Estrella fuera de orbita

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Sinopsis

Entre los asentamientos de City Bentían, una familia de seis personas vive atrapada en la rutina diaria, ajena a que todo está a punto de cambiar por la decisión de uno solo de sus miembros. Secretos oscuros enterrados desde hace años comenzarán a salir a la luz, y Emma será quien cargue con el mayor peso al descubrir la verdad sobre su verdadero padre... y su destino. ¿Cómo enfrentará esta familia la verdad cuando el pasado golpee la puerta? En el desván, una vieja caja comienza a reproducir una melodía olvidada, marcando el inicio de un nuevo y peligroso juego. Que empiece el juego.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo#1: Familia.

Entre el frío de la noche, una bella señorita escribía en su diario —o mejor dicho, en sus bitácoras de vida— inspirada por su escritora favorita. Su tranquilidad, sin embargo, fue interrumpida por los ruidos de la batería que tocaba su hermano gemelo en la habitación vecina. Erick, claramente molesto con ella, no había dejado de expresarlo desde que supo que Emma permitió que su novio Matías copiara su informe.

Y sí, era cierto: Emma lo dejó copiar. Pero lo hizo porque Matías estaba pasando por un mal momento; su madre estaba enferma y él no había tenido tiempo para investigar. Emma decidió no discutir más el asunto, cerró su diario con una pequeña despedida:

"Bueno, eso es todo, mi querido diario. Muy pronto cumpliré los dieciséis años. Me emociona mucho, porque será mi primer cumpleaños como novia de Matías."

Se levantó con calma, colocó su cuaderno sobre el escritorio y se acercó al ventanal. La luna, hermosa como siempre, brillaba con su resplandor plateado, acompañada por estrellas que decoraban el cielo como escarcha sobre papel azul. Pero su contemplación fue interrumpida por un suave bostezo, y pronto su cuerpo se entregó al descanso en la cama, cerrando sus ojos color ámbar.

Desde la esquina del cuarto, una gata de pelaje marrón, blanco y con manchas negras —una calicó de andar sigiloso— la observaba. Entre sus dientes, la gata llevaba una carta destinada a una de las madres de Emma. Se trataba de una carta de aceptación: la Sra. Olivia había sido admitida en el trabajo de sus sueños.

A la mañana siguiente, Emma fue despertada por el bullicio habitual de su familia, algo común cuando su hermano Jacob se preparaba con prisa. A pesar de estar ya en tercero, cerca de graduarse e ingresar a la universidad, su rutina seguía siendo un caos total. Emma intentó darse una ducha, pero su hermano mayor ya se le había adelantado, encerrándose en el baño. Sin más opción, bajó al comedor, donde Jeffry, otro de sus hermanos, desayunaba cereal mientras conversaba con su madre Eliza.

—Buenos días, mi princesa —dijo Eliza con ternura al verla.

—Buenos días, familia —respondió Emma aún medio dormida.

—¿Has visto a tu madre, Emma? —preguntó Eliza, refiriéndose a Olivia.

—No, mamá. No la he visto —contestó Emma, aunque en el fondo le pareció extraño que Olivia no estuviera todavía dormida, como solía ocurrir.

De pronto, una voz resonó por toda la casa:

—¡BUENOS DÍAS, FAMILIA! —gritó Olivia con emoción—. ¡No saben a quién aceptaron en el trabajo de sus sueños!

El comedor, que hasta ese momento era alegre y ruidoso, cayó en un absoluto y repentino silencio. Una sonrisa amarga se dibujó en el rostro de Eliza, borrando al instante la alegría que iluminaba el de Olivia. El ambiente se volvió denso, tenso... como si algo estuviera fuera de lugar.

Entonces, una taza cayó desde uno de los estantes de la cocina y se rompió contra el suelo, rompiendo también el silencio incómodo que se había formado.

Emma lo sintió. Esa noticia, aunque sonaba buena, traía algo más consigo. Algo no encajaba. Presintió que aquel día no sería sencillo, y cuánta razón tenía... Porque más adelante, desearía no haber salido de su casa. Su tranquila vida estaba a punto de romperse en mil pedazos, y lo que vendría sería una persecución implacable por descubrir la verdad.

Donde las respuestas... serían lo último que deberían preocuparle.