¿MI NOVELA ES REAL?

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

El mundo que Thesla escribió... ¡Es real! El príncipe vino a llevársela a su mundo, y obligarla a mejorar su vida, entre ambiciones y aventuras alocadas, descubrirá todo del mundo que creo, sentirá el amor o el dolor, la desesperación o la fragilidad de las cosas, la calma y la inestabilidad. ¿Podrá entender al príncipe? ¿Podrá regresar a su mundo? ¿Podrá por primera vez, sentir que vive?.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Pedro Pablo
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

CAPÍTULO 1

Entre el sonido de las hojas de papel, dedos de la mano izquierda moviendo las hojas o dando golpecitos en la mesa mientras que en la otra, un cigarrillo se consumía con el placer monótono de cada tarde. El hombre ojeaba el borrador de un libro, sus manos marcaban los fallos, hundía las uñas en hojas que él creía que necesitaban una revisión. Sus canas demostraban estatus en la empresa, su frialdad con la que leía quitaba el aliento a Thesla.

—Parece bueno —dijo sin detenerse—. Pero no significa. Que esté aceptado para publicarlo.

Arrojando a la mesa el borrador de la cuarta novela hacia Thesla, la miró punzante mientras la joven solo contenía el resentimiento.

—Príncipes. Príncipes... Este, oeste, norte... —aspirando su cigarrillo y mostrando una sonrisa—. ¿S- sur?.

Golpeó la mesa y en efecto rápido soltó una carcajada que para su edad era extraño de ver. Thesla mostraba seriedad en el ambiente, el hombre que reía locamente, se calmó viendo la expresión un tanto furiosa de la mujer.

—Thesla… siento que no va ser buena idea —lo dijo apagando su cigarrillo y sentándose de nuevo—. No sé. Hablar de lo mismo aburre, si, los tres son diferentes y todo. Pero no quita el hecho de que la gente ya lo ve venir.

Arreglándose las gafas y recostándose posteriormente, soltó comentarios dulces y a la vez, lacerantes.

—Sabes… ponle a una mujer de protagonista o habla desde la perspectiva de un pueblerino de tu mundo. No caigas en lo mismo por favor —levantaba los hombros como un gesto de desaprobación—. Busca mejorar. No estancarte. Te veo en dos semanas para tu próxima revisión. Adiós thesla.

La arrogancia del hombre dejó un mal sabor en ella, que trataba de recomponerse con cada paso fuera de esa oficina apagada y en sus brazos, cargando su borrador herido, lastimado y humillado. “Que rabia ese viejo, como si la creatividad sería pan de cada día” pensaba con enojo y ganas de arrancar el poco pelo canoso del hombre.

—¡Thesla...! —presuroso corría un joven con una sonrisa—. ¿Cómo te fue? Amiga, responde.

—Diego... —dijo Thesla, con un suave disgusto—. Quiero calma por el momento, me incomodas.

Mostrando tristeza, el joven se acerca más a Thesla. —¿Qué pasó? Antes eramos buenos amigos.

—Justamente por eso —Thesla miró a Diego de pie a cabeza—. Ahora quiero mi distancia por favor.

¡Plum! La puerta de la oficina de Thesla se cerró en la cara de Diego, y sin insistir más, se fue dejando una carta que Thesla pudo leer con avidez. "Felicidades Thesla, sé que tu nuevo éxito será una bomba, si te parece bien quisiera invitarte a una cena de felicitaciones, me gustaría que aceptes, pero conociéndote sé muy bien tu respuesta, te daré unos chocolates mañana, cuídate”.

—¿Por qué… no eres completamente perfecto? —recostó su espalda junto a la puerta y tenía tristeza en los ojos—. Monstruo.

Aunque parecía un joven perfecto y ocho años menor que ella, Thesla sabía algo oscuro de él, que nadie que lo conociera sabía.

Pasaron las horas, interminables horas, cuando por fin tocó la la salida al reloj de la joven, Thesla se fue a paso firme sin mirar a nadie mientras la criticaban por hacerse ella la importante “¿Qué pasó?” Se decían “lo mismo de siempre, antes hasta parecía un hombre por su actitud amiguera y ahora… solo por recibir un buen cargo ya dejó de lado a todos, solo se habla bien con las mujeres y a nosotros nos trata peor que perros callejeros” refunfuñaban “déjala, ni que fuera tan importante” esas críticas en susurros era pan de cada día, ella hizo sus prácticas de la universidad ahí, y cuando regreso luego de terminar su carrera había cambiado totalmente.

Diego ya la esperaba afuera, recostado sobre un auto elegante mirando la hora de su reloj, vio a la chica, sonrió esperando ver el rostro de ella pero Thesla lo ignoró y se fue a su auto, marchándose rápidamente. Parecía un trato común porque Diego solo soltó un suspiro y subió a su auto para irse a su casa.

Pasaron minutos en las pistas interminables, añorando días pasados. Tenía una mirada que pedía ser rescatada de su limbo, de su monotonía, todo parecía dañarla, el clima dulce a la piel carecía de encanto para ella, el tono del cielo algo naranja daba sentimientos encontrados para ella que buscaba un cambio de rutina. Miraba mucho su retrovisor, como si esperara algo, como si apareciese algo mágico que la rescataría de su vida tan apagada. Quiso encender un cigarrillo como hacía de costumbre pero apareció un niño queriendo cruzar la calle, detuvo su auto abruptamente, su cabeza chocó con la bocina y soltó un quejido. El niño pasó sin remordimiento y se miraron fijamente, Thesla con odio y el niño con confusión e inocencia, la señorita quería bajar del auto para regañarlo, pero su cinturón de seguridad se lo impedía, trató de quitárselo con ira pero no logró nada, entre tanto intento y furia divisó al niño muy lejos ya, con frustración dió marcha a su carro mientras entre susurros criticaba al niño.

—Mocoso sin educación —dijo Thesla mientras encendía su carro—. ¿Qué acaso no puede ver con esa cara de marranito el semáforo?.

El carro partió lo más pronto, se olvidó del cigarro y solo quería llegar a casa para estar en paz como ella decía mientras tenía altas ganas de acelerar y llegar lo más pronto para ver a su gato, a Mostaza, un gato pequeño que había rescatado de la calle, aunque apenas iban casi dos semanas viviendo juntos, ella lo amaba como a un hijo, era malcriado a la hora de dormir y pareciera gustarle molestar a Thesla, porque lloraba a media noche en la cocina para comer lo que sea que haya en el refrigerador.

Cada cuadra la ponía más ansiosa para ver a Mostaza, le había dejado comida, pero ya sabía el cómo se portaba cuando estaba solo, era terrible, arañaba el refrigerador o hacía sus necesidades en dónde él quiera como todo un rebelde. Thesla estaba a una cuadra hasta que le pareció extraño algunas cosas, desde esa ubicación veía la parte trasera de su casa, los vidrios todos y su puerta destrozada, cada vez que se acercaba más a la casa, le daba muy mala vibra así que agarró su celular y había marcado a la policía, sus dedos temblorosos no ayudaban mucho y sus ojos enrojecidos llenos de frustración por el posible robo en su casa que tanto trabajo le costó comprar.

—¿Po- policía? Mi casa… —estaba a punto de llorar—. Entraron a mi casa y me robaron.

Mientras seguía en la llamada dando sus datos y tratando de calmarla, ella recordó algo valioso para ella, Mostaza, se empezó a desesperar, trataba de mantener la serenidad mientras le hacían más preguntas, pero no aguantó cuando le preguntaron sobre si tenía algo de valor en casa. Salió corriendo de manera desesperada mientras que en el teléfono se escuchaba al policía gritando que era peligroso, ella seguía corriendo, era Mostaza, un gatito indefenso “¡Qué culpa tenía él!” Gritaba dentro de ella mientras contenía las lágrimas, era su única compañía, su familia la odiaban y rechazaban por ser escritora y no seguir el negocio familiar. Llegó a la puerta trasera que estaba destrozada, agitada y con culpa entró a la casa.

Ella entró en silencio y caminó por todo el primer piso sin ver a ningún gatito por ahí, mientras caminaba vió las cosas destrozadas, todo roto o movido ”Tantos años de trabajo para nada” aunque parecía que no lo pensaba, su rostro decía demasiado. Fue entonces cuando escuchó el maullido de su gato, ella pensó entonces que su gato estaba bien y que los ladrones se fueron, corrió felíz al segundo piso.

—¡Mostaza! —gritaba con tanta alegría mientras corría al cuarto donde lo escuchaba.

No sé percató de una soga tensa al entrar al cuarto, y cayó con un sonido seco, de la nada aparecieron personas con una especie de armadura al estilo medieval, la sujetaron fuertemente y la ataron, ella estaba demasiado asustada gritó con todas sus fuerzas pero la callaron con una mano en su boca, al terminar de atarla le pusieron la soga en la boca. Su gatito sin saber que pasaba se acercó a Thesla y empezó a frotarse y ronronear.

Entre su susto a punto de llorar, levantó las cejas y vió a sus ojos, gente que se disfrazó de caballeros. Pero se veían muy asustados, uno más tembloroso que el resto sacó su espada y la apuntó contra Thesla, ella se asustó mucho e hizo un gritó tapado.

—Calma soldado, la bruja no puede hacer nada —un hombre con bigotes prominentes y más alto que ellos puso su manos delante del joven y esté bajó la espada.

—Mmm… —sonaba a quejido y odio—. Así que… Thesla, Thesla Trovin.

Entró al cuarto un hombre bastante joven y muy alto, de cabello oscuro intenso, una piel pálida y ojos fríos llenos de odio.

—¡Mi señor, atrapamos a la bruja! —dijo el soldado barbudo.

El joven imponente se acercó a ella y la miró con el ceño fruncido—. Eres igual a la de las fotos.

Arreglaba su guante de cuero fino y un traje majestuoso se veía, sus ojos dorados la miraban intensamente, y ella también lo miraba, confundida, pero sentía conocer ese rostro de algún lado.

Entre tantas miradas el joven dijo en todo grueso—. Allgoz… Allgoz Molvia.

Thesla abrió sus ojos todo lo que podía por la sorpresas era idéntico a las ilustraciones de sus libros, era increíble el parecido casi idéntico, Thesla los miró una y otra vez, todos en silencio, los soldados asustados y Allgoz sereno viendo cada detalle de ella, aunque ella… solo echó a reír, qué confundidos se veían los caballeros y el joven igual, todos se alejaron de ella.

—¡Oye idiota, no le ataste bien la boca! —el caballero barbudo dio un coscorrón a un joven soldado—. ¡Ahora que hacernos señor!.

El hombre barbudo estaba temblando y sujetó el mango de su espada guardada, pero Allgoz alzó la mano y todos se callaron, se acercaba a Thesla, mientras que ella trataba de quitarse la soga de la boca y lo logró.

—¡Puaaaa! —Thesla inspiraba de manera agresiva el aire—. Chicos chicos… con calma, déjenme decirles que sus disfraces están muy bien, enserio, sobre todo el Allgoz, muy buen disfraz campeón.

Allgoz confundidos miraba a sus guardian que elevaron sus hombros mostrando ignorancia sobre los comentarios de Thesla.

—¿¡Insultas a mi señor!? —el hombre barbudo levantó su espada —. ¡Señor, debemos de matarla!.

Thesla solo se burló, la escena le parecía sacada de un libro, pero a la vez estaba asustada, que pensaban hacer estos hombres locos.

—¡Basta! —Allgoz alzó la voz y miró a Thesla—. Bruja o diosa no me interesa, tú, debes volverme fuerte ahora mismo y te dejaré vivir.

Thesla quedó confundida, mientras trataba de desatarse.

—¿Qué? —Thesla se detuvo y miró a Allgoz—. Mmm… mira, dejémonos de tonterías y… ¡váyanse o llamaré a la policía y se los llevarána la cárcel!.

—¿¡Policía!? Señor cuidado, seguro son sus secuaces —el hombre barbudo se le veía miedoso perla la vez con ganas de luchar.

—Están locos y mal de la cabeza, ¡Largo ahora! —Thesla mostraba un gesto furioso.

De la nada como si el joven siempre hubiera sido humo, desaparece dejando un rastro de humo negro flotante, justo donde estaba él y apareció en un parpadeo cerca de Thesla con una daga muy cerca del cuello de ella, y sus ojos brillaban demasiado.

—¿Qué fue eso? —Thesla estaba en shock—. ¿Qué has hecho?.

—Ya te lo dije —Allgoz acercó más la daga a Thesla—. Hazme más poderoso, ahora.

Ella estaba asustada sin saber que hacer, estaba confundida y no sabe que decir, de oportuna manera suena la sirena de la policía y se escuchan pasos yendo a la casa diciendo que los ladrones salgan en paz.

—Mmm…no quisiste por las buenas, no esperes misericordia —Allgoz se puso al medio de la habitación—. ¡Sujetenla, nos marchamos!.

Su guardia confundido trató de refutar pero era imposible ya, Allgoz tenía una mente fría.

—¡Será esclava del reino, la usaremos como fuente de energía a un posible Dios o bruja!.

Ella solo miraba como el suelo se ponía negro y se aclaraba, como también debajo se veía un paisaje extraño, era el reino del Sur.

Los policías subían a cada paso seguro en las escaleras, mientras que en la habitación, se hundían en el suelo, Allgoz no quitaba su mirada de ella y ella miraba como el suelo la tragaba, dio su último grito de miedo para luego ser tragada de verdad por ese portal así como todos en la habitación que en cambio se miraban tranquilos.

El grito se escuchó claramente y los policías entraron a la habitación rápidamente apuntando sus armas a… nadie, se quedaron confundidos y empezaron a buscar de manera loca a la mujer.

Thesla veía el paisaje mientras caía del cielo, sus gritos eran intensos, giraba en el aire pero divisaba un inmenso castillo negro, y algo frío el clima, ella dejó de gritar, se había desmayado y caía aceleradamente, estaba bajando de manera brusca y a punto de chocar el suelo de otro mundo, El mundo que ella creo y… ¡Pum!.