Prólogo
Buenos Aires ya no duerme tranquila, la ciudad que alguna vez brilló por su cultura, su historia y su gente, hoy se consume entre sirenas, gritos y disparos. El miedo se ha instalado en cada esquina, en cada colectivo, en cada paso dado después de las ocho de la noche. Lo que antes era rutina, ahora es una ruleta rusa: salir de casa puede costarte la vida 4 Los noticieros ya no informan, repiten. “Otro robo” , “Otro asesinato” , “Otra víctima inocente” . Los rostros cambian, las historias también, pero el final es el mismo: impunidad. Las rejas se multiplican, las alarmas chillan sin descanso, y los vecinos miran por la ventana, cruzando los dedos, rezando, sobreviviendo. 5 Y en medio de esa jungla urbana, donde la ley parece haberse rendido, aparece él. Nadie conoce su nombre real. Algunos lo llaman loco, otros héroe. Para los medios es un criminal. Para los que han perdido a alguien, es justicia encarnada. Lo cierto es que desde que El Mata Chorros comenzó su cruzada, los delincuentes piensan dos veces antes de actuar. 6 Cansado de esperar que alguien haga algo, decidió hacerlo él. Solo. A su manera. Con las cicatrices de un pasado marcado por el dolor, y la firme convicción de que el miedo debe cambiar de bando. Esta es su historia.