Capítulo 01: "Compromisos".
La música sonaba fuerte, las personas bailaban, otras estaban chapando, otros seguro estaban en el baño garchando, así eran los after después de los shows. Mi hermano mayor, estaba en una esquina charlando con una morocha y mi otro hermano teniendo una plática con algún pelotudo que nos veía como payasos, yo solo quería largarme, estar en mi casa con mi prometida Aylin. Ella estaba teniendo una noche de chicas con las mujeres de mis hermanos y nosotros aquí como boludos.
Este era un pre show antes de lo grande, íbamos a tocar en el stadium mas grande de Latinoamérica. Esto es algo que me apasiona, me tiene emocionado, va a ser el show más grande de nuestra carrera, unas setenta mil personas irían, van a ser dos shows. Claro... Esto es un secreto. Nuestro equipo tiene los banners metidos en el orto, mis hermanos y yo estamos haciendo todo lo humanamente posible por no cagarla y sin antes mencionar que debíamos terminar un álbum. Envés de eso, estábamos en un after, perdiendo el tiempo.
Me fijé, mi hermano mayor Gabriel, ya se había desaparecido con la morocha, él era discreto a la hora de cagar a su mujer, ante todos el era un caballero enamorado, pero la realidad es que era peor que mi hermano Samo y yo. Mi hermano Samuel o Samo como todos lo conocían es mucho más sociable, hablaba con todos, es el hermano buena onda, la estrella de la familia. Y yo Gael, solo existo ¡No me mal entiendan! Es justo lo que me gusta, no me gusta que me hinchen las pelotas y mucho menos la gente careta. Un asco.
Fuera de todo este mundo del espectáculo, estaba mi prometida Aylin, ella no es como las mujeres que ves en este lugar, llenas de ácido hialurónico hasta en el culo, ni se vestía como prostituta cara. Aylin era una chica relajada, con un carácter fuerte y sin embargo tierna, sus ojos marrones y su piel oliva es suave, la conocí en una tienda de discos, su torpeza y su sonrisa me cautivaron desde un principio, después de tantas mierdas que pasamos y de ambos herirnos. Nos comprometimos en Las Vegas. Aún no sabemos cuando nos vamos a casar, ni donde será la boda, pero esa mujer será mía para el resto de mi vida.
Camine hacia mi hermano Samo para decirle que me iba. El sonrió, pero la sonrisa sabía que era más de merca, que de amabilidad, él es un caso perdido, nadie ha podido sacarlo de las drogas, ni su novia, ni sus amantes, ni nuestra vieja. Aunque suene mierda, estábamos esperando lo peor.
Le toqué el hombro en forma de despedida. Salí entre esa gente hasta el estacionamiento, entre a mi auto y suspiré cansado. Amaba mi trabajo, el escenario, tocar, esto es lo que siempre quise, pero ahora a mis treinta y tres años, ya estaba cansado de los excesos, estaba cansado de las putas, estaba cansado de las drogas. Supongo que todo esto cambio con Aylin en mi vida y no me di cuenta. Sonreí de solo pensarlo.
Puse el auto en marcha. Las luces de mi amada ciudad iluminaban la noche, Buenos Aires estaba fría, húmeda y con aires de nostalgia, puse mi álbum favorito de Creedence en la radio. La vida fuera era normal, en la carretera no era Gael Pirelli, solo era un pibe más, uno que disfruta de la noche y la libertad.
Cruce hasta llegar a mi casa. En el living estaba mi amada, esperándome en tanga y sin corpiño, unas cuantas copas de vino estaban abiertas, ella me sonrió, esa sonrisa picante y traviesa que solo ella tenía. Yo también sonreí. Me quite el buzo, los pantalones y camine hacia ella.
—Llegas justo a tiempo —Su voz ronca resonó en mi oído.
Nuestros labios se unieron, su boca sabía a vino dulce, ella estaba caliente. Esto era lo que siempre me hacía sentir, calentura, nervios y electricidad. Esto era Aylin. No importa si solo estábamos comiendo o si cogíamos, yo sentía lo mismo.
La pasión entre nosotros subió y nos perdimos entre nuestra pasión. Si, me la cogí. Yo no era mis hermanos, ellos cagaban a sus mujeres, yo solo tenía ojos para ella, para su cuerpo, solo tenía ojos para amor.
—Dale, más rápido, mi amor...
Accedí a sus deseos. En una esquina mi perrito o mejor dicho nuestro perrito dormida plácido, mientras nosotros seguimos en lo nuestro. La noche era nuestra.
La noche así paso, mi mujer y yo compartiendo nuestros deseos. Ahora son las ocho y media de la mañana, el timbre de mi teléfono sonaba, reventando mis oídos, tenía una pequeña resaca, así que ese timbre era una tortura. Aylin entro a la habitación vistiendo solo una remera mía, ella se cago de risa al verme la cara.
—Mirá esa cara de boludo que tenés.
Le saque la lengua:—Decime quien llama.
Ella miro la pantalla de mi teléfono y frunció el ceño, Aylin se puso sería y supe que era la manager, Nadia. Nadia y yo tuvimos un pasado, aunque jamás fue nada serio, Aylin no confiaba mucho en que no hubiese algo todavía.
Aylin me pasó el teléfono y se sentó en el borde la cama. Mire la pantalla y en efecto, era Nadia. Conteste y su voz ronca del cigarrillo me atornilló en mi cabeza.
—¡Gael, vestite, hoy tenemos pauta!
—No me jodas, boluda —me lami los dientes— No hay nada en la agenda.
—La productora envío un comunicado, tenés que venir, vestite y listo. —Colgó.
Aylin me mira con esos ojos hermosos, sus manos me acarician mi cabello: —¿Tenés que irte?
Asentí. Uno de los peores errores que hicimos mis hermanos y yo fue unirnos a una productora, antes trabajamos de manera independiente, pero la banda comenzó a crecer y tuvimos que hacer algo y lo que pasó fue está poronga. Ya no podíamos hacer nada, ni dormir.
—Gael, te ves terrible hoy —Aylin sonrió—Decí que estás enfermo y no vayas.
—Deberia hacer eso —Me levanté de la cama sintiendo como mi cabeza casi se cae.
Me vestí con la misma ropa que usé ayer, no me importaba si estaba sucia o algo. Aylin se cago de risa cuando me vio, su risa es el sonido más bello del mundo. Le di un beso de despedida y salí. El sol me atornilló en la cabeza.
—Hijo de puta...
Entre al auto y todo olía a alcohol. Conduci hasta las oficinas de la productora, el auto de Gabriel ya estaba ahí y el de Samo también. Entre en el edificio, las minas se estaban arreglando el cabello, muchas de ellas susurraban cosas y los pibes lucian confundidos.
Nadia estaba parada en una esquina mordiéndose las uñas, Samo estaba dormido y Gabriel en Twitter puteando a todos. Me senté a su lado y suspiré.
—Gabo —Susurre—¿Qué es todo este circo?
—Al parecer contrataron a algún yankee para que fuera el nuevo jefe.
¿Un yankee? ¿Que sabía un yankee de la industria Argentina? ¿Todo este circo por un yankeeere…