I
No sabía que estaba haciendo, pero tampoco me importaba. Habían pasado demasiadas cosas que me afectaban. El posible divorcio de mis padres, mi ruptura con Emma, el ser la "decepción" de mi padre. Quería acabar con mi sufrimiento a toda costa.
Dejé una nota en la mesa, esperando que alguien intentara detenerme, pero no pasaría. Mamá estaba inconsciente en el sofá debido al alcohol, papá estaba acostándose con su secretaria, y Sam estaba con mi mejor amigo, mi primo y mi exnovia, por lo que solo estaba yo.
Caminépor el pueblo hasta el acantilado sin que nadie volteara a verme ni tratara de detenerme y miré hacía abajo, viendo las piedras afiladas y a la marea golpear la costa con gran fuerza.
Justo cuando estaba apunto de saltar, una hermosa voz proveniente del océano llamó mi atención. A pesar de ser una voz melodiosa y aguda, supe que se trataba de un chico, por lo que intenté acercarme a ver, cayendo accidentalmente por el acantilado, pero aún así no sentí miedo, pues era lo que quería hacer en un inicio.
Pero sorprendentemente, caí en el agua, lejos de la fuerte marea y de las puntiagudas rocas. Una criatura apareció, llevándome hacía el fondo. Mi cuerpo dejó de reaccionar, y mis ojos se cerraron. Al despertar, me encontraba en una extraña playa, viendo un hermoso cielo azul que nadie podía admirar en el pálido y grisáceo pueblo donde nací.
Una hermosa voz me hizo despertar completamente, y al levantarme, la persona más hermosa estaba frente a mí, mirándome con unos ojos tan brillantes como el zafiro.
—oye, estás bien?? Pensé que te habías ahogado...—dijo, su voz era como la caricia de una nube, y su torso dejaba en claro lo atleta que era.
—ah, quien eres??
—me llamo Siren, caíste en el océano y te traje acá. Pense que habías muerto. Los humanos no resisten estás profundidades.
—profundidades?? Pensé que estábamos en una isla.
—lo estamos, es una isla en mi mundo. Bienvenido a Corallis!! Uno de los reinos más importantes de todo Valtoris!!
—Valtoris?? Que es eso?? Alguna ciudad o algo??
—no tontito, es mi mundo. Valtoris es uno de los doce mundos que existen.
Mi confusión era bastante notoria, pero el no parecía notarlo. Bajé levemente la mirada, solo para encontrarme con una extraña cola que reemplazaba sus piernas, por lo que caí en cuenta rápidamente.
—eres... Eres una sirena...
—si, bueno, en realidad soy un tritón, pero me gusta más el término "sirena". Por cierto, sabías que hablas dormido??
—e-encerio??
—si. Quién es "Emma"??
—agh, es una perra.—Se hizo un silencio incómodo, lo que dejaba muy en claro que no había hablado claramente.—o sea, no una perra literalmente, es una chica, pero...
—n-no tienes que explicarte, te entendí a la perfección. Qué te hizo para que la odies tanto??
—se acostó con mi mejor amigo... y con mi primo... Y con mi hermano...
—vaya, nuevo récord...
Me levanté para limpiarme la arena, y al voltear nuevamente, lo ví de pie junto a mi. Cuando menos me di cuenta, su hermosa cola de escamas azules y turquesas se habían convertido en un par de piernas. Se puso algo muy parecido a un chaleco de hojas y unos shorts de paja, dándole un aspecto hawaiano. Lo que más me puso nervioso fue que era más alto que yo, pero actué como si no me importara.
Me tomó de la mano y me adentró en el bosque, hasta llegar a una polis de aspecto griego, con un gran palacio en el centro. Todo era como una ciudad hecha de cristal, hielo y coral. El me llevó al palacio, presentándome con el rey.
—padre, encontré a un extraño humano en las costas, y decidí traerlo acá para ver si podía quedarse.—dijo siren con un tono tranquilo. Yo mantenía la mirada baja, tratando de mostrar respeto, pero mi corazón se aceleró cuando lo escuché llamarme.
—hey, chico humano, cuál es tu nombre??—preguntó el rey con una voz profunda e imponente.
—m-me llamo Peter, su majestad... Peter Robinson...—respondí con voz temblorosa y algo asustada, pero al alzar la mirada, mi corazón se detuvo.
Lo primero que noté fue el imponente tridente dorado con una lapislázuli en el centro, seguido de eso, vi a un hombre de cabello negro y ojos tan azules como el océano. Su barba era bastante larga y vestía una túnica griega, por lo que no tuve que pensar mucho para deducir quien era el.
—Poseidón...—murmuré nervioso e intimidado. El rey sonrió con una expresión complacida y asintió mientras me miraba con una sonrisa egocéntrica.
—sabes quién soy?? Vaya, es muy sorprendente, los humanos actuales tienden a preguntar, pero tú lo supiste en cuatro segundos, me impresionas niño...
—espere... Entonces, esté lugar es Atlantis??
—jejeje, no tonto, pero no estás tan lejos de la realidad. Atlantis es uno de las ciudades más famosas de corallis. Es como la capital.—respondió Sirena a mi pregunta, casi burlándose de mi ignorancia.
—pensé que corallis era está ciudad.
—lo es... Es un poco difícil de explicar... Mira, el reino completo se llama corallis, su ciudad central es está, mientras que Atlantis es una ciudad aparte, a la mitad del océano. Me doy a entender??
—no, la verdad no...
Nuestra conversación fue interrumpida por la voz de Poseidón, quién me miró con una sonrisa desafiante.
—bueno, si quieres que se quede, necesitarás la aprobación de Todos, recuerdas??
—t-todos?? S-si...—la mirada de siren se volvió nerviosa y asustada, lo que solo me preocupó más.
—quienes son "Todos"??—pregunté con curiosidad y nervios, sin saber lo que me esperaba.
—son... Los regentes de valtoris... Los dioses de cada reino...—Siren parecía arrepentido de su decisión, pero tanto el cómo yo sabíamos que no teníamos otra opción.
Poseidón tenía una sonrisa burlona, como si supiera que no aceptaríamos, pero lo que pasó nadie lo esperaba.
—de acuerdo... Lo haré...—respondí con una sonrisa retadora, que claramente molestó a Poseidón.—digame, dios de los mares, a quién tengo que convencer para quedarme??
Poseidón estaba molesto por mi soberbia, pero aún así se mantuvo firme y tranquilo.
—se que van a fracasar, así que te lo diré...
—Brigid, la diosa del fuego... Kukulkán dios del viento... Y Cernunnos, dios de la tierra...—respondió Siren. Su mirada parecía nerviosa, pero aceptó el desafío conmigo.
—y al final, a mí...—completó Poseidón, sonriendo con una presencia maligna y oscura.
Siren tenía sus ojos llenos de miedo e incertidumbre, pero aún así, tomó mi mano y desafió a su propio padre, lo que me sorprendió bastante.
—lo lograremos, aún si nos cuesta la vida...
—siren... Tu...
—hmh? De acuerdo, pero, no vuelvas llorando cuando fracasen y tu amigo sea asesinado, de acuerdo??
—de acuerdo...
Ambos nos fuimos del salón del trono. Siren le ordenó a unos caballeros que prepararan un barco y a una tripulación para el viaje, y luego me llevó a su habitación, dónde empacó varías de sus pertenencias.
—oye... Gracias... Gracias por arriesgarte conmigo...
—no te preocupes, no es la primera vez que lo desafío. De hecho, está molesto conmigo por no casarme con la princesa de venturis, y por... Otras cosas...
No entendí a qué se refería en ese momento, pero no le dí mucha importancia. Siren tomó varias prendas suyas y me las midió, pero ninguna me quedaba, debido a la diferencia de alturas.
—vaya, eres muy chaparrito, toda mi ropa te queda enorme...
—uno, eso es ofensivo para mí. Dos, no importa, me gusta la ropa holgada.
—hmh... Bueno, mira, te puedo dar una de mis camisetas y unas medias de mi hermana, pero no tengo nada que pueda taparte ahí abajo sin que se te caiga.
—pero, en serio no tienes ni siquiera un pantalón para prestarme??
—Peter, soy una sirena griega con un padre dios rey conservador y adicto a las tradiciones. Crees que ocupo pantalones?? Lo único que uso son shorts, y eso a veces, así que decide, tunicas griegas o pasarte todo el viaje como a un uke que acaban de follar??
Me quedé callado, sin poder creer que se había puesto tan serio de repente. Ni siquiera parecía el Golden retriver que me sacó del agua hace unas horas.
—prefiero las tunicas griegas, gracias...
—genial, así te verás más formal y respetuoso.
—por que estás tan serio?? Hace unas horas estabas feliz y emocionado, pero ahora te pareces mi papá.
—estoy tenso. Acabas de decirle a mi padre que lograrás convencer a tres de los dioses más peligrosos de que te quedes aquí. Entiendes que si algo sale mal, el que morirá serás tu??
Me quedé callado. Si bien, estaba tranquilo frente a Poseidón, mi miedo a morir llenó mi cuerpo, pero no entendía el por qué, digo, antes de ésto estuve a punto de suicidarme. Que cambió en mi??
—no te preocupes, no fallaremos...—dije con una sonrisa tenue y tranquila, la cual relajó la tensión en el ambiente.
—eso espero... No quiero que una carita bonita se pierda...
Me sonroje y desvíe la mirada, tratando de ocultar mi vergüenza. Siren terminó de empacar y ambos salimos del palacio. Camino hacia el puerto, sentí cómo sí todos estuvieran mirándome, lo que me puso nervioso, pero como siempre, me mantuve inexpresivo.
Ambos nos subimos al barco y nos preparamos para zarpar, pero lo que me llamó la atención es que solo había otros tres marineros en el barco.
—oye, no te parece que son muy pocos??—le murmuré a Siren, mientras todos en el bote se alistaban para el viaje.
—este viaje no ocupa a muchos marineros, ya que es de tipo diplomático. Solo vamos los guardias, el sujeto a juzgar y el representante, y yo solo tengo tres guardias.—me respondió con una sonrisa suave.
—oh, ya veo...
—bueno, dime tus mejores atributos.
—ah, para qué??
—dios, realmente estás idiota.
—oye, por qué esos cambios de humor?? Primero eres alegre, luego eres miedoso y ahora eres molesto.
—seguiría feliz si no hubieras puesto la soga en nuestro cuello. Ahora, coopera y dime tus mejores atributos.
—para qué?
—Estás en lo que conocemos como "el juicio de los dioses". Y como en cualquier juicio, debes de tener cosas a tu favor. Considerame tu abogado, debo decir cosas por las que merezcas quedarte, y siquiera tratar de convencerlos.
En eso, el barco empezó a moverse, lo que me dejó muy claro que ya no había vuelta atrás.
—bueno, entonces hay que planear todo. Cuál es el primer reino que visitaremos?
—Flamaris, la tierra del fuego.
—bueno, entonces hay que prepararnos para dar una buena impresión, no??
Siren me miró y sonrió levemente, lo que me alegró bastante, ya que no me gustaba verlo molesto.
—bueno, entonces, empezamos??
—si... Por cierto... Por qué dijiste que soy una carita bonita??
Siren sonrió y desvió la mirada, tratando de no burlarse de mi.
—por nada... Ahora, dime tus capacidades físicas...
—hmm... De acuerdo...