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—Gi, ¿te gusta? —preguntó Namjoon con una sonrisa tranquila, señalando la pequeña cajita de terciopelo que acababa de dejar sobre la mesa del restaurante.
Yoongi parpadeó varias veces, sin atreverse a abrirla. Ya bastante había sido la sorpresa de que su novio lo recogiera con su auto de lujo, y ahora esto.
—Namu… —murmuró, bajando la mirada.— Te he dicho que no hacía falta…
Namjoon rió suavemente y sin dejar de mirarlo con ternura, empujó la cajita hacia él.
—Yoon, no es el dinero que cuesta, es que pensé en ti cuando lo vi, eso lo hace especial.— Explico avergonzado
Con un suspiro resignado y un leve sonrojo en las mejillas, Yoongi abrió la cajita. Adentro había un llavero en forma de gato, sencillo pero brillante, con una pequeña palabra en la parte trasera: “Te amo .”
Yoongi no supo si reír o esconderse debajo de la mesa.
—Eres insoportable… —dijo, aunque sus labios ya se curvaban en una sonrisa tímida.
Namjoon, encantado con esa reacción, apoyó su barbilla en la mano y lo miró como si el mundo se detuviera.
—Tú eres la mejor inversión de mi vida.
Yoongi rodó los ojos, pero el calor en su pecho le dejó claro que, aunque los regalos lo pusieran nervioso, había algo que el dinero jamás podría comprar: la forma en que Namjoon lo miraba.