Capítulo 1
La chica de la becaEl sonido del despertador rompió la calma de la madrugada en el pequeño apartamento del barrio mapo.
Han Seo-yeon abrió los ojos con esfuerzo. Eran las 5:15 a.m., y el frío de otoño se colaba por la ventana rota.
-Otro día más -murmuró, mirando el techo despintado.
Se levantó, preparó arroz, un poco de sopa y colocó una pastilla junto al vaso de agua en la mesa. Su madre aún dormía. Su respiración era débil, pero constante. Seo-yeon se acercó, le acarició el cabello y susurró:
-Volveré antes de que despiertes, del coma. Prometo traer buenas noticias hoy.
Tomo su mochila desgastada y salió rumbo a la prestigiosa escuela seúl internacional, donde estudiaban los hijos de los políticos, empresarios y celebridades. Ella era la única becada. Y también, la única que caminaba hasta allí.
Mientras subía las escaleras del metro, su celular vibró. Era un mensaje de su mejor amiga, Jiwoo:
Jiwoo:"hoy llega el nuevo heredero de la empresa Kang Group. Dicen que es insoportable. ¡Apuesto a que te hará enojar!"
Seo-yeon:"No tengo tiempo para herederos insoportables. Solo quiero aprobar matemáticas"
Pero el destino no siempre escucha lo que uno quiere.
Al llegar a la escuela, los estudiantes susurraban emocionados frente a la entrada. Un auto negro brillante se detuvo, y de él bajó un chico alto, de mirada fría, con uniforme perfectamente planchado y unos audífonos blancos colgando de su cuello.
Kang Min-jae.
El nombre que todos conocían, el rostro que salía en revistas y noticieros.
Seo-yeon, distraída, no lo vio venir.
Giró la esquina con un café caliente en la mano y.... ¡splash!
El líquido oscuro cayó sobre su camisa blanca, el silencio fue inmediato.
-¡Ah, genial! -exclamo Kang Ming-. Mi única camisa limpia.
El chico la miró.
-¿Sabes cuantó vale mi desayuno? -respondío ella con una sonrisa sarcástica.
Un murmullo recorrió el pasillo. Nadie hablaba así con Kang Ming-jae. Nadie.
Él la observó, curioso, molesto... y divertido.
-No sabes con quién estás hablando.
-Y tu no sabes cuánto me importa -replicó ella, girando para irse.
Pero antes de que pudiera avanzar, él dijo algo que haría que su vida cambiara para siempre:
-Tendrás que pagar lo que hiciste.
Ella se detuvo, confundida.
-¿Pagar? Fue un accidente.
Min-jae sacó su pañuelo, se limpió el cuello y sonrió con arrogancia.
-Entonces trabaja para mí. Hasta que lo consideremos "compensado"
Seo-yeon frunció el ceño.
-Ni aunque fueras el último heredero en Corea.
Él se inclinó un poco hacia ella, con una mirada tan intensa que hizo que su corazón se acelerara.
-Eso ya lo soy.
Y así sin saberlo, Han Seo-yeon firmó su entrada al mundo de los Kang.
Un mundo lleno de secretos. promesas rotas... y un amor que jamás debió comenzar.