The Reaper Meets Her -1-
Me quedo mirando las distintas cámaras. Observo a los malditos americanos entregarse a sus depravaciones.
No es que tenga un problema con sus deseos. Yo también los disfruto. Es solo que los americanos le quitan la elegancia a este estilo de vida. Lo convierten en un circo de monos.
Me recuesto mientras bebo un trago. Veo a los invitados entrar y escucho al portero grabar sus nombres.
—Master Bate Her. Más uno —dice el portero.
Hago un ruido de desprecio. Cero sutileza.
—Mike Hunt —dice otro invitado. Pongo los ojos en blanco y bebo un sorbo.
—Nanaya —dice otra.
Maldita sea, esto es una fiesta sexual. Por lo menos ponte el nombre de una diosa del sexo. Vuelvo a poner los ojos en blanco, harto de lo obvios que son todos.
Después de aguantar unos cuantos nombres más, estoy por servirme otra copa. En eso, los siguientes invitados me llaman la atención. Para ser exactos, me fijo en la mujer que acompaña al tipo.
Lleva una bata rojo brillante abierta. Debajo tiene un vestido blanco y una máscara roja que le cubre toda la cara.
—BJ Ghost y su acompañante —dice él.
Qué nombre tan espantoso se puso.
Suelto un bufido. —Blowjob Ghost —digo, riéndome de mi propio chiste.
Caminan desde la entrada hacia la barra, donde él pide un trago largo. No les quito la vista de encima. Hay algo en su actitud y en su forma de caminar por la fiesta que me tiene embobado. Su vestido blanco hace un contraste perfecto con su piel color canela.
Se encuentran con otro cliente. Después de un rato, se dirigen a una de las salas privadas. El tal Blowjob casi la empuja al cuarto en cuanto entra la tercera persona.
En todo momento noto que ella está tensa. Se siente incómoda con el trato entre Blowjob Ghost y el tercero.
Niego con la cabeza. Tengo que seguir con lo mío.
Bip, bip.
Presiono mi muñeca. —Reaper.
—El equipo Alpha está en espera y el resto de seguridad en posición —dice Jasper, mi jefe de seguridad.
—¿Y tú dónde estás? —le suelto.
—Recorriendo la fiesta. Disfruto de la vista mientras me muero de envidia —dice bromeando.
—Como si te interesara algo de lo que ofrecen estos americanos —le digo.
—Oye, que yo soy americano, ¿sabes? —dice fingiendo indignación.
—Sí, claro, expatriado. —Pongo los ojos en blanco y cuelgo.
Él me levanta el dedo medio frente a una de las cámaras. Yo me río mientras bebo un sorbo de whisky. Miro hacia uno de los pasillos y veo a una pareja discutiendo fuerte. Me acerco más a la pantalla. Estoy seguro de que es la acompañante con el tipo de Blowjob.
El hombre mueve las manos de forma agresiva hacia ella. Ella se encoge. Le dice algo con las manos y él golpea la pared junto a ella, haciendo que se haga chiquita. Aprieto el vaso y el hielo tiembla en mi bebida. Odio a los hombres abusivos y está claro que este imbécil lo es.
Subo el volumen para ver si tengo que mandar a Jasper para allá.
—Se notaba que te gustaba demasiado —le sisea él con rabia.
—Hice lo que me pediste —responde ella. Su voz suena firme, aunque su postura esté tensa.
—¿Te gustó chuparle la polla a otro hombre? —le susurra de forma amenazante.
—No... Yo nunca quiero estar con otros hombres, Ghost. Eres tú el que quiere, no yo —dice ella con seguridad.
Es una guerrera.
—Pues lo hiciste demasiado bien. Recuerda a quién perteneces —dice él entre dientes.
—Lo. Sé —dice ella, harta de la situación.
—Entonces deja de comportarte como una puta zorra —le grita él.
Ella espera un momento antes de apartarle el brazo de un empujón y se va.
Bien hecho, nena. No te dejes pisotear.
La localizo en otra pantalla. En cuanto lo pierde de vista, se relaja y suspira. Me arde la sangre de la rabia. ¿Qué clase de dinámica es esa? No importa qué fetiches tengan, todos deben estar de acuerdo. Y ella no parece estarlo para nada.
Su voz era sensual y melódica, casi como si me ronroneara al oído. Mi polla reacciona ante la idea. Miro hacia abajo y noto el bulto en mis pantalones. Sacudo la cabeza para despejarme y vuelvo a concentrarme en el trabajo.
Reviso cómo va Jasper. Ahora mismo está ayudando a un borracho a llegar a su coche. Intento enfocarme, pero mis pensamientos vuelven a esa voz tan sexy.
Después de unos minutos de beber tranquilo y vigilar las cámaras, la puerta se abre despacio. Se cierra enseguida con un clic.
Me pongo tenso. Me coloco la máscara y mantengo la mano cerca de mi funda.
—Esta habitación está fuera de los límites —digo mirando la silueta en la oscuridad.
—Oh... lo siento —esa voz—. Era la única puerta abierta y necesitaba un momento.
Es ella, la chica del video. Me levanto y camino despacio hacia ella para no asustarla.
Ella mira a los ojos de mi máscara. Cuando estoy cerca, levanta la cabeza. Es menudita, me llega al pecho. Su vestido blanco de seda, bien ajustado, resalta sus tetas y sus curvas. Me aclaro la garganta para intentar pensar en algo que no sea su cuerpo.
—¿Necesitas ayuda? —le pregunto. Ella niega con la cabeza.
Después de un momento, responde: —Solo necesitaba alejarme de la gente.
—¿De la gente o de una persona en específico? —pregunto, aunque ya sé la respuesta.
—Más bien lo segundo —suspira ella.
Quiero ofrecerle un refugio, así que le digo: —¿Tienes sed?
Ella se pone una mano en la cadera. —¿Perdón?
Suspiro. —¿Quieres un trago? —Señalo la barra que hay en la habitación.
—Ah. —Suelta una risita suave y algo tímida.
Joder, es lo más tierno que he oído en mi vida.
—Qué suerte, tienes tu propio bar —dice ella.
—Es lo mínimo que puede hacer el anfitrión —respondo, girándome hacia las cámaras.
Ella mira los monitores y comenta: —Vaya, seguridad.
Asiento y agarro el whisky.
—¿Me das un poco? Solo, sin nada —dice ella, mirando el whisky y luego a los ojos de mi máscara.
—¿No eres de bebidas dulces y frutales? —pregunto levantando una ceja.
Ella sacude su cabeza con la máscara roja. —Para nada.
—Todas las americanas que he conocido...
Me interrumpe enseguida: —Déjame detenerte ahí mismo. No soy como las demás chicas, y punto.
—Anotado —digo, sonriendo por su tono.
Tiene carácter, eso me gusta. Es un poco insolente, pero de la mejor manera.
Toma el primer vaso y se lo bebe de un trago. —Ahhh, qué suave —dice con un gemido de satisfacción.
Dios, esta mujer me está provocando cosas. Miro a la cámara para que no me distraiga tanto. Ella se acerca y se para a mi lado.
—Lo viste, ¿verdad? —Señala la cámara que apunta hacia donde ella estaba antes.
No quiero que pase vergüenza, así que le digo: —Veo muchas cosas. Pero no me fijo en nada a menos que haga falta.
Ella asiente y bebe un sorbo de su trago.
Se inclina y dice: —Esta es una E29 Serie 4.
Giro la cabeza hacia ella de golpe y, por supuesto, mi polla da un brinco. Una mujer que sabe de tecnología, y encima de equipos de seguridad.
—¿Cómo sabes eso? —pregunto. No puedo ocultar mi asombro.
Ella se pone tensa y me mira. —Me gusta la tecnología. —Pero no dice nada más. Tras un silencio, añade—: Deberías actualizarte. Ya salió la Serie 5 y tiene funciones muy chulas.
Suelto una carcajada. —Tendré que echarle un ojo. —No quiero presionarla con el tema de las cámaras, así que cambio de tema—. ¿Te lo estás pasando bien?
—Esto es, por mucho, lo mejor de mi noche. —Levanta su vaso antes de beber otra vez.
Hago lo mismo y la acompaño.
Bip, bip.
—Reaper —respondo.
—Nos falta una acompañante. —Miro hacia ella y Jasper sigue hablando—: BJ Ghost dice que su pareja se llama Muse y no la encuentra. Pide que intervengamos.
—Te copio. ¿Cómo va vestida? —pregunto. Ella me mira y se señala a sí misma. Asiento confirmando su sospecha y ella sonríe de lado.
—Vestido blanco y máscara roja —dice Jasper.
—Recibido, luego te aviso —digo y cuelgo. La miro con los brazos cruzados—. ¿Muse?
—Dios, es el nombre más estúpido del mundo, pero sí, soy yo. ¿Supongo que me está buscando? —suspira harta.
—¿Por qué ser su sub si no lo estás disfrutando? —pregunto. Ya no puedo aguantarme las ganas de saber.
—Esa es una buena pregunta. —Se gira hacia la puerta y susurra—: Una que me hago todos los días.
Mientras camina hacia la puerta, no puedo dejar de mirarle la espalda. Lleva el pelo en un moño apretado y el vestido no tiene espalda. Tiene el tatuaje de una guadaña con un mango muy elaborado que le baja por la columna. Parece que tiene la palabra Reaper grabada en cursiva.
Sonrío. Qué mujer tan interesante.
Al llegar a la puerta, se detiene y dice por encima del hombro: —Gracias por el respiro y por el trago. —Toma aire con dificultad—. Seguro me castigan por haber bebido whisky.
Aprieto la mandíbula con fastidio.
—¿No te gusta que te castiguen? —pregunto.
—Ya no —dice ella con un toque de tristeza y miedo.
Abre la puerta y, antes de que salga, la agarro de la muñeca. Lo hago con más fuerza de la que quería, pero me enfurece lo que ha dado a entender. Ella mira mi mano tatuada y luego me mira a mí. Siento un hormigueo en los dedos y a ella se le pone la piel de gallina. Saco un chicle del bolsillo y se lo doy. Sin decir nada, se levanta la máscara y se lo mete en la boca.
Se toma un momento antes de taparse la boca.
Se lame los labios carnosos y dice: —Gracias. —Se acomoda la máscara y se marcha.
Cierro la puerta y enseguida la busco en las pantallas. Mira a la cámara y me saluda con la mano. Demasiado pronto llega a donde están Ghost y Jasper. El tal Blowjob la agarra de la mano y se la lleva hacia la salida.
Me hundo en mi silla con el corazón a mil. Odio el momento en que salió de aquí y se fue con otro hombre.
Maldita sea, ¿qué me pasa?