Abominación desoladora

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Sinopsis

En el año 2123, un destello abrasador quiebra el cielo de Chibika, Arizona, y una ciudad entera se desvanece bajo una sombra de cenizas. Lo que parece un accidente nuclear esconde un enigma que amenaza con consumir mucho más que una urbe. Evan, un agente marcado por un pasado que lo persigue, y Alice, una mujer misteriosa se lanzan a una misión donde la verdad es más peligrosa que cualquier arma. Mientras el periodista Lars Keller, comienza a desenterrar pistas que nadie debería encontrar. En un mundo donde la confianza es un lujo y la tecnología un arma de doble filo, cada paso los acerca a un abismo sin retorno. Abominación Desoladora es un laberinto de suspense, acción y revelaciones donde la verdad tiene un costo mortal. ¿Qué hallará Keller y hasta dónde se arriesgarán Evan y Alice para desvelar un misterioso proyecto corporativo?

Genero:
Scifi
Autor/a:
carlos osvaldo
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Por: Lars Keller — The Shield Journal, 1 de octubre de 2123

Testimonio de William Turner, granjero de Eagar, Arizona

“Estaba echando heno a mis ovejas cuando ocurrió. La noche estaba tranquila, con el cielo lleno de estrellas, cuando un rugido profundo hizo temblar la tierra bajo mis botas. Después vi un destello cegador, como un relámpago roto, en dirección a Chibika, y una nube en forma de hongo que se alzó sobre el horizonte. Me quedé helado. Solo pude decir: “El fin del mundo.”

Mi hijo estaba en Chibika. Lo llamé, pero no contestó. La carretera AZ-261 parecía arder bajo un resplandor que pulsaba y devoraba la oscuridad de la madrugada. Esa luz... esa maldita luz... se lo llevó todo.”

El sábado 27 de septiembre, a las 4:44 a.m., hora estándar de la montaña, el Servicio Geológico de Estados Unidos registró un sismo de magnitud 8.3, con epicentro en Chibika, junto a Reservation Lake en el condado de Apache, Arizona. Minutos después, comenzaron a circular imágenes en redes sociales mostrando viviendas colapsadas, carreteras fracturadas y una nube gigantesca en forma de hongo elevándose en el horizonte. El temblor se sintió incluso en ciudades como Phoenix y Albuquerque.

A las 8:28 a.m., hora del este, el presidente Adam Spencer se dirigió a la nación desde el Despacho Oval, confirmando un accidente nuclear en el reactor Fusion-Induced Resonant Extractor (F.I.R.E.) de Chibika. Según la versión oficial, la falla en la planta provocó el sismo y arrasó la ciudad. Las cifras preliminares hablan de al menos 874 muertos y más de 5,000 heridos en los poblados vecinos. Spencer declaró Chibika zona de desastre y ordenó un perímetro de exclusión de 70 kilómetros.

Cientos de efectivos de la Guardia Nacional, bomberos, obreros civiles y equipos de rescate fueron desplegados, junto con expertos nucleares, epidemiólogos de la Agencia de Control y Prevención de Enfermedades y técnicos del Departamento de Salud. Su misión: buscar sobrevivientes y evacuar a las comunidades cercanas a la zona cero.

Chibika era una ciudad de medio millón de almas. Para la mañana del 29 de septiembre apenas se contabilizaban poco más de doscientos sobrevivientes. La tragedia ya es considerada una de las peores en la historia del país.

“No tenemos todas las respuestas todavía. Pero les juro por mi vida que las encontraremos. Hoy... solo nos queda el silencio y el dolor.”— presidente Adam Spencer, mensaje desde el Despacho Oval.

El reactor F.I.R.E., operado por el famoso consorcio multinacional Omnidyne Corp., había sido inaugurado hace diez años como símbolo de una nueva era energética. Hoy, sus ruinas siguen ardiendo a lo lejos, convertidas en un epitafio de un optimismo de progreso tecnológico perdido.

Mientras tanto, familiares de las víctimas se concentran en la carretera FR-273A (Pinedale Pass), junto con la prensa internacional. Todos se agolpan tras el bloqueo militar. Algunos todavía esperan rescates; otros solo buscan saber si queda algo que enterrar.