Capítulo 1
Avanzamos en el tiempo hasta el 2075, una unidad militar que participa en la tercera guerra mundial, gracias a un grupo de científicos crea un virus, el virus vital. Es un completo misterio el motivo por el cual lo llamaron así, ya que hace el efecto contrario.
Se contagia por sudor, saliva o sangre, es muy fácil contagiarse el virus en una guerra; así que fue utilizado para matar a los soldados enemigos, sin la medicina no aguantarían más de una semana, y la semana que estuvieran en pie estarían muy mal físicamente dando una gran ventaja a los soldados de la unidad militar especial Española, los padres del virus.
Si los infectados no toman la medicina comenzarán los síntomas, los primeros días son fuertes dolores de cabeza y desmayos, luego viene la pérdida de los sentidos, la escucha, la vista o el sabor y por último pierdes el control de tu propio cuerpo, tus extremidades ya no responden a tus órdenes, te quedas inmóvil hasta que te visita la muerte.
La guerra fue terminada gracias a un pacto, ya que la población estaba reduciendo considerablemente gracias al virus.
Los soldados se infectaron en el campo de batalla, después estos mismos soldados contagian a sus familias y sus familias a cualquiera que se les cruzara a lo largo de los días.
Esto cambió el mundo tal y como lo conocíamos, desaparecieron los países, solo existía Terreno limpio y Terreno contaminado, separaban a los infectados de los sanos, así se dividió la tierra.
Los creadores del virus desaparecieron, a todos los de la unidad los encerraron. Descubrieron cómo lo crearon y todo sobre sus creadores por documentación y archivos, ya que nadie de la unidad dijo nada.
La medicina fue recreada por una empresa misteriosa, la UME, una empresa rodeada de misterios y de secretos...
La vida empezó a costar dinero, la gente ya no se mataba trabajando para comprar comida, sino para las medicinas, sin plata morías, un precio muy alto para la vida, 10 € la dosis, por ese precio vivías una semana más...
La verdadera historia comienza años más adelante, en el 2125.
Nuestra protagonista es Adriana, una adolescente de 14 años. Ella nació en el terreno contaminado, en la zona Española, no conoció a su padre y su madre murió por el virus cuando ella era bebe, su única familia es su hermano 6 años mayor que ella. Ellos trabajan como zapateros andantes, viven de hostal en hostal, pero hace una semana están muy mal de dinero.
Esta mañana Adriana se despertó, para ella esto era raro, ya que su hermano siempre la despertaba, ella se levantó de la cama, busco con la mirada a Leo, su hermano, él estaba quieto. Adriana se acercó rápido y lo empezó a mover desesperadamente, él abrió los ojos, los movió, pero su cuerpo estaba inmóvil, allí Adriana se dio cuenta.
Leo no había tomado la medicina, estaba en la última fase antes de morir.
Adriana con un nudo en la garganta saltó a su cama, sacó de debajo del colchón una bolsa de tela marrón, atada por un trozo de cuerda, desató con prisa el nudo que cerraba la bolsa. El contenido eran muchas monedas, las tiró en el colchón, las contó una por una rápidamente, eran justo 10 €, corrió hasta la farmacia, entró, pidió el remedio y corrió hasta el hostal, al llegar a la puerta, sacó la llave y la abrió.
Se acercó a su hermano y le dio la pastilla, pero ya era muy tarde...
Adriana rompió en llanto, sostuvo la mano de Leo, suplicando que abriera los ojos, rezando para que la vida no le arrebatara lo único que realmente hasta ahora amó de verdad. Empezó a recordar la sonrisa de su hermano, su voz burlona cuando ella se equivocaba, la dedicación que le ponía a cuidarla cuando ella estaba enferma, recordó su mirada, sus ojos verdes que brillaban bajo el sol y sus cálidos abrazos...
Lloro, las lágrimas corrieron bajo sus ojos, pensando en Leo, que fue hermano, madre y padre a la vez.
Después de un tiempo al lado del cuerpo sin vida de su hermano, Adriana soltó la mano de Leo, y empezó a recoger las cosas de la habitación. Sus ojos estaban rojos de llorar, al igual que su nariz. No tenía muchas cosas, pero empezó a empacar, después de guardar sus cosas, miro las de su hermano. No se las podía llevar todas, por qué no podía vagar por las calles con demasiadas cosas. Fijó su mirada en el cuello del chico, en su collar, una piedra blanca colgada de una cuerda negra, se la saco con delicadeza, y luego rodeó su cuello con el colgante.
Salió del hostal con la mochila en la espalda y con el nudo en la garganta.
Empezó a vagar por las calles, sin dinero, sin nada...
Tres días más tarde, Adriana se sentó en un callejón, el virus la estaba torturando, en poco se quedó ciega, tirada en un callejón, el pánico la empezó a invadir. Pero luego recordó la mirada de Leo, y se calmó, aceptando su destino...
Hasta que escuchó una voz suave, femenina, era una voz dulce, pero Adriana noto algo en esa voz que le daba escalofríos...
Tranquila, te voy a ayudar, te vas a salvar— afirmo esa voz mujeril