Deseo ser un genio
Mi nombre es Tomás, soy un estudiante común, soy pellirrojo y tengo un serio problema. Tengo que sacar mínimo un 6.0 en mi siguiente prueba de matemática o sino reprobaré y mis padres no me dejaran salir este fin de semana. ¡Teníamos planeado una gran fiesta en la casa de mis amigos! El problema es que soy malísimo para las matemáticas y la prueba es mañana, era imposible que sacara una buena nota, solo un milagro podría salvarme ahora.
Iba caminando por la calle hacia mi casa cuando vi brillar algo a la distancia, pensé que era una moneda, pero cuando me acerqué, era más grande de lo que parecía. Recogí el objeto, sin creer lo que veía. ¡Era una lámpara como la de Aladin! ¡La lámpara que contenía al genio que cumplía deseos!
-¡No, no puede ser! -Dije con una sonrisa. -¿Podrá ser...? Bueno, no pierdo nada con intentarlo. -Froté la lámpara con la manga de mi chaqueta.
Por un momento no pasó nada, pero entonces la lámpara se agitó y cayó al suelo. ¡De una nube de humo azul apareció un genio! Tenía cabello y ojos púrpura y vestía un atuendo de odalisca. (Atuendo de bailarina árabe)
Apareció de su nube de humo mágico y estiró sus brazos.
-¡Aaahhh, al fin! Ya se me estaban durmiendo los brazos ahí dentro. -El genio me vio observándolo asombrado y sonrió. -¡Vaya, vaya, así que tu frotaste mi lámpara! Gracias por el favor, habibi.
-¡Oh Dios mío! ¡Eres un genio de verdad! -Grité emocionado.
-¡Asi es, habibi! Soy un genio, o también llamado Djinn o incluso me han dicho, Robin Williams, pero la idea se entiende.
-¿Eso quiere decir que cumples deseos?
-Bueno, no es mi obligación cumplir deseos, no es como si fuera mi trabajo, pero ya que tu me liberaste de mi lámpara, te concederé un deseo. -Dijo el genio femboy con una sonrisa.
-¿Solo uno? ¡Pero a Aladin le dieron 3 deseos en la película!
-Oye, no seas ingrato. Puedes usar este deseo para cualquier cosa, dinero, fama, mujeres, hasta cosas imposibles. Tu solo piensa que quieres pedirme y yo lo haré realidad.
Me puse a pensar. Podría pedir dinero, pero era más sabio tener los medios para hacer dinero, como con un invento o una empresa. Pero para eso debería ser inteligente. Lo que también necesitaba ser, para pasar la prueba de matemática de mañana. Ok, pediré eso. Ser un genio me ayudaría con todos mis problemas.
-Ok, eh... ¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es impronunciable para meros mortales como tú. ¡Mi nombre ha sido susurrado por mis enemigos, alabado por mis seguidores y gritado por mis víctimas! Pero tu me puedes decir Amir. -Se rió mientras seguía flotando en el aire.
-Bueno Amir, ¡mi DESEO es ser un genio!
-¡Concedido!
Una nube de humo púrpura me rodeó en un instante, por un momento me sentí más fresco y ligero, como si hubiese sido rociado con agua. Pero al disiparse el humo no me sentí más inteligente. De hecho, me sentía extraño. Toqué mi cara a ver si tenía algo raro, entonces miré mi cuerpo y me asuste por lo que vi.
¡Estaba vestido como odalisca igual que Amir! Incluso mi cuerpo se había vuelto más femenino de repente, estaba totalmente depilado y ya no tenía esa pequeña barriga.
-¿Que me hiciste? ¡Esto no fue lo que pedí! -Grité enojado mientras intentaba cubrirme con mis manos.
-¿Como que no? Deseaste ser un genio y ahora eres un genio como yo. ¡Felicidades! Jajajaja.
-¡Pero yo me refería a ser más inteligente! ¡A nivel de genio! ¡Como Albert Einstein!
-Oye, yo soy inteligente. Siempre me las arreglo para torcer los deseos que me piden. -Amir siguió riéndose de mi mientras flotaba sobre mi cabeza. -¡De todas formas, creo te ves bien así, podemos ser femboys los dos! Si quieres te invito a mi lámpara, puedo enseñarte a bailar la “Danza del vientre”. -Amir hizo unos pasos de baile con su abdomen.
-¡Jódete! ¡Deseo volver a la normalidad! -Dije frotando la lámpara con intensidad.
-Eso no funciona así, primero por que ya pediste un deseo y segundo, porque eres un genio, tu cumples los deseos de otras personas.
Dejé de frotar la lámpara y lo mire fijo.
-¿Eso quiere decir que puedo cumplirle deseos a mis amigos?
-Así es, habibi.
-¡Entonces le diré a mi amigo que pida que todo vuelva a la normalidad! -Dije emocionado por mi idea. -¿Como concedo un deseo?
-Solo tienes que hacer que alguien frote tu lámpara y esperar que digan DESEO, entonces se lo cumples pensando en eso.
-¿Mi lámpara? -Vi la que tenia en la mano. -¿Esta lámpara?
-Bueno, esa es mía. Pero si quieres la podemos compartir. -Me guiño un ojo.
-Agghh, bueno, solo por ahora. ¡Ahora vamos, tenemos que ver a Robin! -Me puse a correr a su casa.
-¡Ahora eres un genio, puedes flotar! -Dijo Amir volando sobre mi.
-¿En serio? A ver... -Intenté flotar en el aire. Mis pies se alzaron del suelo apenas pensé en ello, pero no podía controlar el vuelo. Mi traje de odalisca era muy revelador, y al flotar en el aire se podían ver mis calzones de seda. Flotaba tan mal que en un momento, estuve flotando de cabeza y no me pude dar la vuelta. Decidí aterrizar y seguir corriendo, Amir había vuelto a su lámpara y se reía de mi desde adentro. Los demás transeúntes me miraban extrañados.
No podía esperar a llegar a la casa de Robin.
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-¡Robin, abre la puerta! ¡Robin, abre la puerta! -Golpee desesperado la puerta de mi amigo.
Acababa de llegar aquí después de correr en esta ropa que no cubría casi nada. Podía sentir las miradas lascivas de los hombres cuando pasaba a su lado. Ahora había llegado a la casa de mi amigo y estaba ansioso por entrar.
-¡Ya voy, ya voy! ¡Paren el escándalo! -Dijo él desde adentro.
Abrió la puerta, yo lo empuje adentro de su casa y cerré la puerta. Robin me miró boquiabierto. Él era uno de mis amigos de la infancia, tenía cabello negro desordenado, ojos azules y pesaba como 100 kilos. Era un nerd qué se la pasaba jugando juegos y leyendo cómics igual que yo, con la diferencia que yo no era sedentario. Siempre hacíamos bromas sobre su peso, pero sin pasarnos, para no herir sus sentimientos.
Ahora él me miraba asombrado.
-¿Tommy, eres tú? -Me miró de pies a cabeza. -¿Por que estas disfrazado así?
-No estoy disfrazado, un genio malvado me hizo esto. Y ahora vine a pedirte ayuda.
-¡No soy malvado, solo soy travieso! Jejeje. -Dijo Amir desde dentro de la lámpara.
-¡Cállate, todo esto es culpa tuya! -Dije agitando la lámpara.
Robin seguía mirándome sin poder creerlo.
-¿El genio malvado te convirtió en un femboy? -Robin lo pensó un instante. -¿Por que deseaste ser un femboy?
-Yo no desee esto. Le dije que quería ser un genio y el me transformó en un genio como él. ¡El es el femboy! -Dije mostrándole la lámpara.
Robin la tomó y la frotó. Entonces apareció Amir, en una nube de humo.
-¡Asi es, yo soy el genio de la lámpara! Bueno, ahora somos dos genios en la lámpara. -Se dio vuelta hacia mi. -Oye, te hice un espacio en mi cuarto ahí dentro, para que estemos más cómodos. ¿No te molesta que ponga mi cama al lado de la tuya, cierto? Será como en Minecraft, para que parezca más grande.
-¡Tu callate! ¡No quiero hablar contigo ahora mismo! -Me dirigí a Robin. -Mira, acabas de frotar la lámpara, ahora puedes pedir un deseo, pero ten cuidado. Este tipo va a torcer cualquier deseo que pidas, así que por favor, pide que todo vuelva a la normalidad.
Robin me miró extrañado.
-¿Que vuelva qué a la normalidad? Tu solo puedes cambiarte de ropa y ya está. Además, dijiste que eras un genio ahora. ¿No puedes usar tu magia para arreglarte a ti mismo?
-No, no puedo. Solo funciona si le cumplo un deseo a alguien. ¡Y el problema no es la ropa! ¿No ves que ahora me veo más femenino? ¡Mira mi pecho, mira mis facciones, mira mi trasero incluso! -Me palmee el trasero enfrente de él.
-Oye, no me presumas tu nuevo físico. No te imaginas cuanto DESEARÍA tener un cuerpo así.
-¡Concedido! -Dijo Amir con una sonrisa.
-¡No, espera! -Le dije a Amir pero ya era demasiado tarde.
Lo había convertido en un femboy también.
Robin se miró sus manos y tocó su rostro, asombrado. Corrió a la cocina y se miró en la puerta del microondas.
-¡SI, QUE GENIAL! ¡WOOOOO! -Gritó desde la cocina.
-Al menos él está feliz. Podrías aprender algo de tu amigo. -Dijo Amir flotando sobre mí.
-Agghhh, no es justo. ¿Por que le concediste ese deseo?
-Oye, él frotó nuestra lámpara, así que o lo hacías tú o lo hacía yo. -Se encogió de hombros.
-¡Por tu culpa ahora debemos buscar a alguien más que pida un deseo! -Dije frustrado.
Robin volvió de la cocina con una enorme sonrisa.
-¡Esto es lo mejor! Mírame, estoy delgado y lindo. -Se dio una vuelta para admirarse. -¡Muchas gracias por conceder este deseo, genio! -Robin y Amir chocaron los 5.
-Por favor, solo dime Amir. -Dijo el genio aterrizando por fin.
Yo me estaba frotando las sienes, tratando de evitar un dolor de cabeza. Me senté en el sillón que estaba ahí.
-¿Que voy a hacer ahora? Mi otro amigo vive al otro lado de la ciudad y no puedo pedírselo a un desconocido, es probable que solo pida algo para él mismo.
-Todavía no entiendo porque no te gusta esto. Te ves muy bien y además tienes poderes de genio. ¿Qué tiene de malo? -Dijo Robin sentándose a mi lado.
-Pero yo no quiero ser un femboy y menos usando esta ropa. -Apunté al atuendo árabe que estaba usando.
-¿Quieres que te preste ropa? Bueno, ahora a los dos nos quedara grande. Pero te puedo traer un short y un polerón, si quieres.
-Si, por favor. Te lo agradecería mucho.
Robin fue a su habitación y volvió con un cambio de ropa. Me lo puse encima de lo que estaba vistiendo, ahora estaba un poco más cómodo.
-Ok, ¿que quieres hacer ahora? -Dijo Robin.
-Necesitamos ir con Rodrigo. El nos podrá ayudar con esto.
-Alto ahí. Que ni se te ocurra deshacer mi deseo pidiendo volver todo a la normalidad. -Dijo seriamente. -A ti no te gusta verte así, pero para mi es un sueño hecho realidad. Pide que TÚ vuelvas a verte como antes.
-Bueno, bueno, seré específico al cumplir ese deseo. Y tu no cumplas el siguiente deseo, ¡yo lo haré! -Apunté a Amir con un dedo.
-Como quieras, yo volveré a la lámpara a arreglar nuestro cuarto. -Volvió a su lámpara en una nube de humo.
-¿Me harías un favor antes de que salgamos? -Dijo Robin con ojos de cachorro.
-Claro, dime.
-¿Podemos sacarnos algunas fotos juntos?
-¡¿Viéndonos así?!
-Porfis, porfis, porfis. -Robin me sujeto del brazo.
Me dio un poco de vergüenza ver a mi amigo tan cerca, después de todo se había vuelto un femboy muy lindo.
-Bueno, bueno. Solo un par de fotos y nos vamos.
-¡Yaaaay! -Robin sacó su celular y comenzó a tomar selfies conmigo.
Después de 86 fotos juntos, salimos en busca de nuestro otro amigo.