Untitled story

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Esto es una historia urbana

Genero:
Romance
Autor/a:
ismael
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

1

Bar Morrison en la 22 a las 10:00 p.m.

La vi bailando en una esquina sin música, era blanca, pelinegra, con las cejas pobladas. Tenía una mirada que decía: "Desnúdame y hazme tuya, agarrame las tetas y bésame toda la noche".

Me acerqué y le dije que me gustaba ese rojo violeta café vinotinto de su labial; que ese tatuaje del cuello y ese blackout de su brazo izquierdo me gustaban y que quería saber más de ella.

–Hola precioso, por cincuenta lukas soy toda tuya.

–Claro nena, vamos.

Tenía las tetas tatuadas y era masoquista, además, tenía un olor particular; olía a sudor, a labial rojo carmesí, a calzones negros hechos en licra, a viernes en la noche, a agárrame las tetas y bésame toda la noche, olía a vino caro en el Vintrash, olía a hazme el amor en un motel del Restrepo, olía a todo lo que quería.

Entonces le dije: "Nena, your sex is on fire" y me dijo que le encantaba esa canción.

–Bebé, tengo un poco de heroína, me ayudas?.

–Claro guapo, yo te ayudo.

Entonces se quitó su correa de taches, me apretó el brazo y me besó mientras me inyectaba la heroína.

Me quitó la correa del brazo y los taches empezaron a sonar como la estática del radio en el que mi padre escuchaba su heavy metal aquel jueves a las 3:00 de la tarde mientras me golpeaba y me gritaba con su voz de guitarra desafinada.

Aunque mi madrastra había llegado corriendo a defenderme —Como hacía todos los días desde hacía años — con la bolsa de pan que traía para la cena. Me dijo que me fuera a dormir, que tenía que hablar con mi padre porque otra vez se le olvidó pagar el recibo del agua.

Me desperté con la misma estática del mismo radio, pero esta vez era mi madrastra la que estaba escuchando música y tomando whisky mientras el gato se comía el pan; le pregunté a la señora por qué tomaba whisky a las 7:00 de la mañana, pero no había terminado de hablar y ya me había roto la botella en la cabeza.

Desperté en el hospital, con un tipo mirándome y haciéndome preguntas, entonces le conté lo poco que recordaba y sentí lágrimas salir de mis ojos; entonces de nuevo esta voz en mi cabeza me dijo "No seas débil, Jaime, recuerda que Boys Don't Cry".

—Muchacho, ¿me escuchas?— dijo el man que tenía en frente; obviamente le dije que no, que si acaso no escuchaba esa radio distorsionada con Paranoid a todo volumen. Me dijo que no había ningún radio ni ninguna canción.

Era claro que el tipo quería verme la cara de estúpido, Paranoid sonaba tan fuerte que me dolió la cabeza, así como duele cuando estás a punto de recordar algo terrible.

Pasó una semana y por fin pude salir de ese hospital, aunque no habían buenas noticias, resulta que ahora tendría otros padres, porque quién sabe qué pasó con los míos.

–Seguramente les explotó ese radio en las caras.

–Si, debe ser.

Llegué a mi nueva casa en Usme, y lo primero que escuché fué el mismo fastidioso radio con Freak On A Leash al máximo, aunque lo único que extrañaba era el gato naranja que se comía el pan del desayuno.

Entré a mi cuarto y me senté en la cama.

Miré mi camisa, pero ya no tenía 14 años, tenía 38 y estaba llena de vómito.

Le dije a aquella chica que ya se me había bajado el efecto, que ya podía bajarle el volumen al radio con Sex Pistols porque tenía que irme a cambiar.

Daba asco.

Luego de cambiarme, la ví en aquella ventana naranja por los rayos del sol de las 6:00, me dió un cigarro y me dijo: "Nené, drogado te ves como un bebé, you look like a Crybaby". Me miró a los ojos y le subió el volumen al mismo trasto de siempre, empezó a cantar How to Dissapear Completely mientras acariciaba mis crespos.

–Te ves vacío.

–Lo estoy.

Entonces ví como sus ojos color avellana se mezclaban con la luz naranja de la ventana y su voz humedecía mis retinas mientras entraba a mi cabeza y la distorsionaba, la convertía en una radio.