Mío

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Sinopsis

Sólo me perteneces a mi

Genero:
Erotica
Autor/a:
Asahi Arata
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Estar sentado en frente de él y ver cómo mueve sus caderas al ritmo de la música está haciendo que lentamente mi polla brinque de emoción.


La electricidad corre por mi espalda, mis manos sudan de imaginar tener su piel contra mis palmas. Dios, mi hermanito, debe tener a más de un estúpido alfa babeando por él.


Mordí mi labio para atascar mis pensamientos y no tener un vómito verbal del que más tarde me arrepentiría. Sus muslos quedan enmarcados por las líneas de la tela de ese traje.


Muy infantil para mí, pero para él es perfecto, uno de nuestros amigos tiene una fiesta con una estúpida temática de faraones egipcios, Itadori me dejó atrapado en esto, insistió para que lo acompañara, “que debo de salir y distraerme” fueron las palabras de súplica que me dijo antes de tener una sí de mi parte.


Lo que me hizo cambiar de opinión es el maldito atuendo que Satoru escogió para él, una falda de pliegues largos con transparencia y una argolla que va en su cuello, al igual una en su brazo, para ir a juego con su estúpido vestuario de Anubis.


Y yo, de último momento, compré este estúpido atuendo de Potifar.


Ya era hora y fui arrastrado por la fresca feromona de mi hermanito y los celos que me salen de solo pensar en que ese estúpido puede tocar a Yuji.


Llegamos y como siempre Itadori es el centro de atención, miradas no deseadas a su hermoso cuerpo, toques innecesarios y la cereza del pastel estaba aproximándose.


—Mi querido Yuji —Satoru se acercó a él y lo tomó por la cintura, lo agarró tan firme que su mano se marcó en su piel blanca.


—Mgmm —carraspeó mi garganta.


—Oh vaya vino el gran Sukuna, ¿mi hermoso Itadori te convenció de venir? … —hizo una pequeña pausa y puso sus asquerosos dedos en la cara de mi hermano antes de seguir insultándome.


Me acerqué dando grandes pasos —Vuelve abrir la boca y te aseguró que quedas fuera en los próximos juegos y tu maldita carrera quedará trunca, recuerda que gracias a mi hermano tienes la maldita posición que tienes, debes de lamer el suelo donde Yuji pasa, que no se te olvide que yo trueno los dedos y desapareces de este estúpido pueblo de mierda —. No me contuve y choqué con su hombro, fui directo a donde estaban las bebidas, quizás embriagarme suena mejor que estar a un lado de ese maldito perdedor.


─────────ೋღ 🌺 ღೋ─────────


Yuji miro a Satoru —No le hagas caso —le dio un beso en su mejilla— vamos a divertirnos.


Gojo asintió, debía ser más astuto que el estúpido hermano de Yuji. Nadie se metía con la familia Itadori y menos con el menor de ellos; estar con él significaba posición, reconocimiento y poder.


Algo que carecía Gojo, a pesar de ser una persona en verdad hermosa, su personalidad de oportunista lo caracterizaba mejor que su rostro.


La fiesta siguió, pero algunos curiosos no dejaban de ver a la parejita y, por otro lado, a Sukuna, esperaban en que momento de la noche atacaría a Gojo por estarse propasando con Yuji.


La manera descarada que tocaba las curvas del Omega, pegándose cada vez que podía a su glándula para hacerlo sonrojar y que liberara un poco de su aroma.


Las copas estaban afectando al estúpido alfa y Sukuna apretaba más sus puños, su respiración estaba cada vez más fuerte, parecía que era una maldita bestia a punto de atacar.


La gota que derramó el vaso fue después de media noche, al estúpido anfitrión se le ocurrió apagar las luces y poner una melodía bastante candente, una que te envolvía con su sonido, los alfas se encargaban de empezar a tocar a los omegas para que soltaran un poco de su aroma.


Cuando la feromona de Yuji llegó a la nariz de Sukuna, se levantó del sillón, él era un maldito sabueso si se trataba de su hermano, apenas la luz de la Luna se colaba por las ventanas, nadie podía ver nada, pero él podía sentir donde estaba ubicado perfectamente.


Se acercó y agarró del cuello a Gojo —Estás muerto —Sentenció Sukuna y le dio un golpe en la mandíbula que lo noqueó al instante.


Agarró la mano de su mano y lo hizo voltear. —Sukuna detente —dijo bajito Yuji al sentir las manos de su hermano pasearse por su cuerpo. El mayor empezó a soltar sus feromonas y las lágrimas de sus ojos empezaban a salir.


—Si tanto te gusta comportarte como una maldita prostituta, te voy a enseñar a ser una —mordió salvajemente el lóbulo de su oreja y la hizo sangrar.


Yuji con sus manos tapó su boca para no dejar salir ningún sonido, las feromonas de su hermano empezaban a afectar, su lubricante se escurría por sus piernas, la sensación de pertenecer a alguien se instalaba en su cabeza.


Su mano subió hasta el cuello del Omega y la otra sostenía su cadera —Esta noche serás mío…


Los ojos hermosos de Itadori no paraban de llorar, el precioso café claro de sus iris fue cambiando a un amarillo tan brillante que hipnotizaron al alfa —Sí… alfa.


Las feromonas de Sukuna hicieron que Yuji entrará en celo.


Continuará...