La preparación
Eran las 7 de la mañana y ya había salido el sol. El día se veía prometedor, no solo por el buen clima que aparentemente habría, también por que hoy era el día de la convención que tanto había esperado.
Ariel se estiró en su cama, acababa de despertar. Un rayo de sol se filtraba a través de las cortinas blancas de su habitación. Su habitación era tan normal como la de cualquier chico de su edad, a excepción de la máquina de coser que estaba en la esquina de la habitación, junto al espejo de cuerpo completo y un busto con una peluca rosada. Ariel tomó su celular de la mesita de noche y lo miro, ¡al fin había llegado el día tan esperado! Sonrió y movió sus piernas con emoción.
-¡Ariel, a desayunar!- Su mamá lo estaba llamando desde el primer piso.
-¡Me voy a bañar primero! -Contestó, poniéndose las pantuflas y dirigiéndose al baño. Ya tenia planeado todo el día, primero el desayuno, después compraría unas medias nuevas ya que las otras se les había corrido un punto, después llegaría su amigo con su cosplay e irían juntos hacia la convención, para sacarse fotos, conocer a los mangakas famosos y recorrer todo el lugar. Ya en el baño se sacó su pijama corto y entró a la ducha, abrió la llave y dejo correr el agua hasta que se calentó lo suficiente. El agua corrió por su delgado cuerpo y lavo toda su flojera. Cuando salió del baño, vestido con shorts y polera blanca, su madre le tenía servido unos panqueques con mermelada de fresa y un té.
-¡Oh, que rico! ¿Estamos celebrando algo? -Dijo Ariel, sentándose en la mesa.
-No, solo quiero que comas mucho para que no te desmayes como la otra vez. -Su mamá vestía unos jeans antiguos y una polera burdeo con mangas largas arremangadas y pantuflas, todavía no se había sacado el delantal de cocina. Llevaba su cabello negro en una cola de caballo.
-¡No me desmaye! Es solo...que se me bajo el azúcar y me tuve que sentar a descansar. ¡Solo eso! -Ariel se sonrojo, mientras comía sus panqueques.
-Sea lo que sea, no olvides llevar un dulce o algo para allá. -Su mamá bebió un poco de su propio té.
-Bueeeno, igual iré con Víctor, así que no te preocupes.
-Ah, ¿iras con él? Entonces esta bien. Su mamá confiaba en su amigo, habían crecido prácticamente juntos y siempre era respetuoso con ella. Creo que en el fondo le caía bien. Ariel termino su desayuno y levanto sus platos para ponerlos en el lavaplatos. Después se sentó en el sillón y comenzó a responder unos mensajes en su celular, que le habían escrito anoche. No pasaron ni 15 minutos y tocaron el timbre. Era Víctor, llevando un bolso deportivo bajo el brazo. Víctor era un joven de la misma edad de Ariel, era un poco más alto que el y jugaba fútbol todos los fines de semana. Tenía el pelo castaño, ligeramente rizado y facciones varoniles. Vestía una polera de su equipo favorito y shorts de mezclilla con unas zapatillas deportivas. Ariel se levantó del sillón y camino hacia la puerta. Miró por la mirilla y se sorprendió al ver a su amigo tan temprano en su casa. Abrió la puerta.
-¡Oh, que llegaste temprano! ¿Qué pasó, te caíste de la cama?
-Jajaja, nooo, solo quiero tener todo listo antes de ir a la convención. -Dijo Víctor mientras se limpiaba los pies en la alfombra y entraba a la casa.
-¡Hola tía! Permiso... -Víctor saludó a la mamá de Ariel quien estaba lavando la loza.
-Hola chiquillo, ¿ya van salir tan temprano? ¿Ya desayunaste?
-Si tía, solo vine a preparar el cosplay antes de salir.
-Ah bueno, si necesitan algo me avisan. Ariel tomó del brazo a Víctor y dijo con un tono serio -¿Que le paso a tu cosplay?
-Pues...mejor te muestro. Vamos a tu pieza. Ariel asintió y subieron a su pieza.
Se sentaron en su cama y Víctor saco una chaqueta de su bolso, que se había rajado en la espalda, tenía una abertura de aproximadamente 30 centímetros. Ariel abrió la boca dejando salir un sonido de sorpresa y horror.
-¿¡Que hiciste?! ¿Cómo paso eso?
-Anoche me lo estaba probando para ver si estaba todo bien, pero creo que flexioné mucho la espalda y solo se rajó.
-¡Pero si te lo había hecho a medida! Con las medidas que tu me diste.-Bueno si...pero no se muy bien como medirme.- Se rio levemente, en tono de disculpa.
Ariel miro la chaqueta blanca, se podía arreglar solo que no le quedaba más tela, ahora tendría que no solo comprar las medias también un metro de tela, en un negocio que estaba lejos de su casa.
-Sabes, puedo arreglar esto en mi maquina. Pero necesitaría ir...Víctor volvió a abrir su bolso y saco 2 cosas, la tela que necesitaba y las medias qué él quería.
-Vengo preparado. -Volvió a sonreír, esta vez con satisfacción.
-Ah, menos mal. Ya estaba preocupado. Así nos ahorramos un viaje innecesario. Ariel tomó la tela mas las medias y la miró. Eran justo lo que necesitaba. Las dejo a un lado de la cama.
-Pero antes de coser esto, vamos a hacer las cosas bien. -Saco una cinta de medir de su velador. -Párate, te voy a medir.
-¿Para que? Solo debes coser la espalda de mi chaqueta y estará listo. Todo lo demás estaba bien.
-Me quiero asegurar, no quiero que te agaches y se raje el costado de la chaqueta o peor, el pantalón.
-Bueno...pero sigo diciendo que todo lo demás estaba bien. Ambos se pararon y Víctor se puso firme. Ariel también saco un papel y una hoja para escribir las medidas.
-Ok, levanta los brazos. -Ariel comenzó a medir ambos brazos, su espalda, sus hombros.
-Mmm, son 5 centímetros más de hombro. Por eso se había rajado. Víctor sentía como las manos de Ariel y su cinta, recorrían su cuerpo. Tocaban sus hombros, su espalda, sus brazos y ahora rodeaban su cintura. No podía evitar sonrojarse, sus manos suaves pero hábiles se movían con seguridad alrededor de él. Ahora sentía como le media las piernas y la cadera, enfrente de él.
-Mmm, esta parte esta casi igual, ¿Has hecho ejercicio? Parece que estas más grueso de aquí.
-Pues si, he estado entrenando con el equipo, vamos a jugar las clasificatorias en 2 semanas más. Tenemos que ponernos en nuestra mejor forma para entonces.
-Ahhh, eso era. -Ariel lo miro hacia arriba, estaba de rodillas frente a Víctor.- Pues voy a tener que retocar tu pantalón también, así que sácatelo.
-Ok. -Se soltó el cinturón y se bajo el cierre.
-¡Oye, espera...!
Se abrió la puerta de la habitación. La mamá de Ariel traía unos vasos de limonada, y lo primero que vio fue a su hijo de rodillas frente a su mejor amigo que se estaba bajando los pantalones.
-¿Oh, interrumpo algo? -Su madre sonrió burlonamente.
-¡Mamá! ¡No estábamos haciendo nada!-Ariel se levantó rápidamente del duelo, mientras Víctor se subía los pantalones.
-Yo solo vine a traerles un poco de jugo. Lo que estén haciendo no es de mi incumbencia. -Dejo la bandeja en el escritorio. -Por si les da sed, después de sus “actividades”
-¡No, tía! El Ariel solo me estaba midiendo la...
-¡Cállate Vic! -Ariel le dio un golpe en el hombro y se dirigió a su madre.- Toca la puerta para la otra, estábamos trabajando en nuestra ropa.
-Oh, ¿Así es como le dicen ahora? -Su madre cerro la puerta por fuera, tapando su sonrisa con su mano.
-¡Ahhh, me molesta cuando se pone así!
Ariel se puso rojo como tomate.
-Bueno, pero ella sabe que no estamos haciendo nada, ¿cierto? Solo lo hace para molestar...¿cierto?
-Si, si...mejor voy a coser esto rápido para que salgamos de acá.
Se puso a trabajar en su máquina de coser mientras su amigo se bebía la limonada.
Una hora después, no solo había terminado el arreglo a la chaqueta y el pantalón si no que ya estaban vestidos y listos para salir. Ariel llevaba el traje casual de Astolfo más la peluca rosada con trenza de caballo (la foto de portada de este historia), mientras que Víctor llevaba la chaqueta blanca y pantalón negro del personaje de Gudao, el maestro de Astolfo en los juegos Fate. También se había tomado la molestia de colocarse lentes de contacto azul, como el personaje.
-Creo que estamos listos para salir. ¿Qué te parece? -Ariel dio una pequeña vuelta en un pie.
-¡Wow, te ves idéntico a Astolfo! -Víctor estaba impresionado por su amigo, le había puesto mucha dedicación a su cosplay y se notaba.
-¡Gracias! ¡Y tu te ves igual a mi master!
-Creo que Astolfo le dice “amo” a Gudao, en vez de máster.
-Estas loco si piensas que te diré amo en público.-Ariel frunció el ceño.
-¿Y en privado? -Bromeo Víctor, dándose cuenta de inmediato lo que acababa de decir.-¡Digo, digo...no me refería a eso...yo..!
Víctor pensaba a toda velocidad qué decir para explicar la situación, pero vio algo que lo sorprendió. Ariel sin responder solo miro hacia la puerta y se puso a jugar con la trenza de su peluca.
-¡Oigan, ya llego su uber! ¡Apúrense! -La madre de Ariel los llamaba desde el primer piso.
-¡Oh no, rápido, toma el bolso y vámonos! -Ariel tomó propio bolso y salió.
Víctor fue salvado por la campana...por ahora.
Tomó su bolso, se miró por última vez al espejo y salió a la calle, donde los esperaba el vehículo qué los llevaría a la convención.