porque no era suficiente con las lamidas distraídas que recibía, por lo que Tom asintió en lo que volvía a gritar fuertemente por cómo es que sentía su agujero ser profanado, lubricándose aún más, sintiéndose tan lleno que era mucho mejor que cuando Bill usó ese arnés, porque ahora no era sólo Bill y uno de plástico, sino doblemente Bill…

Bill sujetó a Tom por las rastas para meterle la polla por completo a la boca, guiando la mamada sobre su pene, gruñendo al sentir cómo los labios de Tom y su cavidad caliente era un buen recipiente para su pene… Y oliendo las feromonas de Tom que sólo lo calentaban muchísimo más.

Tom estaba con los ojos lagrimeando al tenerlo metido tan dentro de su garganta que agradecía no tener el reflejo nauseoso, en lo Bill seguía jalándole de las rastas, en lo que empujaba su pelvis fuera y dentro de su boca, y Tom no podía hablar, aunque claro, gemía contra el pene de Bill, embebido en cómo lo tenían lleno tres Bills, porque todavía se movían en su culo, gruñendo y soltando más sus feromonas… Haciendo que Tom se sintiera que había muerto y estaba en el paraíso.

Los cuatro Bills restantes es que se ubicaron alrededor, a la espera de su turno sí, pero con el aroma de Tom inundándole las fosas, por lo que no estaban quietos, se masturbaban cerca suyo, dispuestos a eyacular sobre Tom para anudarse en su mano.

Los dos Bills que estaban en el trasero de Tom, siguieron embistiéndolo, con rudeza porque notaban cómo es que Tom seguía muy dispuesto, apretándolos como si quisiera asfixiar sus penes, y ambos se corrieron al mismo tiempo, anudándose dentro del omega, por lo que Tom soltó un gemido alto que se ahogó con la polla del otro Bill, pero que por lo mismo aquella vibración fuerte contra su erección, también se corrió dentro de su boca, dejando su descarga meterse por su garganta, en lo que se anudaba.

Tom seguía lagrimeando por el placer, que incluso el que le jalasen el cabello, o él mismo se estuviera casi ahogando sólo le excitaba aún más, así que se vino contra la mano del Bill bajo suyo, que no menguó en dejar de acariciarlo en ningún momento, incluso abrumado por su propio orgasmo.

Los otros Bills se corrieron también contra el cuerpo de Tom, dejándole semen en la espalda y rostro, anudándose en sus propias manos.

—Ahora nos toca dentro… —masculló uno de los Bills que se masturbó sobre Tom.

Cuando bajó la inflamación del nudo, se salieron con cuidado de Tom, viendo cómo el de rastas se cayó encima del Bill bajo suyo.

—Pero primero que se eche nuestro hermoso Tomi porque ya sus piernas no pueden con esto, con él echado es que tendremos que ver lo demás… O haciéndolo bailar sobre nuestra polla. Todo lo que Tomi quiera y acepte, ¿necesitas tiempo de recuperación, ratoncito o estás listo para más? —preguntó Bill, echando con cuidado a Tom contra la alfombra, besándole la quijada, y luego los labios con cariño, en lo que el de rastas estaba lleno de semen, con el pecho alzándose por la intensidad de su orgasmo.

—Estoy listo —soltó Tom con la voz ronca, sintiendo cómo su interior latía, aún con su celo nublándole el juicio, y su erección elevándose por el deseo y el aroma de sus alfas.

—Ese es mi ratoncito, tan fuerte y goloso que siempre puede más —halagó Bill, besándole el cuello.

—Ya, hazte a un lado, ya estuviste dentro —arguyó otro Bill que sólo se había masturbado, empleando su voz de alfa.

Bill dejó de besarle el cuello, gruñéndole, recibiendo un gruñido en respuesta.

—No se peleen que lo principal es que Tomi disfrute, todos nos turnaremos para estar con él —acotó otro Bill.

Tom en realidad sí sentía algo de excitación que dos alfas estuvieran en una disputa por él, consiguiendo que se lubricase más, principalmente porque era Bill mismo que estaba ahí sacando su voz de alfa y enseñándole los dientes a otro Bill.

—Sí…Úsenme como su recipiente de semen —masculló Tom, relamiéndose los labios, en lo que se pasaba las manos por encima de su cuello y pectorales, sintiéndose sumamente sensible, tenía que aprovechar este evento al máximo.

El Bill que usó su voz de alfa, se ubicó entre las piernas de Tom, alzándoselas, con su erección nuevamente despierta, guiándola en dirección a la entrada de su gemelo, quien se arqueó, sintiendo a Bill embestirlo…

—Sigues apretando rico pese a todo… —halagó Bill, sin dejar de mover las caderas para embestir a Tom, el cual gemía sujetándose el pene, masturbándose al ritmo de las estocadas de Bill—. No, mi amor… Yo me encargo de tocarte, usa tus manos y boca para el resto —ordenó con voz de alfa, y Tom soltó de inmediato su pene.

Tom echó su cabeza para atrás, en lo que otro Bill se ubicaba, introduciéndole la polla a la boca, y dos más se ponían a sus costados, por lo que Tom estaba pajeando a dos Bills, chupando de cabeza a otro, mientras era embestido por otro. Atendiendo a cuatro nuevamente. Con tres, los que se la metieron antes, masturbándose alrededor de Tom. Teniendo en cuenta que sí, que si se ponían de acuerdo todos la iban a meter.

Pero al Tom estar en su celo, estaba en un estado de excitación constante, por lo mismo era que despertaba ese mismo deseo en sus siete alfas… Así que cuando se corrieron, anudándose otra vez en su culo, boca y manos… Y él viniéndose contra la mano del Bill que se había corrido en su trasero…

Es que no paró, incluso teniendo semen por todo su cuerpo, Tom siguió siendo penetrado de todas las formas posibles, hasta que por fin le venció el sueño, y sus Bills lo llevaron cargado a la cama, el original ubicándose a su lado, y cuando Bill apoyó su cabeza contra la almohada, es que no se percató cómo es que los seis Bills restantes se unieron a él al perder la consciencia.

Al día siguiente, Bill estaba profundamente dormido, sintiendo el cansancio de los siete Bills que estuvieron en la gang bang, por lo que cuando aporrearon la puerta, no la escuchó, estaba totalmente drenado, deslechado e inconsciente.

Tom frunció el ceño, fastidiado por el incesante aporreo en la puerta. Sintiendo que todo su cuerpo le dolía, principalmente su culo, y cómo que estaba lleno de semen seco, moratones porque lo apretaron mucho y chupones por doquier, estremeciéndose con los recuerdos de anoche, entonces… Fue real, sí pasó.

La puerta seguía sonando, y Tom chasqueó la lengua. No había rastro del resto de Bill, sólo de su gemelo, el cual lucía totalmente privado en su séptimo sueño.

Buscó los supresores, tomándoselos para controlar su celo, yendo al baño, lavándose la cara, y poniéndose una bata, porque la maldita puerta seguía sonando, y no le daba tiempo para bañarse. Debía ser alguno de los Gs o David, por lo mismo no podía “no abrirle”.

Tom abrió la puerta, fijándose que era Georg.

—¿Qué quieres? —preguntó Tom, fastidiado porque quería bañarse, comer, y seguir durmiendo, no le gustaba que le interrumpieran su sueño.

Georg arrugó la nariz, tapándose la boca y nariz. —A la mierda… Hueles a como dicen las fans, que eres tan alfa que apestas a siete machos —soltó el castaño.

Tom tragó saliva, sonrojándose, empezando a notar lo que deseó ayer cuando pasó la estrella fugaz.

—Es que estuve haciendo ejercicio y bueno, es normal que huela así —barbotó Tom—. Pero, ¿qué quieres, coño?

—Ah, pues que David me dijo que por unos problemas de salud, que básicamente comió escargot y le dio intoxicación intestinal vamos a tener más días libres —farfulló Georg—. Pero ya báñate, qué horror, pobre Bill que debe soportar tu hedor en su habitación compartida.

—Sí, sí, vete a la verga. Adiós, Hobbit —soltó Tom, cerrándole la puerta en la cara.

—¡También te quiero, amigo! —gritó Georg tras la puerta con ironía.

Tom se fue a bañar, en lo que pensaba lo que deseó… Sí, oler tan fuerte a alfa que no tuviera que comprar esas feromonas caras para disimular su casta, y claro, en este caso, su aroma de omega era muy bajo en comparación con todo el olor que dejaron los Bill en él anoche.

Tom tomó una ducha, relajándose y finalmente pidiendo servicio a la habitación para comer algo, hasta que finalmente Bill se despertó al oler comida, comiendo como desesperado para luego beber casi un litro de agua de una sola por todo el líquido que perdió. Tom le contó la situación, y se quedó como una anécdota curiosa que no podrían decirle a nadie… Aunque claro, Tom necesitó usar una dona para poder sentarse los días siguientes, usando la excusa de un grano en el trasero sumamente incómodo.

Todo hubiera quedado allí… De no ser por lo que pasó meses más tarde.

—¡¿Qué yo qué?! —preguntó Tom asustado, Bill estaba que se iba a desmayar en ese momento.

—Sí, joven Kaulitz, está embarazado —comentó el doctor, revisando los resultados, habiéndole pagado extra por la confidencialidad por su casta.

—¡Pero yo tomo pastillas anticonceptivas! —refutó Tom, sintiendo que era una burla, pensó que sólo era estrés la subida de peso y pérdida de su celo.

—Pues ningún método es 100% efectivo, joven —mencionó el doctor—. Pero podemos hacerle una ecografía para determinar la cantidad de meses y, si es de cuatro meses o menos, poder ofrecerle un aborto con la autorización de su alfa —acotó el galeno.

Bill miró a Tom, ambos sabían que era lo más prudente, por su carrera y… Porque eran gemelos, sin contar el hecho de que Tom “no tenía un alfa”, al menos no públicamente.

—Es que no tengo alfa, fue sólo sexo casual —mencionó Tom, tragando saliva nervioso.

—Oh… Bueno, en este caso —revisó el doctor el expediente y miró a Bill—. Usted como su gemelo, y siendo alfa, podría autorizarlo.

Bill se sentía en parte dolido, porque si bien ambos sabían que no podían tener hijos, por temor a que fuera una abominación o algo al ser gemelos, una parte suya sí quería que tuvieran un bebé, quizá no ahora, sino más adelante, sin embargo, Tom se lo estaba pidiendo con los ojos, por lo que asintió.

No obstante, al momento de hacerle la ecografía es que el médico se quedó un rato en silencio.

—Uhmn, lastimosamente no es posible un aborto. Ya tienen cinco meses —mencionó el galeno, mostrando las imágenes, y ambos sintieron que les iba el alma del cuerpo al notar que se escuchan “latidos” en plural, y también que el médico habló de la misma manera—. Son… Gemelos, pero es curioso… Son dicigóticos —arguyó el doctor.

—Pero soy gemelo, ¿no es normal que eso sea así? —preguntó Tom, procesando que iban a ser padres.

—Según su expediente ustedes son monocigóticos… ¿Usted estuvo con más de un alfa en una noche? —inquirió el doctor.

Bill y Tom se miraron entre sí, sacando cálculos mentales… Hace cinco meses pasó el incidente de los siete Bills.

—Mi hermano no tiene por qué responder —masculló Bill con aire protector—. Al final de cuentas lo que interesa es si… Son viables o no —arguyó el de cabello azabache, teniendo temor por ello.

—Disculpe la pregunta, no era mi intención incomodarlos. Sólo que existen los casos de superfecundación, mayormente se da en inseminación artificial, sin embargo, también se da en casos naturales donde hay coito con horas de diferencia o sexo grupal, aunque claro, igualmente si los alfas quieren tomar parte de la crianza, con una prueba de paternidad a ambos fetos y con muestra genética de los alfas se puede salir de dudas —acotó el galeno, aunque era inútil, los gemelos lo sabían, Bill seguiría siendo el mismo padre de ambos bebés, incluso si él mismo no fue el Bill que lo embarazó—. Pero están saludables, sin ningún problema de salud, son dos varones —terminó por decir el doctor.

Bill y Tom es que se quedaron en silencio luego de ello.

Tokio Hotel tuvo que tomarse un año sabático, donde Bill y Tom pasaron tiempo sólo los dos, procesando el cómo a sus diecinueve años iban a ser padres de gemelos, estando en chequeos constantes para ver que sus hijos siguieran estando saludables, y de todas formas manteniendo alejada a la prensa, y los demás. Sólo su madre sabía, no que Bill era el padre, pero sí que Tom estaba embarazado.

La excusa que tenían cuando nacieran los bebés era que Tom embarazó a groupie que lo dejó abandonado con sus gemelos, los cuales se llamarían Castor y Pollux, como los mellizos de diferente padre de la mitología griega.

Y claro, sería complicado, pero sus hijos estaban bien, sanos y no eran deformes o tenían alguna tara genética por ser frutos del insecto.

Cuando nacieron Castor y Pollux, es que Bill y Tom les dieron muchísimo amor, aunque Bill sufría porque frente al resto, sus gemelitos tan bellos eran sus “sobrinos”, y aquello le dolía en el alma. Pero le bastaba el que Tom lo mirara con amor, repitiéndole entre besos que Bill era el padre de sus cachorros y que así sólo lo supieran ambos, era suficiente.