Lo que empezó en la oficina

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Sinopsis

Mike, un joven soñador con más corazón que experiencia, consigue trabajo en la empresa de Diego, un jefe frío, sarcástico y escéptico del amor. Lo que comienza como una relación profesional pronto se transforma en miradas cómplices, roces inesperados y una tensión que ninguno puede ignorar. Entre proyectos exigentes, desafíos en la oficina y momentos de ternura y pasión, Diego y Mike descubrirán que el amor puede surgir en los lugares más inesperados, y que juntos pueden enfrentar cualquier obstáculo, construyendo una relación que trasciende la oficina y lo cotidiano.

Genero:
Humor/Romance
Autor/a:
Elianny
Estado:
Completado
Capítulos:
20
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

El contrato

Mike siempre había sido un soñador. De mediana estatura, con cabello claro que parecía atraparlo todo al sol, y ojos que brillaban con una mezcla de curiosidad e ingenuidad, había aprendido a nunca perder la esperanza, aunque la vida le hubiera dado más desilusiones que alegrías. Su historial laboral estaba lleno de intentos fallidos: trabajos que parecían perfectos y terminaban decepcionándolo, jefes que no apreciaban su esfuerzo, oportunidades que se esfumaban justo cuando pensaba que finalmente estaba avanzando. Aun así, no dejaba de creer que algún día encontraría un lugar donde realmente pudiera brillar y ser valorado.

Diego, por otro lado, era todo lo contrario. Alto, de cabello negro impecable y mirada intensa capaz de atravesar a cualquiera, había trabajado toda su vida construyendo su propia empresa de marketing digital desde cero. Era frío, calculador y no creía en cuentos de hadas ni en el amor. Cada decisión que tomaba estaba basada en resultados y eficiencia, y su sarcasmo era tan afilado que pocas personas lograban soportarlo sin sentirse intimidadas. Su oficina era un reflejo de su personalidad: minimalista, impecable, y sin lugar para distracciones.

Ese día, Mike caminaba hacia la imponente torre donde se encontraba la empresa de Diego. Su corazón latía con fuerza mientras ajustaba la corbata y repasaba mentalmente todo lo que podía decir en la entrevista. Había enviado su currículum meses atrás y, después de varios intentos fallidos en otras compañías, finalmente había sido llamado a esta entrevista personal. Estaba emocionado, casi no podía contener la sonrisa mientras pensaba en la posibilidad de trabajar en un lugar tan prestigioso.

Al entrar a la recepción, la secretaria lo miró con profesionalismo y le indicó que Diego lo esperaba en su oficina. Mike tragó saliva, se aclaró la garganta y caminó por el pasillo hasta encontrarse frente a la puerta de cristal. Con un suave toque en la manilla, entró.

Diego estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, mirando la ciudad desde lo alto. Al girarse, sus ojos se posaron en Mike con una intensidad que casi lo hizo retroceder.

—¿Tú eres Mike? —preguntó Diego, su voz baja y cargada de sarcasmo—. Escuché que llevas meses buscando trabajo y aún no has conseguido nada. Interesante currículum… si supiéramos que no es demasiado… ingenuo.

Mike tragó saliva, pero no se dejó intimidar. —Sí, soy Mike. Y bueno… he tenido algunos contratiempos, pero creo que cada experiencia me ha preparado mejor para este momento. —Su voz sonaba segura, aunque había un ligero temblor que traicionaba sus nervios—. Estoy muy emocionado de poder trabajar aquí y demostrar lo que puedo aportar.

Diego arqueó una ceja y se apoyó contra el escritorio. —¿Demostrarlo, eh? Suena… optimista. —Se inclinó hacia adelante, estudiando cada gesto de Mike—. Aquí no se trata de sueños ni de entusiasmo. Aquí se trata de resultados. Si entras, espero que estés listo para trabajar, y no para perder el tiempo con ilusiones.

Mike sonrió, decidido. —Entiendo perfectamente. No estoy aquí para perder el tiempo de nadie. Estoy dispuesto a darlo todo para aprender y cumplir con mis responsabilidades.

Diego hizo una pausa larga, mirándolo con detenimiento. —Bien… supongamos que entras. Quiero que sepas algo: no tengo paciencia para errores repetidos ni excusas baratas. —Se cruzó de brazos de nuevo, serio—. Si fallas, lo sabrás de inmediato.

Mike asintió, sin mostrar miedo. —Acepto el riesgo. No voy a defraudarlo.

Hubo un silencio incómodo. Diego lo examinaba como si estuviera evaluando no solo su currículum, sino su esencia. Finalmente, soltó un suspiro y se sentó detrás de su escritorio.

—Muy bien, Mike. Empezarás el lunes. —Su voz seguía siendo dura, pero había un matiz de curiosidad que Mike no pudo evitar notar—. Veremos si tus ilusiones pueden sobrevivir al mundo real.

Mike sintió un alivio mezclado con adrenalina. —Gracias, señor… Diego. No lo decepcionaré.

Diego lo miró con una leve sonrisa que apenas se percibía. —Eso espero. Por tu bien.

Mientras Mike salía de la oficina, su corazón latía a mil por hora. La emoción inicial se había mezclado con una ligera inquietud: ese hombre no parecía ser alguien con quien uno pudiera bromear o mostrarse vulnerable. Pero Mike estaba decidido. Nada ni nadie le impediría demostrar que podía hacerlo, incluso si tenía que enfrentarse al sarcasmo y la frialdad de Diego cada día.

Al salir del edificio, respiró profundo y murmuró para sí mismo: —Esto es solo el comienzo.

Y con esa determinación, Mike se preparó para lo que sería el inicio de un reto que cambiaría su vida, sin saber que el jefe que parecía impenetrable poco a poco empezaría a despertar sentimientos que él mismo creía imposibles.