PROLOGO
No estaba bien, claro que no pero no lo iba admitir delante de este idiota no cuando había actuado como uno al aceptar que nuestra relación quedara solo en cuatro paredes, debí darme cuenta que todas sus excusas ocultaban algo, teníamos una relación de cinco meses, mismo tiempo que estábamos compartiendo un departamento.
Y aun tenia que soportarlo ahí, como también acá en el instituto había sido un completo idiota al aceptarlo en mi vida…
—Ayer dijiste que iba hacer hoy y hoy dices que mañana —dice irritado, pero quien lo estaba más por su descaro era yo, lo veo de recojo para luego ver a los lados.
—Sabes que conmigo o es hoy, o es nunca mas…
Frunzo el ceño y al ver una vez mas de lado, lo veo a el. —No te preguntaste que quizás es por eso —al verlo confundo mi sonrisa se hace presente inevitablemente— Quizás es porque elijo el nunca
—Debes estar bromeando, tu y yo estamos en una relación —dice lo último casi en un susurro viendo que nadie a nuestro alrededor lo oiga.
Tenía ganas de golpearlo, como podía siquiera mencionarlo cuando ayer se revolcaba con su mejor amigo en nuestro departamento que en un inicio solo era mío.
—Estamos en una relación con tus términos y eso quiere decir que... en realidad no existe, ni existió tal relación, tu con… —sin terminar la frase veo hacia su amigo aproximan doce y el palidece— y yo…
«Demonios…»
Sin pensarlo claramente voy con el primer chico que se me pone enfrente y le robo un beso cerrando completamente los ojos. No se quién sea pero espero me siga el juego, no quería aceptar que el idiota al que trataba de engañar me había destrozado el corazón o el orgullo.
Oigo los murmullos alrededor conservando aun los ojos cerrados, por el momento sentía sus manos sobre mis hombros y eso era una mala señal…
—Todos nos están observando —me susurra al oído.
«Esa voz…»
Abro los ojos asustado y en cuanto lo veo mi cuerpo sobre reacciona alejándome de él y tenía que elegir al más hetero de todos, soy un completo IDIOTA
—Es enserio —musita con sorda, lo cual me genera bochorno todos los que creía ajenos a esta discusión empiezan a mostrar interés ante mi desfachatez.— Crees que voy a caer en esto —lo dice apuntando al chico a lado mío ‹Matthew Colemna› el presidente del consejo estudiantil que obviamente tenia de novia a la capitana de porristas.
Soy el centro del murmullo y de las risas de todo el pasillo, estaba avergonzado y quería echarme a correr iba hacerlo pero el, lo cambia todo…
—Cariño dijiste que no en el instituto y tu… —veo completamente sorprendido a Matthew por sus palabras, con una sonrisa fin en el rostro se me acerca me toma de la cintura y deja un beso sobre mi pelo, de los presenten salen chillidos y gritos por tal acto.
Estaba con las mejillas completamente rojas.
«Estaba soñando»
—No me vayas a decir que tu —añade el idiota molesto— le seguirás el juego, porque tienes pareja y…
La rubia ya mencionada sale entre el resto de los alumnos y se asoma hacia nosotros, esto acabara mal, yo le estaba echando a perder su relación.
—Matt de que se trata esto —exige una explicación por cómo nos ve pero él no se aparta de mí en ningún momento, es más siento como sus dedos hacen más presión en mi cintura.
—No te debo ninguna explicación, ni tú tienes derecho a exigir una —responde sin expresión alguna hacia ella, lo que causa sorpresa no solo en mi. — Terminamos hace un mes, no tenemos nada que ver el uno con el otro.
Sus palabras de alguna manera apaciguan mi culpa por arrastrarlo a esto, al menos no le estaba robando nada a nadie.
La chica refunfuña para si misma.
—Nos vamos… —me lo dice viéndome y yo acepto encantado
—No puede ser que le ayudes con este teatro a este tipo —lo dice observándome de pies a cabeza— a ti te gustan las mujeres y yo soy prueba de ello —añade satisfecha de sus propias palabras.
Matthew hace un gesto de molestia y sin previo aviso, me toma completamente de la cintura y devora mis labios dejándome con mente el blanco, estábamos frente a muchísimas personas y a el ni le importaba…eso me daba a entender por como sus labios se adueñaban completamente de mi boca. Nos quedamos sin aire, paramos y nuestras frentes chocan una con la otra, para luego ver como nuestras miradas conectaban.
¿Qué era esto?
Había una extraña conexión entre ambos, sentía como mi cuerpo entero se sumía a el y por extraño que pareciera, podía sentir los latidos de su corazón en el mío.
¿Porque?
El termina nuestras miradas.
—Quizás sea por ti que descubrí que en realidad no eras tú —vuelve su mirada hacia mí— si no EL…
En medio de todo el bullicio toma mi mano y salimos de ahí, junto a sus amigos.
«¿Realmente esto acaba de pasar?»