Unique
Dónde Hyunjin se folla a Minho después de su práctica de porristas.
Calor.
Había un calor insufrible en el gran gimnasio en el que Hyunjin se encontraba, estaba tan sofocado que soltaba ligeras gotas de sudor que se cernían a su camiseta.
Llevaba poco menos de una hora en la misma posición, sentado en una de las gradas con un libro en sus manos y una botella de agua casi vacía a su lado, mientras esperaba a que su lindo novio terminara con su entrenamiento de animadores para poder irse juntos.
Se había acostumbrado a aquello, a los largos y exigentes entrenamientos de Minho en donde incluso él terminaba exhausto de solo verlo. Pero le gustaba estar ahí, apoyándolo y sonriéndole cada que podía. Minho era muy estricto y muy firme cuando de su equipo de animadores se trataba, podía pasar largas horas en el gimnasio entrenando y practicando hasta terminar exhausto, pero valía la pena, nunca perdían una sola competencia y el equipo de animadores era de los mayores orgullos de Minho, ya que era él quien los lideraba.
Además de que Minho le sacaba gran provecho a su uniforme, siempre levantando un poco de más su falda para que solo Hyunjin pudiera verla, o tirándole besos cada determinado tiempo luego de realizar alguna acrobacia donde demostraba la gran elasticidad que su cuerpo poseía, todo aquello que alborotaba completamente a Hyunjin.
Minho dirigía a su equipo con gritos y movimientos exigentes, siempre buscando la perfección. Haciendo que con cada movimiento su faldita se levantara levemente.
Hyunjin se relamió los labios ansioso, ya quería que acabara con sus rutinas para poder irse y estar en los brazos de su chico toda la tarde.
—¡Quiero esa vuelta más marcada! ¡Y ese salto más elevado, que alcancen las estrellas!
Seungmin miró a su capitán con el rostro enrojecido por el ejercicio —Es de día, en el gimnasio, no hay estrellas.
Minho lo miró mal, tirando sus ojos al cielo también agotado después de horas de entrenamiento. También porque quería irse con su novio, quien lo había estado esperando casi la mitad del tiempo.
Hizo sonar su silbato —Marcamos esa última vuelta y nos vamos.
Las chicas y chicos de su equipo aplaudieron emocionados por acabar finalmente. Minho era un excelente capitán, pero lo que tenía de excelente lo tenía de exigente. Así que todos agradecían la presencia del novio de Minho, quien desde que empezó a venir a los entrenamientos hubo una reducción de tiempo considerable. Lo amaban y querían que viniera más seguido y más temprano.
Minho giró en dirección a donde su novio se encontraba y le regaló una radiante y coqueta sonrisa cuando lo encontró mirándolo. Sintió que alguien tocaba su hombro al mismo tiempo que veía el ceño de su novio arrugarse. Giró su rostro confundido encontrándose con Jisung frente, muy cerca de él.
Jisung había sido un compañero de noches muy anteriores a su noviazgo con Hyunjin. Pero el peliazul parecía no entender que esas noches ya habían pasado por completo desde que conoció a su dulce novio, así que mientras le hablaba de una fiesta que habría ese fin de semana y por supuesto insistía en invitarlo ignorando no solo sus negativas sino su muy clara posición como novio de Hyunjin. Minho pensaba que había cometido muy malas decisiones en el pasado, Jisung era una de ellas.
Y realmente Jisung era un tipo insistente, aventurándose a tomar su hombro dejando una caricia acompañada de una sonrisa cínica. Minho hizo el ademán de empujarlo, más molesto que hace unos minutos.
—Tienes novio, lo sé —dijo cuando Minho abrió la boca —pero eso no es impedimento para que tú y yo nos divirtamos.
—Eres un imbécil. —Espetó fastidiado
—¿En qué idioma hablas o qué palabra no entiendes? No, no te me acerques, no me toques, NO me interesas.
—Dices eso solo porque tu novio está cerca, pero ¿por qué no lo discutimos tú y yo a solas?
Antes de responder, el cuerpo de Jisung fue empujado lejos alejándolo de su toque. Miró al responsable de su salvación, su novio, quien veía enojado al intruso ese.
—Mi novio —hizo hincapié en la palabra —no irá a ningún lado contigo, le molesta tu presencia y no te quiere cerca.
—No te queremos cerca —Minho apoyó, abrazando a su novio y sonriendo bajo su protector brazo en su cintura.
—¿Le das por su lado? —preguntó el peliazul recuperándose del empujón.
—No hay una sola mentira en lo que ha dicho —respondió sin dudar. —Además, es mi novio, claro que le doy por su lado ¿Qué esperabas?
Minho era un tipo caliente, eso Jisung y todos los del colegio incluyendo a Hyunjin lo sabían, pocos eran los afortunados de haber estado con él, pero todos podían soñar gratis con él pues nunca se había visto realmente interesado en alguien específico, pero desde que Hyunjin apareció en la vida del capitán, éste no había puesto su atención en nadie más que no sea él. Frustrando a muchos, entre ellos a Jisung.
—Sin duda has cambiado, este tipo te ha vuelto un mojigato —soltó con hastío antes de irse dando zancadas de enojo.
Minho se giró a besar los labios de su alto y guapo novio, no le importaba lo que dijera Jisung o algún otro, era la verdad, había cambiado desde que estaba con Hyunjin, se había vuelto más feliz y más único. Amaba a Hyunjin, a sus gestos, a su forma tan sana de amarlo y todo lo que le daba.
Sobre todo palabras de amor, y folladas sin consideración.
—Se vuelve más idiota con el paso del tiempo —dijo con la intención de darle otro suave beso.
Sin embargo, su novio tenía otra idea en mente.
Hyunjin tomó las caderas de su novio y acercó su boca a la suya nuevamente, esta vez recibiendo un beso duro y conciliador que le hizo soltar un jadeo de satisfacción. Su lindo lo besaba tan bien, lo tomaba y tocaba tan bien.
Sintió su lengua adentrarse a su cavidad, la aceptó complacido, arañando su pecho exigiendo más y más de ello. Enredó su lengua con la contraria provocando un ligero chasquido que le provocó satisfacción.
—Dioses, me fascina besarte —murmuró cuando se separaron, sintiendo su rostro caliente.
—A mi también me fascina besarte —sonrió, bajando peligrosamente sus labios por su cuello. —¿Sabes que más me fascina?
Minho reprimió un suspiro, ojeando alrededor notando que ya no había nadie en el gimnasio. Soltó difícilmente un "¿Mhm?"
—Follarte.
Soltó un jadeo sorprendido no por la confesión, sino por el leve mordisco que recibió en su cuello.
—Y comerte, adoro tu sabor —susurró sobre su piel —tu olor, todo tú eres delicioso
Minho hace que Hyunjin lo sostenga por las caderas, de no ser así probablemente perdería el equilibrio al estar temblando por solo unas palabras.
—Me encanta la forma en la que tiemblas, y pides por más.
—Hyunjin...
El mencionado sonrió, alejándose de su escondite y mirándolo con una sonrisa. Jaló su mano saliendo del edificio hacia el estacionamiento. El estómago de Minho dio un salto cuando Hyunjin lo adentró al auto y lo besó de nuevo.
Minho no perdió tiempo en subirse sobre sus piernas cuando el asiento de Hyunjin fue tirado para atrás. Su temperatura ahora estaba elevada y su rostro sonrojado pero no por su entrenamiento sino por el chico bajo él que lo tocaba y besaba tan bien.
Sintió como su ropa interior era retirada y su falda levantada. Su humedad se hizo presente cuando tocó la pierna aún cubierta de su novio.
Fue dado vuelta quedando frente al parabrisas delantero, su trasero fue levantado en popa mientras escuchaba el murmuro de ropas detrás suyo. Hyunjin levantó su falda y luego una lengua lame su sensibilidad. Soltó un chillido mojándose más. Hyunjin lame su coño con entusiasmo ganándose el temblor del cuerpo contrario que hace a su miembro crecer.
Hyunjin se encarga de prestarle especial atención a su bolita de nervios que tiembla con cada roce siendo totalmente receptivo a los toques de su novio.
—A-Amor... a-alguien puede ver- ¡Oh! —intenta decir aún cuándo está abierto dé piernas para su novio como tanto le gusta.
Hyunjin sin embargo no le presta atención mientras continúa con su tarea de follarse a su novio con la lengua, escuchando sus desesperados gemidos de placer.
El porrista se retuerce ante cada toque húmedo en su entrada, ansioso por algo más grande, el miembro de su novio que lo abre tan deliciosamente.
—Sabes tan jodidamente bien, cariño —dijo Hyunjin entre los movimientos de su lengua, saboreando su escancia y sus rotos gemidos. Sus grandes manos descansan sobre las caderas de su novio, sujetándolo con fuerza para evitar que se folle a sí mismo con su lengua.
A él le gustaba darle placer él mismo.
Sus pulgares se ciernen sobre su piel, dejando marcas y admirando el erotismo de su espalda al curvarse. Le encantaba su atrevido trasero y sus gemidos desvergonzados.
Minho mira su trasero ya enrojecido por la dura práctica. Ese trasero se la pone dura a él.
—Sin ti esta bonita falda no sería nada —dice dándole una leve nalgada en una de sus mejillas.
—Hyung, no digas eso en público. —respondió utilizando el apodo que sabia tanto le gustaba a su novio.
—¿Cuál público? —responde burlón.
—Cualquiera pueda pasar y vernos —Replicó mordiendo sus labios.
—Desvergonzado, como si esto no te gustara —señala la humedad notoria. Minho se retorcía con cada pequeño lamido del músculo húmedo, con las manos agarrando con fuerza el tablero del auto para apoyarse.
—¡Oh cariño, por favor! —una súplica sale de su boca frotándose intentando buscar más contacto aún cuando intentaba negar que esto le excitaba profundamente.
—¿Por favor qué?
—Por favor, fóllame Hyung ¡Por favor!
Ya no le importaba ser vistos o escuchados, ahora solo le importaba que ese gran miembro entrara en él y lo partiera.
—Haz hecho un gran lío ahí abajo, ¿no es así? Mi pequeño y patético bebé desordenado. —acarició su voluminoso trasero —Suplicando como una ramera, Minho. —dijo metiendo su longitud de poco a poco. —¿Por qué no estás dando órdenes como ahí abajo?
Minho soltó un largo gemido ahogado cuando estuvo completamente dentro. Sentía ese miembro que tan bien conocía pues fue el primero en probarlo entrar en él. Le encantaba ser llenado por su novio, tenía razón, se sentía como una ramita bajo su cuerpo.
Y le encantaba.
—Oh Hyunjin, oh dios mío —balbuceó cuando su novio inició con certeros movimientos
—más, más por favor.
—Te veías tan caliente dando los shows que te gustan dar, cariño. Quizá tengas que darme un show privado a mí.
Sostuvo su cabello tirando su cabeza hacia arriba deleitándose con la posición que Minho le ofreció, Su espalda arqueada y su culo a su completa disposición.
—T-Todos los que quieras, ¡h-hyung!
Minho grita ante los rápidos empujes sintiéndose caliente ante la idea de que alguien llegara y los encontrara en esa posición. ¿Qué dirían de él? ¿Qué dirían de su capitán?
Minho estaba gimiendo incontrolablemente en el momento que Hyunjin estira uno de sus brazos para colocarse debajo de su blusita y pellizcar uno de sus pezones. El placer era demasiado, la estimulación lo iba a matar. Deseaba su lengua y sus manos en cada parte de su cuerpo.
—Aquí no eres un capitán, bebé, aquí eres mi puta.
Minho suelta un largo gemido de placer ante esas palabras, meciendo aún más sus caderas desesperadas por su contacto. Es empujado contra el volante mientras Hyunjin entra y sale de él con fuerza. Su entrada siendo profanada como le gusta saboreando el miembro en su interior. No puede evitar apretar sus propias paredes para tomarlo mejor. Nadie podía recibirlo mejor nunca.
—¡Hyung, eres tan grande! Siento que puedes partirme —dijo con la lengua colgando y la baba goteando lentamente por su barbilla, se veía absolutamente caliente y erótico.
Y nadie podría follarlo mejor nunca, no de la forma salvaje y erotica en la que Hyunjin lo hacía.
—Oh amor, tú deberías saber en lo que pensaba mientras te veía desde las gradas —dijo Hyunjin, bajando sus manos desde su cintura hasta el trasero de burbuja de Minho apretándolo hasta que se torna rojo —Lo único en lo que podía pensar era en follarme este estrecho coño hasta que me ensucies con tu líquido justo como lo haces ahora.
Él no se detiene con esas palabras, lo sujeta aún más fuerte, lo folla más fuerte, fascinado por los gemidos de Minho que han dejado de ser reprimidos. Sus pieles sudorosas chocan una con otra, sus gemidos se mezclan y comparten un beso sucio en donde dominan sus lenguas, dejando el auto en una melodía de choques húmedos y palabras obscenas.
Minho siente un empuje y luego otro mas fuerte, finalmente chorreando sobre la polla de Hyunjin, sintiendo segundos después su esencia llenarlo hasta que no puede más. El animador respira entrecortadamente aun en cuatro y abierto de piernas. Hyunjin finalmente sale de él y hace que se siente sobre sus piernas, deja un suave beso en esos labios pecaminosos antes de sonreír.
—Tonto, alguien podría habernos descubierto —Minho dijo una vez pudo recuperarse un poco.
—No finjas que no te gusta, sucio. —respondió sonriendo el contrario.
Minho sonríe, inclinándose para darle un pico en los labios.
—De saber que esto será así vendré siempre a cada entrenamiento de porristas que tengas.
Minho le sonríe dejando otro beso en sus labios —Siempre puedes tenerme para un show en privado, lo sabes, cariño.