Prólogo
Cinco años han pasado desde el día en que el mundo cambió para siempre.
Cinco inviernos en los que la tierra olvidó florecer, el cielo dejó de ser azul y las voces se extinguieron bajo el rugido constante de lo que llegó después.
La humanidad, o lo que quedaba de ella, se encerró en fortalezas levantadas con desesperación y pólvora. Algunas resistieron más que otras. Algunas se convirtieron en leyendas, y otras, como el Complejo Sombra, simplemente desaparecieron… con todos los que alguna vez llamaron hogar a sus muros.
El Complejo era la última base del grupo de mercenarios. Ahí, entre entrenamientos, armas y paredes frías de concreto, los hermanos crecieron. Aprendieron a luchar, a desconfiar, a sobrevivir... pero nunca se prepararon para estar completamente solos.
Ahora, entre ruinas, polvo y recuerdos rotos, Ian carga con la responsabilidad del mayor, con las decisiones difíciles y las noches sin dormir. Máximo, más impulsivo y herido por dentro, se aferra al pasado mientras lucha con el presente. Ya no hay órdenes, ya no hay refugio. Solo quedan ellos dos, solo un mapa arrugado con una marca en rojo.
Pero si hay algo que aprendieron de los mercenarios que los entrenaron, es en no confiar en nadie, ni siquiera en ellos mismos.