Memoria en la Piel

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Sinopsis

Javier es un hombre de 40 años que un día se reencuentra con Mariana una mujer con la que tuvo un pequeño encuentro de juventud y deciden llevar a la realidad las fantasías que tuvieron de jóvenes pero que no concretaron, esto marca el inicio de una experiencia de búsqueda y encuentro del placer.

Genero:
Erotica
Autor/a:
El chamuco
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Qué habría pasado?

Mariana estaba en sus último año de secundaria, era de estatura baja, pero su cuerpo bien proporcionado poseía una curvatura natural que no pasaba desapercibida. Su tez morena y sus formas generosas, especialmente sus caderas redondeadas y su busto prominente, hablaban de una feminidad que junto a su personalidad traviesa llamaban la atención, cuando decidió visitar a Javier, un joven en su primer año de universidad que, por azares del destino, trabajaba en una pequeña estación de radio local del pueblo.

La estación, ubicada en una vieja casa de paredes de ladrillo a medio pintar, parecía una cápsula del tiempo, con equipos antiguos que daban una sensación de nostalgia. Javier, con su energía juvenil y mirada curiosa, la recibió con una sonrisa franca, era un hombre de piel morena, con el contraste llamativo de sus ojos claros. Su cabello lacio y corto enmarcaba un rostro que Mariana recordaria de forma borrosa pero inolvidable, incluso muchos años después de aquel primer encuentro.

Aunque ella era un poco más joven, sentía una conexión inmediata con él, algo en su forma de hablar y en la manera en que se movía por el lugar despertaba en ella una curiosidad creciente.

Entre risas y bromas, él la invitó a ver cómo funcionaban los controles. Se acercaron al panel y la tensión entre ellos comenzó a crecer de una manera silenciosa pero evidente. Los dedos de Javier rozaron los de Mariana cuando le mostró cómo ajustar las frecuencias y algo en el aire cambió. No hubo palabras, solo una mirada compartida que parecía comprender todo sin decir nada. La proximidad de sus cuerpos, el calor de la habitación, todo conspiraba para crear una atmósfera cargada de sensaciones.

Cuando sus labios se encontraron, fue un beso lleno de inseguridad juvenil y deseo reprimido. No fue un acto impulsivo, sino el reflejo de una atracción que se había ido tejiendo lentamente a lo largo de esa tarde. Ninguno de los dos sabía bien qué estaba sucediendo, pero en ese momento, el mundo exterior desapareció, sus lenguas exploraban la boca del otro en un juego en el que cada rose producia sensaciones nuevas en la piel, Javier podía sentir los pesones endurecidos de Mariana a través de la telas y procuraba apretarla contra su cuerpo para disfrutar la sensacion delnrose mientras los besos iban acompañados de caricias, en su pelo, en sus brazos, bajando por su cintura hasta sentir la curva de sus nalgas, tomó con suavidad la mano de Mariana y la coloco cerca de su entrepierna para que ella sintiera como su pene se había endureció bajo sus jeans, ella aparto la mano con nerviosismo la primera vez, pero Javier insistió, sin decir nada, solo atrayendo su calida mano nuevamente y le susurró al oído "tocamela" tímidamente ella dejo su mano sobre aquel pene que bajo la tela despertaba en ella una mezcla de miedo y curiosidad, era la primera vez que tocaba el miembro viril de un hombre, poco a poco fue entrando en confianza y su sensibilidad mano podía imaginar las venas de aquel pene mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por los besos a un mundo nuevo de sensaciones.

El se acomodo un poco para hacer un poco de espacio entre los cuerpos, bajo su portañiela y saco su miembro completamente erecto, Mariana lo miró se reojo era primera vez que contemplaba un pene y aunque su forma le llamó la curiosidad aguanto las ganas de voltear a verlo fijamente y siguió con el juego de besos y caricias, la verdad le exitaba sentir aquel trozo tibio de carne que tan cerca de su muslo, ella usaba un corto short qué permitía aquel contacto piel con piel.

Con algo se timides pero con la exitaxion a tope Javier volvió a tomar la mano de Mariana para que ella agarrara su pene, la respiración de ambos era entrecortada y aquel pequeño lugar olía a sexo, poco a poco fue moviendo la mando de ella a lo largo de su pene hasta que Mariana entró en ritmo y por sí sola comenzó a masturbarlo sintiendo como palpitaba en la palma de su mano ese miembro, apretando y bombeado con su mano, mientras entre sus piernas sentía como su vagina se humedecía provocándole una sensación nueva, el deseo de que aquel pene que tenia en su mano la penetrara, dejaba escapar pequeños suspiros conteniendo las ganas por el miedo que le provocaba al mismo tiempo aquella sensación, asi siguió jugando con aquel pene hasta sentir que el semen de Javier resbalaba por su muslo izquierdo, viscoso y caliente.

Tras ese encuentro, se despidieron con una sensación de confusión y euforia, cada uno regresando a su vida con la pregunta de si lo que habían vivido había sido real o simplemente una fantasía pasajera.

Los años pasaron y la vida los llevó por caminos distintos. Javier se adentró en su carrera y Mariana se enfocó en sus estudios, aunque el recuerdo de aquellos besos y aquel en encuentro seguía siendo una imagen borrosa pero inolvidable , una sensación intacta que ninguno de los dos podía borrar.

Muchos años después, ya adultos, sus caminos se cruzaron nuevamente. Esta vez, no era un espacio rústico ni un control de radio lo que los unía.

Al principio, fue difícil encontrar las palabras. Ambos sabían que algo había quedado entre ellos, algo que nunca se expresó completamente.

Mariana, mirando con cierta nostalgia a Javier, rompió el silencio. "¿Recuerdas aquel día en la radio?", preguntó, su voz suavemente cargada de emoción. Javier la miró, un poco sorprendido pero también con una sonrisa cómplice. "Claro que sí", respondió. "No sé como llamarlo , pero creo que fue un momento que marcó una etapa de nuestras vidas, ¿no?"

Ambos rieron, el peso de los años desapareciendo en esa conversación que finalmente les permitió reconocer la intensidad de lo que había sucedido entre ellos. La vida los había cambiado, pero aquel encuentro juvenil, tan efímero como había sido, seguía siendo parte de ellos.

En los siguientes días mantuvieron el contacto telefónico especulando que habría pasado de haber seguido adelante con aquel amorío juvenil, Javier le propuso que lo visitara en su casa con intenciones de repetir aquel momento, Mariana aunque reacia al inicio después valoró la idea y bueno a estas alturas de la vida no se perdía nada con probar así que acepto.