Pokemon: El primer paso por Kanto

Sinopsis

El mundo Pokemon un lugar lleno de criaturas magicas y sorprendentes que son capaces de hacer volar la imaginacion de las personas, un lugar magico y lleno de sueños...lo cual seria cierto de no ser que esta realidad esta llena de muchos conflictos y pleitos por los males de la humanidad como puede ser el egoismo, la antipatia, el rencor, la avaricia y por supuesto la ambicion... Nuestro protagonista iniciará su vida como entrenador Pokemon tras ciertos acontecimientos que lo animarían a convertirse en un entrenador Pokemon. La escritura es mia pero el resto de material audiovisual es de sus respectivos creadores...apoyenme plis🥺

Estado:
En proceso
Capítulos:
11
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Prologo: Primer paso

Hola como están bienvenidos a esta historia de Pokemon llamada el primer paso por Kanto pero algunas aclaraciones...

Usaré a Red Akai en general ya que Kichiro Kawa no podría encajar en un entorno como el que deseo hacer y de paso Ash dejo de ser una buena opción cuando se jubilo...así que démosle un nuevo lavado de cara al protagonista más sobrevalorado de todos :p

En fin gente espero que disfruten mucho esta historia y si tienen dudas o sugerencias porfavor déjenla en la parte de comentarios que yo leeré todo lo que me manden sin más que agregar ya llegó la hora de embarcarnos en esta nueva historia😲🙂

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"Todo comenzó en un mundo... no muy diferente al nuestro"

Un planeta azul. Lleno de vida. Personas. Ciudades. Montañas. Ríos.

Un mundo como el que todos conocemos. Donde las leyes de la naturaleza rigen el curso de los días.

Pacífico. Familiar. Predecible.

Pero en algún lugar quizás más allá de las estrellas, o en la grieta entre realidades

existe otro mundo.

Uno donde la naturaleza tiene voz propia.

Donde los truenos pueden obedecer órdenes.

Donde las criaturas caminan entre los humanos… y los humanos, entre leyendas.

Ese es el mundo Pokémon.

Un mundo repleto de seres vivos llamados Pokémon.

Criaturas diversas y poderosas.

Algunas tan pequeñas como un ratón.

Otras, más grandes que una casa.

Algunos flotan sin alas.

Otros queman, congelan, envenenan o distorsionan el tiempo.

¿De dónde vinieron?

Nadie lo sabe.

No evolucionaron como nosotros.

No emergieron del barro ni fueron creados en un laboratorio.

Simplemente… aparecieron.

Criaturas de formas y tamaños diversos. Algunas evocaban vagamente seres que conocemos hoy, pero en realidad... eran completamente diferentes a cualquier cosa que haya existido jamás.

Así como los humanos evolucionaron de antiguas especies de simios, cada ser viviente tiene un ancestro en común. Pero estos seres eran distintos.

No surgieron de la evolución.

Simplemente aparecieron.

Una noche, sin explicación, sin razón…

Pop.

Pop.

Pop.

Aparecieron con formas que no figuran en ningún libro de historia natural.

Con el tiempo, la gente los llamó "Monstruos de Bolsillo" O simplemente...

"Pokémon"

Y desde entonces, el mundo nunca volvió a ser el mismo.

“Intentar explicar el origen de los Pokémon es como intentar explicar el principio de la vida misma.”

— Profesor Samuel Oak

Al principio, los humanos temían a esas criaturas.Eran impredecibles. Extrañas.Demasiadopoderosas como para confiar.Demasiadodistintas como para comprender.

Pero con el tiempo…

Los lazos comenzaron a surgir.

Una mirada.Un gesto.Un instante de conexión entre especies.

Y entonces todo cambió.

Surgió una nueva clase de humanos.Personas capaces de entender a los Pokémon, guiarlos, acompañarlos, luchar a su lado.A ellos se les llamó entrenadores Pokémon.

Con el paso de los años, los entrenadores construyeron ligas, torneos, gimnasios.El combate Pokémon se volvió un arte. Una profesión. Una pasión mundial.

Y en lo más alto…la Liga Pokémon Mundial, donde solo los mejores de cada nación compiten por la gloria...

En este mundo, Japón también tiene su lugar.Aunque no domina como otras potencias, sus entrenadores han dejado huella.

Japón ha producido grandes campeones Pokémon. Tal vez notantoscomo América o Europa, pero su nivel es indiscutible. Pero dentro de Japón… hay una región que lleva décadas en la sombra.

Una tierra de bosques antiguos, caminos olvidados y promesas rotas.

Kanto.

Una región en el extremo oriental del mundo Pokémon. Rodeada de mar y montañas. Antiguamente fértil, cargada de historia, rica en biodiversidad.

Hoy, muchos la consideran una reliquia del pasado. Una tierra olvidada por las nuevas generaciones, donde los entrenadores emigran y los sueños...se marchitan.

Y dentro de Kanto, al suroeste, aislado entre campos y colinas...existe un pueblo pequeño.

Silencioso. Modesto. A veces borrado incluso de los mapas...

Pueblo Paleta...

Aunque ahora pocos lo recuerden, Pueblo Paleta llamado antiguamente MasshiroTown fue una vez una tierra fértil, famosa por su agricultura.

Sus campos daban las bayas más dulces, sus semillas eran codiciadas en toda la región, y su tierra era considerada “la más pura de Kanto”.

Allí, los días eran simples, pero dignos. La vida giraba en torno al trabajo del campo, a los rituales del sol, a los lazos entre familias y a la crianza de Pokémon agrícolas, criaturas que ayudaban a cultivar, limpiar y mantener vivos los campos.

Pero todo eso cambió el día en que nació un niño diferente.

Su nombre fue Massara Oak.

Un muchacho como cualquier otro... al menos al principio.

Hijo de agricultores, criado entre polvo, raíces y cielos abiertos. Pero poseía algo que pocos tenían:

Un vínculo natural con los Pokémon.

No necesitaba órdenes para que lo escucharan. No necesitaba gritar para que lucharan por él.

Solo bastaba con que caminara a su lado.

A los dieciséis años, Massara Oak abandonó los campos. Viajó a ciudades, pueblos, luego más allá.

Y en la Liga de la Meseta Añil, el torneo más prestigioso del país…logró una hazaña impensable:

Clasificó entre los 32 mejores entrenadores de Kanto...

Desde aquel día, Masshiro Town fue rebautizado en su honor...

Se convirtió en Pueblo Paleta.Paleta, como símbolo de todos los colores y caminos que un entrenador podía recorrer...

El nombre Oak ya no era solo el de un campesino. Era sinónimo de maestría, perseverancia... y potencial...

Massara Oak tuvo descendientes. Uno de ellos se convirtió en el más célebre: Samuel Oak. Un joven prodigio que iba por el mismo camino que su abuelo hasta optó por otro camino: la investigación.

Profesor Samuel Oak, el mayor experto en evolución Pokémon de toda una era. Fundador de teorías clave. Pionero del estudio de la relación entre humanos y Pokémon.

Gracias a él, Pueblo Paleta volvió a brillar. Durante años, los jóvenes entrenadores peregrinaban al laboratorio Oak, en busca de una oportunidad, de un Pokémon inicial...de un destino.

Pero con los años, el brillo se apagó otra vez.

Samuel envejeció. Las nuevas generaciones de la familia Oak no estuvieron a la altura. Los campos ya no eran fértiles. El turismo se detuvo. Y poco a poco… Pueblo Paleta volvió al anonimato.

Ahora, en el año 2004, Pueblo Paleta es solo un eco. Los niños ya no sueñan con capturar Pokémon. Sueñan con irse. Con estudiar. Con sobrevivir.

Ser entrenador Pokémon ya no es una vocación. Es una broma antigua que se cuenta con pena en las fogatas familiares.

Los ancianos aún hablan de Massara Oak. Pero los jóvenes… apenas recuerdan su nombre.

Y, sin embargo...

Algo aún arde bajo la tierra seca. Una semilla olvidada. Una chispa enterrada.

Porque incluso en un rincón sin promesas…un nuevo entrenador puede nacer.

Uno que no carga un linaje famoso. Uno que no está destinado. Uno que fue ignorado, descartado, subestimado.

Pero que, sin saberlo aún…

Está a punto de comenzar un viaje que cambiará todo.

Un nuevo entrenador nacerá en Pueblo Paleta.

Uno capaz de cambiarlo todo...


Siglo XXI, Pueblo Paleta, 16 de agosto del año 2004, 6:40 AM

El cielo comenzaba a teñirse de un tenue naranja, anunciando el despertar de un nuevo día en Pueblo Paleta. Una fina brisa recorría las calles polvorientas mientras el rocío aún perlaba las hojas de los árboles y los techos de las casas. La calma de la madrugada se rompía lentamente al compás de la rutina diaria de sus habitantes.

Los primeros en moverse eran los granjeros. Con pasos firmes y rostros curtidos por el sol, caminaban hacia los campos con herramientas al hombro, acompañados de algunos Pokémon que los ayudaban en las tareas pesadas. Más allá, en los patios traseros, algunas mujeres colgaban ropa recién lavada, mientras otras barrían las entradas de sus hogares con movimientos mecánicos. En las calles, el bullicio de los niños con mochilas a la espalda daba vida al pueblo: iban camino a la escuela entre risas, gritos y carreras.

Hombre: Qué frío hizo anoche... Espero que los Pokémon hayan dormido más cómodos que nosotros-comentó un hombre de mediana edad, frotándose las manos mientras crujía los nudillos. Su voz sonaba ronca por el frío matinal-

Hombre 2:Sí... y encima las cosechas están cada vez peor. Vamos a tener que buscar más comida o la gente dejará de comprarnos. No quiero otra semana de quejas-añadió otro, agachado mientras arrancaba con esfuerzo las malas hierbas que invadían su pequeño huerto-

Mujer: Cariño, los niños ya se fueron al colegio. ¿Vas a estar en casa esta noche? -preguntó una mujer con voz suave, concentrada en tender sábanas que aún goteaban-

Mujer 2: ¡No, Hiroshi, te lo dije mil veces! ¡No vamos a comprar esa moto! Ya tienes a tu Pokémon para moverte, ¡no necesitas más!-reclamaba otra mujer desde su porche, hablando por teléfono mientras barría con ritmo enérgico el polvo acumulado-

Aquel paisaje cotidiano se vio interrumpido por la presencia de un joven que caminaba por la calle principal como siel mundono le importara. Llevaba una gorra roja inclinada hacia adelante, ocultando sus ojos. Silbaba una melodía desganada mientras pateaba latas vacías que encontraba en su camino, como si buscara molestarse a propósito con cada paso...

???: Hoy es un nuevo día... a ver qué porquerías tiene para mí este barrio de cuarta-murmuró con sarcasmo, sin detener su andar. Se acercó a un bote de basura, pateó una lata que rebotó con estruendo metálico contra la pared, y suspiró con desgano-Tsk... siempre lo mismo, nada interesante.

Mientras deambulaba por las callejuelas del pueblo, observaba distraídamente los Pokémon salvajes que cruzaban en la distancia o los carteles medio rotos pegados en los postes. Su presencia no pasaba desapercibida, pero los vecinos apenas le dedicaban una mirada fugaz antes de seguir con sus asuntos. Para ellos, no era más que otro joven sin propósito, un simple don nadie más en la rutina del pueblo.

A unos metros, en una vieja banca de madera junto a una fuente seca, yacía un anciano de aspecto desaliñado. Vestía ropa desgastada y descolorida, y junto a sus pies descansaban un par de botellas vacías de licor barato. Se removía incómodo, murmurando entre dientes, mientras trataba de incorporarse.

Sus ojos inyectados en sangre se abrieron lentamente al sentir la luz del sol en el rostro...

???: ¡¡¡Otra botella, maldita sea!!! ¡Necesito más alcohol!-gritó con voz ronca, espantando a unas Pidgey que alzaron vuelo al instante. Sus ojos, rojos y desorbitados, no ocultaban el deterioro de su alma.

Anciano: Otro día más de lo mismo... Las cosas ya no son como antes-balbuceó con amargura, incorporándose a duras penas. Tambaleante, puso rumbo a la taberna más cercana.

El sol seguía su ascenso. Pueblo Paleta despertaba una vez más, indiferente a las pequeñas tragedias que arrastraban sus habitantes como cadenas invisibles.


El chico de la gorra roja caminaba con tranquilidad por la zona, silbando suavemente mientras observaba a un grupo de niños más pequeños jugando a la pelota. De pronto, por culpa de un niño algo regordete, la pelota salió volando... y fue a estrellarse directamente en la frente del joven. Sin inmutarse demasiado, la atrapó con una mano y la devolvió con un tiro perfecto.

???: Permiso, niñitos...-murmuró mientras seguía su camino, sin dejar de silbar-

Niño 1: Qué chico tan raro... -susurró mientras lo observaba alejarse-

Niño 2: Parece un vagabundo... como esos que andan por el vecindario. -añadió con desconfianza-

Niño 3: Nunca lo había visto por aquí... mejor no nos metemos con él. -propuso y volvieron a su juego-

El chico ignoró por completo los comentarios. Mantuvo la vista al frente, caminando con calma... hasta que, desde un oscuro callejón, una figura tambaleante se acercó. Al instante, Red alzó los puños con desconfianza.

Anciano: ¡Hola, amigo! ¿Cómo estás?-saludó con una sonrisa desaliñada. Era el mismo anciano borracho que unos minutos antes dormitaba en la banca del parque-

???: Tsk, solo eres un borracho. No vales la pena...-respondió con frialdad, intentando seguir su camino. Pero el anciano lo detuvo-

Niño 1: Ese forastero se va a pelear contra el borracho-Hablo entre risas-

Niño 2: Aunque...ese borracho me es familiar amigos creo que lo he visto antes-Susurro tratando de adivinar quien era ese hombre-

Niño 3: Cállense ahora se viene los golpes-Declaro mientras que los 3 se quedaron callados para ver que pasaba-

Anciano: Tranquilo, chico... ¿Me harías un favor? Solo cien pokéyenes, ¿sí? Serías de gran ayuda.-dijo, aferrándose a su hombro con una mano temblorosa-

El muchacho apartó su mano con fuerza y, sin más, le propinó un golpe directo en la mejilla. El impacto fue tan certero que el viejo cayó de espaldas, adolorido y atónito. Los niños, que aún lo observaban a lo lejos, quedaron boquiabiertos.

Niño 1: ¡No puede ser! ¡Derribó a ese viejo de un solo golpe!

Niño 2: Y eso que no parece tener más de doce años...

Niño 3: Le tengo miedo... pero también respeto.

El joven se sacudió las manos como si hubiera arrojado algo sucio.

???: Si vas a mendigar, al menos hazlo sobrio, imbécil.-espetó con desprecio-

Sin embargo el anciano parece que el golpe no le afecto casi en nada mas bien lo puso ¿contento? dejando a los presentes extrañados menos al joven quien solo miraba seriamente al anciano como hablaba...

Anciano: ¡Jajaja! Eres interesante, chico... tienes agallas. No cualquiera tumba al gran Profesor Oak.-se levantó con una sonrisa dolorida-¿No te gustaría ser mi amigo? Podría enseñarte a ser entrenador Pokémon...

???: ¿Entrenador Pokémon...?

Oak: Exacto. Soy experto en los Pokémon. ¡Soy el Profesor Samuel Oak!-declaró tambaleándose con cierto orgullo mal puesto-

Niño 2: ¡¿Ese borracho es el famoso Profesor Oak?!

Niño 1: Nah, no puede ser. ¿Qué haría alguien como él vestido así?

Oak: ¿Qué me dices, amigo?-Dijo con tono más suave, acercándose de nuevo a Red. Pero el chico lo apartó con fastidio.

???: Escucha, viejo. Aléjate. Apestas a alcohol y no me interesa tu mundo... Adiós, perdedor.

Sin pensarlo mucho, el chico lo empujó de nuevo al callejón. Oak, medio aturdido, se olió el aliento y frunció el ceño.

Oak: Tsk... sí, creo que necesito una menta...además no puedo creer que me presente en este estado de resaca.

De pronto, un grito agudo atravesó el aire:

???: ¡Ya, por favor, suéltenme!

Los presentes voltearon hacia una esquina donde dos adolescentes arrastraban del cabello a una niña de no más de siete años. Ella forcejeaba y lloraba, visiblemente herida.

Niños: ¡Oh no! ¡Tienen a Saki!

Los niños quedaron congeladosdelmiedo. Pero Red... simplemente avanzó. Se puso frente a los adolescentes con una mirada decidida, sin pizca de temor.

Adolescente 1: Apártate, mocoso. Esta niña nos robó dinero y no quiere confesar dónde lo escondió.

Saki: ¡Solo tomé un pedazo de pan! ¡No robé nada más!-Intento zafarse del agarre pero le fue inútil-

Adolescente 2: ¡Mentirosa!-le gritó mientras le daba una bofetada que la hizo llorar aún más-¡Confiesa ahora o tendremos que acusarte con tus padres!

Los niños no se atrevieron a intervenir, sabían que esos adolescentes eran peligrosos... pero Red no se movió ni un centímetro.

Adolescente 1: Así que, fuera de aquí, vagabundo... tenemos asuntos que atender.

???: ¿Por qué no se largan ustedes, idiotas? ¡¡¡ESTORBAN!!!

Sin darles oportunidad de responder, el muchacho lanzó un puñetazo directo a la cara del primero. El golpe lo mandó al suelo con la nariz rota. Intentó contraatacar, pero Red lo embistió contra una pared, conectando una ráfaga de golpes hasta dejarlo inconsciente.

El segundo adolescente, furioso, soltó a la niña y se abalanzó contra el joven.

Adolescente 2: ¡¡¡Maldito mocoso!!!

El chico esquivó ágilmente y le propinó una patada en el estómago que lo lanzó hacia atrás. Corrió hacia él, recuperando su gorra caída, y le estampó otra patada en el rostro, haciéndole perder un diente.

Todos observaban en completo silencio. Hasta el propio Oak, desde el callejón, sonreía con cierta admiración.

Oak: Nada mal... fuerza, reflejos, determinación. Este chico tiene potencial.

La niña se acercó tímidamente con la gorra en las manos.

Los niños se acercaron con pena mientras que la niña que salvo el muchacho se acercó con su gorra en señal de agradecimiento...

Saki: Gracias, señor... aquí tiene su gorra. ¿Puedo saber su nombre?

El joven tomó su gorra, se la colocó de nuevo y sonrió de medio lado.

???: Soy un simple forastero que viaja sin rumbo, soy Red Akai edad 12 años a vuestra disposición...

Aún jadeando un poco, Red se alejó silbando. Pero los niños lo siguieron con curiosidad, y pronto Saki corrió tras él.

Saki: ¡Oye, espera! No eres de Pueblo Paleta, ¿verdad? ¿Por qué no te quedas un rato con nosotros?

Red: No lo sé... soy un lobo solitario. Me gusta causar temor...

Saki: ¡Anda, diviértete con nosotros, Red-sama!-Dijo en un tono de alegría y respeto-

Red: ¿Red-sama?-Dijo, sorprendido al ver cómo todos los niños lo rodeaban con caras suplicantes-

Red: Tsk... está bien. Pero primero... quiero saber sus nombres-De inmediato todos los niños se colocaron en fila mientras tenían una mirada seria-

Tomonori: Soy Tomonori.

Hiroto: Hiroto a vuestro servicio.

Sota: Sota, para usted.

Kaori: Yo soy Kaori.

Saki: Y yo soy Saki.

Todos: ¡Encantados de conocerte, Red Akai!-Inclinaron su cabeza en señal de respeto-

Red: Siempre quise tener cómplices... está bien. Vamos a hacer travesuras.

Niños: ¡Sí, jefe!

Desde lejos, el Profesor Oak observaba en silencio mientras se alejaban, y murmuraba con una chispa de esperanza...

Profesor Oak: Sin duda es el...aquella persona que estaba buscando...Red...Red Akai -Penso mientras continuaba avanzando-


Las siguientes horas pasaron como si el tiempo no existiera.

Entre carcajadas y carreras por callejones polvorientos, Red y los niños se convirtieron en una pandilla improvisada, una especie de grupo de traviesos con espíritu rebelde y corazón de barrio. Pintaron carteles viejos con bigotes y groserías, espantaron a un par de borrachos dormidos en la plaza y hasta se burlaron de un grupo dePidgeysque intentaban robarles las meriendas.

Tomonori: ¡Eh, pajarracos! ¡Vayan a picotearle la cabeza a otro!

Saki: ¡Eres peor que ellos, Tomo!

Saltaron cercas, rayaron paredes y vivieron como protagonistas de una película callejera mal producida, pero con alma de oro. La gente los miraba con molestia, pero no se atrevían a decir nada. No por miedo a los niños... sino por el chico de la gorra roja que los lideraba con una mezcla de arrogancia y encanto rebelde.

Cuando el sol ya comenzaba a inclinarse hacia el horizonte, Saki tomó a Red de la mano y lo guió hacia las afueras del pueblo.

Saki: Ven, Red-sama... te mostraremos nuestro escondite.

Lo condujeron por un sendero oculto entre los arbustos hasta llegar a una zona más desolada, donde el ruido del pueblo apenas se oía. Allí, entre árboles descuidados y maleza salvaje, se alzaba la “gran fortaleza secreta”: una casa en el árbol.

O lo que quedaba de ella.

El techo era apenas un recuerdo, dos de las paredes colgaban de clavos oxidados, y la estructura crujía con cada brisa. Pero ahí estaba. Erguida con terquedad infantil. Y junto a ella, un viejo árbol de manzanas que parecía resistir al tiempo mejor que la cabaña misma.

Red: Necesita unos arreglos... pero sirve.-Dijo, arrancando una manzana roja y limpiándola en su camisa antes de darle una mordida ruidosa-Mmm... todavía están dulces.

Sota: Dime algo, jefe... ¿de dónde viene usted? ¿Y por qué terminó en este pueblo olvidado de Arceus?

Saki: Sí, Red-sama. ¿Por qué viniste aquí y no a un lugar más... no sé... normal?

Redno respondió de inmediato. Siguió comiendo la manzana, mirando el cielo naranja a través de los huecos del techo. El viento soplaba entre las ramas. Se quedó en silencio por unos segundos, hasta que terminó el último bocado.

Red: Jejeje... ¿qué puedo decir? Soy un huérfano que vive como un vagabundo. Busco comodidad... y aventura. No sé de dónde vengo ni a dónde voy. Solo avanzo, sin preocuparme por el mañana.

Saki: ¡Una gran respuesta, digna de usted, Red-sama!

Tomonori: ¡Ay, ya basta de adularlo! ¡Parece que te vas a casar con él, idiota!

Saki: ¿¡Cómo me llamaste, cabeza de chorlito!?

Red: Basta ya. Después resuelven su pelea romántica. Ya son las cinco y tengo que conseguir dinero para pasar la noche.

Kaori: ¿Y si aceptas la oferta del Profesor Oak? Seguro le sacas buena plata a ese viejo borracho...

Red: Tch. Eres demasiado inocente, Kaori. Ese viejo no tiene ni dónde caerse muerto. Está tan hundido en el alcohol que solo me usaría para pagar sus propias deudas.

Los niños rieron un poco, aunque algunos bajaron la mirada. Todos sabían que era cierto.

Hiroto: Bueno... escuché que hay un restaurante en la esquina de la plaza. Lo atiende una viejita buena onda. Quizá podrías pedir trabajo como mesero, jefe. Pagan bien...

Red: Lo que menos quiero es estar rodeado de gente molesta diciéndome cómo debo vivir mi vida. Paso.

Saki: Lo siento, jefe... pero estás contra la espada y la pared. No puedes dormir con nosotros... nuestros padres nos matarían si te llevamos a casa.

Se hizo un silencio incómodo. Nadie sabía qué decir.

Redno respondió. Solo se giró y comenzó a caminar en otra dirección, la contraria a la del pueblo. Su expresión era arrogante, incluso burlona, pero sus pasos eran más lentos que antes. Como si arrastrara algo más que los pies.

Red: Ya no se preocupen por mí. Me las arreglaré solo... como siempre. Ahora váyanse.

Silbó con desinterés, con las manos en los bolsillos, como si nada importara. Pero en su mirada... había un peso.

Un reflejo.

Una herida abierta que no se notaba a simple vista.


Pueblo Paleta, 16 de agosto del 2004, 7:16 PM

La noche había caído como una manta pesada sobre las casas humildes del pueblo. Las luces amarillas parpadeaban detrás de ventanas polvorientas, donde las familias preparaban la cena, los niños se lavaban los dientes y los adultos se sumergían en las noticias del televisor o en sus propios fracasos.

Pero Red... Red seguía caminando por calles solitarias, buscando algo más básico que una respuesta: un lugar para dormir.

Con las manos en los bolsillos y la chaqueta colgando del hombro, su primera parada fue una posada barata en la zona oeste del pueblo. Las paredes olían a humedad y la lámpara del pasillo chispeaba como si en cualquier momento fuera a apagarse.

Entró sin mucha esperanza.

Red: Entonces... ¿puedo dormir aquí?

Dueño: Claro que puedes quedarte... si pagas por adelantado.-Extendió la mano como un juez sin paciencia.

Red: Sin mentir... solo tengo 50 pokeyenes que me encontré tirados por ahí. ¿Y si me haces un descuentito?

El viejo ni pestañeó. En lugar de eso, sacó una escoba como si fuera un bate.

Dueño: Sabía que eras demasiado bueno para ser verdad. Las habitaciones valen 120. ¡LÁRGATE, mocoso descarado!

Sin más, lo empujó escoba en mano hasta sacarlo del lugar, mientras Red intentaba esquivar las cerdas como si fueran látigos.

Red: ¡Tsk! ¡Qué robo! Esa cama esta toda sucia y fea , viejo tacaño...

Dueño: ¡Mejor busca arreglar tu vida, sinvergüenza!

La escena se repitió con distinta cara y distinta escoba en otra posada mejor cuidada. Esta vez, la encargada era una mujer grande, de mirada severa y mano rápida para cerrar la puerta.

Red: Esta se ve mejor... ¿Puedo?

Señora: ¡Eh, eh! ¡Sin dinero, ni lo pienses!

Red: Vamos, señora guapa... ¿Cómo puede dejar a un inocente muchacho como yo morir en la calle?-Ensayando su mejor carita de cachorro-

Señora: ¡A trabajar, vaguito! ¡Aquí no se duerme de gratis!

Red: Bueno, ¿y qué clase de fetiche tiene usted para complacerla?-con picardía peligrosa-

El portazo fue tan brutal que se escuchó en toda la cuadra.

Red: Clarito... cero sentido del humor-Murmurando mientras se alejaba-

Ya sin opciones, Red terminó en una calle sin pavimentar al borde del pueblo, donde las luciérnagas eran la única decoración y el frío nocturno se colaba por entre los árboles. Se sentó bajo un poste oxidado y usó su chaqueta como cobija, silbando bajito para no sentir el vacío que se colaba por dentro.

Red: Otro día más del montón... aunque fue divertido hablar con esos mocosos revoltosos.

De pronto, una voz lo interrumpió desde las sombras.

???: Jovencito... si duermes allí vas a pescar una pulmonía.

Red apretó los dientes. Reconocía esa voz.

Red: Tsk... otra vez tú, viejo loco.

Era el Profesor Oak. O mejor dicho, el despojo de lo que alguna vez fue: bata sucia, sin prestigio, solo con la mirada melancólica de quien ha visto pasar la vida sin poder agarrarla...

Oak: Veo que no tienes dónde dormir, pequeño... eso no está bien.-Hablo preocupado-

Red: Y tú tampoco pareces tener mucho que presumir, anciano alcohólico. ¿Vienes a darme otro sermón de borracho?

Oak: Te equivocas. Ya no huelo a alcohol... estoy sobrio. Y aunque no tenga fortuna, aún tengo un techo. Y tú podrías tener eso también, Red Akai... y mucho más.

Red: ¿Y vienes a presumirme que te va mejor que a mí? Bien por ti, Oak. Vete al diablo.

El anciano se acercó sin inmutarse.

Oak: Si me sigues... puedo hacer de ti un gran entrenador Pokémon. Ganarías dinero. Viajarías. Dejarías de dormir en el lodo. Incluso podríamos llegar a tener una mansión o... vacaciones en algún país con playa. ¿Qué dices?

Redno respondió. Se quedó callado... dormido, en realidad.

Oak suspiró y se quitó su bata con cuidado, cubriéndolo. Caminó unos pasos más, perdiéndose en la niebla nocturna, hasta que escuchó pasos apurados detrás de el.

Redlo alcanzó, con la bata colgando en una mano.

Red: Agradezco tu generosidad... pero no quiero ser parte de tu plan retorcido para seguir bebiendo.-Mirándolo con frialdad y le tiró la prenda a la cara-

Oak: Te dije que dejé de beber cuando te vi enfrentarte a esos bravucones. Tienes algo especial, chico. Tienes potencial. Lo vi en tu cuerpo, en tu mirada, en cómo peleas. Déjame ser tu tutor Pokémon, Red... juntos podríamos marcar la historia en el mundo Pokemon de una forma eterna.

Red: Según Tomonori, tú eres Samuel Oak... campeón de la Liga Pokémon en los años 70. ¿Y luego qué? ¿Te perdiste en la bebida? ¿En la culpa? ¿Te escondiste en este pueblo porque no pudiste con la presión?

Oak tragó saliva. Su sonrisa tembló...

Oak: Fueron buenos tiempos... cuando los entrenadores aún no eran lo que son hoy. Pero todo me recuerda a mi esposa. A mis hijos. A lo que perdí hace bastante años atrás...

Red apretó los puños...

Red: ¿Y ahora vienes a mí solo porque te pegué un golpe a unos idiotas? ¿Te dio nostalgia? ¿Remordimiento? ¿Quieres salvarme porque no pudiste salvarte a ti mismo?

Oak: ¡Cómo puedes decir eso, mocoso ingrato!

Pero antes de que el grito quedara en el aire, un grupo de figuras se acercó por la calle. Cinco adolescentes con actitud desafiante y miradas oscuras. Red los reconoció al instante. No venían a hablar.

Red: Mira, abuelo... tenemos compañía.-Con una sonrisa torcida-

Líder del grupo: Así que tú eres el mocoso que derrotó a los nuevos... Tienes temple, chico.

Oak: ¡Esperen! ¡No le hagan nada a Red!

Red: Tengo más que temple... tengo hambre de pelea. Y ustedes... son mi cena.-sacándose la chaqueta y arrojándola al suelo-

Oak: ¡Idiota, Red! ¡Esto es una locura!

Los adolescentes lo empujaron hacia atrás.

Adolescente: No te metas, anciano. Esto es entre nosotros y él.

Red: Mucho ruido... y pocas nueces. Vamos, a ver si no son solo un montón de gallinas disfrazadas de machitos.

Adolescente: ¡¡¡Acaben con él!!!-gritó, dando la orden para que iniciara la riña.

De inmediato, tres adolescentes se lanzaron contra Red. Este apenas logró derribar a uno con un gancho al estómago antes de girar sobre sus talones y escapar hacia una zona más abierta, una calle de tierra mojada, sin pavimentar, iluminada apenas por un par de faroles públicos con luz intermitente.

Red jadeaba mientras corría. Al detenerse de golpe, se giró con velocidad, sorprendiendo al primero que lo alcanzó con una patada en el abdomen. Al segundo le arrojó un puñado de tierra directo a los ojos, haciéndolo tropezar y caer con un grito. El tercero dudó un segundo, y ese segundo bastó para que Red lo derribara con una barrida sucia pero efectiva.

Profesor Oak: ¡Red, ten cuidado...! ¡Usa esto!-gritó, arrojándole discretamente una esfera roja y blanca que rodó hasta sus pies-

Redla tomó con desconfianza...

Red: ¿Qué demonios es esto...?-frunció el ceño, examinando el objeto- ¿Una Pokéball?

Profesor Oak: ¡Ahí dentro hay un Pokémon! ¡Úsalo!

Uno de los adolescentes se giró hacia el profesor y le lanzó un puñetazo. Oak, lejos de asustarse, se lo devolvió con furia, tumbándolo en el barro.

Red: Tch... veamos qué hay aquí. -tiró la Pokéball al aire, liberando una intensa luz blanca-

El destello iluminó todo el callejón, haciendo que los presentes entrecerraran los ojos. Del interior emergió una criatura de color naranja, con una llama encendida en la cola:

El pequeño Pokémon de fuego aterrizó con elegancia, sus ojos parpadearon al ver el caos a su alrededor. Reconoció al anciano que lo había criado desde su nacimiento... y a un chico extraño, cubierto de sangre y tierra, rodeado de enemigos.

Profesor Oak: ¡Charmander! ¡Ese chico es tu entrenador ahora! ¡Protégelo!

Red: No sé cómo te llamas, pero si estás conmigo, haz algo ya. ¡Rásgales la cara, escúpelos o haz lo que sea, pero no te quedes quieto!-gruñó mientras sujetaba por la camisa a uno de los adolescentes medio noqueado-

Uno de ellos se lanzó por la espalda, pero Charmander reaccionó al instante. Con un rugido breve, saltó y le dio un zarpazo directo al rostro, dejando marcas profundas. El chico gritó de dolor y cayó de espaldas.

Red se giró hacia su nuevo compañero, una sonrisa torcida en su rostro levemente golpeado.

Red: Nada mal, lagartija... nada mal.

Los demás adolescentes retrocedieron un paso. El fuego de la cola de Charmander ahora parecía más grande, más vivo gracias a que compartía los mismos sentimientos que Red...

Adolescente 2: Tsk... ese anciano le dio un Pokémon. No importa, ¡podemos con ellos!

Charmander: (Jamás creí que mi vida empezaría así... pero él me necesita ahora.)

Red: Bien, lagartija... lo hiciste bien. Ahora vamos por los demás. ¿De acuerdo?

Charmander asintió con firmeza, posicionándose a su lado.

Adolescente líder: ¡Vamos! ¡No podemos dejar que este mocoso nos humille! ¡Ataquen, háganlo sufrir!

Los tres se lanzaron al mismo tiempo

Red levantó los puños, preparado

Charmander abrió las fauces, con las garras brillando a la luz tenue de los faroles.

Profesor Oak: ¡Vamos, Charmander! ¡Red, usa la izquierda! ¡Eso, eso! ¡Sí! ¡Jajajaja! ¡Esto es glorioso! ¡Finalmente veo lo que te decía, Red! ¡Entrenador y Pokémon codo a codo enfrentando al mundo! ¡Esto es... esto es maravilloso!

En medio del caos, el adolescente líder se acercó a Oak con una expresión más fría.

Adolescente líder: Anciano... tienes razón. Ese chico tiene potencial. ¿Qué te parece si terminamos esto en paz y él se une a nuestra pandilla?

Profesor Oak:¡Ni hablar!-Espetó con furia-¡Ese chico no tiene ojos de criminal! ¡Tiene ojos de un futuro! ¡Ojos de entrenador Pokémon nato!

Adolescente líder: Tsk... demonios. No queríamos llegar a esto...

De sus bolsillos, él y los demás sacaron navajas. El ambiente se tornó más tenso. Red y Charmander se pusieron en guardia, listos para lo peor.

Profesor Oak: No... navajas no... por favor. ¡No le hagan daño a Red ni a Charmander!

Red: ¿Qué dices, anciano? ¡Puedo con estos idiotas con o sin navajas!-gruñó, con fuego en la mirada.

Adolescentes: ¡¿Ah sí?! ¡Entonces vas a ver, maldito engreído!

En ese instante, Oak se lanzó sobre Red y Charmander, cubriéndolos con su cuerpo.

Profesor Oak: ¡Si quieren tocar a este chico o a su Pokémon... tendrán que pasar sobre mi cadáver!

Los adolescentes se detuvieron un segundo. Luego, el líder dio la señal.

Adolescente líder: Entonces muere, anciano entrometido...

Las navajas comenzaron a llover sobre la espalda de Oak. Cortes, puntadas, patadas...El anciano apretó los dientes con fuerza, impidiendo que los gritos salieran de su garganta. Red, debajo suyo, intentaba zafarse con rabia.

Red: ¡¡SUÉLTAME, MALDITO VIEJO!! ¡¡NO QUIERO ESTO, NO QUIERO SER ENTRENADOR POKÉMON!! ¡¡SUÉLTAME YA!!

Profesor Oak: ¡¡¡No te dejaré ir...!!! ¡¡¡Seguiré... hasta hacerte el mejor entrenador... Pokémon del mundo!!! ¡¡¡LO ENTIENDES, RED AKAI!!! ¡¡¡SERÁS POR FIN... ALGUIEN EN LA VIDA!!!

Redse quedó helado...

Las palabras de Oak... lo partieron...

Los gritos desesperados, los golpes sordos, el caos... todo hizo eco en el corazón del chico y mientras el fuego de la cola de Charmander ardía con más fuerza, los vecinos comenzaron a salir.

Luces de celulares, voces nerviosas, pasos apresurados.

Vecino 1: ¡¡Llamen a la policía!!

Vecino 2: ¡¡Ese es el Profesor Oak!! ¡¡Está sangrando!!

Vecino 3: ¡¡Hay un niño y un Pokémon con él!!

Las sirenas comenzaron a sonar en la lejanía.

Red, aún atrapado bajo el peso del anciano, vio cómo todo su mundo daba un vuelco.

Y sin quererlo, sin buscarlo, aquella noche caótica... marcó el inicio de una nueva vida.

Una donde él no estaría solo...

Una donde los Pokémon estarían con él luchando juntos contra las adversidades...

Y donde el fuego de un pequeño lagarto y anciano que vive atormentado por su pasado cambiaría para siempre la historia de su vida...

Esto fue Pokemon: El primer paso por Kanto...


Aclaraciones:

-Esta ambientada en el año 2004 específicamente el año en el que salió rojo fuego y verde si no estoy mal así que por lo tanto está basada en esa época sin embargo pueden haber más Pokemon de otras regiones en esta historia véase el ejemplo de Lest Go o la película de Pokemon yo te eligió.

-El protagonista será Red y tendrá el apellido Akai que canónicamente lo tiene una de sus contrapartes llamada (Isamu Akai) del manga Pocket Monsters para darle más profundidad y se usará su apariencia del manga Pokemon Special.

-Varios elementos fueron sacados de los distintos medios audiovisuales como puede ser las novelas de Takeshi Shudo, Manga de Pokemon Special y los distintos animes que hay disponibles como el anime de Ash y Origins para complementar y enriquecerla con detalles.

-Las imágenes que use no son mías así que pido perdón y permiso a sus creadores de usarlas en mi historia para representar mi historia no busco lucrarse ni nada simplemente quiero que la gente se divierta leyendo la historia.

-Algunas regiones pertenecen a los países de la vida real como puede que Kanto hasta Sinnoh representa Japón así que habrá costumbres de Japón y tradiciones de ese país lo mismo va para los otros países siempre y cuando lleguemos a esa parte.

-Se conservan varias ideas de la historia anterior y la demografía sin embargo habrán algunas que serán eliminadas para adaptarse mejor a esta historia así como nuevas historias...

-Nuestro protagonista viajara por el mundo que estará basado en el actual así que le será complicado vivir con el racismo que hay hasta en su propia nación.

-Se usará la lógica de los videojuegos y anime es decir respeto y aprecio la tabla de tipos sin embargo como no será por turnos puede que varios movimientos sufran alteraciones o la coreografía de los combates.

-Las actualizaciones serán lentas así que pido comprensión y paciencia...

-Varios datos de personajes al ser desconocidos puede que altere algunos datos canónicos para adaptarse mejor a la historia...

-Estoy en duda si habrá Harem o no así que comenten en esta parte si quieren eso o no en el caso de que si haya Harem será solo con chicas que sean 2 años mayores o Menores que Red no quiero milfs ni nada así por el estilo...como siempre espero vuestra opinión...

Dicho todo esto yo me despido pero espero verlos con más...Feliz día/tarde/noche para ustedes mis lectores...

Continuara...