Prólogo
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Todos sabemos que hay algunos Shinkis que dan su vida y arriesgan su nombre por sus Dioses jurando lealtad eterna a estos mismos, estos Shinkis luego son denominados Shinkis benditos, a simple vista es algo fácil y normal, pero no lo es.
Sin embargo, convertirse en una regalía bendita no es tan fácil como parece; se trata de la protección del dios con la propia vida de la Shinki, arriesgando a que su nombre sea borrado y su propio Dios sufra dicha pérdida, pero al menos ellos no morirán.
Se dice que un Shinki sólo puede convertirse en una regalía bendita en situaciones especiales, una vez que un Shinki se convierte en una regalía bendita, la nueva forma va a durar para siempre, y también gana un aumento de potencia en forma de arma. Esta acción es algo que es“normalmente”visto en algunos Shinkis, pero algo que no es comúnmente visto y algo que pasa cada miles de años, es la transformación de un Shinki a un Dios, claro que debe de cumplir ciertos requisitos, este Shinki debió de haber rechazado a su nombre por algún motivo que involucre la salvación de su Dios o Diosa correspondiente, este Shinki sin duda debe de entregar su vida por algún deseo propio de otro Shinki y de este deseo nacerá como Dios.
Hace miles de años existió una Diosa con tantas reliquias que entre ellas mismas comenzaron a corromper a su Diosa, entre sus Shinkis más cercanos y que más deseaban su bien estar estaba su futuro guía, Kazuma, él solo quería ver sana a Bishamon, la Diosa de la guerra, él fue con Yaboku, el Dios de la calamidad, y deseó el bien de su Diosa, le pidió que asesinara a los corrompidos por el bien de ella, bien sabía lo que hacía, pero arriesgaría todo por la persona que le salvó la vida en primer lugar. El Dios Yaboku fue y comenzó la masacre del clan “Ma”, dejando solo vivir a quien no estuviera corrompido, es decir, de aquella masacre sólo sobreviviría aquel hinki que pidió el deseo, todos los demás shinkis estaban siendo asesinados por el Dios Yaboku, pero mientras asesinaba a los Shinkis de Bishamon, entre ellos había una pequeña niña, la cual no aparentaba el tener más allá de los 10 años cumplidos, al menos el cuerpo físico con el cual vivió, esta pequeña lloraba por lo que sucedía, Yaboku tenía la katana en su cuello dispuesto a cortarla en dos hasta que ella habló.
- Deseo... Deseo vivir... -
Ella levantó la vista y vio el rostro del Dios Yaboku, sus ojos no mostraban miedo hacia él, ella no le temía, este escuchando su deseo y al ver lo que le ofrecía entre sus manos dijo.
- Tu deseo ha sido escuchado, pero deberás renunciar a tu nombre y venir conmigo... Tengo otro Deseo que cumplir aquí -
- ¡Lo acepto! - Grito inmediatamente sin pensarlo dos veces - ¡Quiero vivir! ¡Yo renuncio a mi nombre! ¡Cumple mi deseo, Dios Yaboku! -
En ese momento su nombre, el cual estaba en su brazo derecho, comenzó a brillar y este fue quebrado en el aire, el Dios Yaboku siguió y completó con el deseo de Kazuma y luego desapareció con la muchacha a quién debía de cumplir su deseo.
Ya lejos del templo de Bishamon, Yaboku devolvió a Nora a la normalidad y siguieron caminando.
- No debiste hablarle salvado, tenías un deseo por cumplir -
- Lo sé... Pero ella también tiene su propio deseo y no dejaré ningún deseo sin cumplir... Mucho menos uno como el de ella ... -
Todos en silencio llegaron a un pequeño lugar donde este Dios sin hogar ni Templo descansaba.
- ¿Cómo te llamas? -
- Yo... Me llamaba Tsukaima... Yo... -
- Tsukaima... ¿Cuál es tu verdadero nombre? -
- Me llamo... Me llamo Nyeri -
- Ahora si nos entendemos, cumplí tu deseo, ya te puedes ir -
- No tengo donde ir, yo... Te pido poder quedarme... Sólo será un tiempo -
- Yaboku, es mala idea que... -
- Solo no estorbes -
Sin más que decir, y dejando sin habla a Nora, el Dios Yaboku se fue a acostarse donde acostumbraba a hacerlo.
(...)
Pasaron los años y Nyeri seguía junto al Dios Yaboku, y junto a la insoportable Nora, un día de regreso de su paseo de fin de semana, vio cómo había dos personas, una de ellas estaba agonizando de dolor, y el otro estaba a su lado sin vida, vio cómo es que pedía levemente ser salvado, quería vivir, pero no podía hacer nada, sin importar ella se acercó y se percató de que su cuerpo estaba corrompido y que era un espíritu errante.
- Te... Te lo pido... Yo... Yo deseo vivir... Deseo poder ser salvado... -
Nyeri sin saber que hacer solo dijo las palabras que dijo Yaboku al momento de salvarla a ella, después de todo, él estaba en su misma posición hace ya mucho tiempo atrás.
- Tu deseo... Ha sido escuchado... -
En ese momento una gran luz cubrió el cuerpo de Nyeri, ella recordó el momento en que su antiguo nombre había desaparecido, era una luz parecida, pero era más poderosa, y sin darse cuenta ella comenzó a decir.
- Tú, que has sido corrompido y mi salvación es tu destino, sin lugar a donde ir o a dónde regresar, te garantizo un lugar al cual pertenecer, mi nombre es Nyeri, llevando un nombre póstumo, deberás quedarte aquí y sanar, con este nombre haré de ti mi siervo y garantizo tu salvación. ¡Con este nombre y su alterno, usaré mi vida para volverte un Shinki! ¡Tú eres Katsu! ¡Y de Shinki Katsu! ¡Ven, Kakki! -
El espíritu errante que agonizaba se convirtió en una luz, para luego en manos de ella aparecer una pequeña y oxidada Katana que lentamente se fue sanando, para luego quedar en una reluciente Katana.
- Katsu... -
Pronunció ella asombrada por lo que acababa de pasar, mira sus manos y se da cuenta de que su pequeño y frágil cuerpo había cambiado, ya no era una niña, era una mujer, ya no era un Shinki... Ella ahora era una Diosa...
- Diosa de la Salvación - Él pronuncia eso y la mira sonriente, a pesar de no haber podido salvar a su compañero, ella logró cumplir su deseo.
(...)
- Cumpliste mi deseo Yaboku... Te debo mi vida... Gracias -
Y sin más palabras la nueva Diosa y su primer Shinki comenzaron su nueva caminata en busca de más Shinkis que puedan salvar, y deseos que puedan cumplir.
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