Capítulo 1
Ya estaba en el Reino Unido. Descubrir si a las papas fritas les decían chips o crisps era apenas el comienzo de mis problemas.
No solo estaba oficialmente en un territorio nuevo donde me tocaría lidiar con un entorno diferente. También tendría que enfrentarme a una Diosa. Una que estaba empeñada en destruir lo que debía haber sido mi final feliz.
Todo gracias a la Diosa de la Luna y su ambición de quitarme lo que es mío por derecho: mi mate. Ahora estoy obligada a saltar a una secuela llena de giros que me dejarán con lágrimas de alegría... o de pura desesperación.
Pero claro, esto no era más que otra página por pasar en el libro de mi vida.
Suspiré y me apoyé en el asiento del pasajero del auto de William mientras íbamos a toda velocidad por la carretera. Acabábamos de salir del aeropuerto. Íbamos hacia el territorio de la manada Shadow Moon, donde pronto me presentarían. Solo pensarlo hacía que se me revolviera el estómago. Conocer gente nueva nunca ha sido lo mío, y menos en grupos grandes.
Me quedé mirando las gotas de lluvia que caían sobre el parabrisas. A lo lejos se escuchaba el retumbar de los truenos de vez en cuando. Eso le daba un toque de película al bosque por el que pasábamos. Toda la escena parecía sacada de una película de Twilight.
—¿Falta mucho? —pregunté, rompiendo el silencio.
William, que no quitaba los ojos de la carretera, sonrió con picardía. —No seas impaciente, nena. Ya casi llegamos.
—¿Me culpas? Llevamos todo el día sentados —murmuré, acomodándome en el asiento.
—No te preocupes, chica. Todo valdrá la pena cuando lleguemos —intervino Chanelle desde el asiento trasero.
—Espero que tengas razón —susurré para mis adentros.
William giró de repente hacia un camino de tierra. Los neumáticos rodaban por el suelo irregular mientras nos adentrábamos en el bosque. Después de un rato, apareció un enorme portón frente a nosotros.
La manada Shadow Moon.
Al llegar a la entrada, dos guardias vigilaban. Uno de ellos era un hombre altísimo con hombros tan anchos que podría cargar a una mujer en cada brazo. Se acercó de inmediato.
—¡William! Qué bueno verte —saludó con una gran sonrisa.
—Kane —William le devolvió la sonrisa y asintió—. Tiempo sin vernos. ¿Cómo va todo por aquí?
La expresión de Kane se ensombreció. —La noticia de la desaparición de Nicholas corrió como pólvora. La gente está nerviosa y algunos se están portando mal. Nathaniel está haciendo lo que puede para mantener el orden.
William hizo una mueca. —La manada siente la pérdida de nuestro Alpha.
Kane asintió. —Al menos ahora que el Gamma y la Delta han vuelto, las cosas deberían calmarse un poco. —Sus ojos se posaron en mí con curiosidad—. ¿Y quién es ella?
Le dediqué una pequeña sonrisa y lo saludé con la mano. —Michelle Meyers. Mucho gusto.
—Kane Weston —respondió él, mirando a William esperando una explicación.
—Es la mate de Nicholas —explicó Chanelle como si nada.
Kane abrió mucho los ojos. —¿Encontró a su mate? ¡Esa es una excelente noticia!
William sonrió. —Vaya que sí. Hay que asegurarnos de que se sienta bienvenida.
—Por supuesto —asintió Kane con seriedad—. Después de todo, es nuestra futura Luna.
Se me hizo un nudo en el estómago. Luna. Casi se me olvida lo que venía con ese título. Responsabilidades.
Kane debió notar mi duda. —No te preocupes. William, Chanelle y Nathaniel te ayudarán a instalarte. Cualquier cosa que necesites, ellos te apoyarán.
Forcé una sonrisa. —Gracias. Haré lo posible por no fallarle a la manada.
—Así se habla —dijo Kane, y luego hizo una señal para que abrieran los portones—. Esa es mi chica.
Mientras cruzábamos la entrada, Chanelle puso una mano reconfortante en mi hombro. —Te presentaremos a la manada mañana. Cuando lleguemos a la casa, descansa un poco, ¿está bien?
Una parte de mí quería discutir. ¿Descansar? Cada segundo sin Nicholas era una tortura. Quería empezar a planear cómo rescatarlo de las garras de la Diosa de la Luna. Pero sabía que necesitaría fuerzas si de verdad quería salvarlo.
Así que solo asentí.
Cuando llegamos y bajamos del auto, ya había un pequeño grupo cerca de la entrada de la casa. Sus ojos curiosos seguían cada uno de mis movimientos.
—¿Quién es esa? —susurró alguien.
—Escuché que es la nueva Luna.
—No puede ser. ¿Esa flacucha?
—Nicholas se merece algo mejor.
Apreté la mandíbula y decidí ignorarlos. Por lo visto, mi mala suerte para caerle bien a la gente seguía intacta.
William soltó un gruñido bajo. Se giró bruscamente hacia la multitud.
—Les sugiero que se guarden sus opiniones. A menos que tengan muchas ganas de pasarse la próxima semana limpiando baños.
Se hizo el silencio absoluto.
—Gracias —le susurré.
Él me mostró esa sonrisa de diablo que tiene. —Cuando quieras, nena.
Ya adentro, me llevaron a una habitación de invitados. Estaba agotada por el viaje eterno. Me desplomé en la cama y me quedé dormida en cuanto mi cabeza tocó la almohada.
Esa noche, un hombre de ojos plateados se apareció en mis sueños.
thank you author for reply 🥰 u r so good starting to read this book 📚
@Eliza112 And here I am reading book 2 and already cannot put down... I keep telling myself just one more chapter but I know it is not going to work 😄 You honestly have an amazing talent!
It would be good to put an author’s note, letting readers know this is a sequel.