El inicio
Donde el amor no siempre es suficiente.
Lo que está destinado a ser, será, y lo que no, simplemente no pasará.
Capítulo 1
Un nuevo comienzo
En el bello año de 1500, el tres de mayo específicamente. El reino de Patriarchate of Vole dio a conocer al heredero del reino, el rey Isak III Lamburche y su esposa Patricia dieron la bienvenida a el varón Izaro Lamburche. Sin embargo, la labor de parto había sido laborioso y peligroso, por lo que, pasada un par de horas, la reina Patricia partió del mundo terrenal.
En otro lado del reino, una campesina daba a luz con ayuda de su esposo y la madre de la iglesia. Solome nació, siendo recibido por sus padres con cariño, un bebe de cabellos dorados y rizados se convertiría en la adoración de los jóvenes padres.
-----Su majestad -dijo el hombre a la vez que realizaba una reverencia- me he enterado de lo sucedido, mis condolencias.
El rey cansado, suspiro.
------No hay nada que lamentar, él bebe esta saludable, y lo más importante, es un varón.
El líder de la guardia real se sorprendió al oír las palabras del rey, sabía que él y la reina no habían contraído matrimonio por amor, pero suponía que mínimo había un respeto y aprecio.
------Mejor dime, ¿Cómo está el reino? ¿todo en orden?
-------Todo bajo control majestad. Hubo algunos rebeldes cuando se anunció el nacimiento del príncipe, pero pudimos detenerlos a tiempo.
-------Me alegra oír eso Samuel, buen trabajo. Puedes retirarte a tu hogar, ¿tu esposa está embarazada no?
--------Así es majestad, apenas tiene unas semanas, pero me aseguro de mantenerla saludable.
--------Bien hecho capitán, en ese caso, vuelva a casa, el próximo conde Caspian debe tener todas las atenciones, yo le diré a Emmanuel que vigile esta noche.
------Gracias majestad, en ese caso, con permiso.
El guardia Samuel regreso a su hogar, siendo recibido por el aroma delicioso de la cena recién preparada. Samuel se acercó feliz a su esposa, a quien abrazo y beso cariñosamente, ella rio enternecida por tales muestras de afecto.
------Llegas temprano
-------Mi mujer está en espera de nuestro conde, no puedo dejarla sola mucho tiempo.
--------Dios Samuel, estoy bien
--------Lo sé, pero no quiero perderme ningún momento de tu embarazo.
--------¡Papiii! – llego corriendo una pequeña de dos años, quien fue alzada en brazos de su padre y cargada con cariño.
--------Mi linda princesa, ¿Cómo está mi tesoro?
-------Bien…! – exclamo con alegría la niña- ¿Pincipee?
-------Si princesa, ya nació el príncipe, tu futuro esposo.
La pequeña familia se dispuso a cenar, platicando animadamente sobre el futuro prometedor que veían venir; sin pensarlo, pasaron ocho meses volando, era el día del nacimiento del bebe de Samuel, veintitrés de febrero para ser exactos, todo era esperanza e ilusión, la cual se rompió al saber el sexo del bebe.
------¡¿Una niña?!
-------Capitán, sabemos que usted esperaba un varón, pero esta criatura es su hija, no puede rechazarla, fue lo que dios le mando. -dijo la madre de la iglesia, el hombre suspiro, ¿Por qué dios lo castigaría con una hija? Él quería un varón para asegurar el futuro de Sonia.
Sentía que sus planes se demoraban al mirar a ese bebe, su intención era tener a un hombre fuerte que cuidara a su hermana, mantener el titulo en la familia con un varón, darle refinamiento a su hija para que sea la futura reina, pero una segunda niña no le serviría.
Miro a su esposa con enojo, le había dado nuevamente una beba, ¡¿Dónde estaba su niño fuerte y conde?!
-------Ignacia, te dije estrictamente que necesitaba un niño. -espeto con irritación Samuel, mientras devolvía a la beba a los brazos de su esposa.
-------Samuel yo… comí huevos, carne… ¡pescado...! tal y como me dijo tu madre, eso haría que tuviéramos un niño, amor yo puse de mi par-
-------¡Cállate! – grito el capitán, cortando la voz temblorosa y desesperada de su esposa – No quiero oír tus explicaciones… -el hombre tomo sus cosas y camino hacia la puerta, Ignacia grito desesperada al ver a su marido con intenciones de marcharse.
------¡Samuel…! ¿...A dónde vas?
-------A donde no estén tú y esa mocosa, me llevare a mi princesa, regreso mañana.
Sin mas la puerta fue cerrada de un portazo estruendoso, del cual siguió un abrupto silencio.
La partera preocupada se acerco a ver a la madre, preocupada, pero Ignacia únicamente le extendió a la niña.
------No quiero verla. -dijo con una voz fría la mujer, la partera la miro sorprendida.
-------Pero señora, es su hija…
--------¡No quiero verla dije! – en cada palabra su voz se rompía más, la partera asustada por la negativa de ambos padres, tomo a la pequeña en brazos.
¨Dios por favor…. Ayúdale a estos padres a ver que su hija no es ningún error...¨ pidió la partera