Trastorno de estrés postraumático
No la logro superar, el insomnio me ataca en medio de las noches.
No la puedo olvidar.
Hay ruido en mi cabeza, y no son los gritos que eran tan frecuentes,
no son los portazos,
no son los llantos recurrentes.
Ese ruido que no me deja dormir es el silencio:
es estar en la misma habitación y no cruzar miradas,
es estar en la misma cama y sentir que yo estoy en Las Vegas
y tú en Praga.
Esos eran los preludios de una guerra avisada.
Y no, no concuerdo con eso de que en el amor y en la guerra todo vale.
Cuando conoces a tu rival mejor que a ti mismo,
sabes cuánto va a doler.
Cuando sabes que lo correcto es la retirada,
pero no lo quieres ver.
Cuando todas esas cicatrices dejan traumas
aún por resolver.
Contigo fui soldado.
Crecí, me formé, luché por amor y por unos ideales.
Pero contigo también estuve en Vietnam,
y ahí no pienso volver.