ENTRE MURMULLOS AJENOS.

Sinopsis

El miedo de ser juzgado, de vivir entre murmullos, de ser una decepción para tu familia, ¿Es más grande qué el amor? Harry no conoce la vergüenza, solo ama a Draco, y aunque este lo ame también, la mirada filosa de su padre siempre está en su mente como una advertencia. 100% mía. ✅ No adaptaciones. ✖ Personajes oficiales de J.K Rowling . ✨

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
Lყɱ
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

Draco Malfoy de cuarenta años se encontraba en el despacho de su gran Mansión, no era la Mansión donde había crecido, no, está era la Mansión Malfoy-Greengrass, si, se había casado a los 19 años con Astoria...“El amor de su vida”y mujer que le dio un heredero.

Scorpius, su único hijo, hijo de él y de la mujer que más amaba, su hijo ya estaba a solo unos meses de graduarse, nunca había hablado con él sobre que quería hacer después de Hogwarts, pero igual esa decisión era de Scorpius, no de él, simplemente lo apoyaría como padre.

Draco dejó los papeles que estaba revisando sobre su escritorio y su espalda chocó con el respaldar de la silla, estaba cansado, su reloj de bolsillo señalaba que ya faltaban pocas horas para que sea de madrugada, ni en épocas Navideñas podía descansar.

Al su padre jubilarse todas las responsabilidades de la familia habían caído encima de él por completo, y sus noches eran igual a esa, cansadas, aburridas, y nostálgicas.

Como toda su vida desde esa noche.

-Papá.-escuchó como lo llamaban desde el otro lado de la puerta, se recompuso y suspiro.

-Adelante.

Un chico que era la viva imagen de Draco entró, rubio, pálido, alto, pero este no poseía esa mirada afilada, su rostro se veía más sereno casi siempre, aunque Draco notó que este se veía nervioso, casi preocupado.

-¿Sucede algo?-pregunto, mientras su hijo se sentaba del otro lado del escritorio mirando a todos lados menos a su padre.

-No, bueno, solo tengo que preguntarte unas cosas.-Draco se sacó los lentes que cargaba y centró toda su atención en su hijo.- Yo... ¿Tú planeas arreglarme un compromiso como hizo el abuelo contigo y mamá?

Draco parpadeó sorprendido.

-No, tú eres libre de casarte o vivir con quien desees.-dijo firmemente y sin mucho rollo, pero el semblante de su hijo no cambiaba del todo.

-¿Sin importar la sangre? ¿El linaje?

-Sin importar.-Afirmó, mientras abría un cajón del escritorio y guardaba unos papeles.- ¿Estás saliendo con alguien?-sin duda sus palabras sonaban más a afirmación que preguntan.

-Sí...

-Me alegro, si no quieres decirme quien es no hay probl...-

-No.-dijo interrumpiendo a su padre.- Si quiero, pero necesito que sepas que es un hombre.

Draco agarró su taza de café.

-Continúa.-ordenó tomando su café cargado.

Scorpius tragó todo el aire que pudo y miró a su padre fijamente, dejando los nervios y el miedo atrás.

-Es Albus Potter.

Al escuchar lo que dijo su cuerpo se tenso, y al intentar dejar la taza casi vacía en el escritorio se derramó un poco encima de unos papeles gracias al leve temblor de sus manos, pero no le importó, ya que solo podía pensar en una cosa, o más bien en una persona.

Albus Potter... hijo de Harry Potter.

Su hijo estaba saliendo con el hijo de Harry Potter.

Los recuerdos no tardaron en llegar al escuchar ese apellido, aunque siempre estaba presente, pero esta vez era diferente, esta vez todo era diferente.

____

Un Draco de 14 años estaba aburrido esperando con ansias que termine la clase de herbología con la profesora Sprout, y cuando ese momento llegó, comenzó a guardar sus cosas, y casi todos los alumnos ya se habían ido de camino al Gran Comedor, pero en un movimiento rápido se cortó, un vidrio del invernadero estaba roto y Draco había tenido la suerte de rozar su mano con el.

-¡Por la puta!

-¡¿Qué te pasó?! ¡¿Estas bien?! -pregunto Pansy un poco preocupada por la cantidad de sangre que salía de la mano de Draco.

-¡No! ¡¿Acaso no vez que me estoy desangrando?! ¡Anda trae a Pomfrey! -grito con exageración.

Pansy iba a replicar o decirle que estaba exagerando, pero al ver la cara de Draco y la sangre fue en busca de la enfermera.

Draco miró el corte que iba desde su muñeca, subía por la palma de su mano y terminaba en su dedo meñique.

-¿Malfoy? -alzó la vista encontrándose con Harry Potter, el tipo más amado de Hogwarts, y el que él consideraba un Idiota solo por tirarse de buen samaritano y salvador.

-¿Qué miras, Potter? -pregunto enojado al notar como Harry miraba su mano.

Harry se acercó corriendo con una expresión de preocupación y al estar frente a el se agacho para ver la mano más de cerca.

-¿Qué sucedió? ¿Te hicieron esto? ¿Quién te hizo esto? -pregunto histérico, agarrando el brazo de Draco para evitar tocar la herida y para después sacar su varita.

-¿Qué coños planeas hacer? -intentó soltarse del agarre, pero Harry no lo soltaba.

-¡Malfoy quédate quieto! ¡Intentó ayudarte!

-¡No recuerdo haberte pedido que lo hagas!

-¡Se te infectara!

-¡Pues moriré con una mano infectada o viviré sin una y me haré pirata, pero ya dejame!

Ambos seguían forcejeando, pero Harry sin soltar el brazo ajeno se fue hacía atrás de la silla donde Draco estaba.

-¡Ferula! -unas vendas aparecieron sobre la herida cubriendola por completo, Harry sonrió al ver que logró lanzar el hechizo, pero gracias a la presión de las vendas para detener el sangrado y el dolor del tacto Draco gritó y intentando alejar su brazo, la silla donde estaba sentado se resbaló cayendo encima de Harry.

Al caer alzó su mano herida por instinto y se preparó para el impacto contra el suelo, pero no, sintió un cuerpo bajo él, abrió los ojos y mierda... estaba encima de Potter, su cabeza estaba en el pecho de Potter, ¡Su cuerpo estaba sobre él de Potter!

Su rostro ardía, y cuando se dispuso a levantarse, miró a Harry, quien estaba totalmente quieto como estatua y sudando, se miraron fijamente, pero al escuchar unos pasos acercarse, Draco se dispuso a alejarse, pero Harry lo agarró de la cadera, dejándolo sentado en el suelo.

-No te esfuerces, deja ver si no te pegaste al caer.

Cuando Harry empezaba a tocar con cuidado la herida, apareció Poppy con Pansy. Poppy se acercó y Pansy miró con una ceja alzada a Potter.

-Hizo bien al usar Ferula, Malfoy.-dijo mientras hacía un movimiento con su varita.

-Yo no tire el hechizo... fue Potter.

-Entonces buen trabajo, logró detener el sangrado, ¿Donde lo aprendió?

-Mi madre me lo enseño.

_____

-¿Papá? ¿Te encuentras bien? -Draco asintió, vio que su hijo se veía preocupado por el silencio que había.

-¿Desde cuando? -preguntó con un ardor en la garganta y en el pecho.

-Desde hace tres años, pero lo mantuvimos en secreto.

-¿Por mi? -preguntó sin intenciones de regaño.

-No, era por todo, por los apellidos, por el colegio, por privacidad y porque sabemos que tú y el padre de Albus no se llevan bien desde el colegio.

-Entiendo, tengo que seguir revisando estos papeles.-Scorpius asintió un poco más relajado, su padre no parecía molesto, se levantó y comenzó a caminar hasta la salida.- ¿Te hace feliz?

Scorpius se volteó y sonrió.

-Mucho.-dijo mientras le brillaban los ojos.

Cuando su hijo se fue se volvió a dejar caer por completo en la silla, esa mirada, la mirada de Scorpius, ese brillo, el también había tenido ese brillo hace mucho... el también había mirado así a alguien, pero al contrario de su hijo, él sí había callado para siempre, él sí se negó a vivir entre murmullos ajenos, él sí fue cobarde.

Miro sus manos que temblaban levemente, esas manos un día se entrelazaron con otras, se aferraron a una espalda con desespero, pero también esas manos no lucharon por su todo.

Le ardían los ojos, pero ninguna lágrima salió de sus ojos, ese dolor ya era demasiado viejo, él ya había llorado mucho.

En otra parte del mundo mágico, un chico caminaba en círculos mientras tenía un debate consigo mismo en su mente.

-¿Tampoco puedes dormir? -se sobresaltó al escuchar la voz de su padre.

-No, papá, quería decirte algo.

-¿Sucede algo, Al? -pregunto, sentándose en un pequeño sofá.

Albus cerró los puño con fuerza y suspiró.

-Estoy saliendo con alguien desde hace años.-Harry no encontraba lo raro en que su hijo salga con alguien.- Con Scorpius Malfoy.

Harry solo asintió lentamente.

Malfoy.

¿Por qué después de tanto tiempo le dolía escuchar ese apellido? No, no era el apellido, era el dueño del apellido que le dolía recordar.

Draco...

Los recuerdos de hace años cayeron encima de él, los besos, las risas, los encuentros para ir a caminar, todo había vuelto a él, todo, hasta el dolor.

-¿Y... él te trata bien? -murmuró.

-Sí, él es lo mejor que me ha pasado... lo amo.

Harry tragó fuerte, todo se repetía, el mismo patrón, la misma historia, pero con distinto final, con distintas decisiones, con más amor que miedo.

-Se que odias a su padre, pero...-

-No, eso no importa, los errores de los padres no deben importar en estos casos... ni repetirse.-Harry se levantó y intento sonreir.- Me alegro mucho por ti, Al, pero ya es tarde, anda a dormir, recuerda que mañana iremos a visitar a los Weasley.

Albus asintió, se despidió y se fue.

Harry caminó hasta la puerta principal y salió, hacía frío, la brisa nocturna chocaba su cuerpo, una lágrima rodó por su mejilla, joder, dolía, dolía mucho, sin importar el tiempo, los años, dolía.

El recuerdo de aquella noche llegó...

______

Harry esperaba a Draco en la sala de Menesteres, en la sala había una cama grande y sofá que se veían ridículamente cómodos, y al fondo una chimenea, todo se veía como siempre, como cada que pasaban ahí, ellos solos, escondidos de murmullos, de Hogwarts... del mundo.

Unos pasos se acercaron, los reconoció al instante, al ver a Draco sonrió, corrió a abrazarlo, este le correspondió, pero no era como siempre, no le correspondía con esa emoción, con esa naturalidad.

Harry lo soltó, y lo intentó mirar fijamente, pero Draco esquivo su mirada, ya no estaban frente al colegio, ya no había terceros.

-¿Draco? ¿Amor, qué pasa? -el cuerpo de Draco tuvo espasmos, Harry agarro sus manos y fue entonces cuando vio como este retenía lágrimas, su primera reacción fue abrazarlo, no sabía qué pasaba, no entendía nada, pero no importaba.

-Me voy a casar con Astoria Greengrass.-susurro, pero Harry si escucho todo.

Harry se separó, lo miró incrédulo y esperando haber oído mal, pero antes de preguntar sintió como su pecho se desgarraba, era un dolor no tan solo mental, juraba que lo sentía físicamente.

-¿Qué?

-Me voy a casar con Astoria Greengrass.-repitió evitando su mirar, Draco no se veía como siempre, no se veía altanero como siempre se mostraba en Hogwarts, no se veía como Draco, como su Draco, quien se reía, quien soltaba comentarios sarcásticos, quien daba besos sin pedirlo, no, esté lo evitaba, no por odio, sino por vergüenza.

-¿Desde... desde cuando?

Draco sacó una carta de su saco y se la extendió a Harry.

-Me entere desde hace dos horas, pero al parecer he estado comprometido desde siempre.-Harry miró la carta que Draco le estaba entregando, la carta tenía el nombre de Draco como destinatario y de remitente estaba el de Lucius, las manos de Draco temblaban sin disimulo.

-¿Te casarás?

No hubo respuesta, solo un sollozo que salió sin pedir permiso, pero eso bastó, ese silencio y ese sollozo eran la respuesta... sin duda se casaría.

-¿La amas?

-No.

-¿Entonces por qué?

Fue entonces que pocas lágrimas salieron, Draco no lloraba con desespero, lloraba en silencio, mirándolo fijamente con dolor, como si le estuvieran arrancando algo y quizás si era así.

-Es lo que esperan, eso es lo que quieren, eso es lo que quiere mi padre.

-¿Y tú qué quieres?

-Quiero estar contigo, quiero vivir contigo, tener una familia contigo, poder ser feliz contigo, poder caminar contigo en cada rincón del mundo.-dijo firmemente.

-Yo también quiero eso...-dijo antes de dejar escapar lágrimas.

-Harry, tú y yo nunca debimos estar juntos, no era parte de la historia que tú y yo estemos juntos, nunca, yo no te puedo dar lo que quieres, no puedo darte lo que queremos.

-¿Y por qué no?

-¡Yo no puedo darte una familia! ¡Yo no puedo darte tranquilidad! ¡Yo no te puedo prometer una vida!

-¡Tú y yo podemos ser una familia! ¡Podemos adoptar! ¡Podemos hacer lo que tu quieras!

-¡NO! ¡No! -Draco se sentó en el sofá- tengo miedo, odio esto, odio todo, odio tener que esconderme, odio tener que casarme, odio no poder estar contigo sin murmullos, mi vida a girado alrededor de murmullos, críticas, expectativas... tú no mereces eso, mereces vivir, vivir sin murmullos ajenos.

-No entiendo, ¿Por qué te importa tanto? ¿Por qué?

-Harry, ¿Crees que tus padres o los Weasley se alegrarán al saber que sales con un Malfoy? Harry, nos odiamos, para el mundo nos odiamos... no quiero que tu vivas como yo he vivido toda mi vida.

Tragó fuerte, sabía que sus padres y los Weasley llegarían a pensar que incluso bebió Amortentia, que todo el mundo criticaría, murmullaría, lo sabía.

-Todo esto es una locura, ¿No? Siempre lo fue.-Draco asintió, y miró fijamente a Harry, estaban llorando, ambos lloraban.- Puedo...-Harry se limpió las lágrimas con su manga y sonrió.-¿Puedo tener una última noche con usted, Señor Malfoy?-dijo con humor y falsa cortesía.

Harry se acercó y sujetó el rostro de Draco, y limpió con las yemas de sus dedos las lágrimas que ya Draco se negaba a dejar caer, pero sin embargo, muchas escapaban.

-Te daré el honor, Potter.-dijo, intentando sonreír entre lágrimas.

Harry lo besó, no con hambre, no con sed, lo besó como siempre, como si nada hubiera cambiado, sus manos recorrieron piel que ya conocía a la perfección, cada línea, cada curva, todo, conocía todo.

Las manos de ambos estaban en los cuerpos contrarios, las de Harry recorrían la espalda baja y cuello de Draco, las de Draco recorrían el cabello y la espalda de Harry, dos cuerpos que sin importar de ser distintos se conocían como si fueran propios.

Después de varios besos, ya Draco se encontraba bajo Harry en la cama, sus miradas chocaban al igual que sus respiraciones, pero en vez de comenzar a deshacerse de la ropa, Harry abrazó a Draco, fue algo desesperado, un deseo de no solo poder pasar con él aquella noche, sino de saber que no podrá pasar una vida con él como tantas veces añoro.

-No quiero que me dejes, te amo... con cada suspiro, a cada hora, te amo con todo lo que soy.

Draco escuchó cada palabra, y lo abrazó, esa noche no era de solo deseo carnal, esa noche era un consuelo, un perdón, y un recuerdo, uno entre besos, entre roces, entre manos que comenzaban a quitar ropa sin apuró.

Las pieles desnudas ya rozaban, y las manos de Harry recorrían la línea de la espalda de Draco, sintiendo cada músculos relajarse ante los dedos de Harry.

-Por favor... no me dejes hoy, quédate conmigo esta noche, solo esta.-suplicó.

-Potter, esta noche... esta noche te pertenezco, como todas las anteriores.

Los choques de las pieles se escucharon, los sollozos y los jadeos igual, los dedos de Draco se aferraban a una espalda con arañazos y los de Harry a unas caderas marcadas.

-Me da igual que estés presente o ausente, no te necesito, te amo, no necesito tú cuerpo o presencia para amarte, solo necesito saber que te amo.-Harry miró a Draco quien no era capaz de pronunciar una palabra completa aparte de su nombre.

El rubio puso una de sus manos en la nuca de Harry y la otra en el indomable cabello azabache, y lo besó entre gemidos.

-Abrazame muy fuerte, Potter... solo esta noche mantenme así a tu lado.-dijo antes de volverlo a besar.

_____

Él vivió, tuvo un hijo, se casó con Ginny, tuvo todo lo que siempre quiso... pero no con quien quiso, no con quien amaba, no con quien soñó.

Los años pasaron, y aunque fue una gran sorpresa para todas las familias el saber que Albus Potter y Scorpius Malfoy salían. En el transcurso del tiempo esa relación de adolescentes se volvió más fuerte, pero nunca hubo la necesidad de que viejos amantes se rencontraran después de más de 20 años.

Sus hijos estaban comprometidos, y ambos les habían pedido-rogado- para que cenen juntos, ya que Scorpius y Albus querían opiniones para su boda, opiniones de su familia, pero siempre era lo mismo, Harry siempre tenía problemas de salud (gripe) y Draco siempre mucho trabajo para poder ir a las cenas familiares.

Y después de todo, habían logrado organizar una cena para que sus padres resuelvan sus conflictos de enemistad de hace años.

Draco había sido el primero en llegar al restaurante, era muy privado, en sí era una habitación amplía donde había una mesa de mármol, con variedades de comidas y postres, y dos sillas frente a frente.

Harry llegó después, estaban frente a frente, pero ninguno se miraba ni hablaba, todo era silencio, Draco bebía vino, esperando que esa copa le dure toda la noche, y Harry solamente miraba la comida frente a él, ambos eran carcomidos por la curiosidad de como se veía el otro, de como habían pasado los años con ellos.

-Scorpius y Albus están comprometidos...-mencionó como si todavía no se lo pudiera creer- Ellos hicieron esto sin saber que nosotros...-Harry se interrumpió el mismo como si pronunciar la palabra“nosotros” fuera alguna maldición o algo parecido.

-Te ves diferente.-Draco se golpeó internamente por el gran dato que había soltado, pero en realidad si se veía diferente.

Harry ya no usaba sus lentes redondos, ahora usaba lentes rectangulares de marco delgado, su cabello era más corto y con pequeñas canas que se daban a conocer en el nido de pájaros, su rostro mostraba arrugas pequeñas en la frente, pero sus ojos seguían igual, sus ojos lo miraban igual, y eso era lo peor.

-Y tú te ves igual, bueno, hay cambios, pero te ves igual.

Draco solo se había dejado crecer el cabello y lo mantenía en una coleta baja, con unos pequeños mechones de cabellos totalmente blancos por las canas, su rostro mostraba leves ojeras por las muchas horas de insomnio, sus dedos ya no poseían los tantos anillos que antes solía cargar, ahora solo cargaba un anillo plateado en el dedo anular, Harry decidió ignorar ese detalle.

Harry suspiro.

-¿Eres feliz? -preguntó, Draco solo se mantuvo callado.- Me case con Ginny, tuve hijos, tuve una familia, viví, tengo lo que siempre quise, pero tú, ¿Eres feliz? Porque yo no, amo a mis hijos, pero no esta vida, no esta historia, no este final.

-Tampoco soy feliz, amo a mi hijo, Scorpius es lo mejor que me pudo haber pasado, pero cuando lo veo... veo que él no inventó una mentira.-Harry lo miro dudoso.- Te deje ir, si estamos así es por mi culpa, no por la mi padre o por la de alguien más, sino por mi miedo, al apellido, de lo que pasaría después, de lo que sería vivir entre murmullos ajenos, de lo que me harían.

La voz de Draco cada vez se apagaba más, y Harry solo escuchaba mientras servía vino en ambas copas, pero cada palabra que escuchaba lo volvía a romper como hace años, como siempre.

-Yo maté lo único real que tenía en aquel entonces, yo arruine todo, por mi cobardía, por preocuparme, por no luchar.-los ojos se le comenzaron a empañar.- Nuestros hijos se atrevieron, están viviendo lo que deseamos... me alegro por ellos, pero Harry, me duele hasta los huesos, me mata cada mañana.-Draco alzó su mirar, y vio como los ojos de Harry lagrimeaban.

-Draco.-llamó suave.- Yo habría renunciado a todo por tí.-Esa maldita mirada, esos ojos eran los mismos que lo miraron con suplica hace años.

-No me mires así.

-¿Así como?

-Como si aún me quisieras, como si aún quedara algo de amor para mi, no me des otra razón para odiarme.-Harry sonrió con amargura.

-Yo te ame, más de lo que debí, y aunque esta cena acabe y cada uno vuelva a su casa, con su familia... yo te sigo amando y no necesito de tu presencia para hacerlo.

Draco tragó con fuerza, el tampoco necesitaba de su presencia para amarlo, pero ya no había nada que hacer, ya cada uno tenía su vida, su propia historia y en ella no estaba el otro.

-No hagas esto más difícil...

-¿Más difícil que vivir más de 20 años sin ti?-Draco ya no pudo sostenerle la mirada, ya no quería seguir llorando.- ¿Sabes que me da miedo a mi? Seguir fingiendo que no me falta algo, y que ese algo no eres tú.

Draco cerró los ojos, y sus manos estaban encima de sus muslos.

-No sigas, solo... cállate

-¿Me calló y vuelvo a fingir que te odio?

-Harry... yo no lo valgo, nunca lo valí.

Harry no lloró, lo que sentía era algo más fuerte como para expresarse en llanto, era algo que lo hacía sentir débil, inútil, herido, ya no sabía que era, era algo mucho más fuerte de lo que sintió hace años cuando Draco se marchó.

_____

La noche había terminado, y dos cuerpos reposaban en una cama mientras se abrazaban, ninguno estaba dormido, pero todo era silencio, Harry miraba a Draco, y Draco miraba a la nada, pero por sus mejillas no dejaban de caer lágrimas.

Ambos eran conscientes de que ya había amanecido, pero querían darse ese último lujo, esa última vez en esa sala que había sido testigos de ellos, de que eran la prueba de que ellos habían existido.

-¿Crees que algún día esto deje de doler con el tiempo?-preguntó Draco.

-No.

El silencio volvió, ninguno soltaba al otro, y Harry recordó de que ya se acercaba la hora de decirle “adiós” para siempre a aquel mundo que habían creado solo para ellos.

-No importa cuanto te amé, no vas a quedarte.

-Mi padre quiere que me case, que siga manteniendo el linaje, la sangre, la familia...

-Y tú vas a hacerlo, como siempre, serás el hijo perfecto, tomaras la mano de alguien que no amas y dirás “acepto”.

Draco no pudo más, pero tampoco se atrevió a contradecir, era verdad, viviría miserable toda su vida.

-No me odies por no ser suficiente, por ser cobarde.-rogó.

Harry quitó su mano de la cintura de Draco, y la puso en la mejilla.

-Nunca podría odiarte y eso es lo peor.- Harry volvió a abrazar a Draco con incluso más fuerza.

-Si me abrazas así no podré irme.

-Entonces no te vayas.

-No puedo quedarme.

Ese último “No” bastó para que Harry se alejara con lentitud y se comenzará a vestir, Draco lo miro por unos segundos y también se comenzó a vestir.

Tardaron varios minutos, y se comenzaron a acerca a la salida, pero antes de irse, Draco miro aquel lugar que era testigo de mucho, y después se volteó mirando a Harry.

-¿Estarás bien?

Asintió levemente.

-Voy a intentar olvidarte...-esas palabras ardieron en el pecho de Draco, pero solo se dispuso a caminar hasta la salida.- Y voy a fracasar cada día.

Draco se detuvo y lo miro, ya no había rastros de lágrimas, o de nada. Draco agarró su varita y antes de hacer algún movimiento, respiró con pesadez, y alzó su varita sin saber si lograría conjurarlo. Harry no entendía bien, pero al ver los movimientos y escuchar las palabras, supo que era lo que Draco haría.

-Expecto Patronum.-De la varita emergió una luz plateada, que se comenzó a transformar en un cisne, que abrió sus alas con grandeza y devoción, recorriendo la pequeña sala mientras iba desapareciendo lentamente.

Ese cisne no solo era su primer y último patronus, ese cisne era todo su amor y felicidad en un hechizo.

-Gracias por ser mi mejor recuerdo.-dijo antes de irse y de dejar a Harry solo.

_____

Tomó su copa de vino y bebió.

-Lo valías todo, para mi siempre lo valiste.-Harry puso sus manos en sus muslos y agacho la cabeza.- ¿Y si esta era nuestra última oportunidad?

Ambos sabían la respuesta, solo que Harry no la aceptaba, pero Draco si la aceptaba, solo que nunca había dolido tanto aceptarla.

-Entonces la arruine, como todo lo demás.

Harry se puso de pie y se comenzó a alejar, ya no podía seguir ahí, Draco lo siguió a una distancia prudente, al salir de la habitación -dejando la comida fría y completa- encontraron a sus hijos esperándolos fuera mientras comían un helado sin darse cuenta que los estaba viendo.

-Hay amores que son eternos aunque no puedan vivirse.-mencionó Draco sin dejar de mirar a su hijo, que reía felizmente junto con su yerno y hijo de Harry Potter.

Harry quiso decir nada, pero Albus y Scorpius se acercaban a ellos.

-¿Como les fue? -preguntó Albus curioso.

Harry y Draco se miraron, y Harry sonrió.

-Nos fue bien, hablamos de muchas cosas.

Draco lo miro, y volteó a ver a Scorpius y le puso una mano en su hombro.

-Gracias por esto... a ambos.

Scorpius y Albus sonrieron, Harry y Draco también, pero en el fondo mientras sus hijos vivían tranquilos, ellos vivían con lo que no fue, con algo que solo quedo en un sueño.

. . . .

El cielo mostraba un azul perfecto, había flores por doquier, música suave, gente emocionada, todos estaban sentados en sus respectivos asientos, Harry estaba sentado en la primera fila de la derecha, Ginny estaba a su lado sosteniéndole la mano, él ni se había dado cuenta, Lily estaba a su lado sonriendo, James se encontraba quejándose del calor en voz baja, y Albus estaba en el altar.

Ellos sí lo habían logrado.

_____

15 de Noviembre de 1999.

Lucius estaba al lado de Draco, quien llevaba una túnica negra, se veía perfecto, ¿Cuando no? Pero su mirada estaba apagada, perdida, no había rastro de emoción en su rostro.

Draco se tensó al escuchar la música sonar, y ver a su futura esposa entrar, Astoria Greengrass lucía un bello vestido color perla, largo, muy largo, muy tradicional, un velo que cubría su rostro, y en sus manos cargaba un ramo.

Los invitados sonreían falsamente, muchos murmuraban, otros juzgaban a los novios, pero en fin, todos eran hipócritas... todos.

Draco recibió a Astoria, le alzó el velo, y sorprendentemente ella tenía la misma expresión de Draco, ambos lucían apagados, y aunque Astoria se esforzó por sonreír no lo logró, ninguno lo logró. Lucius miró mal a Draco y este sostuvo las manos de su casi esposa, mientras el padre de la chica carraspeaba levemente logrando que la chica alzara la mirada.

La ceremonia continúo y cuando ambos dijeron “Aceptó” y comenzaron a intercambiar anillos el casamentero sacó su varita, haciendo un enlace en los dos anillos... oficialmente estaban casados.

Y oficialmente Draco Malfoy se había convertido en un cuerpo sin alma, sin emoción, sin ese calor que lo reconfortaba, ese calor que solo una persona le daba.

Los presentes aplaudieron con elegancia, los brindis comenzaron, el fotógrafo comenzó a tomar las fotos de la feliz pareja.

A los lejos, a muchos metros de distancia, casi a las afueras de los terrenos de la nueva familia, estaba alguien presenciando todo, había visto todo, a Draco en el altar, sostener una mano que no era la de él, esa era una imagen que nunca podría borrar de su mente, el anillo en su dedo, la falsa sonrisa, el hechizo de enlace, todo.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas, y resbalaban hasta perderse entre su camisa, tragó fuerte y se dio la vuelta, marchándose mientras su mundo colapsaba por dentro.

Al llegar a su hogar, su madre que estaba en la sala lo vio llorar y le dio una sonrisa de esas que solo una madre puede dar y tranquilizar a sus hijos.

_____

Harry sonrió al ver a su hijo, se sentía orgulloso, estaba emocionado por presenciar el momento en que su hijo diga “Acepto” frente a todos, con seguridad.

La música cambió, Harry como todos los invitados se voltearon para ver a Scorpius, pero al voltearse se detuvo a la mitad del camino al ver a Draco, quien lo miraba, ambos se quedaron mirando, y Draco fue el primero en voltearse.

Draco miraba a su hijo, el mocoso que tanto consintió se iba a casar con un Potter, sin duda en otro momento se reiría, pero le dolía mucho el pecho para reirse ahora. Astoria a su lado sonreía y posaba su mano encima de la de él.

______

Draco estaba en la gran habitación de su nuevo “hogar”, miraba el fuego de la chimenea, pensaba en todo lo que había pasado horas atrás, se había casado, y esa noche era su Luna de Miel, él simplemente quería lamentarse, lamentarse toda una vida, y arrepentirse miles más.

Escucho como la puerta era abierta, no se molestó en voltearse, sabía de quién se trataba.

Astoria entró con una bata de seda que le cubría el pecho y sus rodillas con bastante cuidado, la chica se sentó en el sillón frente a él, ella también miró el fuego de la chimenea, nadie dijo nada y ni sabían que decir.

-También pensaste en huir hoy, ¿No? -preguntó la chica en voz baja, pero firme.

-Sí.

-Amo a Parkinson.-menciono ella, y no era sorpresa, Astoria y su ex amiga Pansy Parkinson habían salido en secreto, pero al final ambas historias habían tenido el mismo final.- Nunca quise casarme... no así.-dijo mientras veía el anillo que descansaba en su dedo.

Draco solo escuchaba en silencio.

-Nunca me amaras, y yo nunca te amare, nunca seremos felices del todo, esto es algo arreglado, es un contrato... necesitamos un heredero, para eso nacimos, para mantener un legado, tendremos un hijo, pero todo será a través de una poción.

-¿Poción? -pregunto con un poco de esperanza.

-Sí, mi hermana nos ayudara con eso, será un hijo de los dos, genéticamente será nuestro, tendrá nuestra sangre, nuestros rasgos, tú darás lo esencial y yo lo engendrare. De esa forma nunca tendremos que forzar esto más de lo que ya lo hicieron nuestros padres. ¿Aceptas?

-Acep...-se interrumpió, no quería pronunciar esa palabra, no a ella.- Sí-respondió sin dudar.

Esa noche ambos cerraron un trato, no con papel, o con testigos, sino con algo más grande... su tristeza y dolor al saber que vivirían miserables.

Y así fue, sin importar los años, o las revistas en las que salían, su realidad era otra, una donde sufrían en silencio y donde nació una amistad y un niño.

______

Scorpius llegó al altar y Albus sostuvo su mano, ambos se miraban como si lo imposible no existiera, como si con el hecho de tenerse bastaba para matar hasta un dragón.

Albus o aguanto más y le dio un leve beso en los labios ganándose una mala mirada de parte del abuelo de Scorpius, pero eso no importaba.

-Albus Potter, ¿Aceptas a Scorpius Malfoy como tú compañero de vida para amarse, respetarse y honrarse?

-¡Acepto! -respondió con una mezcla de nervios y emoción, y sin duda, de mucha felicidad.

-Scorpius Malfoy, ¿Aceptas a Albus Potter como tú compañero de vida para amarse, respetarse y honrarse?

-Acepto.-dijo con seguridad.

-Señor Potter, puede besar al Señor Malfoy, veo que ambos están ansiosos.-murmuró.

Scorpius para sorpresa de muchos fue quien se acercó a Albus y lo beso, todos se levantaron y los aplausos estallaron, silbidos de parte de la familia de Albus y murmullos de parte de la familia de Scorpius.

Astoria lloraba al ver a su hijo bajar del altar ya casado, Draco simplemente sonrió, de la forma más sincera que había hecho en las últimas dos décadas, su hijo se veía feliz, muy feliz, y él también lo estaba por su mocoso, pero su pecho se oprimía de a poco, logrando que dos pequeñas lágrimas salgan de sus ojos vidriosos.

Ginny sonreía mientras aplaudía, James y Lily junto con Fred y George tiraban fuegos artificiales, y Harry miraba todo en silencio, ¿Cómo se podía sentir tan feliz y roto al mismo tiempo? Su hijo se estaba casando, y era una de las cosas más bonitas que había visto, pero algo se volvía a romper, algo que en realidad nunca se volvió a armar del todo.

Los ojos verdes chocaron con los azules, y ya nadie evitó la mirada el otro, esta vez esa mirada, esos ojos cristalizados de ambos fueron el primer consuelo que se daban después de tanto.

Todos comenzaron a acercarse a los recién casados, y Draco y Harry estaban esperando su turno para felicitar a sus hijos.

-Ellos si aprendieron.

Draco se volteó, mirando a Harry, sin entender lo que este había querido decir.

-Aprendieron a vivir Entre Murmullos Ajenos sin esconderse, o separarse.-dijo antes de alejarse para acercarse a los recién casados.

THE END.

Holi, datos/cosas que nadie me pidió y que de seguro nadie leerá:

1.Me inspire con la canción de Romeo Santos“El beso que no le dí” y también con la de“Abrazame muy fuerte”de Juan Gabriel.

2.Esta historia está basada en un trabajo escolar que hice el año pasado.

3.Draco sí estuvo presente en la boda de Harry (obvio que desde lejos).

¿Creen que ellos terminaron así por el miedo de Draco? ¿O será que a Harry le faltó luchar más?

Espero les haya gustado esta mini historia, no olviden beber bastante awita, darle estrellita y comentar, eso me alegraría mucho el día.