Something must to break

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Sinopsis

En esta historia hay contenido explícito, drogas, sexo y cualquier mierda que se me ocurra, sin censura. Además, cada capítulo tendrá su propia playlist. Las canciones las incluyo según lo que creo que encaja con lo que ocurre, con lo que sienten los personajes o con el ambiente general. El género será variado. Si no te gustan las canciones, puedes ignorar este apartado y leer sin playlist, pero me parece interesante la idea de acompañar cada capítulo con su música para una lectura más inmersiva y una mejor comprensión del entorno y de los personajes.

Genero:
Romance
Autor/a:
Lusialoquetenia
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Uñas de gel

El ajetreo de la ciudad se nota nada más pisarla. Septiembre está por llegar y con él, el inicio de las clases. Se percibe en el ambiente que hay más gente en las calles. Es común ver a jóvenes con maletas dirigiéndose a lo que serán sus casas durante el curso.

Thai aún está organizando las cosas de la mudanza; todo está lleno de cajas y desorden. Mientras ordena y guarda, va repasando mentalmente todo lo que tiene que hacer.

—Vale… después de esto tengo que revisar la solicitud de traspaso de universidad para asegurarme de que todo esté bien… —sigue con sus tareas diarias mientras sus pensamientos saltan de una cosa a otra.

El día avanza y ella recuerda que tiene que arreglarse: esta noche tiene que trabajar. Thai se prepara con prisa, y justo en ese momento suena el teléfono.

—Sí, sí, ya voy de camino —dice mientras se enciende un cigarro, agarra su chaqueta y mientras va en dirección a la puerta—. No te preocupes, ya te dije que lo tengo todo preparado. Solo queda hacer alguna prueba de sonido. —Cierra la puerta con rapidez.

Es viernes por la noche, y la juventud parece incapaz de resistirse a salir de fiesta. La ciudad está llena de vida y movimiento.

Un grupo de chicos se unen a la cola , entre risas, para entrar en una sala bastante reconocida de la ciudad. En este sitio siempre hay música en directo y DJs habilidosos que captan rápidamente lo más escuchado del momento.

—Tío, qué ganas tenía de volver a este sitio con vosotros, vamos a acabar doblados —dice uno entre risas y codazos a sus amigos—. ¿Sabéis por casualidad quién canta hoy?

—Creo haber visto en el cartel que solo actúa una tal Thai para abrir la noche, y luego los DJs de siempre —responde otro.

—¿Thai? —pregunta uno de ellos, curioso por el nombre tan llamativo. Este chico es Kael, y a partir de ahora nos referiremos a él así.

—No sé quién es… es de fuera, pero mirando su perfil parece que tiene cierta fama. A la gente le gusta mucho su estilo —dice uno de los chicos. Kael levanta una ceja y encoje los hombros mientras fuma—. Nunca había oído hablar de ella.

Finalmente, los chicos entran a la sala y se dirigen directamente a la barra, sin perder tiempo en pedir una copa. La música los envuelve: la sala destaca por la gran variedad de géneros musicales que usan, creando distintos ambientes que conviven en el mismo espacio, aunque quienes los habitan sean muy diferentes.

Kael, bastante serio, bebe el alcohol como si fuera agua; la copa le dura apenas unos minutos.

—Y qué tal vuestro verano… —dice Kael, pero sus palabras se cortan al instante, están presentando a quien va a actuar.

Thai sube al escenario con una presencia imponente. Su outfit es impresionante; todos en la sala, al verla, quedan boquiabiertos. Kael nota cómo la luz del escenario refleja sus ojos, y algo en su postura lo hace inclinarse un poco hacia adelante, inconscientemente. Ella, indiferente ante la multitud, comienza su actuación. Suenan guitarras con muchísima distorsión; solo con eso, la curiosidad y asombro se puede ver en la mirada de Kael. La voz de Thai envuelve la sala; no es dulce, sino penetrante, igual que sus letras. Las canciones parecen originales, nada de covers.

—...I’ve got an ache in my heart Can’t fix this hole in my head Didn’t think we could restart Maybe we’re better off dead…—

*/Nota para el lector: la canción está en la playlist por si queréis escuchar cómo suena Thai. /*

Kael se queda absorto por su actuación, y sus amigos lo notan. Uno de ellos le da un codazo:

—¿Qué? ¿te ha gustado, no? Esta bastante buena, la verdad.—

Kael frunce el ceño, sarcástico y seco:

—Ya quisiese esa que me interesase lo más mínimo —añade rápidamente, sin querer admitir que realmente le ha llamado la atención.

Todos ríen mientras siguen hablando de sus cosas. Kael, sin participar, permanece ausente, solo escuchándola a ella.

Thai termina su actuación con una canción donde mezcla su estilo habitual con dubstep, dando paso a la siguiente sesión del DJ. Se retira del escenario con la misma indiferencia, como si no le importase que la gente saltara y bailara con su música.

Kael vuelve a la conversación con sus amigos y sigue bebiendo, hasta que la ve pasar entre la multitud. La observa con curiosidad y mirada seria. Ella atraviesa la discoteca; la gente se detiene a felicitarla, pero no se muestra especialmente simpática. Intenta cerrar las interacciones rápido y sale de la sala.

Viéndo esto, Kael interrumpe la conversación de sus amigos:

—¿Salimos a fumar? Ya va tocando.—

Todos asienten y salen. Kael mientras se lía el porro en la puerta de la sala, busca con la mirada entre la multitud, pero no hay suerte, no la ve, así que deja el tema de lado.

La noche avanza y sus amigos entran de nuevo a la fiesta. Kael, bastante afectado por el alcohol y la yerba, se queda un rato más solo afuera, intentando encenderse un cigarro. Su mechero no funciona y él, frustrado, hace una mueca mientras insiste una y otra vez.

De repente, siente una mano en su cara que enciende el cigarro por él. Solo alcanza a ver unas uñas de gel. La persona, tras el gesto, sigue su camino como si nada, sin siquiera mirarlo. Kael, afectado por el alcohol, no procesa la situación a tiempo y no logra ver la cara de la chica que, con indiferencia, le hizo el favor. Se da la vuelta y solo alcanza a ver la puerta del local cerrarse, mientras el segurata mira al frente, serio. Pensativo, murmura:

—¿Qué ha sido eso? —fuma un par de caladas y tira el cigarro al instante, necesita entrar y ver si la encuentra—.

No entra ansioso; entra calmado, necesita mantener su fachada rígida ante los demás, pero no puede evitar sentir curiosidad. Dentro, hay demasiada gente y no logra ver nada.

La noche termina, Kael llega a casa, y no puede dejar de pensar en esos pequeños detalles. No puede evitar sentirse obsesionado, recuerda sus uñas de gel brillar encendiendo su cigarro, intenta no pensar en el tema y dormir pero su cabeza esta en bucle, no entiende porque tanta obsesión con alguien que ni conoce, ni ha visto.

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