Capítulo 1 El arbol de los recuerdos
Hermana ven, ya es hora de contarte lo que pasó. Ya me siento algo preparada para decirte mi historia y para que entiendas cómo sucedieron las cosas. Con mi manta acurrucándome, sintiendo el frío del atardecer, cojo mi taza de café y voy hacia el patio trasero de la casa. Este lugar siempre me ha traído paz. Aunque la luz del sol se va desvaneciendo lentamente, el calor de los recuerdos me envuelve, haciéndome sentir protegida.
El enorme árbol en el medio del terreno ha sido testigo de mis risas, mis llantos y mis sueños. Aquel arbol, donde la brisa era suavemente y fresca, ha sido mi refugio desde que tengo uso de razón. Me ha visto con la inocencia de una niña y más tarde, con las preocupaciones de una adolescente. Todo este tiempo, ese árbol ha sido mi confesor, un lugar en donde he enfrentado mis miedos más profundos y donde las luces del atardecer han pintado mis pensamientos.
Al lado del árbol una silla mecedora de madera del campo cruje con cada movimiento, y en este momento se sienta mi hermana. La miro a través de la bruma nostálgica que me envuelve. Su rostro refleja un aire de preocupación, como si supiera que hoy iba a abrirme. Ella siempre ha sido la fuerte, la que guarda las historias, la que escucha sin juzgar, y ahora le toca a ella recibir mis palabras.
"¿Qué tienes que contarme, hermana?" me pregunta, su voz suave pero firme, como el viento que acaricia las hojas del árbol. "Te he visto distante, como si llevaras un peso sobre los hombros".
Sus palabras hacen eco en mi corazón, y con un profundo suspiro me decido a comenzar. Me aferro a mi taza de café. El aroma del líquido caliente me consuela, pero sé que mis palabras necesitan ser frías como la verdad que guardo. "No sé por dónde empezar", murmuró.
“Empieza desde el principio. Estoy aquí para ti.” Su mirada es comprensiva, y en ese momento, siento que puede soportar cualquier carga que le eche.
"Aquel verano cambió todo", comienzo. "Eran días de sol radiante, donde la vida parecía sonreírnos. Pero la calma fue un engaño. Recuerdo perfectamente cómo todo se desmoronó una tarde, justo aquí, en este patio." Mis palabras se quiebran al recordar. Me detengo un instante mientras las lágrimas amenazan con brotar.
“¿Qué pasó?” Sus ojos, grandes y expectantes, me empujan a continuar.
- Ana, sabes mama se que ha dicho muchas cosas, pero lo que sentí y todavía siento nunca cambiara, siempre lo amare y se que el a mi, nadie lo entiende solo yo, por eso te lo contare a ti mi querida hermana y entiendas mi puesto ahora.
-El día 18 de agosto de 2017 día después que cumplió nuestra hermana Sara 16 años, ese día había roto una relación de un años, una relación a distancia y muy tóxica, y me tomé el valor y le termine a un recuerdo cuando me dijo '' ok que te valla bien en la vida'' desde entonces no supe mas de el. Me sentí libre pensé que lloraría pero no, me sentía liberada , quería seguir mi vida y me dispuse en a ello. Pasó un tiempo y ese mensaje de Facebook cambio todo. Desde ese día mi vida empezó a dejar huellas en mi corazón.