Prólogo
Y aquella madrugada de agosto quise saber todo sobre ti.
Tu nombre, el color de tus ojos, tu edad, tu cantante preferido...
Empecé a sentir que anhelaba algo que jamás había echado en falta hasta ahora. Lo tenía todo, pero... ¿ Por qué quería saber de ti?
Cerré los ojos y esperé a que nuestras miradas se encontraran, porque en mis sueños, tu aún me perteneces.