Prólogo
No soy bueno ni malo. Para empezar, ¿qué es lo bueno y lo malo?
Supe que era diferente cuando, a los seis años, maté un conejo y disfruté jugar con su cadáver.
A los diez, envenené a mi maestra. Esa mujer era tan fastidiosa. Fui a terapia y lo "superé". O al menos, eso le hice creer al terapeuta. La verdad es que soy muy habilidoso a la hora de mentir.
Después de dos años de terapia, mi papá me llevó a vivir con él a un pueblo llamado CityVille. Pequeño, aburrido y perfecto para esconder secretos.
Ahora tengo diecisiete años, y el deseo de matar jamás se ha ido. Solo he aprendido a dominarlo.
Tengo una vida normal. Voy al instituto, tengo amigos, voy a fiestas, bebo y me divierto.
Pero en este pueblo nunca estás realmente seguro. Nunca sabes qué tan cerca estás de un psicópata...
Y no solo hablo de mí.