El opuesto absoluto a la indiferencia |Chanbaek

Sinopsis

“Solo somos tan ciegos como elegimos ser.” ⚠️Adaptación Todos los créditos a su autor

Genero:
Erotica/Lgbtq
Autor/a:
Mitzil
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1

La lluvia caía fuerte y constante contra los cristales. Llevaba días cayendo sin cesar, con un ritmo ininterrumpido. No era aguacero, ni torrencial, ni un simple goteo, sino más bien una llovizna persistente, que se deslizaba lenta pero incesante.

Baekhyun observaba el agua correr como dedos sobre los vidrios. Cada gota seguía el camino de la anterior, tomando la ruta de menor resistencia. Las gotas se movían como en una danza, deslizándose y deteniéndose casi al compás de un ritmo. Afuera estaba oscuro, y adentro también. Baekhyun había apagado las luces. Cuando estaba solo en el penthouse, a menudo se sentía como un reptil en una vitrina, porque todos podían mirar hacia adentro, pero él no podía ver hacia afuera. La sensación de claustrofobia era aún más fuerte, pues llevaba varios días confinado en el apartamento. No tenía trabajo, y las pocas pistas que tenía, las había ignorado. Ya no estaba tan desesperado como para arriesgar sus cámaras y su comodidad, sentado bajo la lluvia, por la mínima posibilidad de capturar una foto espectacular que impulsara su prácticamente inexistente carrera. Suponía que todos los criminales con un mínimo de sentido común estarían haciendo lo mismo que él: quedarse quietos y secos.

Excepto uno.

Eran casi medianoche, y no había visto a Chanyeol desde la mañana anterior. No era que no hubiera estado en casa: había un cigarrillo apagado en un cenicero que Baekhyun había vaciado justo ayer. Falta un poco de arroz y miso en el refrigerador. En la ropa sucia había calcetines, calzoncillos y una camisa de vestir arrugada, señal de que Chanyeol había llegado mientras Baekhyun dormía y se había ido antes de que despertara. Tal vez, si durmieran en la misma cama, Baekhyun se habría dado cuenta. Pero no dormían en la misma cama. En ocasiones, había sentido la tentación de meterse en el gigantesco colchón sueco, con sus sábanas de 3000 hilos y montones de almohadas, en lugar de su pequeña cama individual, con su colchón delgado como papel y unos resortes dolorosamente saltarines. A veces, Baekhyun se preguntaba si Chanyeol lo había hecho a propósito, para atraerlo a su cama, pero dudaba que Chanyeol fuera tan sutil. Si Chanyeol quisiera tenerlo en su cama, simplemente lo cargaría al hombro y lo dejaría allí.

Baekhyun apoyó la mejilla en la palma de la mano y suspiró fuerte. Era la octava vez en una hora, pero no había nadie para contarlo ni para notarlo.

Le molestaba, y se decía que no debería. Chanyeol y él no eran más que compañeros de piso glamorizados. Amigos con derechos, excepto que en realidad ni siquiera eran amigos.

Eso lo llevaba de vuelta a la misma pregunta que lo atormentaba desde hacía semanas, meses… años, desde el momento en que conoció a Chanyeol, para ser honesto. ¿Qué era él para Chanyeol? ¿Qué papel desempeñaba en el guion de su vida? ¿Un extra de fondo? ¿Un actor secundario? ¿Un protagonista?

En la historia de la vida de Chanyeol Park, ¿acaso el nombre de Takaba Baekhyun merecería siquiera una mención honrosa?

El rubio frunció los labios en un mohín de enojo y se levantó del sofá para dar una caminata frustrada por el penthouse. Terminó con la mano apoyada contra el vidrio del balcón. La lluvia escurría entre sus dedos, desapareciendo en el cristal tras su mano. Miró hacia la ciudad y se preguntó, por centésima vez, dónde estaría Chanyeol a una hora tan avanzada de la noche.

Su mirada se desvió hacia el periódico colocado junto al sillón del hombre mayor, y Baekhyun apartó los ojos rápidamente, como si no quisiera recordar. Pero eso no impidió que los hilos de los celos se arrastraran de nuevo hasta su pecho. Hacía unas semanas, otra foto de Chanyeol y Sandara o había aparecido en la sección de sociales. No era la primera. Desde aquella noche en que los vio juntos, no podía evitar estar pendiente. Cada pocas semanas, parecía surgir otra imagen de ellos en internet, en revistas de chismes o en el periódico. Y le dolía.

Le dolía profundamente.

Le dolía porque Baekhyun sabía que Chanyeol tenía el poder de evitar que esas fotos vieran la luz. Tenía el dinero y la influencia para enterrarlas tan hondo que nadie jamás las vería.

Y no lo hacía.

Lo que solo podía significar una cosa: que Chanyeol *quería* ser visto con ella, que se enorgullecía de aparecer en público a su lado. Y aunque fuera solo una jugada estratégica de poder, igual dolía, porque nunca, ni una sola vez, se había permitido ser visto en público con Baekhyun. Chanyeol podía bajar la ventanilla de una limusina e invitarlo a una reunión privada, o encontrarse con él en su oficina, pero siempre había tenido sumo cuidado de nunca caminar por la calle a su lado, ni sentarse juntos en un restaurante. Y desde luego, jamás lo llevaría a un estreno de cine, vestido con su mejor traje, con el brazo protector alrededor de su cintura, la mano posesaiva en la curva de su espalda… no como lo había hecho con Sandara. Baekhyun se estremeció, como si intentara olvidar el recuerdo, pero no podía. No había podido desde aquella noche.

La imagen de lo perfectos que se veían juntos se le había incrustado bajo la piel como una astilla. El dolor ardía, el recuerdo volvía a él a todas horas, día y noche, y trataba de distraerse haciendo o diciendo algo en voz alta, cualquier cosa para sacar su mente de ese camino y olvidarlo. Pero no podía, y siempre estaba ahí, esperando a que se sintiera inseguro o vulnerable para alzar su fea cabeza y recordarle que Chanyeol no quería ser visto con él en público.

Chanyeol no quería ser visto con él en público.

Se avergonzaba de él.

Baekhyun era su pequeño chapero sórdido; su sucio y vulgar affair, guardado en la oscuridad y escondido tras puertas cerradas. Lo que fuera que tuvieran, Chanyeol no quería que nadie lo supiera.


Lo avergonzaba.

Baekhyun lo avergonzaba.

Las lágrimas le ardían en los ojos y se tapó el rostro con las palmas, sacudiendo la cabeza de un lado a otro como si fuera un *Etch-A-Sketch* y eso bastara para olvidar.

Incluso si no se trataba de *él*, sino del tabú de una relación homosexual, seguía siendo obvio que, dos años después, Chanyeol no tenía ningún interés en integrar a Baekhyun en su mundo. Seguía siendo solo alguien que Chanyeol mantenía al margen de su vida diaria y de toda esa gente rica, poderosa y hermosa con la que se rodeaba. Gente que no se parecía en nada a Baekhyun.

Al estúpido de Baekhyun, que usaba calzoncillos ridículos y pantuflas de conejo, que cuidaba la casa de Chanyeol, le cocinaba y le calentaba la cama. Que habría dado cualquier cosa por una foto de ellos juntos. Que no deseaba nada más que caminar por la calle tomado de la mano de Chanyeol, para que todos lo vieran. Que ni siquiera merecía una llamada cuando Chanyeol pasaba la noche fuera con su novia.

Las lágrimas nublaron su visión hasta que las apartó con rabia. Al menos esas gotas sí podía controlarlas, a diferencia de la lluvia afuera… y de Chanyeol. No podía hacer nada con el clima, ni con él.

Caminó por el pasillo hacia su habitación, deteniéndose solo un momento para mirar hacia el dormitorio de Chanyeol. Estaba vacío y oscuro, la cama perfectamente tendida, sin un solo objeto fuera de lugar. Probablemente dormiría en otro lugar esa noche. En la cama de alguien más. Quizá en la de Sandara. No era como si Chanyeol no hubiera admitido que era bisexual, y bisexual significaba que le gustaban tanto hombres como mujeres.

Pero una cosa no era igual a la otra. Baekhyun no era una mujer. Así que no podía darle todo lo que Chanyeol necesitaba. No estaban oficialmente *juntos*, así que tampoco era que lo estuviera engañando.

Pero igual dolía como si así fuera.

Baekhyun se abrazó los codos, porque así le dolía menos el pecho, mientras se dirigía a su cuarto.

Se quitó la camiseta y dejó caer los calzoncillos al suelo. Debería haberlos echado al cesto de la ropa sucia, pero supuso que no importaba, ya que nadie más que él vería el desorden.

Acostado solo en la cama, escuchó la lluvia en la oscuridad. Debería haberlo arrullado para dormir, pero no podía, así que se quedó ahí, escuchando, hasta perder la noción del tiempo. Podrían haber pasado treinta minutos o tres horas cuando, finalmente, oyó el sonido que en realidad esperaba.

La puerta principal se abrió y cerró. Pasos pesados avanzaron por el pasillo. Oyó el tintineo del hielo en un vaso y el sonido del whisky al servirse. El sillón de cuero crujió cuando Chanyeol se sentó. Podía imaginarlo con claridad: en su trono, fumando un cigarrillo y bebiendo whisky, porque, claro, ¿para qué iba Chanyeol a prepararse una cena decente?

Baekhyun contempló levantarse a ver si necesitaba algo, pero… seguramente ya había cenado. *Con ella*.

Apretó la almohada bajo su cabeza y se dio vuelta. Si Chanyeol tenía hambre, que se sirviera solo. Baekhyun no era su esposa, por mucho que interpretara el papel a la perfección, y desde luego no iba a prepararle la cena después de una velada con su amante.

Pasaron largos minutos. Baekhyun lo imaginó leyendo el periódico que él había dejado allí para Chanyeol. Revisaría primero la sección de negocios, luego la de bolsa, después política y finalmente tecnología. Tenía tantas ganas de ir hacia él, pero seguía enfadado y dolido.

Finalmente, escuchó a Chanyeol levantarse y dirigirse hacia su dormitorio, pero el corazón de Baekhyun dio un vuelco cuando, en lugar de entrar al suyo, Chanyeol se detuvo y caminó por el pasillo hasta plantarse frente a la puerta de Baekhyun. Permaneció allí un largo rato, como sopesando si girar el picaporte o no. Baekhyun se preguntó vagamente si comprobaría primero si estaba cerrada antes de abrirla de golpe.

Con suavidad y cuidado, como si Chanyeol intentara no despertarlo, el picaporte giró y la puerta se abrió. Una tenue luz iluminó el borde inferior de la cama de Baekhyun. La piel desnuda de Baekhyun se erizó al sentir la mirada de Chanyeol sobre ella. Deseó haber cubierto su torso con las sábanas, pero ya era tarde: si se movía, Chanyeol sabría que estaba despierto, y entonces tendrían que hablar... y Baekhyun no sabía qué decir.

Permaneció inmóvil, apenas cubierto por las mantas, mientras Chanyeol se quedaba en el umbral. No se movió. Respiró lenta y profundamente, con los ojos cerrados, fingiendo estar dormido.

Chanyeol solo lo observaba.

Se limitaba a estar allí, mirándolo dormir.

Era increíblemente inquietante y acosador.

Baekhyun se preguntó cuántas veces habría hecho esto antes.

Su corazón latió con fuerza cuando Chanyeol se acercó lentamente y se inclinó sobre él. Tomó el borde de la manta y la subió para cubrir sus hombros. Pero cuando sus dedos rozaron la nuca de Baekhyun, este no pudo evitar estremecerse y girarse, encontrándose de pronto con la intensa mirada oscura de Chanyeol, sus ojos marrones reflejando sorpresa.

Un fuego pareció encenderse en esas profundidades oscuras, y Baekhyun intentó darse la vuelta para enfrentarlo mejor, pero la palma de Chanyeol se apoyó firmemente en la curva de su espalda, inmovilizándolo. La manta que acababa de arroparlo fue arrastrada hacia sus pies, dejándolo completamente expuesto en la penumbra del pasillo. Baekhyun podía casi sentir el calor de esa mirada recorriendo sus piernas, muslos, nalgas... Intentó girarse de nuevo, pero la mano de Chanyeol se lo impidió.

El colchón cedió bajo el peso del hombre al montarlo, aprisionando el cuerpo boca abajo de Baekhyun. Este no pudo hacer más que mirar fijamente la pared frente a él, sintiéndose totalmente expuesto, vulnerable, ni siquiera apoyado sobre sus rodillas, sino aplastado contra el colchón por la mano en su espalda. Un escalofrío lo recorrió al notar los dedos húmedos de saliva de Chanyeol presionando su entrada. Dolió cuando lo penetraron, demasiado rápido, demasiado rudo, demasiado intenso. Exactamente como le gustaba... y Chanyeol lo sabía.

Pero, ¿realmente le gustaba así... o simplemente era la única forma que conocía?

Jadeó cuando el dedo de Chanyeol se curvó dentro de él y su pene se estremeció. Se hinchó donde estaba doblado y atrapado entre sus piernas, y la otra mano de Chanyeol se movió para acariciarlo hasta que alcanzó su máxima dureza. Odiaba cómo sonaba su gemido en el silencio. A continuación, se oyó el sonido de Chanyeol buscando en la mesita de noche y destapando el frasco de loción que Baekhyun guardaba allí. Sin motivo alguno. Porque a veces se le secaba la piel. Eso era todo.

Los dedos gruesos le rozaron el ano mientras Chanyeol los sacaba lentamente. La saliva nunca era un buen lubricante. Era un poco pegajosa y tiraba de la piel cuando Chanyeol se movía dentro de él, lo que hacía que su ano se sintiera sensible y en carne viva incluso antes de que Chanyeol lo penetrara. Afortunadamente, Chanyeol nunca escatimaba en lubricante cuando llegaba el momento decisivo. Era la única forma en que alguien tan pequeño como Baekhyun podía recibir a alguien tan grande como Chanyeol. Mucho, mucho lubricante.

La ranura entre sus muslos se sentía húmeda mientras Chanyeol presionaba contra él, con los pulgares encajados en la nalga regordeta de Baekhyun, abriendo su raja para que su agujero estuviera abierto y expuesto. La penetración fue lenta, pero estiró a Baekhyun tan rápido y tan completamente que le hizo arder por dentro. La mano de Chanyeol permaneció en el hueco de su espalda, al mismo tiempo que le frotaba suavemente con el pulgar y lo dominaba por completo. Chanyeol lo estiró más y más, finalmente penetrándolo hasta el fondo y luego retirándose, antes de volver a presionar hacia adentro. Se movió con fuerza e insistencia, conquistando fácilmente la resistencia natural de los músculos de Baekhyun, hasta que estuvo follando en un espacio que Chanyeol había excavado en el cuerpo de Baekhyun con su polla; un espacio creado por él, un espacio que era solo para él.

Había un lugar así también en el pecho de Baekhyun, centrado debajo de su esternón izquierdo.

Podía sentir su propia polla, dura y derramando un charco de líquido preseminal en las sábanas entre sus piernas. Quería cerrar los muslos para aumentar la fricción, pero no podía. No podía hacer nada más que quedarse allí tumbado como una muñeca con las piernas abiertas y recibirlo. La forma en que Chanyeol rozaba la cabeza de su pene contra la próstata de Baekhyun hizo que no tardara mucho en correrse. Lo hizo con un largo gruñido y empapó las sábanas que agarraba con las manos.

Chanyeol se tumbó completamente sobre Baekhyun hasta que le costaba respirar, con la cara presionada contra el hueco entre sus omóplatos y los dedos clavados en las caderas de Baek. Lo folló con fuerza, golpeando su sexo follado de una manera que nunca había hecho antes de que Baekhyun se corriera. A Baekhyun le parecía que Chanyeol disfrutaba más follándolo cuando él ya había terminado, y que solo lo hacía para complacerse a sí mismo. Pero eso no era justo, ¿verdad? Porque Chanyeol siempre se aseguraba de correrse primero.

La pelvis de Baekhyun se empujaba hacia adelante y hacia atrás mientras yacía allí, boca abajo como una muñeca, dejando que Chanyeol lo follara tan fuerte como quisiera sin quejarse. Sabía que por la mañana tendría moretones. Su propia polla estaba blanda, flácida e inútil, y yacía en un charco de su propio semen. Nunca se había sentido tan poco hombre. Chanyeol no lo llevaría a cenar a un buen restaurante. No le cogería de la mano en público. Pero haría esto.

Quizás esto era todo lo que Chanyeol quería de él.

Quizás la razón por la que Chanyeol lo mantenía a su lado era porque nunca pedía más. Porque era fácil.

Porque no lo respetaba.

Cuando Chanyeol finalmente entró en él, la cálida semilla llenó su interior y Baekhyun hizo una mueca de dolor al retirarse. Sus nalgas parecían haber sido ablandadas por las duras caderas de Chanyeol. El semen se derramaba de su culo, aumentando el charco que se estaba formando. Se sentía sucio. Se sentía usado. Así que se quedó allí tumbado, sin hacer ningún esfuerzo por salir de aquel desastre. Apartó la cara, fingiendo indiferencia.

Se preguntó distraídamente por qué Chanyeol nunca había usado un condón con él. Quizás simplemente asumió que

Baekhyun nunca se acostaría con nadie más. Lástima que Baekhyun no supiera lo mismo de Chanyeol. Supuso que era un poco tarde para insistir en ello ahora. El gato estaba fuera de la bolsa, por así decirlo, fuera de la bolsa y dentro de su culo desprotegido. Se preguntó con amargura si Chanyeol usaba protección con ella.

Chanyeol utilizó la esquina de su sábana limpia para limpiar el desastre entre las piernas de Baekhyun y le molestó enormemente que Chanyeol hubiera entrado en su habitación y le hubiera estropeado las sábanas y ahora él tuviera que irse a su bonita cama limpia y dormirse y...

—¡Eh! —gritó cuando Chanyeol lo giró y lo levantó en brazos.

Chanyeol solo le sonrió con la ceja. Chanyeol era el único que podía sonreír con solo mover una ceja.

—¿Qué estás haciendo? —Luchó por que lo bajara, pero fue inútil. Chanyeol lo bajaría cuando estuviera listo y ni un minuto antes.

—Te estoy poniendo donde perteneces —dijo Chanyeol en voz baja y con seguridad.

Entonces lo dejó caer en el lado de la cama más cercano a la ventana, lejos de la puerta.

Baekhyun observó los músculos de su amplia espalda mientras se sentaba en el lado opuesto de la cama y terminaba de desvestirse. Se quitó la camisa, los pantalones, los calcetines y los zapatos. Se tumbó y se giró para mirar a Baekhyun más rápido de lo que el chico esperaba y, por un momento, le sorprendió lo cerca que estaba la cara de Chanyeol de la suya. Sus miradas se cruzaron y las sombras del exterior se proyectaron sobre los rasgos de Chanyeol.

Baekhyun quería hablar. Quería preguntarle dónde había estado. Quería preguntarle con quién había estado. Pero las palabras se le atragantaron en la garganta. Se giró para mirar por la ventana. La mano de Chanyeol se movió para posarse sobre su vientre, sujetándolo mientras Chanyeol se colocaba detrás de él. Baekhyun se tensó, fingiendo indiferencia una vez más, pero no se alejó del calor del cuerpo del hombre más grande.

Seguía lloviendo fuera. Lloviznaba. Las gotas caían una a una, resbalando sin cesar por el cristal siguiendo el mismo camino que habían seguido todo el día, y el día anterior, y el día anterior... recordándole a Baekhyun todas las cosas que no podía cambiar. -