Summer love (uno)
-Alabama, 2016-
Bonnibel Bubblegum:
Llegaba a la granja de mis abuelos, pasaría las vacaciones dé verano ahí y estaba emocionada por eso. Hace mucho tiempo qué no los visitaba. Además mis papás me dejaron ir sola. Bajé del taxi, agarré mis maletas, mis abuelos estaban enfrente de mí con una sonrisa. Sé acercaron y él primero en abrazarme fue mí abuelo. Pero mira cuánto haz crecido -Dijo mirándome. Mi abuela me abrazó. Estás muy delgada mija -Dijo ella y sonreí. Los extrañé mucho -Comenté. También té extrañamos -Dijo mi abuela. Déjame ayudarte con eso -Mi abuelo tomó mi maleta y la llevó a adentró de la casa. Mientras mi abuela y yo caminábamos detrás de él, algo llamó a mí atención y volteé a un lado. Miré a una muchacha de cabello negro cargar algunas cajas. Conocía a los vecinos de mis abuelos: Los Abadeer. Pero nunca había visto a aquella chica. Entramos a la qué sería mi habitación, mi abuelo dejó mi maleta en la cama. Dejaremos qué te instales -Dijo mí abuela cerrando la puerta. Estaría aquí por algunos meses de visita así qué desempaque mis cosas y empecé a acomodarla. Después de un rato me dió mucho calor. Aquí siempre hace calor en veranó. Escuché qué alguien toco la puerta de la casa, baje para encontrarme con mi abuela en la puerta y hablaba con la muchacha qué estaba en la casa de los vecinos. Oh Bonnibel qué bueno qué bajas -Dijo mí abuelo. Mi mirada se concentró en ella. Es un poco más alta qué yo, tiene ojos verdes y usa una camisa a cuadros, en su frente tiene amarrado un pañuelo, se nota que estaba trabajando por él sudor de su cara. Ella es mí nieta Bonnibel. Bonnibel ella es sobrina de los Abadeer -Nos presentó. Mucho gustó, me llamó Marceline -Extendió su manó hacía mí. Mucho gustó -Tomé su manó y la estrenamos. Sentí una corriente eléctrica al tomar su mano. Ellos volvieron a hablar y la verdad no presté atención, observé su rostro, sus gestos, sus ojos, su cabello y su sonrisa. Nos vemos -Ella se despidió. En ese momento regresé a la realidad, la ví marcharse y mi abuelo cerró la puerta. ¿Y ella que hace aquí? -Pregunté con curiosidad siguiendo a mí abuelo hasta la cocina dónde mi abuela ya preparaba la comida. Hace unos trabajos para mí -Contestó y fruncí él ceño. Ya estoy viejo y hay cosas qué ya no puedo hacer. Así qué ella las hace, también trabaja para sus tíos -Explico al ver mí cara de confusión y asentí. Tiene la misma edad qué tú Bonnibel, tal vez puedan ser amigas -Sugirió mí abuela. No dije nada, en ese momento comimos los tres en silencio, disfruté mucho la comida de mí abuela, ella cocina muy delicioso.
Al terminar de comer me diría a mí habitación para terminar de acomodar mis cosas pero me detuve al mirar en una de las ventanas, ella agarraba él heno y lo acomodaba. Hacía mucho calor y me preocupé qué no tomará algo. Me dirigí a la cocina y eché limonada en un vaso con hielos. Salí y me pare detrás de ella, toqué su hombro, volteó y me miró sorprendida. Hola -La saludé. Hola -Quitó su sudor con una manó. Té traje un poco de limonada. Hace calor y no te vayas a deshidratar -Le di él vaso, ella lo tomó y me sonrió. Gracias -Bebió la limonada y me dediqué a verla. Me regresó él vaso. ¿Estás bien? -Preguntó y asentí. Nos vemos -Me despedí. Dé reojo miré qué ella volvió a su trabajó, volví a mi habitación, terminé de acomodar las cosas y dejé la maleta vacía debajo de mí cama.
Cuándo la noche cayó decidí caminar por los alrededores, miré a Marceline afuera de la casa de sus tíos, ella estaba fumando, me miró y se acercó. ¿Qué haces aquí? -Preguntó. Sólo salí a caminar un rato -Me encogí de hombros. ¿Y tú? -Cuestioné. Sólo salí a fumar -Dió una calada y luego expulsó él humo. No le vayas a decir nada a mis tíos, a ellos no le gustan qué fumé -Explico y asentí. No te preocupes, no diré nada -Contesté. Nos quedamos en silencio mirando él cielo. Está noche había muchas estrellas. ¿Y qué hace una niña tan preciosa cómo tú en una granja? -Preguntó. Aquello me hizo sonrojar. Voy a pasar todo él verano aquí con mis abuelos -Expliqué y ella asintió. ¿Y tienes planes? -Preguntó dándole otra calada a su cigarrillo. No. Lo único qué tengo planeado es pasar más tiempo con mis abuelos -Respondí. Hay muchas cosas qué puedes hacer, él pueblo está cercas y hay muchas actividades que puedes hacer para divertirte -Comentó. Agaché la cabeza, tomó mi mentón y lo levantó para conectar nuestras miradas. Al verla a los ojos sentí qué todo mí airé se había ido. ¿Qué sucede? -Preguntó en voz baja. Yo casi no conozco él pueblo ni a nadie qué me lo enseñe -Confesé nerviosa. No te preocupes. Yo te lo enseñaré y haremos cosas divertidas. Esté será un verano inolvidable para ti, te lo prometo -Comentó emocionada y sonreí. De acuerdo -Susurré. Bien, mañana después de qué terminé de trabajar iremos a un lugar -dijo tirando su cigarro y pisándolo para apagarlo. Está bien, no puedo esperar -Dije emocionada. Bien, ya es tardé así qué nos vemos mañana Bonnibel -Se despidió. Era la primera vez qué decía mi nombre y sonó tan bien cuándo lo dijo. Nos vemos mañana Marceline -Susurré observándola entrar a la casa de sus tíos. Caminé feliz de regresó a la casa de mis abuelos, entré a mi habitación y traté de dormir pero no podía, aquella chica quiere hacer qué mi verano sea inolvidable y aún no me lleva a ningún lugar pero parece qué ya lo estás consiguiendo. No sé qué me pasa alrededor de Marceline pero me gusta lo qué estoy sintiendo. Ella es una chica tan preciosa y amable.
Esté definitivamente va a hacer un veranó muy diferente.