Las cadenas del vínculo

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Sinopsis

¿Les ha pasado que al soñar ven personas que no conocen? O, ¿Qué se enamoran en ellos y al despertar sienten un gran vacío? Ese es el caso de Kairen, un chico de 18 años, cada noche sueña con un hermoso joven, nunca le habla, se mantiene lejos, pero cerca para verlo, lo odia a pesar de lo hermoso que le parece. Aguantó esto por mucho, pero llegó el momento en el que no puede permitirse soñar con él despierto, es el más cercano a ser gobernante, y en su aventura junto a sus cuatro compañeros, deben entrenar a sus bestias, debe domarla para usarla a su favor. ¿Pero será tan fácil o esa bestia le traerá algún problema? ¿Será que aquel chico quien lo perturba en sueños tendrá algo que ver con el mal funcionamiento de su joya?

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Oomejirosame
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

Prólogo

Así como vienes, siempre te vas… Te apareces como si quisieras comerme o como si tuvieras curiosidad… ¿Algún día me dirás quién eres…? ¿Siquiera podré conocerte…? ¿Dejarás que me acerque y te toque…?

—¡Kairen! ¡Despierta! ¡Llegarás tarde! —Solo pude balbucear, ¿llegar tarde importaba luego de soñar con él otra vez…? Claro que importaba, quiero sacarlo de mi cabeza, lo haría, ese chico, de cabello plateado y mechas negras, piel blanca y ojos salvajes… Claro que sacaré a ese chico.

—Lo siento, papá, ayer estrené con la espada hasta tarde y luego estuve empacando mis cosas… Hoy finalmente nos i-

—¡Hoy finalmente se irán al bosque! ¡Y tú te das el gusto de dormir más! ¿Cómo logras ser el mejor de ese grupo?

—Ya… Me cambiaré y voy…

—Más te vale, Kairen.



—Jóvenes, ha llegado el día en el que empiezan su última etapa de su entrenamiento para ser seleccionados como el siguiente gobernante de nuestro reino.

Extraño, ¿no? Seleccionar de entre más de 800 hijos de ciudadanos comunes y corrientes al nuevo gobernante era algo que debía hacerse en el reino debido a una maldición, ningún gobernante, por más fértil que pueda ser gracias a un diagnóstico o genética, se volvía incapaz de engendrar o embarazarse al ser nombrado gobernante y/o cónyuge de gobernante. Aquello había perdurado por varios siglos, algo inexplicable, o al menos eso se decía. Tenían muchas leyendas, pero nadie se molestaba en verificarlas, ¿quién no querría tener la oportunidad de tener las riquezas de un reino entero? el más rico en minas.

—Han pasado por siete etapas, y ustedes siete son los finalistas. A cada uno se le entregará un collar, el cual será su vínculo con su bestia, criatura la cual deben entrenar, cuidar, conectar y crear lazos de confianza. Estos son importantes, no podemos esperar que alguien nos defienda o proteja si no confía en nosotros y viceversa.

Ahí hablaba nuestro capitán o instructor, como quieran llamarlo, un vejete de 56 años luce intimidante, con todas las cicatrices que tiene y su gran cuerpo logra imponer incluso más respeto que nuestro rey, siempre tratamos todos de no enfadarlo para que no nos pegue con su bastón, esa madera de roble realmente ha de doler, ser el mejor del grupo me da la ventaja de nunca haber recibido un solo golpe.

—¿Por qué no mejor deja de hablar y nos las da de una vez por todas? ¿No cree que deberíamos empezar ya? —el segundo mejor hablaba con gran arrogancia, se creía mucho por ser el hijo del herrero. Cedric es realmente patético, molesta a otros y yo interfiero para que deje de joder, al menos una parte de las veces, no siempre estoy ni estaré ahí, por ello, cuando puedo aparto a los molestados para enseñarles a cómo responder adecuadamente.

—Cedric, esta es la última etapa, sabes bien que harán grupo así que no hagas que tus compañeros se piensen mejor el incluirte en su grupo por el simple hecho de ser el segundo. —Maelis, el vejete lo regañaba seguido, y se lo merecía, pero a este punto ya no quería gastarse, le fastidiaba por sobremanera su actitud, pero no era su hijo y no quería pegarle nuevamente en el día. —Por favor, extiendan sus manos y tomen las cajas que los sirvientes les van a entregar, las abriremos a la vez.

Tal y como dijo, nos fueron entregando aquel objeto que contenía nuestro collar, la bella caja era aterciopelada, con bordados dorados o plateados dependiendo para quien fuera, no era al azar, la plata tenía mucho más valor que el oro, a los peores cinco le tocaron toques dorados, mientras que a Cedric y a mí, toques plateados. En el momento indicado, nos pusimos los collares, y así como el oro y plata tenía una categoría, también las gemas, los dos peores tenían diamantes, luego dos tenían esmeralda, seguido una amatista, un rubí y un bello lapislázuli para mí.

—¡Kairen! ¡Se ve muy lindo en ti!

—Gracias, Arian, tu esmeralda es preciosa también. —no se me daba bien el expresar cumplidos, pero lo intentaba, a mí me elogiaban por mis habilidades y trataba de responder con un comentario agradable de igual nivel.

—No hablen, guarden silencio para que su bestia aparezca… —ese suspenso era de grandísimo gusto para Maelis, no lo culpo, sin bestia ni familia, debía de al menos entretenerse con sus alumnos, por más fastidiosos que puedan ser algunos, como Cedric.

Todos nos callamos, el silencio se volvió absoluto en el prado en el que ahora estábamos por esta etapa extraordinaria, rodeados de flores silvestres, el suave calor del sol nos bañaba con gran esplendor. Siendo primavera, el clima era perfecto, las bestias saldrían en su mejor época y yo podría entrenarla rápidamente para ser el nuevo gobernante. Realmente lo deseaba, siendo hijo de granjeros, veía como trabajaban a diario, quisiera darles mejores herramientas a quienes dan comida al reino con sus huertos. incluso en mis “días libres”, pero no me molestaba, con ello logré ganar un cuerpo fornido y atlético, muy beneficioso para estos entrenamientos.

—Uno… Dos… y…—tras el conteo de Maelis, las bestias de todos salieron, sus collares brillaron y como si fuera una ilusión, bellas y grandes criaturas aparecieron frente a… Los peores seis.

—¡Miren! Kairen no tiene bestia! —Cedric se burló de mí como si esto me perturbara, yo me mantuve tranquilo, pero por dentro estaba confundido, ¿he hecho algo mal? quizá lo puse de mal lado. Empecé a moverlo, frotarlo, tocando la cadena para ver si algún interruptor extraño lograba hacer que mi bestia saliera por arte de magia, pero nada ocurrió.

—A ver, Kairen, deja el collar ahí, la bestia saldrá en el momento adecuado, y Cedric, una burla más frente a mí y te quitaré el collar inmediatamente. —El segundo sólo se calló, yo me quedé ahí admirando las bestias de los demás, se veían fenomenales; El primero en llamar mi atención fue un gigantesco oso, más que los normales. Llevaba una armadura como si estuviera listo para la batalla, así como una montura para su amo. Su pelaje se veía esponjoso como una nube de cacao, olía a algo que más de uno ama, tierra mojada luego de la lluvia, estaba a mi lado, por lo que podía sentir lo fuerte que era. Pero lo más curioso era su dueño, Thoren, así como su bestia, tenía un cuerpo robusto, casi tanto como el de Maelis, mas no por eso dejaba de ser un buen tipo, era realmente amable, cuando fui a su hogar, me enseñó las rosas que cultivaba con su padre, el mejor leñador de la zona, ambos imponentes, pero con un aire calmo, realmente sorprendente.

Luego estaba Silas y su gran lechuza, ambos irradiaban elegancia, digna de un gobernante poco ortodoxo, el bello plumaje del ave brillaba al igual que un cuarzo recién pulido, el pico que tenía estaba bien afilado, lo que debió comer en su tierra, seguramente habría sufrido de dolor, más aún con esas letales garras. El blanco hacía destacar los cabellos azulados de su dueño, lo profundo en los ojos de ambos daba aires de advertencia, Silas, un chico huesudo pero muy flexible y fuerte, demostró una gran inteligencia para pasar todas las etapas, la arquería se le daba espectacular, sus manos delgadas eran como porcelana, por lo que, al tocar el arpa creada por su madre, era como escuchar la melodía más celestial.

Arian, cuerpo marcado, pero nada fuera de lo común, aunque su vitíligo hacía que su piel se viera irreal, para variar, ojos de dos colores diferentes, verde y morado ¿Pueden creerlo? Cuando lo ví por primera vez, pensaba que era ilusión mía por el sol, esos rasgos son tan extraños como encontrar plata en una mina de carbón. Por otro lado, su animal era glorioso, enorme con cuernos gigantes, un venado, y así como la piel de mi compañero, valga la redundancia, tenía mechones rubios y blancos en su piel marrón. Sus ojos de un extraño tono turquesa, encantador, ¿verdad?

Quien iba a imaginar el ver a un búfalo en medio de esos animales que fácilmente podíamos ver en el bosque, claro que en un tamaño “normal” para su especie. Su pelaje negro y cuernos resaltaban, era tan amenazante que algunos se alejaron un poco, aunque con tal tamaño no era de extrañar, pero a pesar de todo se veía realmente esponjoso, ya quisiera una cama así. y Riven no se quedaba atrás, ambos se miraron como si hablaran telepáticamente, sus ojos reflejaban su alma, ambos se tocaron cuando uno alzó la mano y el otro acercó su gran cabeza, fue un momento digno de contar, por eso lo hago ahora.

Verde, margaritas y un diente de león en un león, creo que por sus expresiones y la que yo mismo había puesto en ese momento, nadie lo hubiera imaginado siquiera, pero ahí estaba, frente a Rowen. No puedo describir lo tierno que se veía, sus patas blancas, cuerpo grande y verde, su melena era una gran margarita, y en la punta de su cola estaba el diente de león, adorable simplemente, más aún la reacción de su dueño, nos sorprendió como este, sin decir nada, corrió para verlo, el animal levantó su cabeza orgulloso de sus características divinas, las flores estaban en buen estado, por lo que indicaría que era joven como nosotros.

Y, por último, él más parecido a su dueño, la combinación perfecta de la burla, Cedric, el hijo medianamente fornido del herrero, mi rival, como se llamó a sí mismo en un momento, de cabello plateado tenía frente a sí a una hiena. Esta miraba a todos lados como si nadie fuera un oponente digno, aunque, con tantas similitudes ya vistas, no sé qué esperaba, a lo mejor una serpiente, o una rata, los roedores no son de mi agrado, ¿a alguien le agradan como para incluso besarlo en el lomo al tenerlo de mascota?

—Déjalo, Cedric, sigue siendo mejor que tú. —que agradable es tener quien te defienda, Arian seguido hablaba antes de que yo lo hiciera, ahora no solo él miró mal a Cedric, se sumó su venado, me sentí más protegido cuando Thoren habló después de él.

—No tiene bestia, pero la tendrá y te aplastará, todos vamos a aplastarte y ya verás cómo siquiera tu padre con todo su equipamiento de herrero logra salvarte. Creo que podrás darte cuenta de que apreciamos más a Kairen que a ti, así que no serás lo suficientemente fuerte como para enfrentarte a todos con tu hiena y, pues, Tú. —Aquello Thoren lo dijo con un tono diferente, me hizo gracia, así como a los demás, aunque Cedric no se doblegó, a veces creo que algo de amor y sexo podría calmarlo, ¿quién sería el desafortunado de tener a tal novio?

—Chicos, ya. Dictaré los grupos y pueden irse, uno al este y otro al oeste. Recuerden, no han de volver hasta que todos hayan domado a su bestia, pero, en cualquier caso, si ven humo rojo saliendo, deben volver al instante.

Eso que mencionaba Maelis era una señal de emergencia, desde que nos la enseñaron, nunca se nos antojó que la dispararan, quizá nunca, Dios, que nunca lo hagan.

—Thoren, Kairen y Arian, irán al este del bosque. Cedric, Silas y Riven al oeste. Rowen, tú eliges con quién vas.

—Me iré con el grupo del este. —todos sentimos la tensión, él y su hermano, Riven, no se llevaban muy bien, por lo que entendimos, no hacíamos preguntas para no incomodar a ninguno, de hacerlo, seguramente se pondrían a pelear y nadie quería que fueran golpeados por el bastón de Maelis.

—Bien, tienen su equipamiento, bolsos y demás, tengan buen viaje —Se acercó a mí, puso su mano en mi hombro y me miró de forma paren tal —Tu bestia saldrá en el momento que necesites, confía, les irá maravillosamente.