Los dones de Arish

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

✒️ Todo lo que escribo cobra vida... Y por eso quieren matarme. En una tierra donde crear es un crimen... ella se atreve a imaginar. Adeline nació con un don peligroso: todo lo que escribe cobra vida al ser leído en voz alta. En la nación de Arish, eso la convierte en una amenaza. Los guerreros dominan con puño de hierro, y los creadores como ella son perseguidos sin piedad. Cuando su secreto sale a la luz, Adeline solo tiene dos opciones: esconderse... o escapar. Pero no está sola. Dante, un guerrero criado para despreciar lo que ella representa, oculta un pasado que podría cambiarlo todo. Juntos emprenden una huida desesperada, desafiando un mundo que los quiere separados. 🌙 Magia prohibida, una amistad que renace y una revolución que comienza con tinta y papel. ¿Hasta dónde llegarías por proteger quién eres?

Genero:
Fantasy
Autor/a:
belen_san
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Los dones de Arish

Hace muchos años, los humanos nacían con dones para crear y cada uno tenía una forma y objetivos diferentes. Sin embargo, la codicia y avaricia fueron consumiéndolos poco a poco hasta que los tres guardianes de la tierra decidieron que solo aquellos de corazón puro, mente abierta y ánimo por la vida, los tendrían.

Con el tiempo los dones fueron arrancados de cada gremio familiar hasta que perdieron la capacidad de ver lo hermoso de la vida y se enemistaron unos con otros creando grandes guerras, pues su corazón estaba vacío sin los dones. Actualmente, solo pocos podían jactarse de tenerlos y era muy peligroso para ellos, pues en la nación deArish, eran considerados inferiores por los guerreros, quienes eran mayoría y tenían el corazón más indiferente y apático de todos.

Los dones fueron repartidos de diversas formas; la música, la escritura y la danza. Por desgracia, no había muchas personas que se dejaran llevar por sus dones, algunos se confundían de talento y otros lo ignoraban para “sobrevivir”, nunca entendían que el riesgo, la valentía y la perseverancia harían que su don brillara dentro de su alma eternamente.

Adeline era una de las pocas creadoras que existían, todo lo escrito tomaba vida desde el momento en que lo leía en voz alta, lo cual era mal visto para los guerreros quienes consideraban a los creadores como seres inferiores a ellos. Ella lo supo cuando se instaló en el mercado deArishy un grupo de guerreros tiró todo su escenario para echarla del lugar, por eso se sorprendió cuando uno de los guerreros se acercó a su espectáculo y permaneció en silencio, casi como si disfrutara ver como sus personajes se presentaban ante niños y curiosos. Al final de su lectura, sus manos temblaban demasiado y tenía la garganta seca pues él no se movió en ningún momento, tal vez estuviera esperando a que los espectadores se fueran para sacarla de ahí como la última vez, así que, tratando de ser más veloz que él, comenzó a recoger sus cosas mientras su público se dispersaba y corrió por las largas calles del mercado.

— ¡Lo siento! —gritó cuando chocó con una familia que venía distraída y volvió la vista al frente al notar que el guerrero aún la seguía.

No se podía permitir perder el dinero de esa semana, así que corrió con todas sus fuerzas y se movió con agilidad por las calles y puestos del mercado tratando de despistar al guardia, no obstante, se llevó una gran sorpresa al observarlo delante de su casa y reconocerlo.

—Ni siquiera pienses en correr —le dijo con la molestia reinando en su cara—. Si vuelves a escapar...

—No lo haré, aunque ni siquiera das miedo.

— ¿Ah no? ¿Entonces por qué corrías de mí?

—Es de noche, ¿quién diferencia entre un guerrero del rey y tu vecino con esta oscuridad?

—No soy... —se interrumpió al notar su cara burlona— deberíais de tenerme más respeto, ¿no crees?

—¿A mi vecino?

— ¡Deja de decirlo! —susurró enfadado.

—Ah, había olvidado que te molestaba recordarlo. Bueno, entonces vete a hacer tu trabajo.

Adeline dejó de caminar cuando él la tomó del brazo. — ¿Quieres llevarte mi brazo o qué?

—Estarán haciendo rondas durante la noche, no vayas a hacer una locura ¿quieres? Ellos ya saben que encontrarse con diferentes criaturas no es por colindar con los bosques, sino que es producto de una creadora cerca.

—Ay, te preocupas por mí. Muy lindo de tu parte, Dante—dijo palmeando su cachete para después separarse y abrir la puerta de su casa.

—Adeline, esto es en serio.

—Lo sé, lo sé, los guardias deberían de cambiar y ser mejores personas, se los sugeriré más tarde —. A punto de entrar en su casa, Dante apretó de nuevo su brazo y le dirigió una mirada de súplica. Ella suspiró y dijo: —Esta bien, no haré nada malo, no me pondré en riesgo y no leeré ¿de acuerdo? —él asintió—. Genial, ahora, ¿me devuelves mi brazo? —quitó rápidamente su mano y le dio una sonrisa apenada.

Mientras Adeline se metía a su casa Dante se alejaba por el callejón en silencio. Ambos habían sido buenos amigos en su infancia, hasta que los dotes habían aparecido en Adeline y su padre lo había alejado de ella, prohibiéndole verla o hablarle pues era el jefe de guerra y segunda mano del rey, no quería que descubrieran su secreto. Aun así, él había buscado la forma de salir del cuidado de su padre y estar cerca de Adeline. Las primeras veces casi lo atrapaban, era por eso por lo que había mantenido silencio o que no la visitaba de manera seguida, no quería hacerle daño pues si alguien se enteraba sería el fin de ambos.

A pesar de que Adeline no estudió ni leyó ninguna de sus creaciones, una creadora de su mismo barrio sí lo hizo, por lo que unos días después toda la guardia real estaba verificando que no hubiera más dotados y Adeline se encontraba nerviosa, asustada y estresada. ¿Cómo podría sacar todas sus creaciones? ¿En dónde las escondería? Solo podía hacer un libro general y un sello de bloqueo para que no los utilizaran por lo que se apresuró a ello. No quería terminar arrestada.

Dio un brinco en su lugar al oír el sonido del timbre y se quedó observando la puerta deseando que se fueran mientras le daba los últimos retoques a su libro general, no obstante, los guerreros siguieron insistiendo hasta que ella les abrió la puerta. —Venimos en nombre del rey para checar las viviendas. ¿Podría hacerse a un lado para que pasemos? —Ella asintió rápidamente para después caminar al centro de su sala.

Observó cómo los guerreros fueron recorriendo todas las partes de su casa sin encontrar nada, estuvo en calma hasta que uno se acercó a su librero. Los libros que se podían obtener solamente podían ser acerca de carreras profesionales, historia de Arish y cultura general, por lo que no era raro encontrarlos en su casa, lo peor sería si se ponían a revisar. Casi se desmaya cuando dos soldados comenzaron a revisar los libros. ¿Tan mala suerte tenía que haber en su vida?

— ¿Se encuentra bien, señorita? Se ve un poco pálida —le dijo el líder del grupo y ella tragó saliva al mismo tiempo que comenzaba a mover sus manos por los nervios.

—Ah, no se preocupe, es solo que...

—¡Es una creadora! —gritó uno de los soldados al encontrar su libro general.

Ella dio media vuelta y se echó a correr, no sabía cómo recuperar su libro, pero lo que más le importaba era mantenerse con vida. Corrió todo lo que pudo por calles y callejones, sin embargo, no se había deshecho de ninguno de los guardias. Sus piernas ardían y la noche empezaba a helar, tuvo que pasar por un callejón con mucho cuidado pues la oscuridad era tan densa que no podía ver con claridad. Tal vez por eso dos guardias le salieron de la nada, uno la sostuvo mientras su compañero le tapaba la boca y ponía esposas en sus brazos. Una vez atrapada solo tenía un destino por lo que pataleó durante todo el camino intentando sobrevivir.

Dante se presentó a su trabajo a las 8 en punto y se dirigió al área de la prisión para monitorear el trabajo de sus compañeros, revisó la lista de creadores y fue a checar a cada uno en su celda. No pudo evitar tirar su información de los reclusos cuando vio a Adeline en una de las celdas.

— ¿Por qué estás aquí? ¿No me habías prometido no hacer nada que llamara la atención? —susurró. Adeline se acercó a los barrotes de la celda y le dio un leve zape para después señalar su boca. —Ok, fue una pregunta tonta, pero no importa la respuesta, solo debo encontrar una forma de sacarte de aquí —Adeline sacudió la cabeza varias veces, sin embargo, Dante se fue de ahí sin hacerle caso alguno.

Si ella estaba en peligro, él le ayudaría. Su amiga estaría a salvo, costara lo que le costara.

Esa noche el frío atacó a todos en la prisión, los vidrios parecían congelados y todos allí se acomodaban en distintas posiciones con tal de ganar algo de calor. Dante raramente dejaba que los demás supieran como se encontraba, por eso no hubo nadie que hablara sobre su clara falta de frío.

Estaba nervioso, sus manos sudaban y el instrumento que llevaba escondido en su bolsillo, le pesaba cada vez más. A él no le importaban los resultados de su misión, su don había permanecido oculto por el deseo de sus padres, ahora que probablemente se convertiría en el enemigo de varios, ya no le importaba lo que dijeran los demás. Su madre había sido una creadora, su padre un guerrero, como resultado, su parte guerrera destacaba más por todos los años que había ocultado su don.

Al llegar a la celda de Adeline, revisó que no hubiera nadie mientras sacaba su lapicero, pinchaba su dedo con este y comenzaba a escribir “romper” en los barrotes de la celda que fueron cediendo uno por uno. Cuando se deshizo de ellos, se apresuró a sacudir a Adeline y quitarle las esposas y la tela de su boca.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó ella.

—Salvarte. No tenemos tiempo para discutir —dijo mientras remangaba su ropa y escribía “calor” en ella—. Vámonos.

— ¿Qué crees que haces? Si te descubren serás enjuiciado y...

—Escaparemos.

— ¿Qué?

—Podemos vivir en la nación deReylop, ahí no tienen ningún problema con los creadores, no quiero seguir ocultándome y atacando personas, así como tampoco puedo soportar que te hieran. Eres mi mejor amiga, jamás te dejaré atrás.

Adeline lo observó en silencio mientras corrían y la jalaba por los pasillos, hacía mucho tiempo que había dejado de compartir con él, sus padres los habían alejado y el crecer siendo amigos les hubiera hecho daño, sin embargo, saber que aún la consideraba su amiga le dio la suficiente fuerza para correr más rápido y asegurarse de que ambos salieran vivos de ahí.

—Está puerta da afuera, una vez que la rompa se activarán las alarmas, necesito que...

—Adeline le quitó el lapicero, pinchó su dedo y comenzó a escribir sobre las paredes.Romper, tiempo y fuerzafueron las palabras que más se repitieron, una vez lista, tomó la mano de Dante y lo miró.

—Siempre juntos.

Él sonrió y dijo:

—Siempre valientes.