I
¿Por qué me odias?
Kageyama apretó el balón entre sus manos, tomo aire, con la intención de
lanzarlo.
—¿Por qué el rey parece tan nervioso?, ¿Ya no está seguro de sus
levantadas?
El balón no llego a la palma de Hinata, para lamento del chico, su rostro
impacto con el balón.
—¡Oi, Kageyama!—Hinata sobo su adolorido rostro mientras el azabache
miraba con rabia al rubio que lo desconcentró.
—¡Maldito poste de luz!—Molestó, el azabache volvió por el balón,
oyendo claramente la risa burlona del rubio.
—Otra vez...—Suga suspiro ante lo sucedido, tomando su frente,
lamentándose.
—Esos dos nunca se llevaron bien a fin de cuentas.—Daichi a su lado se
lamento de brazos cruzados, negando con la cabeza.
—Eso es cierto, pero... Últimamente... Tsukishima ha estado... Algo más
fastidioso con Kageyama... ¿No lo crees?—Tomando su mentón cuál
detective, miro a Daichi en busca de una afirmación o negación. Se notaba
que a pesar del gesto el joven estaba algo preocupado.
—Ahora que lo dices...—El capitán asintió.—Puede que tengas razón, pero
no te preocupes, después de todo, Kageyama y Tsukishima son bastante
directos, terminaran discutiendo hasta "arreglar" todo.—Con una sonrisa
confiada poso su mano en el hombro de Sugawara.
—Sera eso...—Suga bufo.
Por parte del azabache Tobio, estaba ya muy irritado, no sólo por lo de hace
poco, sino por todo en particular. Tsukishima lo fastidiaba en todos lados, el
solo hecho de verse hacía que el rubio soltara sus típicos comentarios
sarcásticos y llenos de veneno junto a su arrogante sonrisa.
Para Kageyama todo ya era un suplicio, en serio se sentía cansado de oír
llamarlo "Rey", odiaba con su alma ese apodo, dudaba que alguna vez lo
hubiera llamado por su nombre y no por Rey.
—¡Oi!, ¡Kageyama!—Hinata junto al azabache daba saltitos mientras
movía sus manos, intentando llamar la atención de su contrario.
—¿Huh?—Saliendo de sus pensamientos, miro al frente donde estaban
Tadashi y Kei, para su desgracia, había parado inconscientemente su paso, y
ellos también.
—¿Qué le sucede al Rey?—Cuestiono en tono venenoso el rubio. Hinata
tembló, sabía bien que Kageyama odiaba ese apodo y a Tsukishima de paso,
así que se esperaba reclamos o mínimo una mirada asesina.
Pero.
—Yo estoy bien.—Inofensivo, corto, esa fue la respuesta de Kageyama
Tobio.—Vamos, Hinata, tengo hambre.—Siguiendo su camino, el
mencionado, sorprendido, lo siguió.
—¡¿Por qué tu...?!—Con ojos brillantes debido al acto maduro y muy
extraño de su amigo quiso preguntar.
Por otro lado, el otro par de primer año seguía ahí de pie. El pecoso, por su
parte, miro nervioso a su amigo de gafas, quien no se movía.
—¿Tsukki?—Callo completamente al ver el ceño fruncido en el rostro del
rubio quien hizo una mueca.—¿E-Estas bien?
—Lo estoy.—Cortante comenzó a caminar.
"Ese bastardo..."
Tsukishima suspiro, esa expresión tan serena en Kageyama, y esa
respuesta...
Lefastidiaba demasiado aquello.
OoOo
Luego de 45 minutos de partidos cortos para entrenar, Tsukishima
descansaba luego del entrenamiento al igual que el resto, exceptuando claro
esta a los más hiperactivos de primer año, Kageyama Tobio y Hinata
Shouyou.
El rubio, sentado en una esquina del gimnasio, estaba atento a cada
movimiento de ambos, o al menos, del azabache.
—¿Miras a Kageyama?—En un salto desvió su vista hacia Sugawara, quien
con una linda sonrisa se inclinó a la altura del rubio.—Lo lamento, ¿Te
asusté?
—No lo veía a él...—Casi como un gruñido, su vista fue hacia todos lados
menos el rostro de Suga, quien sonrió enternecido.
—¿A Hinata entonces...?
—No hay nada que verle a ese enano.—Rodando los ojos, casi con asco
escupió. Suga se sentó a su lado.
—Hace un tiempo lo noté, miras mucho a Kageyama y lo molestas más que
a Hinata.—Aquel comentario lo hizo reír ligeramente.
—Es divertido molestar al rey, lo admito, no es por nada en especial.—
Soltó, Suga suspiro con una sonrisa, obviamente no creería eso, pero podía
notar como el rubio aún no lo notaba del todo.
—¡Eso fue genial, ¡Eres increíble, Kageyama!—Hinata dando varios saltos
alabo al azabache, quien sonreía con soberbia. Seguramente se debía a la
levantada rápida que nuevamente hicieron ya que a Hinata le encantaba.
Y ahí, Suga lo vio.
Ese gesto, diminuto que nadie notaría sino fuera tan observador, ese leve
chasquido y mueca en Kei ante la escena.
Suga con mínima sutileza lo dijo;
—¿Te gusta Kageyama?
Hinata y Kageyama los voltearon a ver. No, no había oído nada, la escena
fue llamativa. Sobretodo para el anaranjado.
—¡Oh!, ¡Suga-san debe darle geniales consejos a Tsukishima'Teme!,
Aunque sus posiciones son diferentes...—Murmurando vio al azabache
quien no decía palabra alguna.
—¿Qué quieres?
—Estas muy callado últimamente, y no eres tan violento...—Hinata con la
mano en el mentón, creyó que su bombilla se alumbró—¿Es ese día del
mes?
Completo silencio.
Kageyama apretó la cabeza del pelinaranjo, irritado de estúpido comentario.
—¡Duele, duele!—Se quejo.—¡Lo decía porque te has puesto pensativo
muchos días, y me preocupas!
Ligeramente enternecido de la preocupacion de su amigo, aunque más
irritado que nada, Hinata estaba en lo cierto a fin de cuentas.
—Sólo me preguntaba...—Kageyama rasco su nuca.—¿Cual es el propósito
de fastidiar a alguien todo el tiempo?
—¿Eh...?, tu siempre me fastidias, lo mismo podría preguntarte.
—¿Ja?, ¿Cuándo te he fastidiado, maldito enana?—Hinata rodó los ojos,
olvidaba que el idiota frente a él no lo hacía con mala intención,
simplemente le nacía, como ahora.
—Nada, nada... Pero... Desde pequeño me dijeron que si molestas a alguien,
o alguien te molesta... Es porque le gustas.—Concluyendo aquel dicho que
su madre le dijo cuando un niño molestaba a una niña.
Kageyama lentamente reacciono.
—¡No me jodas, maldito enano!, ¡Eso es imposible!—Con un directo golpe
a la nuca, Hinata lloró.
—¡Eso duele, bastardo...!
Kageyama no dejo de apretarle la nuca al mas bajo, su rostro le ardía, se
había sonrojado.
"Eso... Era imposible."
Tanto Kageyama como Tsukishima se dijeron aquellas palabras.
"Yo no le gusta/Él no me gusta."
—¡P-Puede haber otra razón!—Hinata, implorando que dejara de apretarlo
hablo. Kageyama lo soltó para oírlo.—¡P-Puede que sólo fastidie tanto
porque odie a la otra persona!
Kageyama abrió los ojos, eso era, la respuesta obvia, ¿Cómo no lo pensó
antes...?
—Debiste comenzar por ahí, idiota.—Rodó los ojos, Hinata apretó los
dientes ante tal idiota frente a él.
El azabache miro de reojo a Tsukishima, quien aún hablaba con Sugawara.
La pregunta en su mente era clara;
"¿Por qué me odia?"
—¿Kageyama?, ¿Pasa algo?—Suga, al notar la mirada del azabache en
ellos, preguntó casi burlón.
—Ah... No, nada.—Desviando nuevamente la mirada siguió entrenando
junto a Hinata.
Suga sonrió.
—¿Ya lo tienes claro, Tsukishima?
El de gafas suspiro, rodando sus ojos.
—No en realidad...
El peligris sonrió divertido.
—Cuando quieras hablar, aquí estaré.—Levantándose se marchó del lado de
Kei, quien no evito pensar en lo dicho por Suga.
"¿Te gusta Kageyama?"
Río ante pregunta tan estúpida. Él obviamente odiaba a Kageyama, nada
más, no había otra razón para fastidiarlo. Eso pensó todo el tiempo.
—Sugawara-san supone cosas erróneas...—Murmuro por lo bajo, elevando
al fin su vista del piso.
—Suga-san casi nunca se equivoca.—Kei vio a su lado a... Kageyama.
Volvió su mirada al suelo ante eso. Kageyama bebía agua a su lado, ¿Por
qué?—Tsukishima, quiero hablarte.
—¿Qué podría querer el Rey de un plebeyo como yo...?—Burlón, con esa
sonrisa venenosa de siempre, Kageyama dejo su agua de lado.
—Respuestas.—Corto el azabache.—Después del entrenamiento.
—Ni muerto.—Negando se levanto.—No obedeceré a un rey dictador como
tú.—Término, yendo donde Tadashi.
Kageyama viéndole la espalda suspiro. Hablaría con él de todos modos. Por
lo que, al momento en que el entrenamiento acabo, Kageyama arrastro,
claramente sin consentimiento, a Tsukki.
—¡O-Oi!—El de anteojos miro la espalda de Kageyama, este lo tenia de la
mano, causando vergüenza en el rubio.—¡Sueltame de una buena vez!
Kageyama paró sus pies, aún sin soltar a Tsukishima observó el lugar,
asegurándose de tener privacidad, para así volteando a ver al rubio más alto.
—¿Era necesario todo esto?, Eres un idiota...—Tsukishima gruño, viendo
todo menos el rostro del azabache.
—Te dije que quería hablarte.
—Y como todo Rey haces lo que quieres.—En una mueca se cruzó de
brazos.—¿Qué diablos quieres?
—¿Por qué me odias?—Pregunto con simplicidad.
—¿Huh?, ¿Al rey desde cuando le importa opinión ajena?
—Me importa tú opinión.—Tsukishima alzó una ceja, sintió sus pómulos
calientes por alguna razón.—Solo dímelo, me fastidias cada día y no me
gusta, odio que me llames Rey, debo suponer que me odias, aunque no seas
el único...—Kageyama desvío la vista algo ruborizado, rascando su cuello.
—Por alguna razón... Quiero saber porque tú me odias...
Tsukishima no logró decir mucho. Nada en realidad. Su rostro mostraba la
molestia de siempre, pero su corazón era un caos, los nervios crecían
conforme pasaban los segundos, si hablaba ahora se ahogaría muy
seguramente.
—N-No...—Kageyama alzo una ceja al oír al fin un sonido del rubio.—No
te odio.—Pronuncio, no evito con su mano cubrir su rostro, estaba
sonrojado.
—¿Te gustó entonces?—Con tanta naturalidad lo dijo, que Tsukishima
creyó oírlo mal.
—¡¿Ja?!, ¡Sabía que eras un rey estúpido y dictador, pero no que
egocéntrico también!
—¡¿Ah?!
—¡¿Eres idiota?!
—¡Pregunté porque Hinata me dijo que si alguien te fastidia es porque le
gustas o te odia!, ¡No es que me encante la idea de que yo podría gustarte!
Ambos se miraron sonrojados.
"Maldición..."
Cubriendo al mismo tiempo sus rostros no se vieron.
—Hipotéticamente hablando...—Tsukishima habló.—¿Te daría asco que yo
gustará de ti?
—¿Entonces si te gusto?—Kageyama recibió un golpe en la nuca de
Tsukishima.
—¡Hipotéticamente, Rey estúpido!
—Maldito...—Kageyama sobando su nuca bufo.—¡No me daría asco!—
Soltó viendo al rubio.—Pero eso no importa, ¡Sólo dime porque me
fastidias!, no tiene sentido, ¿Me odias?, ¿Te gusto?, ¿Qué diablos tienes
conmigo?
—¡¿Por qué te importa?!—Tsukishima también estaba molesto.
—¡No lo se!—Clamo Kageyama.—Solo dame una respuesta...
"¿Por qué me odias?"
—No te odio...—Murmuro.
"¿Te gusta Kageyama?"
—Me gustas...
—¿Eh?
Kei cubrió con rapidez su boca, ¿Él enserio dijo eso?. No oía nada de
Kageyama quien tenía los ojos más que abiertos. El rubio sintió su rostro
enrojecer aún más.
—A-Ah...—Tsukishima jamás se sintió más nervioso, su corazón casi salia
de su pecho, por lo que decidió salir de ahí ahora que podía.—¡Olvida lo
que dije!—Ordeno huyendo. Kageyama seguía inmóvil.
El rubio cubrió su rostro con ambas manos.
Kageyama reacciono cubriendo parte de su rostro con su brazo.
—Él...—Al unisono murmuraron ambos.
¡¿Se confesó?!
—★—
¡Primero KageTsuki!
O TsukiKage :l
Como se llame xD
Esperó les haya gustado, ya que estuve como una hora en esto... O
menos, quien sabe :v
Bueno...
Me gustaría que comentarían que tal les pareció, y un voto si puede ^^
No dejen vistos :'v
#NOALOSVISTOS