Prólogo
Nunca nadie nos advierte sobre cómo debería sentirse el amor.
El amor.
No la obsesión.
La experiencia de vida nos muestra que todo ser humano transita por esa delgada línea entre el amor y la obsesión. No existe enseñanza que nos indique cómo diferenciarlos o, aún menos, cómo detectarlos.
Simplemente nos cegamos.
No importaban el dolor, las traiciones, ni mucho menos las mentiras y los maltratos que podían surgir a lo largo de este tormentoso vínculo creado.
JiMin le amaba, y probablemente JungKook también. Quizás un poco de más, pero lo hacían. El equilibrio que debía existir entre ese delicado vínculo de respeto y confianza se había desvanecido por completo.
Por eso JiMin no comprendía por qué, si había tanto amor y pasión entre ellos, predominaban el control y la obsesión que sentían el uno por el otro.
Jungkook era un caos, un verdadero infierno en medio del paraíso de JiMin.
Él residía en el corazón de un jardín, un jardín puro, lleno de felicidad y paz, de seguridad y amor. Jungkook se había dedicado a arrancar cada una de las flores y a pisotear el césped por donde JiMin caminaba. Todo se marchitaba, todo se teñía de rojo y todo se convertía en un caos.
JiMin se había enamorado de eso; de Jungkook, de su obsesión por él, de su anhelo por él, de su posesividad por él. Amaba tanto verlo enloquecer por él.
Ambos amaban hacerse mierda.
Y ellos te relatarán con precisión cuán dolorosamente disfrutaban de ello.
Ágatha; un huracán en la costa donde en medio yacía JiMin y Jungkook agarrándose con fuerza, lastimándose en el transcurso, enterrándose las uñas y apretándose las prendas mientras se aferran a ese amor ya marchito.
Y no estaban dispuestos a soltarse hasta que el huracán se rompiera.
Los voy a hacer mierda con este fic. Primer aviso.
Me di pausa a proyectos del pasado. Quiero crear algo nuevo y este fanfic será el que esté actualizando. Trataré de actualizar 1 o 2 capítulos por semana.
Únanse al grupo de WhatsApp que está en mi muro pa echar chisme😋